jueves, septiembre 22, 2016

Tres strikes

Hace aproximadamente un año mi amigo Jorge Biólogo Hernández, me envió estos tres strikes. Creo que es la temporada adecuada, llega el otoño, para publicarlos.



Walt Whitman (un cosmos, un hijo de Manhattan)

"In our sun-down perambulations, of late, through the outer parts of Brooklyn, we have observed several parties of youngsters playing base, a certain game of ball...Let us go forth awhile, and get better air in our lungs. Let us leave our close rooms... the game of ball is glorious"

(En nuestras recientes deambulaciones del atardecer, por las afueras de Brooklyn, hemos observado diversos grupos de jóvenes jugando beis, un cierto tipo de pelota... Continuemos por un rato, y tomemos mejor aire en nuestros pulmones. Dejemos nuestros cuartos cerrados... el juego de pelota es glorioso)



Paul Auster (en la novela Sunset Park)

"En el segundo domingo de noviembre de 2008, acostado en la cama con Pilar, hojeando la Enciclopedia del Beisbol en busca de nombres raros y divertidos. Ella comprendía el espíritu dickensionano que encierran las dos mil quinientas páginas de la edición de1985, que compró por dos dólares en una librería de segunda mano. Esta mañana va buscando a los lanzadores, porque son lo primero que siempre lo atrae y no tarda dar con su primer hallazgo, Boots Poffernberger. Pili frunce el rostro en un esfuerzo por no reírse ,después de explosivas carcajadas, cuando se calma le quita el libro de las manos, acusándolo de haberlo inventado. Como todo verdadero fanático del rey de los deportes, él afirma: Eso nunca lo haría.
Y ahí está, en medio de la página 1977 : Cletus Elwood "Boots" Poffernberguer, nacido en 1915, en Williamsport, Maryland, era un picher derecho que jugó con los Tigres (1937 y1938) y una temporada con los Dodgers de Brooklyn en 1939.
Continúa leyendo nombres de lanzadores totalmente desconocidos, Whammy Douglas, Cy Slapnicka, Noodles Hahn, Wickey McAvoy, Windy MacCall y Billy McCool. Al oir este último nombre, Pili gruñe de placer..."

("Sin duda Sunset Park es una gran novela, pero para quien sabe busca y gusta del béisbol encontrara sin duda un particular placer", acota el Biólogo).


George Carlin (del libro Brain Droppings

El Beisbol es diferente a cualquier otro deporte; muy diferente.
Por ejemplo, en muchos deportes se anota con puntos o goles; en el beisbol anotas con carreras.
En muchos deportes la pelota, o el objeto del deporte, es puesta en juego por la ofensiva del equipo; en el beisbol la defensiva del equipo pone en juego la bola, y solo la defensiva tiene permitido tocar la pelota. No solo eso, en el beisbol si un jugador de la ofensiva toca la pelota intencionalmente, es puesto fuera; y en algunas ocasiones aunque no se haga intencionalmente, es out..
Además: En el football, basquetbol, soccer, voleibol, y en todos los deportes que se juegan con una pelota, tú anotas con ella, y sin pelota no se puede anotar. En el rey de los deportes la bola impide que marques en el score.

Beisbol vs. futbol (americano)
 
El beisbol es un juego pastoral del Siglo XIX
El americano es una batalla tecnológica del Siglo XX.

El beisbol se juega en un diamante, en un parque. En el parque de beisbol.
El football se juega en un emparrillado, en un estadio, algunas veces llamado Soldier Field o War Memorial Stadium.

El beis empieza en primavera, la estación de la nueva vida.
El americano comienza en el otoño, cuando todo está muriendo.

En el futbol americano usas un casco.
En el baseball, una gorra.

El americano tiene que ver con los downs, ¿en que Down estamos?
En el beis se habla de ups. Who's up? Are you up? I'm not up, he's up!

En el football cuando cometes una falta recibes un castigo.
En el beisbol no hay castigo; se marcan los errores y se contabilizan.

En el americano el especialista viene a patear.
En el beis el especialista viene a relevar a algún compañero.

El football es pegar, golpear por la espalda, jalonear, detener, cometer fouts personales, golpear tardíamente, y hacer rudezas innecesarias.
En el beisbol existe el sacrificio que puede hacer avanzar a un compañero en las bases.

El americano se juega en cualquier clase de clima: lluvia, nieve, niebla…  no puedes ver el juego, no se sabe que está pasando en el campo con neblina, no puedes reconocer los uniformes, menos aún leer sus nombres, no puedes saber tampoco en que yarda se encuentra el balón.
En el beisbol si está lloviendo nadie sale a jugar.  No puedes ir al campo, está lloviendo.

En la séptima entrada el aficionado del béisbol se permite el estiramiento y canta de pie “take me out to the ball came”
El football tiene sus dos minutos de tensión finales.

El beisbol no tiene límite de tiempo: “nunca sabemos cuándo va a terminar”.
El football está regido por el tiempo y en ese momento termina “aun cuando existe la muerte súbita”.

En el beisbol durante el juego, en las gradas, hay un sentimiento de picnic.  Emociones que suben y bajan pero nunca dejan de ser importantes.
En el americano durante el juego en las gradas, tú estás seguro de que al menos durante veintisiete tiempos fuera te sentirás culpable de hablar de la vida o del futuro de la humanidad.

Y finalmente quiero aclarar que los objetivos de estos dos deportes son completamente diferentes:
En el football el objetivo para el quarterback, siempre tiene como misión que su ataque aéreo, penetre la defensa, que sus receptores estén listos para recibir los obuses, incluso a veces usan una escopeta como formación.   Con sus cortas balas y sus largas bombas, hace marchar sus tropas en el territorio enemigo, balanceando su fuerza aérea o sus tropas de ataque terrestre, haciendo orificios en la pared de la defensa de la línea del enemigo. 

El beisbol es otra cosa: En el béisbol el objetivo es llegar a casa ¡y llegar a salvo!; “yo espero, y estaré a salvo en home”.


jueves, septiembre 08, 2016

El arte de dispararse en el pie



La visita de Donald Trump a México es uno de los mejores ejemplos posibles del arte de dispararse en el pie: causarse daño sin obtener nada a cambio.

No es la primera vez que un gobierno mexicano hace cálculos incorrectos acerca de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Sucedió en 1976, cuando suponían que Gerald Ford derrotaría a Jimmy Carter. Sucedió de nuevo en 1992, cuando se pensó que Bush Sr. se reelegiría, y ganó Clinton. Sin embargo, en ambos casos –sobre todo en el segundo- la diplomacia mexicana había tendido redes lo suficientemente estrechas con el lado demócrata como para que hubiera un control de daños relativamente exitoso.

Tampoco es la primera vez que un candidato republicano en campaña visita nuestro país y se reúne con el Presidente. Sucedió hace ocho años, cuando John McCain conversó con Felipe Calderón y hasta se dio un tiempo para visitar la Villa de Guadalupe.

Pero es la primera vez que el candidato republicano a la Casa Blanca tiene como tema de campaña la incitación al odio hacia México y los mexicanos. La primera vez que define a México, explícitamente, como “enemigo”. La primera vez que un candidato concita la animadversión popular generalizada, más allá de las identificaciones partidistas. Trump no es un candidato cualquiera.

También es la primera vez que el candidato invitado decide la fecha de su llegada. La primera vez que da una conferencia de prensa con el escudo nacional como fondo (“parecía que estaba hablando en la ONU”, se vanaglorió un columnista republicano de línea dura). La primera vez que, tras la reunión, el invitado preside un mitin xenófobo y se burla de lo sucedido apenas horas antes.

Se ha alegado que la decisión de invitar a Trump fue para calmar a los mercados, luego de la amenaza de bajar la calificación de la deuda mexicana. Es algo que no comprendo, porque considero que la situación es precisamente al revés.

Ciertamente, existe un componente político en la evaluación de la economía de un país. En el caso de México, el factor fundamental es interno: la percepción de que el imperio de la ley no se aplica de manera  generalizada (no en todo el país, y no con los mismos parámetros para distintas personas). Y en lo referente a la relación con EU, los mercados tienen clara la idea de que un eventual triunfo de Trump sería negativo para la economía mexicana. Mientras mejor le vaya al republicano en las encuestas, peores serán las expectativas a futuro para nuestro país, y los mercados lo reflejarán. Finalmente, para cualquier país, la popularidad del gobierno es un factor de estabilidad… y viceversa.

Como puede rápidamente deducirse, la visita de Trump no afecta el factor fundamental (interno), y tuvo efectos negativos en el segundo, ya que terminó por ayudar al magnate. Los medios trumpistas estaban felices. Una de las debilidades de su candidato era que aún sus seguidores potenciales lo consideraban poco presentable en el exterior. A diferencia de Hillary Clinton, no se había reunido con ningún líder mundial. El presidente mexicano le dio esa posibilidad.

Según el portal RealClearPolitics, las probabilidades de triunfo de Trump eran, antes de su viaje relámpago, de 20 por ciento. Al día siguiente, subieron a 23 por ciento, producto de su repunte en las encuestas. Desde entonces no han bajado.

Antes de la visita, el horno no estaba para bollos. Las noticias no eran halagüeñas, tanto en el terreno económico -la economía mexicana decreció en el trimestre- como en el de seguridad –los datos muestran un aumento en los delitos de alto impacto, tras más de dos años a la baja-. Estos elementos, más la percepción de un combate ineficaz a la corrupción, se habían combinado para enviar la popularidad del presidente Peña por debajo de la cota simbólica del 30 por ciento.

Y llegó la bomba de la invitación a Donald Trump. No puede sino esperarse otra caída en el índice de aprobación presidencial. Eso es malo para Peña y para las capacidades de su gobierno. Una cosa es no gobernar para la popularidad; otra, muy diferente, es hacerlo en contra directamente de las percepciones y sentimientos de la gran mayoría de la población. Lo segundo debilita a cualquier gobierno (eso, sin contar los rumores y filtraciones sobre desavenencias en el gabinete por el caso).

En otras palabras, el disparo en el pie debilita las posibilidades de caminar hacia el futuro.

En abono a esa debilidad, la candidata demócrata, Hillary Clinton, ya anunció que rechazaba la invitación del gobierno mexicano para reunirse con Peña Nieto antes de las elecciones. Es un mensaje claro para quien quiera escucharlo: la decisión de invitar a Trump –y de cometer varios errores diplomáticos en el camino- ha enfriado las relaciones entre el gobierno de México y la que muy probablemente asumirá la presidencia de Estados Unidos en enero próximo.

Habrá, sin duda, quienes en el entorno presidencial insistan en que la malhadada invitación fue buena idea. Y hasta dirán que estuvo bien el tono comedido del Presidente ante el fanfarrón. El problema no son los aduladores, sino que se les crea, porque cuando un líder se aísla, pierde la perspectiva de la realidad, ve sólo lo que desea ver y, en consecuencia, toma decisiones desastrosas una tras otra. Eso no le conviene a México. Es lo que llaman la hibris.

Quien actúa bajo este síndrome no presta atención a la información, no mantiene la mente y el juicio abiertos, suele persistir en políticas inviables o contraproducentes y se niega a sacar provecho de la experiencia (porque significaría admitir un error). Es algo a evitar. Por eso hay que dar aldabonazos constantes.

Es momento de reparar el daño realizado, no de solazarse en él.

¿Habrá un segundo disparo en el pie, que hará todavía más difícil el camino de la nación? Me temo que sí, y que viene en el presupuesto para 2017. 

viernes, septiembre 02, 2016

La irrupción de Urías



Mexicanos en GL.

Julio y agosto

Tras olímpica tregua, volvemos a la carga beisbolera. En julio y agosto  de 2016, lo notable ha sido que el chamaco Julio Urías ya le encontró el ritmo a las Ligas Mayores (algo no sencillo en la segunda mitad de la temporada) y que Adrián González ya se posicionó como el máximo toletero mexicano de la historia en dos de las tres categorías más importantes (lo curioso es que una no es la que el lector piensa de entrada) 

Aquí el balance del contingente nacional, ordenado de acuerdo con el desempeño de cada uno en la temporada (como siempre, incluimos a los paisanos que han jugado con México en el Clásico Mundial) 

Roberto Osuna, a su joven edad, ya se coloca como cerrador de elite. El sinaloense salvó para los Azulejos de Toronto 14 juegos (por un desperdicio) en el bimestre. Su marca 2-2, un muy decente 2.48 de PCL (carreras limpias admitidas por 9 entradas lanzadas), 71 ponches (frente a sólo 11 bases por bolas) y, lo más importante: 29 juegos salvados.

Marco Estrada tuvo un par de meses en los que –a diferencia de los primeros tres de la temporada- no pareció un lanzador de élite: El abridor derecho de los Azulejos ganó 3 y perdió 3 (cuatro de sus ocho aperturas fueron de calidad; es decir, más de 6 innings y 3 o menos carreras limpias). Ya no es el pitcher de GL al que los bateadores le pegan menos… sólo el líder de ese departamento en la Liga Americana, con .200. Numeritos: 8-6, 3.37 de efectividad y 131 recetas chocolateras.


Adrián González tuvo buenos números en julio y excelentes en agosto, mes el que tuvo un juego de tres cuadrangulares. Suficientes como para poner sus números generales en sintonía con su trayectoria: .294 de porcentaje, 16 jonrones y 75 producidas. En este curso ha superado a Vinicio Castilla como máximo bateador mexicano en dos categorías: hits y carreras remolcadas: el Titán lleva 1884 imparables y 1105 producidas. Lo interesante es que Vinny lo supera en cuadrangulares, a pesar de la fama de slugger de Adrián: 320 del oaxaqueño, por 306 del tijuanense. Adentrándonos un poco más en los números, vemos que Castilla fue, en su carrera, un bateador de extrabases muy similar al que ha sido González, que es mucho más famoso (y rico). La diferencia, a favor del primera base de los Dodgers es un porcentaje superior de bateo.

Julio Urías encontró su mojo hasta agosto, (porque en julio no la pasó muy bien e incluso estuvo un rato en las menores). Pero fue un mes sensacional, 4 victorias, sin derrota y un bello 1.99 de PCL. En la temporada: 5-2, 3.71 de limpias y 70 ponches (en 63 entradas).

Luis Cessa llegó a donde pocos lo esperaban: a la rotación abridora de los Yanquis neoyorquino. El novato veracruzano, igual que Urías, tuvo un mal julio con descenso a AAA, pero un magnífico agosto, con tres aperturas de calidad consecutivas, que le significaron victoria a él y a su equipo. Sus números del año: 4-0, 4.17 de limpias, 23 ponchados y, algo a subrayar, sólo 1.09 de WHIP (bases por bolas y hits por entrada lanzada).

Sergio Romo
salió de la lista de lesionados y ha lanzado bien, como preparador de cierre de los Gigantes de San Francisco, por lo general en la octava entrada. Sus números del año: 1-0, 3.00 de efectividad, 22 ponches recetados y 10 holds (ventajas sostenidas en situación de rescate)

Joakim Soria no tuvo los números para hacerse del puesto de cerrador de los Reales de Kansas City, con la lesión de Wade Davis. Una de cal y otra de arena para el de Monclova. En el año, 4-6, 3.77 de limpias, 18 ventajas sostenidas, un salvamento y 59 sopitas de pichón.

Jaime García empezó la temporada como pitcher de elite; en la segunda mitad de la misma, el zurdo de Reynosa parece uno del montón. En el bimestre, sólo dos de sus 10 salidas fueron de calidad. En la campaña, lleva 10 ganados, 10 perdidos, 4.46 de PCL y 128 ponches. Lo bueno es que no se ha lesionado.

Jorge De la Rosa tiene la característica, agudizada por los años y los beneficios de la experiencia, de ganar partidos sin lanzar de manera excelsa. A la baja de su velocidad ha respondido con más y mejores lanzamientos quebrados. Además, es un caballito de batalla: 6 de sus 11 aperturas en el bimestre fueron de calidad. Ya superó la mítica marca de 100 victorias en Ligas Mayores y va camino a superar al Rocket Valdez. En esta temporada: 8-7, un poco agraciado 5.09 de limpias y 90 chocolatotes.

Fernando Salas, sin hacer un gran papel, se encontró –debido a las lesiones de otros taponeros- como cerrador de los Angels de Los Ángeles durante el mes de agosto. El sonorense no lo hizo mal en esas labores, que conocía desde sus tiempos con los Cardenales. A finales de agosto, fue cambiado a los Mets de Nueva York. Sus números en la campaña: 3-6, 6 rescates, 13 holds, 4.47 de efectividad y 46 ponchados.

Miguel González ha tenido un año marcado por la mala suerte. Prueba de ello es su actuación en el bimestre julio-agosto: siete aperturas de calidad consecutivas, en las que cosechó sólo una victoria a cambio de tres derrotas. O no lo apoyaba la ofensiva o el bullpen le tiraba el juego. Para colmo, a finales del periodo se lesionó de la ingle y ha tenido que parar. Números del Mariachi de los Medias Blancas: 2-6, 4.09 de efectividad y 78 pasados por los tres strikes.

Yovani Gallardo tiene rato sin hilar un par de buenas salidas. En julio-agosto tuvo 12 aperturas, 5 de las cuales fueron de calidad (y en algunas le dieron con tubo): ganó uno y perdió 6. En la temporada: 4-7, 5.62 de ERA y 65 ponchados.


Oliver Pérez, especialista zurdo de los Nacionales de Washington, tuvo un par de meses de capa caída. En julio perdió dos juegos y en agosto tuvo un lastimoso PCL de 12.71. Su marca en el año: 2-3, 12 holds, efectividad de 5.55 (malísima para un relevista) y 40 ponches. 

Ramiro Peña estuvo un rato con los Gigantes de San Francisco, pasó a AAA, volvió a los Giants y de regreso a las menores. En general, el utility regiomontano no lo hizo mal, ni con el guante ni con el bate: .299, un vuelacercas y 10 impulsadas.

César Ramos se terminó de desinflar en julio y fue relegado por los Rangers de Texas Su marca: 3-3, un horrendo 6.04 de efectividad y un salvado.

César Vargas  está la lista de lesionados. El poblano de los Padres de San Diego tiene 0-3, 5.03 de PCL y 28 pasados por los tres strikes.

Daniel Castro hace rato dejó Bravos de Atlanta y está en AAA: .182 de porcentaje, 4 impulsadas y un robo de base, en 37 juegos.

Arnold León juega en Corea. En el año tuvo 0-0, 7.71, un rescate desperdiciado y dos ponches.

viernes, agosto 26, 2016

Delegación olímpica mexicana 2016; evaluación atleta por atleta III

Esta es la tercera y última entrega de la evaluación.
Aquí, la primera...
y esta es la segunda


Judo
Una federación que, a pesar de los apoyos y de que el deporte tiene bastantes practicantes, todavía no da una generación de atletas competitivos de alto rendimiento.

Femenil


Menos de 48 Kg
Edna Carrillo, 9º, derrotó por ippon en un buen combate a la tunesina Lokmanhekim; iba perdiendo apretadamente su segundo combate, ante la japonesa Kondo (medalla de bronce), tuvo que arriesgar y cayó. C+

Más de 78 Kg
Vanessa Zambotti, 9º, pasó bye la primera ronda y en la segunda se enfrentó a la francesa Andreol, en un combate muy táctico que se fue a punto de oro; quién sabe por qué le cobraron un falso ataque a la mexicana, y fue eliminada ante quien sería campeona olímpica. Se dice fácil, pero fueron sus cuartos Juegos Olímpicos. C+

Lucha

Con la federación envuelta en malos manejos y desastrada –de hecho disuelta por Alfredo Castillo-, ha habido progreso relativo, sobre todo a nivel regional. A nivel mundial, estamos muy atrás, como lo prueba la clasificación a Río de un solo luchador. 
Varonil

Menos de 85 Kg
Alfonso Leyva, 19º; el único luchador mexicano que clasificó cayó con facilidad, 0-5, ante el georgiano Kobliashvili; a su favor podemos decir que aguantó todo el combate. C

Nado Sincronizado

Es una disciplina que ha vuelto a trabajar bien, desde el regreso de Adriana Loftus (y la buena idea de que la dura pero efectivo Ana Tarrés haya fungido como asesora y no como entrenadora en jefe). El problema es que para subir peldaños en nado sincronizado se requiere de muchos años de consistencia. Es más fácil bajarlos.

Dueto
Nuria Diosdado y Karem Achach, 11º; presentaron muy buenas rutinas –mejores en lo artístico que en lo técnico, algo que sí se notó- y lograron el objetivo de llegar a la final; sigue quedando claro que en esa disciplina el prestigio acumulado cuenta tanto como la prestación deportiva de cada justa. B

 
Natación

La federación nacional se cubre, con los clavados, del desierto en que se ha convertido la natación mexicana, con cada vez menos medallas en las justas regionales y cada vez menos deportistas clasificados a Olímpicos. Aquí hay una gran simulación, mejores negocios y muy poco trabajo efectivo.  Encima, el pleito con la FINA impidió que algunos nadadores aflojaran en pruebas para las que no había dado la marca “A”.

Femenil


50 metros libres
Liliana Ibañez, 28º, con 25.25, sólo dos centésimas por arriba de su récord nacional. De todos modos, eso no le valió para ser competitiva. C

Varonil 

1500 metros libres
Ricardo Vargas, 25º, con 15:11.53, prueba en la que el joven nadador pulverizó por tres segundos su propio récord nacional. Es un atleta que puede mejorar mucho, pero todavía la distancia respecto a los finalistas es enorme. C+

100 metros mariposa
Long Yuan Gutiérrez, 32º, con 53:34, muy por arriba de su marca personal y muy por debajo del nivel necesario para pelear por una final B. C-

Pentatlón Moderno

Una federación ordenada, que no da problemas, con un programa de trabajo de largo plazo, que por muchos años estuvo cerca de dar grandes satisfacciones y que en Río, finalmente, las ha dado.

Femenil

Tamara Vega, 11º, 1311 puntos, obtuvo el mejor lugar para una pentatleta mexicana en la historia de los JJ.OO y mejoró muchísimo respecto a Londres (cuando quedó en el lugar 36). Hizo una magnífica monta y buenas pruebas combinada y de natación. Su punto débil fue la esgrima; de haber obtenido una puntuación superior a la media, hubiera peleado las medallas, pero sólo hubo 8 competidoras por debajo de ella. B

Varonil

Ismael Hernández, medalla de bronce, 1468 puntos, dio la más grata sorpresa para la delegación en los Juegos. Lejos de las candilejas, concentrado (nada de redes sociales), con seguridad de que quedaría entre los primeros, atento a sus debilidades (por lo que entrenó con particular ahínco en esgrima), encontró la fórmula del éxito. Por encima del promedio en esgrima, bien en natación, espectacular en equitación y dándolo todo en la prueba combinada, con un cierre que lo llevó al podio. A


Remo

A pesar del poco desarrollo del remo en nuestro país, hay espacio para buenos resultados. Los métodos de calificación olímpica, que buscan la presencia de muchos países, además de los grandes competidores a nivel mundial, impidieron que la presencia mexicana fuera mayor.

Femenil

Single sculls
Kenia Lechuga, 12º, sorprendió al ganar el heat eliminatorio y tuvo las agallas para calificar en cuartos de final a la Semifinal A/B. A partir de ahí, las cosas retomaron su nivel y la joven remera, aunque consiguió su meta personal, ya no llegó más lejos. B

Varonil

Single sculls
Juan Carlos Cabrera, 8º, también estuvo por encima de lo presupuestado; calificó segundo para la Semifinal A/B y todavía en ésta luchó para colarse a la final ante tres favoritos a medalla. B+

Taekwondo

Como siempre, esta federación bien apoyada y con amplia base de practicantes, cumple con la clasificación del máximo de atletas y con medallas. Ojo, van dos ediciones en que sólo María del Rosario Espinoza se sube al podio, y tres seguidas en las que algún taekwondoin varonil queda mucho a deber.

Femenil


Menos de 49 Kg.
Itzel Manjarrez, 5º, se desempeñó más o menos como se esperaba; dos victorias contundentes (ante una rival menor, del Congo y ante una difícil, por su velocidad, Iris Sing, de Brasil). Cayó abrumadoramente en la semifinal ante Bogdanovich, de Serbia y fue apabullada en el combate por el bronce ante la tailandesa Wongpattanakit. No se vio que pudiera hacer nada en ninguno de los dos enfrentamientos clave. B

Más de 67 Kg.
María del Rosario Espinoza, medalla de plata, pasa a la historia deportiva mexicana como la primera mujer en ganar medallas en tres olimpiadas consecutivas. No le fue sencillo, porque es la última taekwondoin clásica en un mundo cambiante, en el que parece importar más el alcance que la técnica. Venció con tranquilidad a una filipina en la primera ronda; en la segunda, estuvo a punto de perder ante la marroquí Dislam, pero un golpe en la agonía del combate la llevó a punto de oro, que ganó. La semifinal, ante Jackie Galloway, de EU, quien la había derrotado en Toronto 2015, fue muy cerrada, también se fue a punto de oro y la mexicana terminó ganando por haber tirado más golpes. En ambos combates, la clave fue la experiencia. La final le resultó imposible ante la larguirucha china Zheng. Como pronosticó un conocedor, la mexicana tuvo en Río más puntos por golpes que por patadas.  A

Varonil


Menos de 58 Kg
Carlos Navarro, 5º, con un estilo agresivo deshizo a su primer oponente, de Libia, y superó ampliamente a su segundo, Teixeira, de Brasil. Ya en la semifinal, estuvo más cauto y no le sirvió ante el chino Zhao (quien sería campeón olímpico) y en la batalla por el bronce, tal vez reaccionó tarde ante el coreano Kim. Es joven y tiene mucho futuro. B+

Menos de 68 kg.
Saúl Gutiérrez, eliminado en la primera ronda, en uno de los combates más decepcionantes para México, ante el valiente mongol Purejaav. Gutiérrez, superior en técnica, experiencia y distancia, iba tranquilamente arriba, se dejó acercar, se desconcentró, se dejó empatar y superar en el último segundo. D

Tenis

Otra federación que está hecha un desastre (como prueba nuestro paupérrimo desempeño en Copa Davis). Sólo algunos tenistas, por esfuerzo personal, se salvan de la quema generalizada.

Varonil


Dobles
Santiago González y Miguel Ángel Reyes Varela, eliminados en segunda ronda. Habían llegado de rebote, por el ranking de González. Aún así, tuvieron un excelente debut, derrotando 6-3 y 6-0 a una pareja británica mejor rankeada. No pudieron hacer nada (3-6, 6-7) ante los rumanos que terminarían llevándose la plata. B-

Tenis de Mesa

Deporte poco practicado a nivel competitivo en México. Federación chiquita.

Femenil
Yadira Silva, eliminada en segunda ronda. Derrotó con suma facilidad a una competidora siria que había llegado por invitación (fue la primera victoria mexicana en tenis de mesa en la historia), luego fue vencida, casi tan fácilmente, por una eslovaca. Nos hubiera gustado que hubiera esbozado media sonrisa durante la competencia. C-

Varonil

Marcos Madrid, eliminado en segunda ronda. Igualmente venció al competidor de Vanuatu –que no era tan novato como la chica siria- y de la misma forma cayó ante un eslovaco, de apellido Wang, en la segunda ronda. A diferencia de Silva, Marcos Madrid se divirtió y luchó con pasión ante el eslovaco, a quien le ganó un set. C

Tiro deportivo
Una federación que debería dar más resultados. En años recientes se ha recargado en sus dos garbanzos de a libra que calificaron a Río.

Femenil

Pistola de aire 10 m.
Alejandra Zavala, 4º, a sólo dos décimas de hacerse del bronce. Esta competidora, cuando llega a una final –en donde cuenta más lo mental- suele ser muy poderosa, debido a su poder de concentración y sus nervios de acero. Lo difícil para Alejandra fue calificar entre las últimas 8 (lo hizo en cuarto lugar), acarició el podio por un buen rato, pero terminó cediendo. Realmente, una tiradora de élite. A

Rifle de aire 10 m.
Goretti Zumaya, 24º, no tuvo la precisión milimétrica que requiere su prueba, tal vez pagando el noviciado, porque sí tiene el nivel para haber peleado una final. C-

Tiro con Arco

La federación ha dado resultados, pero también se enfrascó en una lucha ríspida con la Conade por la comprobación de gastos; el divorcio se extendió hasta los competidores, con las duras declaraciones de Aída Román en contra del comisionado Castillo. En el camino, perdieron todos.

Femenil


Individual
Alejandra Valencia, 4º, hizo en términos generales una muy buena competencia. Buena ronda de calificación, en octavo lugar. Derrotó con algunos problemas a la georgiana Lobshenidze, luego tuvo su momento de gran tensión al vencer a la turca Anagoz en flecha de oro; el día de las finales parecía imparable, cuando se deshizo con facilidad de la india Laishram y, sobre todo, de la coreana Choi, número 1 del mundo. La sorpresa fue su baja relativa –quién sabe qué tan influenciada por las presiones que había sobre el equipo- en la semifinal ante la alemana Unruh y la lucha por el bronce ante la excampeona olímpica Ki Bo Bae. A-

Gabriela Bayardo, eliminada en la segunda ronda. Calificó en un buen 12º y ganó su primer enfrentamiento a Ray, de Bangladesh. En el segundo, vino de atrás para empatar a la Unruh, pero cayó en el set definitivo. C+

Aída Román, eliminada en la primera ronda. Tuvo un mal comienzo, al calificar en el lugar 38 y nunca pudo ponerse por arriba de la moldava Mirca –que tiene un ranking mundial muy inferior-. Probablemente la presión que rodeó al grupo de arqueras que ella encabezó, más de haber fallado la flecha clave en la prueba por equipos hizo mella. D

Por equipos
Equipo femenil, 6º, tras haber quedado quintas en la clasificatoria (por un rato estuvieron en segundo, pero el desempeño irregular de Román las bajó), derrotaron con suma facilidad a Georgia; en los cuartos de final, tenían el partido en sus manos pero Taiwan las empató; en el set clave, todo lo definiría un tiro de Aída que debía ser 10. Fue 9 y las mexicanas quedaron fuera. B

Varonil

Individual
Luis Ernesto Boardmann, eliminado en primera ronda, tras haber calificado en el sitio 28. Basta comparar el palmarés de Boardmann con el del cubano que lo sacó para entender que Río no fue su competencia. C-


Triatlón

Un deporte que cada vez se practica más en México y que cada vez da mejores resultados. La federación funciona.

Femenil

Claudia Rivas, 9º, con 1:58.28, superó las expectativas. Tras superar una lesión, compitió al tú por tú, manteniéndose en el grupo de punteras desde la prueba de natación, Fue sólo en la carrera cuando tuvo que ceder. Lo dio todo. B+

Cecilia Pérez, 33º, con 2:02.47, estuvo entre las primeras en salir del agua, pero se retrasó en la bicicleta y más en la carrera. Hizo una buena prueba, a toda su capacidad. C+

Varonil

Crisanto Grajales, 12º, con 1:47.28, tuvo un triatlón complicado desde el principio, porque el oleaje lo atrasó y cansó en la prueba de nado; a partir de ahí no pudo dar alcance a los punteros. B-

Irving Pérez, 22º, con 1:48.26; a diferencia de Grajales, no tuvo problema en la natación, pero su retraso en ciclismo y carrera fue mayor. C+

Rodrigo González, lapeado, no aguantó el nivel de los demás participantes. D

Vela

Más recreación que competencia. Pocos deportistas de alto rendimiento.

Femenil


Tabla
Demita Vega, 13º, en sus terceros juegos olímpicos mejoró notablemente su actuación, pero sin poder llegar a la regata de medallas. Quedó quinta en su mejor regata. B-

Varonil


Tabla
David Mier y Terán, 20º, superando con mucho sus anteriores actuaciones olímpicas, pero aún más lejos de la contención que Demita. C

Laser
Yanic Gentry, 42º, normalmente llegaba a la meta en la parte final del contingente. Baste decir que quedó en el lugar 29 en su mejor regata. D+

Volibol

El logro principal fue la inédita clasificación del equipo de sala a los Juegos Olímpicos; las ligas son muy pequeñas respecto a la popularidad de este deporte. Y, aunque se organizan muchos torneos internacionales en playa, más bien es un asunto turístico que de impulso a la especialidad en México.

Varonil de sala

Equipo masculino, 11º, eliminado en fase de grupos. El inicio no pudo ser más dulce, al ganarle México el primer set a Brasil. Desgraciadamente sería el único que ganaría el equipo en todo el torneo, al acumular derrotas ante los anfitriones, Francia, Italia, Canadá y Estados Unidos. Pareció darse un patrón: un set en el que México peleaba al tú por tú, otro en el que se desfondaba totalmente y un tercero en el que el marcador no era apabullante, pero porque el rival estaba relativamente relajado. Si en la calificación brilló en lo individual Carlos Guerra, durante los Olímpicos lo hizo Daniel Vargas. C

Volibol de playa


Varonil

Juan Virgen y Lombardo Ontiveros, 9º; los volibolistas de playa dieron una de cal por otra de arena, pero manteniendo en lo general un buen nivel de juego. Su debut ante la dupla italiana Lupo-Nicolai fue de ensueño, al remontar el marcador 14-21, 21-14, 15-11; luego cayeron ante los estadunidenses Dalhauser-Lucena a quienes habían derrotado en ocasiones anteriores (14-21; 17-21); terminaron derrotando con facilidad a los tunecinos Naceuf-Salah 21-10, 21-10. En octavos, se las vieron con una pareja holandesa que no supieron descifrar y cayeron ante Nummender-Varenhorst por 15-21, 18-21. Uno no se explica por qué unas torres sí les hacían daño, y otras no. El torneo fue tan parejo que Lupo-Nicolai acabaron llevándose la plata. B