martes, marzo 10, 2009

Un respirito en el Clásico

Se tardaron en demostrar su superioridad, pero lo hicieron. México 14, Sudáfrica 3.


El equipo mexicano se tomó un respirito en el Clásico Mundial de Beisbol, pero se tardó 7 entradas en poder inhalar a gusto y, por fin, jugar relajados.

Esta vez Vinicio tomó la decisión correcta de mandar a Elmer Dessens como abridor, lo que significa guardar a nuestra segunda mejor carta, Jorge Campillo, para el juego que definirá el pase a la segunda ronda.
El equipo mexicano de coacheo encontró también chivo expiatorio por el desastre del domingo. No era el salado Carstens, sino el receptor Rod Barajas, sustituído ayer por Miguel El Negro Ojeda, bajo el argumento de que el de Guaymas, a pesar de que batea mucho menos que Barajas, conoce mejor a los lanzadores mexicanos.
Se puede decir que sí, que Dessens tuvo una mejor distribución de su repertorio (era terrible ver a Oliver Pérez lanzar tres rectas seguidas) que dio una muy buena actuación y que lanzó bajito. También se puede decir que el lineup sudafricano no se compara con el australiano en experiencia y roce de Grandes Ligas... y que no está prohibido que los coaches platiquen con el catcher entre entrada y entrada.
La paliza final no dice lo difícil que estuvo el asunto al principio. Durante seis largas entradas la ventaja mexicana fue mínima o nula. Adrián González se destapó con la majagua (dos jonrones, un doble y una línea atrapada contra la barda) y fue la bujía en la ofensiva. Rodrigo López demostró que todavía no se repone (¿de verdad pensaban originalmente que iniciara el tercer juego?), Ricardo Rincón, que efectivamente está acabado (y Vinicio lo sigue utilizando) y Joakim Soria que está como navajita.
Tres cosas me siguen preocupando para el juego decisivo. La primera es la falta de profundidad en los jardines. La salida de Amézaga forzó la llegada de Karim García, quien se vio lento en la pradera y desesperado en la caja de bateo y es el momento en que el equipo mexicano no tiene jardineros de repuesto (otra lesión y habrá que enviar a Ojeda al left field). La segunda es que siguen corriendo mal las bases. La tercera es que el equipo batea mucho, pero no a la hora buena: dejaron a 10 corredores en los senderos... y contra Australia habían dejado a 17. Una cuarta cosa me da más tristeza que preocupación deportiva: la fractura sufrida por Erubiel Durazo, tras recibir un pelotazo en su muñeca izquierda.

Ahora, a esperar rival. Los australianos ya se crecieron y dicen que van a ganar el torneo. Los cubanos saben que Fidel no espera de ellos más que el campeonato. Uno de ellos nos tocará.

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