miércoles, junio 03, 2009

El antivoto

Ahora que mucha gente está pensando en abstenerse o anular su voto para protestar por la falta de calidad de los partidos, me vino a la mente una idea a la medida de la situación, que además evitaría que se dispararan el abstencionismo y las boletas en blanco o anuladas.

El proyecto consiste en crear el antivoto, tomando en consideración que aún el ciudadano más molesto con los partidos políticos, tiene alguno que le parece particularmente pernicioso.

Según este proyecto, el ciudadano al llegar a la casilla, puede elegir una boleta blanca para depositar su voto o una boleta oscura, para depositar un antivoto, que se podrá dar a un solo partido político. Al finalizar la jornada, los miembros de la casilla cuentan los votos de cada partido… y también los antivotos, que se descuentan al partido político que los recibe. De esa forma, el ciudadano harto de los partidos y de la clase política, los castiga a todos, no votando por nadie, pero cebándose en uno en particular: el peor de todos ellos.

El 5 de julio saldré a votar. Supongo que sufragaré, sin mucha convicción, por la misma opción que hace tres años. Lo que en realidad me gustaría es tener un antivoto, y ya sé a quién se lo daría.

El mal llamado Partido Verde se ha convertido en lo más cercano a un partido neofascista en este país. Es un grupo de juniors vividores que ha hecho de la pena de muerte su caballito de batalla en estas elecciones, que se ha opuesto militantemente a la despenalización del aborto (votando, incluso, en legislaturas estatales, por prohibirlo incluso en caso de violación) y a cualquier estrategia antidrogas que no sea la persecución hasta del más mínimo consumidor, que apuesta por la privatización de la medicina y la educación -promocionándola con anuncios mañosos-; un partido cuyos miembros destacados son ejemplo de frivolidad y corrupción, que durante una década sobrevivió sólo merced a alianzas oportunistas y ventajistas, que a menudo propone medidas autoritarias para resolver los problemas y que jamás ha movido un dedo, seriamente, a favor del medio ambiente.

Me temo que habrá suficientes incautos –o ultraderechistas de clóset- como para que ese engendro mantenga su registro. Ojalá se le pudiera sepultar con antivotos.

1 comentario:

David Prieto dijo...

Cuántas veces habré comentado esto mismo con mis amigos, incluso utilizando el mismo término, "antivotos". El caso es que todos ellos están de acuerdo en que sería algo positivo.a