martes, agosto 08, 2017

WAR histórico de peloteros mexicanos

Desde hace tiempo el beisbol no es lo que era. Llegó la sabermetría y mandó a parar.
Durante casi toda mi vida, las estadísticas beisboleras han sido una suerte de obsesión. No es casual que haya escrito dos ensayos -bastante diferentes entre sí- con un título similar, en el que lo central es la estadística. Tampoco, que me haya aficionado a la sabermetría... hasta que llegó a unos niveles de complejidad que me rebasaron.

La estadística estrella de la sabermetría es el WAR (wins above replacement), que calcula -"medir" sería una exageración- la contribución de un pelotero a las victorias de su equipo, por encima del nivel de reemplazo: es decir, qué tan bueno es un jugador, respecto a quien típicamente podría reemplazarlo.

La clave para la medición es determinar quién es el típico jugador de reemplazo. Podríamos definirlo al estilo de los economistas: es el jugador que está marginalmente en la Grandes Ligas. Aquel que entra y sale de los rósters a lo largo de la temporada. No se trata de un jugador promedio, sino de uno que apenas tiene el nivel ligamayorista, que vive esa frontera.

¿Y cómo sé qué pelotero está en esa categoría? Ese es el quid, y es también donde puede haber más diferencias en la medición. Las dos principales páginas de sabermetría, Fan Graphics y Baseball-Reference, coinciden desde hace unos años en que un equipo de puros jugadores de reemplazo tendría una temporada de 48 ganados y 114 perdidos, dada cuenta una distribución normal de las actuaciones de ellos y sus rivales en pitcheo, bateo y fildeo.

A partir de definir las estadísticas del jugador de reemplazo en cada posición, se comparan con las de los jugadores de carne y hueso. En la comparación, lo fundamental es definir las carreras construidas en la ofensiva (por bateo o por corrido de bases) y evitadas a la defensiva (ya sea por pitcheo o por fildeo). La norma es 10 carreras (generadas o evitadas) por victoria.

La descripción exhaustiva de los elementos que confluyen para la determinación del WAR es demasiado amplia como para una entrada del blog. Baste dar como ejemplo que, sólo para el corrido de bases, hay 14 mediciones de cuando está en primera base, 11 de cuando está en segunda y 8 de cuando está en tercera. No es nada más robos o atrapado robando.

Ahora, a lo que vamos. Revisé el WAR histórico de los peloteros mexicanos en Grandes Ligas a lo largo de la historia, y me topé con interesantes sorpresas. Ahí les van los diez primeros, con el número de victorias sobre reemplazo del total de su carrera, al 31 de julio de 2017..

Adrián González* 43.3
Fernando Valenzuela 42.1

Teodoro Higuera 30.7

Beto Ávila 27.8

Ismael Valdez 24.2

Yovani Gallardo* 23.6

Esteban Loaiza 23.0

Vinicio Castilla 19.3


Joakim Soria* 16.7

Aurelio Rodríguez 15.2


*pelotero en activo

Lo primero que llama la atención es que Adrián González está por encima de Fernando Valenzuela. Hay que recordar que el WAR al que hacemos referencia es a lo largo de toda la carrera.  El Toro de Etchohuaquila había acumulado 38.1 victorias sobre reemplazo en apenas siete años y fracción en las Mayores, de 1980 a 1987. En los siguientes diez años sólo acumuló 4 victorias sobre reemplazo. En otras palabras, tuvo siete años de superestrella, su brazo fue sobrexplotado y en la siguiente década fue apenas un lanzador por encima del promedio. El Titán, en cambio, ha sido consistentemente estelar durante 13 de sus 15 años en las mayores (de hecho, en 2017 tiene un WAR negativo).
Otro dato es que, en términos relativos, Teodoro Higuera, quien estuvo nueve años en la gran carpa, tiene números superiores a otros peloteros más famosos, pero que duraron más tiempo en las Mayores.
Vinicio Castilla aparece abajo respecto a sus números de acuerdo a la métrica tradicional. Recordemos que fue líder de la Liga Nacional en carreras producidas en 2004 y que es el máximo jonronero mexicano de la historia. Aquí lo que juega en su contra es, paradójicamente, haber jugado tantos partidos en Coors Field, que es el parque más amable con los bateadores: su teórico reemplazo hubiera pegado más cuadrangulares ahí que, por ejemplo, en el Dodger Stadium.
Otro caso digno de análisis es la inclusión de Aurelio Rodríguez en el top ten. Los números como bateador de Aurelio, quien estuvo 18 años en las mayores, no son para nada impresionantes. Uno esperaría en ese lugar a Jorge Charolito Orta, quien era mucho más consistente con la madera. Pero sucede, según el WAR histórico, que en materia defensiva Aurelio está entre los diez mejores antesalistas de la historia de todo el beisbol..De hecho, 9 de las victorias que se le apuntan están en el guante, y sólo 6 a la ofensiva.
No podíamos terminar sin hacer mención de Mario Mendoza, el pelotero de reemplazo por excelencia. Se habla de la Línea Mendoza precisamente por él. Era un enorme fildeador, pero bateaba basura. Se decía que nadie, por buen guante que tuviera, podía quedarse en las mayores si bateaba por debajo del promedio de Mendoza (.215): ese porcentaje es la famosa Línea Mendoza original. Pues bien, Mario Mendoza entraba y salía de los rósters, y a lo largo de su carrera acumuló un WAR de -2.5, producto de un +0.7 a la defensiva y -3.2 a la ofensiva. Quod erat demostrandum.

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