miércoles, diciembre 22, 2010

Los diez deportistas mexicanos del 2010


1. Javier Chicharito Hernández
2. Horacio Nava
3. Adrián González
4. Joakim Soria
5. Paola Espinosa
6. Juan René Serrano
7. Jaime García
8. Yadira Luna
9. Carlos Salcido
10. Sergio Checo Pérez









Aquí está la lista del 2009

martes, diciembre 21, 2010

Assange y su contra-conspiración


El gobierno de Estados Unidos considera a Julian Assange un terrorista de nuevo tipo. Mucho se ha hablado, en estos días, acerca de los chismes de alta política derivados de las filtraciones de Wikileaks. Muy poco, acerca de la ideología de su fundador y motor.

Escribe Assange (en el ensayo State and Terrorist Conspiracies): “Para cambiar radicalmente la conducta del régimen debemos pensar con claridad y valentía, puesto que si algo hemos aprendido, es que los regímenes no quieren ser cambiados. Nuestro pensamiento debe ir más allá que el de quienes que nos han precedido, descubriendo cambios tecnológicos que nos envalentonen mediante modos de actuar que antes no pudieran haber sido utilizados. Primero, debemos entender qué aspecto de la conducta del gobierno o del neocorporativismo queremos cambiar o eliminar. En segundo lugar, debemos desarrollar una forma de pensar sobre esta conducta que tenga la suficiente fuerza como para llevarnos a través del lodazal del lenguaje políticamente distorsionado, hasta llegar a una posición de claridad. Por último, debemos utilizar este entendimiento para inspirar en nosotros y en otros un curso de acción efectiva y ennoblecedora”.

En otras palabras, el fundador de Wikileaks entiende su tarea como un proyecto revolucionario (una “conspiración terrorista”) para obligar a los regímenes políticos dominantes a un cambio de fondo. Este cambio de fondo está ligado a un concepto: detrás de todo gobierno hay una “conspiración gubernamental”, que atenta contra la libertad y la autorrealización de las personas. Assange entiende “conspiración” de una manera laxa: una asociación coordinada de personas que oculta a los demás sus intenciones finales.

A partir de ahí elabora una suerte de teoría de la comunicación conspirativa –en el que “la conspiración” se convierte en una tabla con clavos y cuerdas que los comunican-, para deducir, en la lógica de que “comunicación es poder”, que por muy centralizada que esté una organización o un gobierno, depende a fin de cuentas del papeleo, del intercambio de información. Una organización demasiado cerrada deja de ser funcional: mientras más cerrada esté, menos podrá relacionarse con el mundo real afuera de ella. Es el talón de Aquiles sobre el que ataca Wikileaks. También es por eso que lo hace sobre un gobierno poderoso y piramidal, pero medianamente efectivo, el de Estados Unidos.

La idea de Wikileaks es hacer menos efectiva “la conspiración” gubernamental, cortando o inutilizando algunos de las cuerdas.
“Podemos ver las conspiraciones como un tipo de artefacto que tiene flujos de entrada (información sobre el entorno), una red informática (los conspiradores y sus enlaces entre ellos), y flujos de salida (acciones que pretenden cambiar o mantener el entorno)”. De ahí que busque hackear la red, haciendo públicos despachos privados (y aduciendo que los diplomáticos son un pequeño grupo de la clase dirigente que no comparte información con el resto de la sociedad y, por lo tanto, deben ser evidenciados).  La misión de su sitio, entonces, es hacer público lo privado en la esperanza de que esa “posición de claridad” evite nuevas secrecías.

La visión de Assange es típicamente la de un programador de computadora. Lo que ve es un sistema de gente e información. Lo que contiene la información es irrelevante, salvo porque constituye un puente entre quienes son miembros de una organización relativamente cerrada (“la conspiración”). Esto significaría que lo que interesa a Assange no son los secretos que da a conocer, sino el hecho de divulgarlos y que alguien los considere valiosos.

Otro asunto es que, si somos congruentes, Wikileaks es, para Assange, una conspiración, una contra-conspiración. “Conspiración” son también las organizaciones de la democracia, como los partidos políticos: “¿Qué pasaría si un partido se quedara sin celulares, fax o e-mail, sin los sistemas de computación que manejan sus afiliados, donantes, encuestas y centros de campaña” –se pregunta-. “Caería en el estupor organizacional y saldría derrotado” –se responde.  

En esa lógica, el creador de Wikileaks sugiere que para combatir una “conspiración” hay que hacer que se cierre sobre sí, envuelta en paranoia. Obligarla a abrirse o a cerrarse más: a dejar de ser o a ser ineficiente.

En ese sentido, hay quien sugiere que lo que en el fondo busca Assange no es la transparencia, sino la neblina. Opacar el transparente mundo de la información clasificada y dificultar su capacidad para funcionar. Como subir un virus para hacer más lenta la computadora. Assange, el hacker, trata a los gobiernos como el sistema mismo, y luego les aplica la misma estrategia que usaría para tronar una computadora. 

Y hay quien dice en la red que hackear un sistema de 4 mil años de edad, aunque entrópicamente doloroso, parece un (¿luminoso?) sendero necesario para el fin de los gobiernos piramidales, la aurora de la Era de la Red y del poder en forma de nube. 

A todos nos han entretenido las revelaciones de Wikileaks. Hay gran alegría en el pueblo cuando el niño grita, “El rey está desnudo”. Pero es una alegría efímera. Los métodos extremistas en política a menudo tienen un final desastroso. 


Una versión en PDF de los ensayos de Assange se encuentra aquí.

Y aquí, un breviario de frases de Assange, recopilado por Raúl Trejo.

miércoles, diciembre 15, 2010

Biopics: De regreso al "subde"


En Módena y Roma conseguí mi diploma hecho a mano y autentifiqué con la embajada los papeles que acreditaban mis estudios. Una bola de sellos. De ahí partimos a Londres, donde estuvimos cuatro días, entre museos.

Menos de un mes después de nuestra salida de Módena, llegó a casa de Claudio, de regreso, la caja de libros que yo no había podido recoger. La volvió a enviar a México, y luego de un año se la volvieron a retachar.

De regreso a Culiacán, además de la pátina de polvo, las telarañas y el calorsote que esperábamos, nos encontramos con la sorpresa de que una de las maletas que habíamos dejado ahí estaba carcomida. Seguí un rastro hecho con pedacitos de la valija hasta llegar al baño de servicio. En el inodoro, estaba una pavorosa ratota que acababa de parir. Jalé la palanca y eché una botella de Drano, ácido para destapar caños. Dos botellas. Tres botellas. Valía madres. Luego compramos un raticida superpoderoso que esparcimos por el departamento. A los pocos días empezó a oler a gas desde la estufa. Debajo del horno, descompuesto, un hinchado cadáver de ratota. Además el animal había mordisqueado –supongo que en agónica desesperación- la malla del horno, dejándolo inservible. Recogi los despojos y los deposité en el tambo de basura afuera del edificio.

Por lo demás, no había muchas nuevas en la ciudad, fuera de que se había llevado a cabo el congreso del sindicato y que habían pasado todas las propuestas que elaboramos conjuntamente con los del PC. Mi René contaba algunas anécdotas geniales acerca de las discusiones con los ultras. La mejor de ellas era cuando un ex Enfermo (que, por lo visto, no se había curado del todo) propuso eliminar la materia de inglés de las preparatorias, porque le hacía juego al imperialismo. Entonces que se levanta un profesor de inglés, de la prepa de Mazatlán por más precisión, y le dice, en sagrada defensa de su materia de trabajo, que había una diferencia muy importante entre el inglés burgués y el inglés proletario, que él enseñaba inglés proletario, una materia importantísma para las relaciones revolucionarias entre los obreros mexicanos y los obreros gringos, ¿si no cómo se iban a entender? Los aplausos y las carcajadas callaron al enfermito.

Imaginamos alguna de las clases de ese profe:

-Ya know man, workers aint gettin’ whay they deserve, ‘cos bosses say they’re ignert fools! ’N Mexican workers aint farn people, they’re comrades.

Pues sí, ya estaba yo de vuelta.

martes, diciembre 14, 2010

Diez cuentos mexicanos

De vuelta a las listas.


Los 10 cuentos mexicanos que más me han gustado:

  1. “Dormir en tierra”, José Revueltas
  2. “Diles que no me maten”, Juan Rulfo
  3. “La fiesta brava”, José Emilio Pacheco
  4. “La muñeca Reina”, Carlos Fuentes
  5. “Anacleto Morones”, Juan Rulfo
  6. “Dios en la tierra”, José Revueltas
  7. “Falta de espíritu scout”, Jorge Ibargüengoitia
  8. “La habitación 12”, Norma Lazo
  9. “El prodigioso miligramo”, Juan José Arreola
  10. “La perfecta espiral”, Héctor de Mauleón

Los primeros siete los tenía clarísimos. Lo difícil fue seleccionar los otros tres.

viernes, diciembre 03, 2010

Haikú beisbolero

El beisbol se presta mucho para el haikú -la forma clásica de poesía japonesa, consistente en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas-, por su capacidad para trascender el tiempo y su liga sensorial con la naturaleza. Si lo vemos estéticamente, cada jugada encierra, sutil, un haikú. O varios.   

En el haikú tradicional siempre hay una referencia a las estaciones del año. Con el beisbol es, necesariamente, distinto. Allí donde se juege, en cualquier lugar y momento, es primavera. Con esa, y otras licencias, va mi cadena de haikús beisboleros. Cada uno puede y debe entenderse como unidad. Pero también es posible imaginar que el conjunto de árboles forma un bosque.  



Brilla el diamante,
joya de verde y grava
siempre vibrante
 
Inicia el juego.
Del montículo salen
bolas de fuego

Son serpentinas,
cometas juguetones,
luz bailarina.

La bola huye
de la mano del pitcher,
strike intuye

Aspira al cuero…
No encuentra al out
sino al madero

Rueda con fuerza
rumbo a los jardines,
serpiente tersa

Juego de señas:
manos, cuerpo  y cara
son ideograma.

El receptor
tras de la máscara
juega a ser Dios

Loma lomita,
mi Olimpo, mi Calvario:
¡Es tan chiquita!

La navaja, al ojo;
la nube corta al sol;
la recta, al jom

Se escucha un crac.
Trueno instantáneo:
la voz del bat

Chispa-pelota:
viaja un blanco sol:
va a mi manopla

Dulce ilusión:
sueña Segunda Base
con ser el Jom

Grita la raya
por la bola muerta.
¡Un faul, malhaya!

La colchoneta
anhela ser robada.
¡Es tan coqueta!

Vida sin tiempo:
en el jardín central
vacila el viento

Mi infancia, sé,
como la bola: se va,
se va,  se fue

La vida entera
jugar al beis, instante
de primavera