martes, agosto 11, 2026
México en los JCC Santo Domingo 2026. Un balance deportivo.
miércoles, enero 28, 2026
Partidos olímpicos de leyenda: Milagro en el Hielo
El oro olímpico en el hockey sobre hielo fue
por muy largo tiempo monopolio de la Unión Soviética. Se lo llevaron desde 1964
hasta 1976. La URSS repitió en 1984 y 1988. El Equipo Unificado lo obtuvo en
1992. Hay una excepción en esa seguidilla que duró tres décadas. La llaman el
Milagro en el Hielo.
Una de las razones que explican la amplia dominación soviética fue la insistencia del Comité Olímpico Internacional en mantener el carácter amateur de los Juegos. La otra, que la principal liga profesional del mundo está en plena temporada cuando se realizan los Juegos Olímpicos de Invierno: Sólo hasta Nagano 1998 la NHL abrió una breve ventana para que sus jugadores pudieran competir representando a sus naciones.
No era el caso en Lake Placid 1980, y la URSS, campeona mundial, era la gran favorita para llevarse el título. Se suponía que la plata sería para Checoslovaquia, entonces en la órbita soviética. Las cosas sucederían de manera diferente.
El torneo se realizó en dos fases, ambas vía round robin. Tras la primera, calificaban a la fase final los dos primeros lugares de cada uno de los dos grupos. En la segunda, los calificados jugaban entre sí, pero manteniendo el resultado contra el equipo de su mismo grupo.
En el grupo A, la URSS dominó fácilmente, ganando todos sus partidos. Se dio el lujo de meterle 16 goles a Japón y 17 a Países Bajos. El otro clasificado resultó ser Finlandia. En el grupo B, Estados Unidos dio un campanazo al derrotar a Checoslovaquia y logró un agónico empate con Suecia. Este fue suficiente como para que clasificara, junto con los escandinavos.
El 22 de febrero se llevó a cabo el primer partido de la fase final. Estados Unidos contra la Unión Soviética. EU tenía una escuadra compuesta principalmente por universitarios becados para jugar hockey. Los profesionales estaban en sus equipos. Se esperaba una fácil victoria de la URSS.
Los primeros en anotar fueron los soviéticos, a los 9 minutos de juego. EU empató, pero la URSS se volvió a ir adelante y amenazó repetidas veces con ampliar la ventaja. Hacia el final del primer periodo, los estadunidenses lograron el empate con un error del portero. Estaban jugando al estilo moderno -ofensivas con más uso de las bandas- y, cosa extraña, hacían muchos cambios: muy pocos jugadores duraban más de un minuto en el hielo.
Para el segundo periodo, la URSS bancó a su portero titular y anotó un gol más, para irse adelante 3 a 2. En el tercero y último, una jugada de poder (un jugador soviético castigado por faltas) permitió a los estadunidenses empatar. Para entonces, el equipo de EU se veía mucho más preparado físicamente que el soviético… había servido la estrategia de periodos cortos de juego. Faltando diez minutos para el final, Mike Eruzione anotó en una jugada en la que el portero suplente se perdió ante su propia defensa. Lo que vendría después sería un frenesí soviético con disparos desde todos los ángulos. Uno pegó en el poste, otro fue rebotado por el portero, varios salieron cerca de la meta. Los ataques, desesperados al final, resultaron infructuosos. Ganó EU de milagro.
En los dos últimos partidos, la URSS destripó a Suecia, pero Estados Unidos derrotó a Finlandia, con lo que se quedó con el oro: La plata fue para los soviéticos, pero los jugadores estaban tan frustrados que decidieron no grabar su nombre en la medalla, como se acostumbraba. Pasaría más de un lustro para que la URSS perdiera otro partido de hockey, y más de una década para que los norteamericanos les volvieran a ganar. Eso hace que el Milagro en el Hielo sea todavía más legendario.
viernes, enero 09, 2026
Leyendas Olímpicas Invernales: Viktor Ahn (Ahn Hyun-soo)
La de Viktor Ahn es una historia particular.
Cosechó un total de ocho medallas olímpicas: seis oros y dos bronces; es el
único patinador de pista corta en ganar el oro en todas las distancias, y el
primero en ganar medalla en todas en una sola edición. Lo más curioso es que
tres de sus victorias olímpicas fueron representando a su natal Corea del Sur
en 2006, y las otras tres representando a Rusia, en 2014. En medio, y después,
hay toda una telenovela y hartos escándalos.
Bajito, delgado, veloz y habilidoso, Ahn Hyun-soo era ya subcampeón mundial cuando hizo su debut olímpico en Salt Lake 2002. No le fue bien. Un cuarto lugar, una descalificación y, encima de eso, fue parte de la famosa carambola que permitió al australiano Steven Bradbury ganar el oro más inesperado Pero el año siguiente ganaría el primero de cinco títulos mundiales consecutivos.
El patinaje en pista corta es uno de los bastiones olímpicos de Corea del Sur, y la competencia por las plazas es feroz, y no siempre limpia. Durante años, el sistema que privó fue el de las recomendaciones, que derivó en la creación de facciones entre dirigentes deportivos y atletas, provenientes de diferentes universidades. Si querías un puesto en el equipo olímpico o mundialista, había que seguir disciplinadamente a tu facción. La grilla deportiva era durísima.
Ahn Hyun-soo, un graduado de la Universidad Nacional de Deportes de Corea, dependía de la facción encabezada por el excampeón olímpico Kim Ki-hoon. Kim fue forzado a renunciar como jefe del equipo nacional en 2004, por forzar a sus atletas a usar patines de la empresa de su familia. En la Universiada de 2005, Ahn tuvo un conflicto serio con su compañero de equipo Seo Ho-jin, quien le habría dado una golpiza; por ello Seo fue expulsado de la selección nacional, pero fue reinstalado rumbo a los Juegos Olímpicos Invernales de Turín 2006; entonces Ahn decidió entrenarse con el equipo femenil.
En los Juegos de 2006, Ahn obtuvo oro en los 1000 (rompiendo el récord mundial) y en los 1500 metros, así como en el relevo de 5 mil metros. También se llevó el bronce en los 500 metros. Pero el ambiente del equipo era pésimo. Ni siquiera se saludaban, se negaron a comer en la misma mesa y a sentarse juntos en el avión.
Ahn decidió exponer públicamente la situación, poner luz en el lado oscuro del patinaje de pista corta coreano, exhibiendo también que había competencias arregladas. Esto se tradujo, junto con una lesión, en que el campeón olímpico y mundial no fue seleccionado para Vancouver 2010. Un año después, el patinador se transfirió a Rusia, meses más tarde se nacionalizó y se cambió de nombre: ahora era Viktor Ahn.
En Sochi 2014, Ahn consiguió el bronce en los 1500 metros, el oro en los 1000 y en los 500 metros y fue el hombre clave para que Rusia se hiciera del oro en el relevo de 5 mil metros por primera vez en su historia. Se convirtió así en el máximo medallista olímpico de su disciplina.
La intención de Ahn era retirarse tras los Juegos Olímpicos Invernales de Pyongchang, en su natal Corea, pero vino el escándalo del dopaje de Estado en Rusia, y el Comité Olímpico Internacional lo inhabilitó, a pesar de que había salido limpio en los controles. Ahí terminó su carrera deportiva. La leyenda pervive.
lunes, diciembre 15, 2025
Glorias Olímpicas Invernales: Marit Bjørgen
Se dice rápido, pero la noruega Marit Bjørgen es
la deportista con más medallas en los Juegos Olímpicos de Invierno, y es la
tercera más laureada de los Juegos Olímpicos en general, sólo detrás de Michael
Phelps y Larisa Latynina. Ha sido la más grande esquiadora de fondo de todos
los tiempos.
Nació en una granja y empezó a esquiar desde los dos años. Competitivamente, inició a los siete. Muy rápido destacó. Inició como velocista, en los sprints de 1.5 kilómetros, pero la edad y un cambio de rutinas la cambiarían de especialidad y la catapultarían a la cima.
Su primera medalla olímpica fue en Salt Lake City 2002: una plata como parte del equipo de relevos 4 X 5 kilómetros. Al año siguiente, en el Mundial, se coronaría campeona en el la prueba de sprint. Ya para entonces era legendario el peso de su entrenamiento. Entrenaba 700 horas anuales (hay que tomar en cuenta que, en verano, la rutina disminuye). Llegarían a ser más de 900.
Los juegos de Turín 2006 fueron un fracaso para Bjørgen, afectada por una bronquitis previa y males estomacales durante el evento. Retiros, un cuarto lugar, un quinto en el relevo y solamente una plata en la competencia de 10 kilómetros estilo clásico.
Su clase, ya notable en los Mundiales, empezaría a mostrarse en los Olímpicos, durante los juegos de Vancouver 2010. Ahí obtuvo tres oros (en el sprint, en el relevo 4 x 5 kilómetros y en la persecución de 15 kilómetros), una plata en los 10 kilómetros estilo clásico y un bronce en la misma distancia, pero estilo libre.
Una de las claves fue cambiar su enfoque de entrenamiento, que siempre tuvo gran volumen. Primero incorporó sesiones intensas de una hora para aumentar su capacidad y luego abandonó ese método para aumentar los kilómetros recorridos, con largas sesiones a intensidad moderada.
Fue super dominante en los Mundiales de 2011 y 2013, en los que acumuló diez medallas de oro. En los Olímpicos de Sochi 2014 reafirmó su poderío, llegando a lo más alto del podio en los 15 kilómetros, en los 30 estilo libre y, para que vieran que no perdió velocidad, en el sprint por equipos.
Decidió ser madre a los 35 años, en 2015, y continuó su carrera deportiva. Después de dar a luz, Bjørgen ganó seis medallas de oro en dos campeonatos mundiales, a pesar de que redujo su entrenamiento en un 25%. Siempre ha insistido en que el atleta debe hacer deporte para sí mismo, no para quedar bien con los padres, el entrenador, la prensa o la opinión pública.
El broche final fue en los Olímpicos de Pyeongchang 2018. En esa sede coreana se hizo del oro en los 30 kilómetros estilo clásico y en el relevo 4 x 5 kilómetros, de la plata en el esquiatlón de 15 kilómetros y de dos bronces: los 10 kilómetros estilo libre y el sprint por equipos.
Haciendo las cuentas, las sumas de metales son impresionantes. 18 oros en campeonatos mundiales. Y, en los Olímpicos, seis participaciones, siempre con algún podio. 8 oros, 4 platas y 3 bronces. Ningún atleta invernal había logrado tanto como ella, que no competía para quedar bien con nadie, más que consigo misma.
martes, agosto 20, 2024
México en los Olímpicos: medallas contra la corriente
Terminaron los Juegos Olímpicos y la evaluación popular
de la delegación mexicana pasa por los extremos del vaso lleno y el vaso vacío.
Es momento de volver a hacer un análisis de la situación del deporte en México,
tanto el de alto rendimiento como el social.
Lo primero a decir es que los resultados de México en
París 2024 están dentro de los parámetros esperados. Estos normalmente se
miden, más que en medallas, en el número de finalistas (entendidos como
primeros ocho lugares). Se calculaban 24 y fue exactamente ese número, aunque
no siempre con el atleta esperado. Y se sabía, debido a que chinos y coreanos
dominan ampliamente dos de las disciplinas en las que México es competitivo,
los clavados y el tiro con arco, respectivamente, que esas 24 finales no se traducirían
en un número proporcional de medallas, que sería de 9, sino en menos.
Todo esto significa que, para entender la evolución o
el retroceso del deporte de alto rendimiento, la clave es medir el número de
finales en cada ciclo olímpico. Y éste lleva largo rato estancado.
En ese sentido, es incorrecto hacerse las ilusiones
con los resultados positivos que ha habido en juegos regionales (los
Centroamericanos y del Caribe, y los Panamericanos). En éstos, se puede ser
potencia continental en deportes totalmente dominados por Europa, o se puede
incrementar el número de medallas más por la caída en el nivel de rivales como
Cuba o Venezuela, que por mejoría mundial de México.
Dicho esto, hay que subrayar que, en el caso de los
deportistas mexicanos, todo buen resultado es mucho más mérito del atleta que
de las autoridades deportivas. En ese sentido, el desempeño del país en los
Juegos Olímpicos es largamente superior al apoyo que los atletas han recibido
de parte de la Conade y al presupuesto aprobado para el deporte.
La política de promoción deportiva durante el gobierno
de AMLO se ha caracterizado por cuatro elementos: restricción presupuestaria,
destrucción de iniciativas que habían funcionado, desorden administrativo y
atención a las federaciones deportivas de acuerdo con su alineación política*.
Durante este gobierno, los recursos aprobados para el
deporte equivalen a la cuarta parte de los que se le destinaron hace una
década. Equivalen al 0.036% del Presupuesto de Egresos de la Federación. De
cada cien pesos de gasto, a la Conade van poco más de 3 centavos. Lo peor es
que ni siquiera se ejercen en su totalidad. Austeridad mal entendida.
También se ha desnaturalizado la Olimpiada Nacional
(ahora Juegos Nacionales Conade), se extinguió el Fondo para el Deporte de Alto
Rendimiento, con la excusa de que los fideicomisos son corruptos, y se
desaparecieron la Academias Deportivas Nacionales, con el pretexto de que así
se apoyaba más a unos deportes que a otros.
El desorden administrativo es evidente. Por un lado,
cambiaron los criterios para la asignación de becas a deportistas, centrándose
más en resultados obtenidos que en análisis de la potencialidad de cada uno. Y
aún sobre este criterio, la asignación de las becas ha sido un batidillo. Los
apoyos diferenciados a las federaciones no se explican sin un criterio de
preferencia política o personal, porque deportivo no es (la más beneficiada ha
sido la de volibol). El Comité Olímpico Mexicano, en tanto, vio reducidos en
90% sus apoyos, y ha tomado la estrategia de aliarse con patrocinadores
privados.
Durante años la Conade ha estado en conflicto con los
deportistas acuáticos por el apoyo de Ana Guevara a Kiril Todorov, presidente
de la Federación Mexicana de Natación, desconocido por World Aquatics debido a
sus actos comprobados de corrupción. Guevara retiró las becas a los deportistas
que no se plegaran a Todorov y participaran en selectivos ajenos a la FMF. De
ahí el pleito con clavadistas y con las valientes representantes de natación
artística.
Pero tal vez la clave más importante esté en la
insuficiencia de infraestructura deportiva, que no está en manos de la Conade,
sino de los Ejecutivos. A nivel federal, la inversión en esta infraestructura
fue mínima, salvo por el caso del beisbol. A nivel local, los únicos estados
interesados en el desarrollo del deporte han sido Jalisco, Nuevo León, Baja
California y Yucatán, que han instalado diversos Centros de Alto Rendimiento,
lo que permite a los jóvenes de esas entidades practicar deporte con entrenadores
y ha redundado en éxitos en los Juegos Deportivos Conade. En la Ciudad de
México, en cambio, no ha habido ese interés, y el CNAR -ubicado en la capital- sólo
admite atletas de élite. La delegación olímpica en París 2024 ha sido la menos
chilanga de la historia, y no es casualidad.
Y en referencia al deporte entre niños y adolescentes,
un par de datos: 48% de las escuelas primarias del país, y 69% de las
secundarias, no tienen profesor de educación física. El 38% de las
instalaciones escolares carecen totalmente de espacios deportivos y
recreativos. En esas circunstancias, no deben extrañarnos los rezagos en salud,
condición física y capacidades deportivas de la población.
Se requiere de un cambio en la política deportiva, entender al deporte como prioridad social, de convivencia y de salud. Ello implica promoción directa, pero también mucha inversión en infraestructura, articular los esfuerzos de distintas secretarías de Estado, así como reestructurar y potenciar la Escuela Nacional de Entrenadores. Todo ello implica un mayor presupuesto a la Conade, que debe ser vigilada para que no incurra en las políticas preferenciales y en las prácticas opacas (por decirlo ligerito) que han caracterizado a la actual administración.
Si se hiciera esa transformación, en unos años México tendría otro nivel de competitividad en eventos como los Juegos Olímpicos. Mientras tanto y por lo pronto, una felicitación a los deportistas mexicanos en París, quienes, como los maratonistas de natación en el río Sena, han nadado contra corriente en medio de aguas turbulentas y sucias.
*Una versión más amplia del análisis de la política deportiva en el sexenio de AMLO se puede leer en mi ensayo "La política del deporte: entre la austeridad y el desorden", en el libro El daño está hecho (Balance y políticas para la reconstrucción), coordinado por Ricardo Becerra, Editorial Grano de Sal, México 2024.
viernes, agosto 16, 2024
Delegación olímpica mexicana París 2024. Evaluación atleta por atleta (IV)
Esta es la cuarta y última entrega evaluatoria del contingente olímpico mexicano 2024.
Surf
Taekwondo
Una de las federaciones más apoyadas por la Conade, que tuvo giras internacionales al por mayor, pero que no dio los resultados esperados. De nuevo, sólo dos atletas calificaron, y fue por ranking, no por eliminación. A la hora de la verdad, ambos decepcionaron.
femenil
jueves, agosto 15, 2024
Delegación olímpica mexicana París 2024. Evaluación atleta por atleta (III)
Continúa la evaluación del contingente olímpico mexicano en París 2024
En este link, la primera parte
Judo
200 metros libres
Pentatlón Moderno
miércoles, agosto 14, 2024
Delegación olímpica mexicana, París 2024. Evaluación atleta por atleta (II)
Continuamos con la evaluación del contingente olímpico mexicano en París 2024.
La primera parte está en este link.
Gimnasia artística
lunes, agosto 12, 2024
Delegación olímpica mexicana París 2024. Evaluación atleta por atleta (I)
Por cuarta ocasión, analizamos el desempeño de los deportistas olímpicos mexicanos. Como en las otras, hacemos una calificación a la gringa (A=muy bien, B=bien, C=regular, D=mal, pero aprobado, F=reprobado). Se toman en cuenta tres factores: rendimiento en la prueba, expectativas generadas con anterioridad, el hecho de calificar a los Juegos. De entrada, todos los atletas están aprobados, por lo que significa el esfuerzo de calificar y ser olímpicos. Son atletas de alto rendimiento que se la rifan por México.
La cosecha de medallas, idéntica a Río 2016, quedó ligeramente por debajo de las expectativas. No así el número de finales alcanzadas, que fue de 24, es similar a la de Juegos anteriores. Esto nos habla de un estancamiento, que pudo ser escondido detrás de los resultados en juegos regionales.
Alegna González, 5° lugar, con 1:27:14. Se mantuvo en el grupo de punta hasta el kilómetro 16, luego ya no pudo dar el jalón. Demostró que está en la élite. A-
Daniela Gaxiola, 6° lugar. Hizo un buen repechaje, una inteligente carrera de cuartos de final y una todavía mejor, con gran táctica en la semifinal, para hacer historia y pasar a la final. En ésta luchó y llegó a estar en la punta, pero las piernas ya no le dieron. A-
martes, julio 23, 2024
Glorias olímpicas: Jackie Joyner-Kersee
Jackie Joyner nació en el lado equivocado del río Mississippi. El lado este de Saint Louis, donde están las casas pobres, no existe la calefacción, faltan los servicios públicos, y abunda la delincuencia. El deporte, practicado desde pequeños, ayudó a la familia Joyner a vivir más allá de su circunstancia económica. Jackie ha contado que ella y sus hermanos rellenaban bolsas de chuchulucos con la arena del patio de juegos, y luego la ponían frente a su casa para practicar el salto de longitud.
Desde niña, Jackie Joyner destacó en volibol, basquetbol y atletismo, pero hubo un momento en el que, por falta de presupuesto, la escuela donde estudiaba decidió cerrar los programas deportivos para niñas. El coach dijo que renunciaba si hacían eso, y no pasó.
Fue becada por la UCLA, con la idea central de que jugara baloncesto, y fue titular en el equipo de su universidad por cuatro años, pero ella terminó por decidirse por el atletismo. Gran elección, porque terminaría por convertirse en una de las atletas más reconocidas del Siglo XX, al obtener seis medallas olímpicas (tres de oro, una de plata, dos de brinces) y cuatro títulos de campeona mundial en el periodo que va desde 1984 a 1996.
En su primera cita olímpica, Los Ángeles 1984, Joyner -a pesar de ser la favorita- se tuvo que conformar con la medalla de plata en el heptatlón y el quinto lugar en el salto de longitud. Estaba lesionada y, según sus palabras, "no era fuerte mentalmente". En esos mismos juegos, su hermano Al se coronó campeón en salto triple.
Vendría un cambio de actitud, ligado a su matrimonio con el coach Bob Keerse. Dejó de dudar en sí misma. En los Juegos de la Amistad de 1986 se llevó el oro y se convirtió en la primera mujer de la historia en romper los 7 mil puntos del heptatlón. Repetiría ese doble oro en los Mundiales de Roma 1987.
Para los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 ya estaba lista para darlo todo. Rompió su propio récord mundial en heptatlón, y se coronó con 7,291 puntos. Ese récord mundial sigue vigente siete lustros más tarde. También ganó oro en salto largo, con 7.40 metros, que es todavía el récord olímpico.
En los Mundiales de 1991 ganó con facilidad el salto de longitud, pero una lesión sucedida durante ese evento le impidió participar en el heptatlón. Pero se repuso en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Allí ganó el oro en heptatlón, alcanzando esa gloria en olimpiadas consecutivas y se llevó el bronce en salto de longitud. Repetiría el oro en la prueba de las siete pruebas en el Mundial de Stuttgart 1993 (y lo ganaría, como de costumbre en los Juegos de la Amistad).
Los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 le tenían reservada otro desafío. Llegó con un tirón en la corva, que se le complicó en los 200 metros planos, la primera prueba del heptatlón, así que tuvo que retirarse. Decidió descansar la lesión un par de días y enfocarse al salto de longitud. Compitió con tremendos dolores, los que no le impidieron subir al podio, con la medalla de bronce. En su momento, Joyner-Kersee dijo que esa era la presea que le sabía más dulce.
Todavía obtendría una oro más en los Juegos de la Amistad, para luego intentar hacer una carrera en el basquetbol profesional, que no fue tan exitosa. Jackie había decidido ser atleta por sobre todas las cosas y fue una atleta por encima de la excelencia.
Joyner-Kersee lleva años dedicada a la filantropía, sobre todo para mejorar las condiciones de los niños y jóvenes de su natal East St. Louis. Lo relevante es que esta gloria olímpica ha sido voluntaria para esas acciones de buena voluntad desde que era atleta universitaria.










