jueves, julio 10, 2008

Glorias olímpicas: Paavo Nurmi


El más grande de los “finlandeses voladores”, el corredor sistemático por excelencia, el hombre que festejaba sus triunfos haciendo lagartijas y más estiramientos, Paavo Nurmi participó en 12 pruebas olímpicas. 12 veces subió al podio. Y en nueve ocasiones se llevó la medalla de oro.
Su método de entrenamiento era sencillo, pero riguroso. Caminar, correr, hacer estiramientos. Y realizar cada caminata y cada carrera a un ritmo fijo, único, inquebrantable. Por eso, Nurmi corría con un cronómetro en la mano. Adicionalmente llevaba una dieta abundante en pan negro y pescado seco.
Inició su periplo olímpico en Amberes, 1920. Y lo hizo con lo que él consideró una derrota: obtuvo plata en los 5 mil metros planos. Dos días después, ganó los 10 mil metros sin mostrar el menor signo de emoción. Luego se llevaría dos oros en la carrera cross-country: individual y por equipos. En todas sus carreras corrió con su cronómetro en la mano. No era inseparable, porque lo aventaba a un lado al momento del sprint final.
Pero la gloria más grande esperaba a Nurmi en París, 1924. Precisamente un 10 de julio. Esa tarde el finlandés gana los 1,500 metros, quedando a sólo un segundo de su propio récord mundial, pero en vez de retirarse a los vestidores, sigue en la pista y se pone a hacer ejercicios calisténicos, repitiendo exactamente su entrenamiento de tres semanas atrás. En 55 minutos se llevará a cabo la final de los 5,000 metros. La carrera se resuelve en un duelo entre Nurmi y su compatriota Ville Ritola; el primero aguanta el cierre del segundo y se lleva su segundo oro olímpico en menos de dos horas.
Un par de días después vendría la carrera que más víctimas dejó en la historia olímpica y que desde entonces fue retirada del programa: el cross-country, que se realizó a las orillas del Sena entre la yerba crecida y con un calor inusual: 45 grados. De 38 participantes, sólo 15 terminaron la prueba; y de éstos, 8 tuvieron que ser llevados en camilla al hospital. Nurmi ganó fácilmente y, con cierta dificultad, Finlandia también obtuvo el oro por equipos.
Finalmente, el más grande de los finlandeses voladores ganó los 3 mil metros. Nurmi compitió en 7 carreras en 6 días, las ganó todas y regresó con 5 medallas de oro.
En Ámsterdam 1928, Nurmi sumó su noveno oro olímpico, al ganar los 10 mil metros. Los acompañó con sendas medallas de plata, en los 5 mil y en los 3 mil metros steeplechase. En ambos casos los campeones fueron otros finlandeses voladores.
Paavo Nurmi esperaba retirarse compitiendo en la maratón, en Los Angeles, 1932, pero en los años anteriores había participado en carreras de exhibición en Estados Unidos. Fue acusado de profesionalismo y tuvo que conformarse con ver los juegos desde las gradas. Al final de la maratón declaró que él hubiera ganado la carrera por más de cinco minutos. Lo dijo con cierto enojo, pero seguro, porque él lo tenía todo cronometrado. Fue tal vez el único momento de humana debilidad de la gélida esfinge que, silenciosa, se sabía con un lugar en el Olimpo deportivo.

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