jueves, diciembre 15, 2011

Biopics: la formación del PSUM


El berrinche de Heberto
Luego de que, en el proceso de fusión de las organizaciones de izquierda, se aceptara al Movimiento de Acción Popular, Heberto Castillo se salió del acuerdo de unidad y empezó a hablar mal del partido que surgía. No por coincidencia, al ingeniero Castillo le concedieron espacios que antes estaban vedados para él. Así, aparecía en TV para que criticar que los comunistas hegemonizaran el partido, y para prueba, decía que ellos estaban a favor de la hoz y el martillo, cuando él había propuesto un machete y un nopal (meses después me enteré que Fidel Castro, tan cercano en el corazón a Heberto, alguna vez propuso un machete y una caña de azúcar para el logotipo del PCC). El gobierno, feliz de que una figura reconocida como el ingeniero Castillo le pegara al partido naciente de la izquierda unificada, y ni quien se fijara que Heberto era mucho más radical y ortodoxo que los antiguos comunistas, en pleno y dificultoso proceso de socialdemocratización al menos desde 1968.
La gota que derramó el vaso, y la bilis hebertista, fue la defección de compañeros del PMT en Sinaloa hacia las filas del MAP, como vía para entrar al partido unificado. En Culiacán –como sospechará el lector asiduo de esta biografía- la retirada de Heberto cayó como balde de agua helada. Era previsible que el grupo más tradicional y populista, encabezado por Jaime Palacios y Heriberto Meza Campusano, se mantuviera fiel al PMT, pero también que el Comité Estatal se fragmentaría. Un grupo, encabezado por Arturo Guevara, decidió que había que entrar al nuevo partido. Renato Palacios y José Antonio Zurdo Ríos, que habían estado en la tendencia “gordillista”, prefirieron quedarse. El grupo de Guevara empezó a afiliar gente, hasta que –cuando llevaban algo así como 450- desde la dirección nacional del MAP les llegó, vía Pablo Pascual, la consigna de que ahí le pararan, para que Heberto no la armara más de pedo (y tal vez para no disgustar a los preciados aliados comunistas).
Heberto igual la armó de pedo. En el programa de televisión de Luis Spota dedicó casi toda la entrevista a despotricar contra sus ex súbditos sinaloenses y a referir historias fantásticas en las que la base pemetista perseguía a los intelectualitos quemándoles las hojas de afiliación.
(Dice Arturo Guevara que, muchos años después, se encontró con Heberto, y el Ingeniero Castillo le ofreció disculpas por su actitud y hasta le dio la razón al grupo de militantes sinaloenses que hostigó por años. Como yo no estaba presente, no puedo más que hacer la referencia, con todo y fuente).

Los prolegómenos
Las cúpulas de las organizaciones fusionantes determinaron que el Congreso constituyente del nuevo partido estuviera compuesto por delegados de cada grupo, electos en asambleas conjuntas a lo largo y ancho del país, de forma tal que cada quien pudiera verificar la representatividad de quienes asistieran. Además había una cuota fija de 25 delegados para cada una de las cuatro organizaciones.
A mi hermano se le ocurrió casarse en esas fechas –mediados de octubre de 1981-, y encima de eso lo hizo en Aguascalientes, así que no asistí al primer día de la última Asamblea General del MAP, realizada en el Teatro del Pueblo, en la colonia Morelos, donde se eligió a los delegados de cuota.
Tampoco resulté electo en la asamblea de la UNAM –donde, sorpresivamente, resultamos ser más los mapaches que los pescados-; pero al final conseguí mi plaza con “los restos” (es decir, fui de los delegados que resultaron electos a partir de la suma de los votos “sobrantes” de cada organización en las asambleas) en una ultimísima asamblea del MAP, en el recién inaugurado Auditorio Rafael Galván, en la sede del SUTIN (y Guevara se impresionó con las prestaciones de los compañeros nucleares: al lado del auditorio había una guardería para hijos de los trabajadores, que el sinaloense definió como “sueca”).   
Otra parte de los prolegómenos fue formar parte del equipo que haría el programa del nuevo partido, que esencialmente estaba formado por miembros del PCM y del MAP (había un par del Partido del Pueblo Mexicano, pero pronto defeccionaron). Este grupo estaba liderado por Eduardo González Ramírez, un economista tamaulipeco, profesor de la Facultad, que encabezaba a los asesores del grupo parlamentario de la Coalición de Izquierda, y con quien acabaría teniendo una muy buena relación. Entre los asesores de los diputados despuntaban un joven hiperactivo de mi edad, Jorge Alcocer –quien fungía entonces como brazo derecho de González- y, como prospecto estrella, un sonorense recién egresado, Enrique Provencio.

La asamblea de unificación
El congreso que formó el Partido Socialista Unificado de México tuvo lugar la primera semana de noviembre en el Auditorio Nacional. En él se fusionaron el Partido Comunista Mexicano (PCM), Partido del Pueblo Mexicano (PPM), Movimiento de Acción Popular (MAP), Partido de la Revolución Socialista (PRS) y Movimiento de Acción y Unidad Socialista (MAUS), además de algunos grupos menores y partidos locales.
El orden anterior corresponde al tamaño de las organizaciones, a partir de las asambleas de delegados. Nosotros los mapaches pertenecíamos al grupo político más joven y creíamos que seríamos el más pequeño de los fusionantes, así que nos sorprendió ser el número tres, y estar más cerca del PPM en número de militantes, que de los dos más pequeños. Luego constataríamos que el PPM había inflado su padrón, compuesto sobre todo de campesinos nayaritas. Eso quiere decir que, si no hubiera habido pruritos con Guevara y los sinaloenses para que detuvieran un proceso de afiliación y participación que de seguro hubiera llegado a unos dos mil militantes, hubiéramos aparecido como la segunda fuerza fusionante, y eso le hubiera dado otro matiz político al naciente partido.
En el congreso fundacional se vio que, de los cinco fusionantes, el único que tenía puntos de vista discordantes en su interior era el PCM. Los demás éramos monolíticos, o casi.
El PCM tenía al menos tres corrientes visibles: la nomenklatura, que era reformista y pragmática y pugnaba por la unidad de la izquierda, y los renovadores, o renos, que a su vez respondían a dos grupos o posiciones muy distintos: por un lado, los iconoclastas, que estaban poniendo a revisión prácticamente todo el pensamiento y la acción de izquierda (Roger Bartra, su exponente más representativo); por el otro, los estalinistas que habían sido desplazados de la cúpula.
El PPM, que venía del fraude electoral cometido contra Alejandro Gascón Mercado en Nayarit en 1975 (Gascón, con el PPS; ganó las elecciones, pero la dirección nacional de ese partido cambalacheó la victoria por una senaduría para su secretario general, Jorge Cruickshank, lo que generó la escisión), era un partido estalinista y personalista. Prosoviético y atrasado como la chingada. Sólo unos pocos de los cuadros del PPM fueron evolucionando sus puntos de vista a lo largo de los siguientes años (recuerdo, por ejemplo, al buen Sabino Hernández Téllez).
Nosotros, los del MAP; ya se sabe, éramos la derecha con veleidades socialdemócratas (aunque también obreristas). El cuarto partido, el PSR, era, si es posible, todavía más estalinista que el anterior, con un líder jetón, de apellido Jaramillo, y unos cuantos jóvenes impreparados. El quinto, el MAUS, estaba compuesto mayoritariamente por “viejitos” (supongo hoy que muchos han de haber sido como de mi edad actual). Eran socialistas, varios de ellos luchadores sindicales, que habían roto con el comunismo de tiempo atrás, de cuando el PCUS mandaba sobre los partidos nacionales. Los mapaches del MAP, como era previsible, nos llevamos muy bien con los ratones del MAUS.
En el asamblea de unificación se votó el nombre (los del PSR traían una propuesta como de trabalenguas), logotipo (votamos a favor de la hoz y martillo que enfurecían a Heberto), lema y canción (votamos en contra de “Proletarios del Mundo, uníos” y de “La Internacional”).
A continuación se dio la Convención Electoral, donde se votó por candidato a la Presidencia de la República, y Arnoldo Martínez Verdugo derrotó ampliamente a Gascón Mercado y también se nombró al Comité Central (todavía por cuotas de organización fusionante: los del MAP sumamos a Gustavo Gordillo y José Woldenberg a los nueve integrantes de lo que había sido nuestra Comisión Política).
En la Asamblea de Unificación, junto con Pepe Ayala (q.e.p.d)
Una tarde, a mitad de la asamblea, llega Hermann Bellinghausen con una noticia infausta: El Salvador había derrotado a México en fut. No iríamos al Mundial de España.

2 comentarios:

jose raul quej gonzalez dijo...

asi compañero , nosotros en campechmos eso problemas , pues benimos desde el pcm , psum y pcm y fundadores del prd en campeche , mismo que fuiomos expulsado port el ing cardenas .
sin enbargo biv imos en proso dde funcion asectando todos los esfuersos de fuciony acumalcion de fuerzas parta llegar atener este partido que luego nos expulso , por creamos el pt y aura en 2011 engresas otra ves como organismos sociales buscando esa union entre el movineto social y el politico al interior del prd , pero me toco ver como cambia va mucho el ing heberto castillo ,



CONSEJO DE ORGANIZACIONES CAMPESINAS Y PESQUERAS DE CAMPECHE. . RAUL QUEJ GONZALEZ: ASESOR
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jose raul quej gonzalez dijo...

otra cosa que opinas de la peso, apra evitar que sigAN ENTRANDO MAS PRODUCTOS CHINOS ,mas baratos , por eso la importancia, que se devalue el peso ,pues no se esta compitiendo comn una empresa china, sino contra el giobierno chino, que si esta sugsidiando a su industria , pero tenemos gobiernos sacatones que se emfrenta al gobierno chino y defienda la industria interna o mercado interno .