martes, agosto 05, 2008

Leyendas olímpicas: Florence Griffith

La primera vez que se vio a esta gacela de largas uñas pintadas en unos juegos olímpicos, fue en Los Angeles 1984, donde consiguió la plata en los 200 metros, detrás de su compatriota Valerie Brisco-Hooks. Pero fue cuatro años más tarde cuando deslumbró al mundo.

En los trials de Indianápolis, clasificatorios para los juegos de Seúl, la joven de clase obrera, a la que el coach Bob Kersee sacó de trabajar, corrió los 100 m en 10:49 segundos, un tiempo increíble, que un ventenio después sigue siendo la marca mundial.
En Corea, tras la descalificación de Ben Johnson por dopaje, Florence fue la estrella absoluta, con su imagen de mujer nueva, femenina y musculosa, llena de luz y de color, que arrasaba feliz toda competencia. Se llevó el oro en los 100 metros planos, con un tiempazo de 10:54; también ganó los 200 metros, estableciendo la marca mundial de 21.34, aún vigente; fue parte del relevo campeón en el 4 x 100 y obtuvo la plata en el 4 x 400, en su primera competencia internacional en la distancia. Su éxito era total: era la mujer del futuro. Se retiró en medio de la gloria (y, coincidentemente, cuando se anunciaron los controles antidoping por sorpresa).
La noche del 20 de septiembre de 1998 Florence Griffith-Joyner decidió irse a la cama a las dos de la madrugada. El informe del forense de Orange County establecería más tarde que la ex campeona olímpica, de 38 años, falleció dos horas después. Su marido, el triple saltador Al Joyner, e
n su primera declaración indicó que apagó tarde la televisión y se fue a la cama a eso de las seis y media de la mañana. Posteriormente rectificó y señaló que había estado trabajando en su despacho hasta altas horas de la madrugada.
Cuando la policía llegó al domicilio, se encontró con un lugar muy desordenado. Ella se encontraba en el dormitorio del piso superior, tendida boca arriba sobre la alfombra. Al parecer, Al Joyner había hallado a su mujer con la cara hundida en la almohada, boca abajo, y la había trasladado para intentar reanimarla.
Hemorragias en puntos en el pecho, el cuello, los ojos, las mandíbulas y los pechos hicieron sospechar al forense una muerte violenta; eran compatibles con una posible estrangulación, pero no se pudo determinar una causa de muerte con precisión, porque no había traumatismo visible.
Un mes después del fallecimiento, se hizo público un documento oficial que listaba tres causas: asfixia posicional, convulsiones epilépticas y angioma cavernoso (una malformación de los vasos sanguíneos) en el cerebro. La ex atleta se habría asfixiado contra la almohada como consecuencia de una crisis epiléptica de gran intensidad.

En cualquier caso, la autopsia reveló agrandamiento de las paredes cardiacas, que es uno de los signos que presentan los corazones sometidos a la acción de esteroides anabolizantes. También las fibrosis del miocardio que se le detectaron apuntan al uso de testosterona. Florence Griffith había quemado la vela de su vida por los dos lados. Es una de las razones por las que fue de una brillantez cegadora. La oficina forense de Orange County sigue negándose a hacer públicos los documentos completos de la autopsia.
Flo-Jo alguna vez declaró que todos sus récords serían superados algún día. Los años pasan y eso sigue sin suceder. Tendría que existir otra como ella.

1 comentario:

Anna dijo...

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