

Ha muerto Ingmar Bergman.
Esta es una crítica que escribí, hace décadas, a una de sus cintas.
Luz de Invierno


Cuando estábamos en tercer semestre casi todos teníamos unas ganas locas de salirnos de casa. Una especie de himno era la canción “Jugar a
El hermano de la ex novia de Julián tenía un trabajo padrísimo. Era modelo en San Carlos. Se desnudaba, se ponía en la pose que indicaba el maestro, se quedaba inmóvil y los estudiantes lo dibujaban: ganaba 35 pesos la hora. Me dije: “esa es una buena chamba, te pones a meditar por un par de horas y te llevas 70 baros”. No tomaba en cuenta que este cuate era todo tranquiiilo, leeento, que masticaba 25 veces cada bocaaado.
Y, en vez de hacer lo lógico, que era apersonarme en San Carlos o
Otros anuncios que respondí son los que buscaban maestro de inglés o de literatura para escuela secundaria o preparatoria. Tampoco pagaban mal, para mis pretensiones. En dos escuelas las directoras me hicieron sendas entrevistas, de las que creí haber salido muy bien. Dijeron que me llamaban y no lo hicieron. La única escuela que me ofreció una plaza de profesor de literatura fue
También concurse para una plaza de ayudante de un investigador gringo que llegaba al Colegio de México, John Coatsworth. Quedé de finalista, ayudado en gran parte por el inglés, pero otro cuate, Pepe Casar, me ganó por un pelito.
Quien finalmente me consiguió chamba fue Oscar Levín, quien trabajaba en
Pasé muchas horas en la biblioteca de Antropología, en
Mientras leía y resumía, me preguntaba cuál era la relevancia de esos estudios para la distribución de subsistencias populares en México. Al principio me imaginé que Conasupo quería estudiar los efectos de su labor entre las comunidades indígenas del país. Cuando me di cuenta de que había leído demasiada literatura antropológica sobre los Arawak, los Chippewa y los Kikapú, entendí que le estaba ayudando al cuate de Levín con alguna tesis de maestría.
He de confesar que el “guardadito” fue en verdad para viajes. Del dicho al hecho, hay mucho trecho.
Luis Carlos Ugalde se pinta solo en la entrevista que le hace Guillermo Ortega.
Mexicanos en GL, junio.
A Roger Clemens los pitchers mexicanos se le indigestan, aunque lance bien. El año pasado, en el Clásico Mundial, Esteban Loaiza y varios relevistas ganaron el duelo clave, y de paso eliminaron a Estados Unidos. Este año, tras de firmar un contrato millonario con los Yanquis de Nueva York, Clemens fue por su triunfo 350 de por vida. Se encontró con Oliver Pérez y perdió un duelazo. En su siguiente salida, se topó con Rodrigo López, volvió a lanzar muy bien, pero volvió a perder ante un mexicano. Estos juegos, junto con el debut fulgurante del michoacano Yovani Gallardo y el regreso de Luis Ayala a la loma de las responsabilidades, fueron las principales noticias de los mexicanos en Grandes Ligas durante junio.
Aquí su seguimiento, siempre de acuerdo con el desempeño acumulado en la temporada:
Oliver Pérez. No fue un gran mes para el de Culiacán. Tuvo cinco salidas; tres de ellas fueron de calidad, pero sólo en una –el duelo contra los Yanquis- salió victorioso, y perdió en tres ocasiones. Los bateadores contrarios le siguen bateando basura, pero ha vuelto a tener algunos problemas de control. A fin de mes, se resintió de una dolencia en la espalda, y lo descansarán poco más de una semana. Acumula 7-6 en el año, con 3.14 de carreras limpias y 85 sopitas de pichón.
Adrián González. La majagua del tijuanense anduvo floja en junio. Bateó en el mes para un despreciable .231, con sólo 2 vuelacercas y 14 remolcadas. Esto ha hecho disminuir su porcentaje a .272, con 14 jonrones y 51 producidas. Sigue siendo el mejor bat de los Padres, pero lo que tiene a San Diego en la pelea es su cuerpo de lanzadores.
Joakim Soria. Cuando regresó de una lesión en el hombro, se encontró con que Octavio Dotel ya había regresado a la titularidad como cerrador de los Reales de Kansas City. Lo mandaron a trabajar la octava entrada, preparando los cierres. Y en junio estuvo totalmente hermético. Diez apariciones, 11 entradas lanzadas, cero carreras admitidas, con apenas tres hits y tres bases. Si yo fuera Octavio Dotel, no me sentiría seguro en el puesto.
Yovani Gallardo. El muchacho de La Piedad subió al equipo grande de Milwaukee entre bombos y platillos. Luego subió al montículo contra San Francisco, superó los nervios y ganó. Esa fue su peor salida. Contra Kansas lanzó una joyita; luego otra contra los Cachorros. Dejó ambos juegos ganados y las dos veces los relevistas le echaron a perder la victoria. Hay tres cosas que impresionan de Gallardo: una es su variedad de lanzamientos, inusual en un joven de 21 años, que no depende de una recta de humo o de un lanzamiento quebrador en particular; otra es su inteligencia: parece reconocer automáticamente qué es lo que le duele a un bateador; la tercera son su control y aplomo. El único defecto, hasta ahora, es que se cansa rápido: a la altura de la séptima ya no es el mismo. Al regreso del lesionado Chris Capuano, los Cerveceros, para proteger el brazo de Yovani, lo mandaron al bullpen, ante el enojo de los aficionados de Milwaukee quienes, bajo el grito “¡Viva Gallardo!” piden a gritos que sustituya en la rotación a Claudio Vargas o Dave Bush. Yovani lleva 1-0, con 2.79 y 19 ponches, habiendo lanzado 19 entradas y un tercio.
Rodrigo López. La temporada pintaba color de rosa para el mexiquense. De sus primeras cuatro salidas en junio, dos fueron de calidad (una de ellas, la victoria sobre Clemens) y dos fueron decentes. Iba invicto. Pero sus dos últimas salidas no fueron malas, sino desastrosas: en menos de nueve entradas recibió 14 carreras limpias. Su récord de ganados y perdidos pasó a 4-2, pero el que se resintió más fue el PCL, que ahora es un vulgar 4.77.
Alfredo Amézaga. Si hay un jugador que ha mostrado su valía a lo largo del año, ha sido el sonorense de los Marlines. Nunca será una estrella, pero es un ligamayorista por los cuatro costados. Con pimienta, paciencia y tesón, es un jugador que se ha hecho indispensable. Tuvo un magnífico junio, en el que jugó segunda, tercera y jardines, bateó para .278, impulsó 7 carreras y se robó 5 colchonetas. La temida Línea Mendoza queda atrás: lleva .260 en el año, con un cuadrangular, 19 impulsadas y 9 bases robadas.
Oscar Villarreal. Sigue como relevo largo de los Bravos de Atlanta, con un desempeño discreto, ligeramente inferior al de la temporada pasada. Mantuvo su 3.38 de carreras limpias y su 1-0 en ganados y perdidos.
Edgar González. El de San Nicolás de los Garza se la ha pasado entre la rotación y el bullpen. Abrió en dos ocasiones: una fue buena y la ganó; la otra, mala y lo salvó una reacción de los Diamantes de Arizona. Como relevista se ve menos bien, en dos ocasiones no admitió carrera, y en otra lo molieron a palos. Terminó junio con 3-2 y 4.85
Dennis Reyes. El gordito de El Fuerte ha mostrado notable mejoría, luego de su flojo inicio. Junio fue magnífico: en ocho apariciones al relevo, el zurdo sólo aceptó una carrera. Se llevó una victoria, con lo que empareja su récord a 1-1 y, más importante, mejoró su efectividad a 4.50.
Jorge de la Rosa. Irregularidad ha sido el segundo apellido del regiomontano. Abrió cinco juegos en el mes. En dos de ellos lanzó de manera excepcional. En los otros tres, tiró basura. Perdió una de sus salidas de calidad y se fue sin decisión en una de las de basura. También entró de relevo en un juego larguísimo: no sacó ni un out y cargó con la derrota. Hay un dato muy interesante: De la Rosa tiene 3-0 con 1.46 de carreras limpias cuando lanza de día… y 2-9, con 6.78 cuando lanza de noche. Es una tendencia histórica que se ha exacerbado. Me atrevo a preguntar: ¿Tendrá algún problema visual que le impide trabajar las esquinas de noche? Su marca en el año: 5-9, con 5.38.
Luis Ayala. Luego de someterse a la cirugía Tommy John, y de más de un año de inactividad, el mochiteco ha por fin regresado al bullpen de los Nacionales de Washington. Lo ha hecho bien, con un PCL de 2.70. Pronto lo veremos en la octava entrada… y luego, ejerciendo presión competitiva sobre Chad Cordero.
Jorge Cantú. Es la sombra de lo que fue hace dos años. Mal y –sin duda- de malas, el tamaulipeco ha visto poca acción. En junio bateó para .182, produciendo sólo dos carreras. En el año lleva .231 con 4 producidas.
Juan Castro. Los Rojos siguen usando al sinaloense casi solamente a la defensiva. Con el bat lleva .167 y 4 producidas.
Elmer Dessens: (1-1, 6.60) sigue lesionado, Humberto Cota (.286, 0, 3) está en AAA, Oscar Robles (.238, 0, 2) estaba por regresar a los Padres, pero se fracturó una mano, y Esteban Loaiza no ve la hora para regresar de sus lesiones.
Hace 20 años Italia presumía de haber efectuado “il sorpasso”: su producto interno había rebasado al de Gran Bretaña y era la quinta economía mundial. No habían desaparecido sus problemas históricos –la diferencia entre el norte rico y el sur empobrecido, la corrupción, el enorme endeudamiento público, la inestabilidad de sus gobiernos-, pero se tenía la impresión de que era una sociedad pujante, que avanzaba irresistiblemente a una modernidad de vanguardia, jalada por sus industrias de exportación, la calidad de sus diseños y la vitalidad de su vida política y cultural.
Dos décadas después –y tras el fin, entre escándalos, del régimen partidocrático que caracterizó la república después de
El maledetto Euro
Todos coinciden: en la última mitad del siglo pasado, desde el “milagro” de los años cincuenta, se había generado en Italia un proceso de igualación de los ingresos familiares. La diferencia entre el patrón y el empleado era, apenas, el tipo de abrigo y de auto. Ahora se vive el proceso contrario.
¿Dónde están aquellos sindicatos combativos que hicieron de la palabra “sciopero” (huelga) una de las primeras que tuvieran que aprenderse en italiano? ¿Qué se fizieron los consejos de fábrica, que no sólo querían mejores salarios, sino incidir en la política industrial? ¿Dónde quedó aquel paso “de explotados a productores” que pretendían encabezar los sindicatos?
Hace casi 35 años, después del golpe de Estado en Chile, el histórico dirigente eurocomunista Enrico Berlinguer propuso lo que el llamó “un compromiso histórico”: la colaboración de gobierno del PCI y
El PD ya tiene fecha de parto: el 14 de octubre. También tiene un comité promotor de 45 notables, presidido por el primer ministro Romano Prodi. No ha decidido si para el día de su nacimiento tendrá líder, vocero o una dirigencia colectiva temporal. Y ya tiene algunos problemas de credibilidad.
El problema es que casi todos los 45 notables son representantes de la vieja clase política italiana, tradicionalmente apartada del pueblo. Como en México, se ha generado en el lenguaje de la calle la distinción entre “nosotros” y “ellos”, donde ellos son los políticos.
En la lista, dicen, hay poco espacio para el mundo empresarial y obrero del norte, no el suficiente para la sociedad civil –que debería ser el jugo del partido- y casi ninguno para los jóvenes (o no tan jóvenes: cuarentones y cincuentones a los que nunca han dejado tomar encargos de responsabilidad).
Mientras en Roma los políticos discutían, en Nápoles la basura se seguía acumulando.
Salir del hermoso centro napolitano y caminar por los barrios populares de la ciudad es un alucine. Los grandes contenedores de basura parecen estarla vomitando, y se acumula en el suelo debajo de ellos. También hay “’monnezza” (inmundicia) por las calles, por las banquetas, debajo de las mesas de los cafés al aire libre. Las callejuelas parecen sacadas de una película neorrealista de los años cuarenta, con las filas de ropa que sale de los balcones para secarse al sol, mezcladas con una cantidad que parece infinita de banderas del Napoli, el equipo de futbol que está a punto de regresar a primera división y uno que otro póster de Alianza Nacional, el partido neofascista.
Uno piensa: aquí más que pobreza, hay degradación. Y en ese ambiente, la gente ríe, los niños juegan, y todos expresan una simpatía que les nace a flor de piel. ¿Por qué tanta basura, insiste uno?
La respuesta es: por
Y sí, Nápoles sigue siendo una ciudad donde se distribuye droga (
La reciente plétora de basura callejera es resultado de la decisión de
Pero el control del tiradero no es el verdadero negocio, señala Saviano. El chiste es que la basura de Nápoles no es la basura de Nápoles. Al corredor Nápoles-Caserta llegan desperdicios de toda Italia, y en particular de las muy limpias, muy ordenadas, muy industriales, muy bienpensantes regiones del norte. De Milán, de Brescia, de Pádua.
En particular llegan muchos residuos tóxicos. Si deshacerse de ellos en el norte cuesta entre 21 y 45 centavos de euro el kilo;
Saviano dice que
Por supuesto, hay un programa para atacarla. Se llama “Nápoles Seguro”. ¿Suena conocido ese nombre?
Hace tres décadas, la televisión italiana era un monopolio de Estado, con
Berlusconi llegó al gobierno, desde ahí controló los canales públicos y el duopolio se convirtió en monopolio.
Ha pasado un año desde las elecciones que lo sacaron formalmente del poder, pero los directores de los canales de
Lo demás es entretenimiento, “programas contenedor”. Italia es el primer importador de series y de formatos de toda Europa. Importa de Francia, de Inglaterra, de Estados Unidos, de México –por supuesto-, de España y hasta de Turquía. Al estilo de las “nuevas” series de Televisa, en
Se ha llegado a la paradoja de que algunos críticos ven la irrupción de sistemas de televisión restringida, como SKY, como la salvación ante la unanimidad. En tanto, los canales de Berlusconi tienen el 80 por ciento del rating y de la publicidad.
Sin embargo, hay un montón de programas de debate. En todos ellos participa la clase política. Hablan y discuten entre ellos. Son los mismos, y en su lenguaje particular.
Me toca ver un programa de
Grupos de intelectuales han insistido en la necesidad de una reforma a las leyes de radio y TV para acabar con el duopolio. Partes fundamentales de esta propuesta son desligar de los partidos políticos el control de la radio y la televisión públicas y llevar a cabo una legislación para acabar con el “conflicto de intereses”, prohibiendo a los propietarios de medios electrónicos tener puestos en el gobierno (una suerte de “Ley Diego” ad hoc). Si bien las medidas antimonopólicas tienen alguna probabilidad de prosperar, lo último parece imposible, porque tiene dedicatoria personal a Berlusconi.
Dicen los críticos que Italia vive una época de “no cultura”, provocada por una televisión “tóxica”, que facilita el trabajo manipulador de los estrategas de la comunicación política, convertidos en spin-doctors.
Basta ver cualquier librería para saber que exageran. Hay muchas, son enormes, con una gran variedad de títulos (pocos de autoayuda o de filosofía new age) y están llenas de consumidores. Según las estadísticas, 13 por ciento de los italianos leen más de un libro al mes.
Algo similar sucede con la prensa. Tanto
Además, Italia sigue siendo la gran tierra de los espectáculos. Teatro, ópera, conciertos, muestras, deportes, ferias regionales. En espacios cerrados, en plazas, en iglesias, en la calle. En Roma la asistencia a espectáculos de diverso tipo creció 90 por ciento en los últimos cinco años. Ciertamente, la tele está lejos de ser la única opción.
Sin embargo, hay cierto malestar. Los tiempos cambian.
En los ochentas se veía con desprecio a la década inmediata anterior; los setenta eran “los años del plomo”. Hoy hay un boom nostálgico de los años sesenta y setenta. La época que abrió con
Comenta un joven aspirante a cineasta: “el otro día he ido a ver un film italiano… como de costumbre resultó aburrido. Es más, horripilante”. Abunda, en un soliloquio apasionado: “en los años cincuenta, sesenta y los setenta se hacían películas para decir algo, para la gente; ahora se hacen para justificar los millones de subsidio del Estado… y son siempre los mismos directores, la misma mafia que obtiene dinero para hacer filmes horripilantes, que nadie quiere ver”. Le decimos que Nanni Moretti tiene cierta fama. “Es uno que se ha ganado algunos espacios de libertad, pero igual hace sus películas para cumplir con el expediente… hay que cambiar esto de raíz, o irse a Hollywood”. Replicamos que algo similar pasa en México, pero nos rebate opinando que [González] “Iñárritu es un genio” y sí pudo hacer su “Amores Perros” en México, que igual Cuarón y Del Toro filmaron de jóvenes en México antes de partir.
Bush y la división de la izquierda
Es el día de la visita de Bush a Italia y en la tele pasan escenas de una gran manifestación en contra del presidente estadounidense. Sucede que es también en contra del gobierno de la coalición de centroizquierda. ¿Cómo se atreve Prodi a darle la mano a la cabeza del imperialismo?
En la parte de atrás de la marcha, como de costumbre, grupos ultras tratan de saltar las barricadas. Se les responde con macanazos y manguerazos. Nadie habla de represión.
En Piazza del Popolo hay un mitin contra Bush. Lo organiza el partido Refundación Comunista, heredero del ala dura del viejo PCI. Quieren distinguirse de la megamarcha porque “estamos en el gobierno”, pero también fijar línea contra la política exterior vigente. Un verdadero acto de funambulismo.
El dato relevante es que no hay ni dos mil participantes. Y todos traen cara de güeva. En los años de Berlinguer, las manifestaciones comunistas eran oceánicas, por decir poco: medio millón, setecientas mil personas. Los de Refundación también quieren construir un partido “de izquierda europea”. No se ve con quién.
En fin, llega Bush y una parte de la izquierda lo impugna con violencia, otra hace cabriolas político-mentales, la mayoría se queda en su casa y los periódicos se divierten con doña Laura, quien parada sobre la más alta de las colinas de la ciudad, mira a su alrededor y pregunta a sus anfitrionas: “¿Dónde estar las siete colinas de Roma?”.
Al igual que en México, el 87 por ciento de los italianos se declara católico. Pero se dice practicante el 37 por ciento (frente al 45 por ciento en nuestro país). El porcentaje de italianos que se declaran sin religión es el doble que en México. Pero
Italia S.A versus Italia horaciana
Una constante italiana ha sido la gran diferencia entre el norte rico y ordenado y el sur empobrecido y caótico. Los indicadores hablan de una brecha que crece.
Mexicanos en GL. Mayo
Hace tres años, el zurdo Oliver Pérez anunciaba que sería el heredero de las glorias del gran Toro Valenzuela. En 2005, tras un inicio trastabillante y un berrinche, enterró esa posibilidad. Empezó 2006 todavía peor, hasta en AAA se vio mal y terminó la temporada regular con 3-13, antes de un discreto desempeño en los playoffs. Pero este año, el de Culiacán ha renacido. Ya lo podemos asegurar. Esta noticia, junto con la lesión en mal momento de Joakim Soria, la continuación de la buena campaña de Adrián González y los desplomes de Jorge De la Rosa (beisbolístico) y Jorge Cantú (anímico) son las principales noticias de mayo para los mexicanos en Grandes Ligas.
Aquí su seguimiento, siempre de acuerdo con el desempeño acumulado en la temporada:
Oliver Pérez. Ha regresado el romance entre la bola y Oliver. Su mecánica de pitcheo se corrigió y lo ha mantenido en control, y su slider nunca fue tan impresionante. Tuvo un mayo magnífico, con 4 ganados, 1 perdido, cinco salidas de calidad y un PCL de 2.01. De hecho, su juego perdido fue por una sucesión alucinante de errores. En la temporada los rivales le batean para menos de .200 y es el tercer mejor lanzador de la Liga Nacional en hits y bases por bolas aceptados por inning lanzado. Acumula 6-3, con 2.69 de carreras limpias y la friolera de 61 ponches. Y por si algo faltara, batea por encima de .300.
Adrián González. El cuarto bat de los Padres estuvo apenas un poco menos productivo que el mes pasado. Mantuvo su porcentaje cerca de los .300, con 5 bambinazos subió su total del año a 12 y produjo 11 carreras, con las que suma 36 y sigue en la pelea por el liderato en la Liga Nacional. Encabeza a San Diego en prácticamente todos los renglones ofensivos.
Joakim Soria. El coahuilense se mantuvo durante casi todo el mes como cerrador de los Reales de Kansas City, incluso después del regreso del anterior titular, Octavio Dotel. Si bien echó a perder 3 salvamentos (su récord pasó a 1-2) y su promedio de carreras limpias admitidas subió a 3.47, aumentó a 10 el número de rescates. Se veía sólido en el puesto hasta que una inflamación en el hombro de lanzar lo puso temporalmente en la lista de lesionados.
Rodrigo López. Otro lanzador irreconocible este año es el de Tlanepantla. Se pasó casi todo mayo en la lista de lesionados, pero regresó dominador, a ganar de nuevo. De cinco salidas, no lleva una mala, Su record es de 2-0, su efectividad de 2.35 y sólo se le embasa, en promedio, un bateador por entrada lanzada.
Oscar Villarreal. El de Nuevo León ha mejorado su rendimiento con los Bravos de Atlanta, donde se está desempeñando, esencialmente como relevo largo. De 10 apariciones en el mes, sólo en tres ocasiones le pegaron, lo que ha incidido en un mejor porcentaje de limpias admitidas: 3.38 y mantiene el 1-0 en ganados y perdidos.
Edgar González. El regreso de Randy Johnson a la rotación de Arizona significó un revés para el de San Nicolás de los Garza, quien fue bajado al bullpen. Como relevista intermedio tuvo suerte desigual. Una dolencia temporal del Big Unit le permitió a Edgar abrir juego y cumplió con creces, derrotando a los Astros. Seguirá tocando la puerta para recibir otro chance: lleva 2-2, con 4.42 de efectividad.
Jorge de la Rosa. El regiomontano de los Reales empezó bien mayo, con dos salidas de calidad y una muy deficiente. La tercera fue regular y las dos últimas han oscilado entre lo malo y lo desastroso. En una lo mató el descontrol; en la otra, por no dar pasaporte, le fonguearon la pelota. Su récord del mes: 2-3, con 6.09 de efectividad. El del año: 4-5, con 4.97
Alfredo Amézaga. El utility de Florida jugó la mayoría de los partidos en mayo, sobre todo en el jardín central. Empezó a robar bases, con 3. Su guante es tan seguro que ha entrado en labores defensivas incluso como outfield. Su bat se ha callado bastante. En mayo su promedio fue apenas de .208 con 5 impulsadas. Lleva .245 en el año, con un cuadrangular y 12 impulsadas.
Elmer Dessens. Apenas vio acción en 3 partidos durante mayo, para los Cerveceros. En uno de ellos le batearon sin misericordia. Problemas en el hombro lo mandaron a la lista de lesionados. Su marca en el año: 1-1, con 6.60 de limpias.
Dennis Reyes. Otro pitcher lesionado y con problemas, aunque mejoró un poco respecto a abril. En el mes, tras seis apariciones irregulares, perdió un juego y terminó lesionado, con una inflamación en el hombro izquierdo. Su marca: 0-1, y 6.57 de efectividad.
Humberto Cota. Regresó a fin de mes de la lista de lesionados. Suficiente como para batear un faul que dejó a Ryan Freel conmocionado (chocó contra la barda al atraparlo) y subir su porcentaje a .286.
Jorge Cantú. Su regreso al equipo grande de Tampa Bay no ha sido amable. Ha jugado esencialmente la primera base (y resulta que Carlos Peña ahora ya batea), pero como sustituto, lo que tiene al de Reynosa visiblemente enojado. Sus declaraciones respecto a su situación (“son pendejadas del equipo”) y su abierto deseo de salir de la organización de las Mantarrayas actúan en contra de sus probabilidades de regresar al equipo titular. En el año lleva .267 de promedio, con solamente dos carreras impulsadas (y una fue con un elevado de sacrificio).
Oscar Robles. Jugando muy de vez en cuando, Robles batea para .238 con los Padres. Ha impulsado dos carreras y cumplido muy bien a la hora de fildear.
Juan Castro. Guante de oro, bate de chicle, Juan de Dios “mejoró” su promedio a .151, con 3 impulsadas, como parte de la debacle de los Rojos de Cincinatti.
Esteban Loaiza estaba curado de sus problemas en la espalda, y a punto de regresar a la rotación de Oakland, cuando se le presentaron problemas en los meniscos. Será en junio su retorno; Luis Ayala iba a regresar en estos días, según los planes iniciales de los Nacionales de Washington; una revisión médica lo pospone a fecha indefinida; Yovani Gallardo está en lista de espera para subir de AAA y –dicen- al estrellato, apenas encuentren una excusa en Milwaukee para hacerlo.