martes, octubre 11, 2005

Victorias en el Disco Duro

Dice Chucho Ramírez, el entrenador de la selección Sub-17, recién campeona del mundo de futbol, que una diferencia substancial entre estos muchachos y sus predecesores, es que ellos no tienen en su disco duro la memoria del México eterno perdedor. Tiene razón.

Quienes hoy tienen 17 años no tienen memoria en vivo de los cachirules que nos impidieron ir a Italia, y siempre han visto que la Verde califica y pasa a la siguiente ronda.

Quienes hoy tienen menos de 25 años nunca han visto a México ser eliminado en la primera ronda. Algunos -recuerdo uno en particular- lloraron amargamente cuando Alemania nos derrotó en los malditos penales, allá por el 86. "¿Cómo, llorar por una derrota de México ante una potencia futbolística? ¡Si eso es de lo más normal!", pensé. Me respondí mentalmente: "Es que está chiquito. Luego se acostumbrará". Afortunadamente no ha sido así.

Hay que ser treintañero para acordarse, aunque sea vagamente, que una vez perdimos ante El Salvador y empatamos con Honduras y Canadá para ser vergonzozamente eliminados. Acercarse a los cuarenta para recordar al inefable Roquita, su equipo que todavía jugaba de zona, las derrotas ante Túnez y Polonia, y la frase del guardameta Soto, quien sustituyó a Pilar Reyes en el medio tiempo contra Alemania: "¡Empatamos, Pilar ! A tí te metieron tres goles y a mí también". Casi es requisito tener los cuarenta cumplidos para rememorar con incredulidad aquel empatito a cero ante Guatemala y la goliza de 4-0 que nos propinó Trinidad-Tobago para no ir a Alemania 74.

¿Qué podemos decir de generaciones todavía mayores? Cuando yo era niño pequeño no había un sólo campeón mundial mexicano de box, en las olimpiadas se obtenía un solitario bronce y los que hoy se conocen como jugadores del Tri tenían el mote despectivo de "Ratones Verdes".

¿Y antes? (Porque, créase o no, hubo un antes). Antes hubo una propuesta para inmortalizar en bronce a Belmonte, un extremo del Irapuato, por haber logrado la hazaña de anotar el gol del empate de México ante País de Gales y conseguir un punto en un Mundial.

Quienes tienen menos de 15, en cambio, pudieron sentirse algo decepcionados porque Ana Guevara "sólo" consiguió plata olímpica y les parece normal que, en futbol, México le pueda ganar a Brasil, a Argentina o a Holanda.

A veces tengo la impresión de que el bueno de José Ramón Fernández (quien tenía 12 años cuando aquel gol de Belmonte) se quedó circulando con las placas de Manuel Seyde (el periodista de Excelsior autor del tenebroso concepto de "Ratones Verdes") y que todavía entiende aquel periodismo como "ejemplo de crítica". No haría mal en escuchar a Chucho Ramírez.

Todo esto me hace pensar que, en aproximaciones sucesivas, avanza la mentalidad triunfadora en México. Que las glorias del Gran Púas, la incansable marcha de Raúl González, los goles de Hugo y cada medallita, cada victoria por pequeña que haya parecido, han contribuido en esta importante construcción.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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