jueves, julio 17, 2008

Leyendas olímpicas: las hermanas Press















Dominaron sus pruebas durante casi una década, fueron las primeras hermanas en ganar sendas medallas de oro en unos juegos olímpicos, fueron también el símbolo deportivo de la desestalinización en la Unión Soviética, y sin embargo, Tamara e Irina Press son más recordadas por las dudas que se generaron acerca de su verdadero género.

Tamara era fuerte, grande y solía desplegar una gran sonrisa. Irina era malencarada y sus músculos estaban muy marcados. Habían nacido en Ucrania, eran judías y su padre había sido asesinado por los nazis durante la ocupación. Llegaron, en su momento de gloria, a representar la unidad soviética, pluricultural y plurinacional.

En los juegos olímpicos de Roma, en 1960, Tamara se llevó el oro en lanzamiento de bala y la plata en el de disco. Irina se coronó en los 80 metros con vallas. Para los juegos de Tokio, cuatro años después. Tamara fue campeona olímpica en sus dos disciplinas y rompió seis marcas mundiales en su camino al podio. Irina no pudo repetir su triunfo en las vallas, pero ganó el pentatlón, estableciendo récord mundial, que rompería ocho veces en los dos años subsiguientes.


En 1966 se establecieron las pruebas de cromosoma para verificar el sexo de las atletas. Coincidentemente, las hermanas Press –quienes ya habían sido señaladas como poco femeninas- decidieron retirarse, y cuidar de su madre enferma. Las sospechas crecieron.

Irina pasó a trabajar a la KGB, Tamara acabó la carrera de ingeniería y posteriormente ambas fueron funcionarias deportivas. Tamara todavía lo es; Irina ya murió.

En los años sesenta, la prensa de Estados Unidos y Gran Bretaña insistió durante años en la masculinidad de las hermanas Press (Mary Rand, la atleta inglesa que perdió el pentatlón con Irina, insistía en ello), pero nunca se pudo comprobar. Hoy se presume que las Press sí eran mujeres, pero que en los años tempranos del dopaje se les había suministrado una alta dosis de testosterona. En aquellos artículos de la guerra fría se incluía en el paquete de supuestos hermafroditas a Iolanda Balas, rumana, gran saltadora de altura, quien se retiró por una lesión precisamente cuando empezaron las pruebas de sexo. Balas fue madre años después, pero eso no se publicitó. Tal vez esa actitud de los medios explique parte de la leyenda de las hermanas Press.

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