jueves, septiembre 29, 2022

(E)Lecciones italianas

 


El vendaval electoral italiano ha dado un resultado muy negativo para las democracias del mundo: la victoria de una coalición de ultraderecha y, en particular, la del partido Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), de claro origen neofascista, encabezado por Giorgia Meloni, quien será la primera mujer presidenta del Consejo de Ministros de Italia.

Es un proceso electoral que da para muchas reflexiones y lecciones, tanto por los paralelismos que se pueden encontrar en otros países, como por los factores económicos y sociales que incidieron en ese aparente cambio radical de rumbo.

Empecemos señalando que Italia es una república parlamentaria: gobierna quien tiene mayoría en el congreso. Normalmente, para lograrla son necesarias alianzas entre partidos. Cuando las alianzas se rompen y no se pueden recomponer, se llama a elecciones anticipadas, como fue en esta ocasión.

El segundo punto a señalar es que Italia tiene un sistema electoral parecido al mexicano: es mixto; curules en la cámara baja y escaños en el senado son tanto uninominales (mayoritarios en una sola vuelta) como plurinominales. Una diferencia es que en Italia el 61% de los puestos de elección popular son por lista plurinominal, mientras que en México es sólo el 40%. Pero la principal diferencia es que en México hay un límite constitucional de 8% de sobrerrepresentación, respecto al porcentaje de votos válidos obtenidos, y esa barrera, que garantiza una representación más proporcional, en Italia no existe.

Un sistema así tiende a premiar las coaliciones, por el efecto en los distritos (o colegios) uninominales. De igual modo, da un premio relativo a los partidos locales (en Italia, el Südtiroler Volkspartei, de la zona germanoparlante) Por lo mismo, a menos de que un partido sea muy fuerte, tiende a castigar a quienes compiten solos.

Fratelli d’Italia obtuvo sólo el 2% de la votación en 2013 y apenas el 4% en 2018. En ambas ocasiones compitió como fuerza menor dentro de la misma coalición derechista de la que ahora es la fuerza principal (los otros dos son la Liga, que originalmente era separatista del norte, y Forza Italia, de Berlusconi). La clave de su éxito es que decidió separarse de los antiguos aliados durante la legislatura, dejándoles a ellos el problema de entrar en las negociaciones de gobierno con el entonces partido principal, el Movimiento 5 Estrellas, una formación populista “transversal” (es decir, ni de izquierda, ni de derecha, sino todo lo contrario). Fratelli d´Italia fue oposición tanto de la alianza M5E con la derecha, como de la posterior alianza M5E con el centro-izquierda. Meloni se manejó contraria “a los políticos de siempre”.

La alianza entre Movimiento 5 Estrellas y el centro-izquierda se rompió por el lado más inesperado: las posiciones ante la invasión rusa a Ucrania. Mientras que el Partido Democrático y el centro-izquierda están por apoyo total a Ucrania, envío de armas incluido, los populistas del M5E apuestan a la intermediación. El problema fue que el PD decidió que esa diferencia equivalía a una ruptura total, y fueron separados a las elecciones. La situación sirvió para que también se fueran a las elecciones por su lado los liberales pro-mercado.   

En cambio, aun cuando en la coalición de derechas también hay diferencias en el tema ruso-ucraniano (Berlusconi es compinche y justificador de Putin; Salvini, de la Liga, dice apoyar a Ucrania pero se hace retratar con una camiseta con el rostro de Putin y Meloni es decididamente atlantista y anti-rusa), no obstaron para que mantuvieran su alianza electoral.

Así las cosas, la ultraderecha coaligada obtuvo cerca del 44% de los votos; los partidos antifascistas importantes lograron 51%, pero separados en tres bloques, y el resto fue para formaciones locales o menores. Sin embargo, el ir juntos premió a los derechistas, que obtendrán más del 60% de los puestos de representación popular y, con ello, la posibilidad de formar gobierno.

Se pueden concluir tres cosas: una, que es posible para un partido, en condiciones de crisis política nacional, pasar en pocos años de ser una fuerza muy menor a una de relevancia: dos, que la clave es distinguirse de “los políticos de siempre”; tres, que en sistemas electorales mixtos deshacer una coalición con posibilidades de victoria por cuestiones no esenciales resulta suicida.

Pero aún hay más: es importante preguntarse qué pasó para que una coalición encabezada por los neofascistas ganara en un país al que el fascismo terminó trayendo grandes desgracias. Sugiero nada más algunos puntos.

Italia durante décadas ha estado dividida políticamente en mitades: una, tendencialmente socialista y la otra tendencialmente conservadora, ya sea por influencia clerical o -antes minoritariamente- fascista. Ambas se han movido recientemente hacia su derecha.

Este movimiento no es casual. Por una parte, las viejas líneas de clase se han difuminado. La fuerza de trabajo ya no es tanto de obreros industriales; como resultado de la robotización y las inversiones intensivas en capital, el mercado laboral es crecientemente de trabajadores del sector servicios y de pequeños comerciantes, que tienen salarios menores, escasas prestaciones y poca estabilidad en el empleo. Estas personas suelen ver a la vieja clase obrera como una aristocracia, sobre todo a los que -gracias a la fuerza sindical- viven con buenas pensiones a salario completo… que es pagado por los impuestos de los precarios.

Por otra parte, más que gobiernos de un color político o de otro, en la Italia del siglo XXI han predominado los gobiernos “técnicos”, con malos resultados económicos y sociales. El PIB per cápita ha caído en los últimos 20 años con respecto a la media de la eurozona. Y lo ha hecho mientras los italianos exportan más bienes y servicios de los que importan (viven por debajo de sus medios), la deuda del sector privado es baja (no así la pública), Italia ha tenido superávit primario en todos los años de pre-pandemia, contribuye a la Unión Europea con más de lo que recibe y un largo etcétera. Todo eso genera un enorme escepticismo hacia el gobierno y la política tradicional (lo que explico, en su momento, la victoria del M5E, la alta abstención actual y, en parte, la victoria de los neofascistas).

Junto con eso está el tema de globalización, con el asunto de la migración incluido. No es casual que ahora la coalición de centro-izquierda gane en zonas metropolitanas de clase media, escolarizada y moderna, mientras que el M5E lo hace en zonas urbanas precarizadas, sobre todo en el sur del país, y la derecha gana en las zonas populares del norte próspero y arrasa en las pequeñas localidades y en el campo… la misma fórmula de Trump y del Brexit: los que sienten que el camión de la globalización los dejó atrás, con el temor adicional de que los migrantes les quiten los pocos y malos empleos que tienen.

Finalmente, está el nihilismo cultural de macho de pueblo, legado de Berlusconi que Meloni ha cosechado con un discurso a favor de la familia tradicional, el rechazo a la comunidad LGBT+, la negativa a la legalización de ciertas drogas, etcétera.

Súmense una política proteccionista de preferencia por los productos nacionales sobre los extranjeros y de los trabajadores nacionales sobre los de otros países, el control férreo de la migración, el llamado a la preservación de la cultura nacional contra la contaminación del extranjero, el recurso a las Fuerzas Armadas para el mantenimiento del orden público y, claro está, nada de contraer más deuda o aumentar impuestos. Obtendremos así el caldo perfecto que incubará otra crisis económica y social, pero para entonces tal vez Meloni habrá avanzado, quién sabe, para proponer una república presidencialista y aferrarse al poder.  

 

viernes, septiembre 09, 2022

La paradoja de Gorbachov

 

La muerte de Mijail Gorbachov trajo consigo bastante más polémica de la que podía esperarse y, de alguna manera, nos recuerda que -a diferencia de lo que suelen manejar los medios, que a cada rato están matando al Siglo XX- ningún siglo termina por completo, porque deja un legado complejo, que hereda la siguiente centuria.

Es notable la diferencia con la que miran el legado de Gorbachov los liberales y quienes favorecen los nuevos populismos, por no hablar de los estalinistas que aún quedan regados por ahí. Mientras unos no se cansan de cantar sus loas, otros le reclaman el fin de la URSS y, sobre todo, el efímero mundo unipolar a cargo de Estados Unidos que surgió a partir del derrumbe soviético.

En su momento se dijo que la diferencia entre Gorbachov y los líderes soviéticos que le antecedieron fue generacional. Se trataba del primer líder nacido en la Unión Soviética, y no en alguna parte del imperio ruso. Por lo mismo, sus puntos de vista se formaron más en razón de los problemas de la URSS, que en las diferencias entre la nueva sociedad y la que lo antecedió (o los mitos respecto a ambas).

Su paulatino movimiento hacia la apertura política y la transparencia (hacia la perestroika y la glasnost), partió de una crisis económica. El modelo estatista-burocrático estaba obviamente anquilosado, sin capacidad de brindar a la población satisfactores materiales de acuerdo con su trabajo. Una cantidad abrumadora de recursos estaba destinada a funciones policiacas y militares. El excesivo celo en evitar desviaciones había creado un sistema que castigaba la innovación y la creatividad.  

Al mismo tiempo hubo claras señales de alarma que daban cuenta de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la ineptitud burocrática. El desastre de Chernobyl fue el más conocido, pero no el único.

Gorbachov intentó desatar las capacidades productivas e innovadoras de los ciudadanos soviéticos, pero no en el sentido capitalista. No buscaba una Unión Soviética liberal, pero sí una nación socialista con más libertades de asociación, en lo económico y en lo político, y con menos represión.  

Para ello era necesario terminar con la enorme dosis de secrecía y de verticalismo que existía en la URSS. Un ejemplo de ello fue ordenar la transmisión de las sesiones de la Duma en televisión. Al hacer transparente la vida parlamentaria, evitaba expresiones de cinismo de parte de la dirigencia comunista.

El problema para Gorbachov era que ese tipo de procesos requieren, a su vez, de una formación democrática. Que se entienda el sentido de la apertura y de la transparencia. Queda la impresión de que Gorbachov no se percató, como buen miembro de la élite, de lo enraizada que estaba la cultura política soviética entre el grueso de la población de la URSS, entre el pueblo llano. Se trataba de un país que nunca había conocido la democracia: que pasó del imperio zarista al imperio bolchevique.

En ese sentido, aunque entendía que la suya se trataba de una “revolución desde arriba”, no se dio cuenta de que el proceso de absorción no iba a poder ser rápido: se requería un proceso largo de aprendizaje. Y eso iba en contra de las necesidades de resolver ya la situación económica, que no avanzaba.

En términos culturales, en la gran mayoría de las naciones soviéticas -como se ha podido ver en encuestas desde principios de los años 90 del siglo pasado- imperan los valores de la supervivencia, que pone énfasis en la seguridad económica y personal, por encima de otros, que podríamos calificar de posmodernos, en donde lo esencial es valorar la autoexpresión de las personas, la tolerancia y la participación social. Mientras unos apuntan a una figura paternal y protectora; otros prefieren la diversidad democrática.  

Gorbachov quería un reformismo socialista en un país poco acostumbrado a la deliberación. Por eso primero intentaron tirarlo, después hicieron un capitalismo igual a la caricatura de capitalismo de la propaganda de la URSS, y luego, en su mayoría, repudiaron a quien les dio libertades.

Por el otro lado, tampoco se percató de cuánto repudiaban el sistema los habitantes de las naciones que se habían vuelto satélites de la URSS tras la II Guerra Mundial. Tal vez pensó o le informaron que tenían opiniones parecidas a las de los soviéticos, pero eran naciones con otra historia, que no habían vivido bajo el yugo de un zar tras otro.

En el afán humanista de no reprimir, no se dio cuenta de lo rápido que caería el castillo de naipes. En cuanto se abrió el grifo, un chorro se le vino encima. Y no había quién lo frenara. La grieta que se abrió con el famoso picnic en la frontera entre Austria y Hungría, en el que varios húngaros se fueron a Occidente, sin represión, acabó convertida en la ruptura de una presa. Y la riada destruyó la cortina de hierro.

La paradoja es que la figura de Gorbachov sigue siendo muy apreciada en Occidente, pero también en los países bálticos, Ucrania y, de manera destacada en las naciones que alguna vez fueron satélites de la URSS, pero no es querido mayoritariamente en Rusia y otras ex-repúblicas de la Unión Soviética. No en la mayor parte del territorio que él gobernó.

Tal vez la clave para las visiones encontradas que, 30 años después del fin de la URSS, sigue habiendo sobre Gorbachov esté en esa diferencia de valores: los de supervivencia contra los de autoexpresión. Y sin duda, eso explica también -más que cualquier otra cosa- el por qué es visto con tanta suspicacia entre los favorecedores de los nuevos populismos.

 


jueves, septiembre 01, 2022

Cabajoey hace su agosto

 

Mexicanos en GL.  agosto de 2022

La temporada 2022 de Grandes Ligas se hizo adulta hace rato y ahora entra a la recta final. Para los beisbolistas mexicanos ha sido nutrida y productiva, en relación a otros años. En agosto, por ejemplo, hubo tres que destacaron en particular: Julio Urías, que sigue intratable en la lomita; Randy Arozarena, quien, conforme a su costumbre, se calienta cada que se acerca octubre y, como grata sorpresa, Joey Meneses, el Cabajoey, convertido en la sensación de los Nacionales de Washington en su primer mes en la Gran Carpa. Además, fue un mes de debuts y de regresos.

Aquí el balance del contingente nacional en el mes, ordenado de acuerdo con el desempeño de cada uno en toda la temporada (como siempre, incluimos a los paisanos que han jugado representando a México en el Clásico Mundial o en otro torneo de primer nivel).

Julio Urías.  Baste un dato para darnos a entender lo bien que ha estado el culichi de los Dodgers: en agosto su índice de carreras limpias admitidas por cada 9 entradas lanzadas fue de 0.90. El zurdo de nuevo ganó 4 juegos en el mes y perdió sólo uno, en el que admitió una carrera, pero los Dodgers fueron blanqueados. Suma 15 salidas de calidad en la temporada (6 o más entradas lanzadas, 3 o menos carreras limpias permitidas. En la campaña tiene récord de 14 ganados y 7 perdidos, un PCL de 2.32 (el segundo mejor en la Liga Nacional), 137 ponches, se le embasa menos de un rival por entrada, sólo da dos bases por bolas por cada 9 innings y encima es dificilísimo robarle bases. Tendrá más votos para el Cy Young que el año pasado, cuando ganó 20 juegos.  

Randy Arozarena tuve un mes espectacular. El de los Tampa Bay Rays bateó en agosto para .327, conectando 6 cuadrangulares y robándose 7 bases en el camino. Va rumbo a un cierre ciclónico de temporada. Subió su porcentaje de bateo a .269, con 18 vuelacercas, 70 producidas y 58 anotadas. El OPS ya llegó a .793 y está a una estafa de empatar el liderato de bases robadas en la Liga Americana: lleva 27. Eso sí, desespera que se ponche el 24% de las veces que sale a batear. Ya declaró a la prensa de Miami que jugará por México en el Clásico Mundial.

Alejandro Kirk tuvo un mes bastante a la baja, pero los Azulejos han sido pacientes, ya que de repente se enciende. El robusto chaparrito de Tijuana bateó sólo para .241 en agosto, con un jonrón y eso no ha ayudado mucho a Toronto en su caza por un lugar de postemporada. En el año, bajó del porcentaje mágico de .300 y ahora macanea para .296, con 13 cuadrangulares, 51 producidas y 52 anotadas, con un todavía muy poderoso .823 de OPS. Es el 5° bateador menos proclive a poncharse en las mayores y también de los que más pasaportes reciben. Eso lo mantiene en el top ten en OBP (índice de embasamiento)

Alex Verdugo está estabilizando sus números. Eso significa que en agosto no lo persiguió la mala suerte: bateó para .330 con un jonrón y 9 producidas. Los números del jardinero, titular indiscutible de los Medias Rojas, hasta el momento: .283, 7 cuadrangulares, 61 carreras producidas y 56 anotadas, con una base robada. Su OPS se elevó a .729. Mantiene la tendencia a poncharse poco, pero este mes no recibió tantas bases por bolas, que también sirven.

José Urquidy tuvo cinco aperturas en agosto para los Astros, de las cuales tres fueron de calidad (y, típico, se fue sin decisión en la mejor de todas). En el mes ganó 3 juegos y perdió uno, para poner su marca en 12-5. La efectividad del pitcheo del mazatleco es de 3.69 y ha pasado a 109 rivales por los strikes. Hay que hacer notar que sigue siendo un lanzador muy controlado y que le batean para .241, abajito del promedio de las mayores: eso se traduce en que su WHIP (hits y bases por bolas recibidos por entrada lanzada) ya esté en un respetable 1.14

Giovanny Gallegos tuvo un muy buen mes de agosto. El de Ciudad Obregón sólo permitió una carrera (que, empero, fue suficiente para propinarle una derrota) y a cambio tres salvamentos y un hold (ventaja sostenida en situación de rescate). En el año 2-5, 2.94 de efectividad, 13 juegos salvados, 8 holds, 6 rescates desperdiciados y 59 chocolates.

Andrés Muñoz repitió en agosto lo que en julio: ir casi todo el mes de manera impresionante, ponchando a diestra y siniestra, para tener un ataque de tos (y palo) en los últimos días. En el mes ganó 1, perdió 1 y tuvo 2.19 de limpias. De todos modos, el tirafuegos mochiteco ha dejado a muchos viendo visiones. En lo que va de campaña: 2-5, 19 holds, 3 salvamentos, 84 ponches y 2.89 de PCL.

Ramón Urías tuvo un agosto bajo en porcentaje (.221) pero productivo (4 jonrones, 14 impulsadas). Es parte del milagro de los Orioles, que cuando no batea un jugador, batea otro. Y ha estado bien con el guante. En el año: .246 de porcentaje, 15 cuadrangulares, 50 producidas, 44 anotadas, un robo de base y OPS de .715.

Isaac Paredes, aunque titular, no juega todos los días. Sigue con bajo porcentaje y alto poder. Volvió a conectar dos jonrones en un solo juego y pegó 4 en el mes. En lo que va de temporada: .224, 18 palos de vuelta entera, 40 carreras impulsadas y 43 anotadas. Su OPS se mantiene alto: .787.

Luis Urías la tendrá muy difícil, casi imposible, para igualar sus números del año pasado. En agosto, el infielder de Magdalena de Kino estuvo apagado (eso sí, le quitó con un jonrón el juego sin hit, la blanqueada y la victoria a Julio, su compañero de apellido).  En el mes bateó apenas para .169. Su guante lo mantiene en la titularidad de los Cerveceros. En lo que va de la campaña: .221 de porcentaje, 14 vuelacercas, 42 producidas, 45 anotadas, un robo y un OPS en la esquinita: .702.

Luis González, tras un tremendo slump, fue enviado por los Gigantes a sucursales. Volvió hacia fin de mes, un poquitín mejorado, a ocupar, con la parte gruesa del platoon y jugando contra lanzadores derechos, los jardines. En el mes, apenas .140 de promedio. En el año: .254, 4 jonrones, 33 producidas, 28 anotadas y 10 colchonetas estafadas. OPS de .694.

Joey Meneses, tras diez años de espera, por fin subió a las Mayores, a los 30 años de edad. Había estado en AAA, en la Liga Mexicana del Pacífico y en la Liga Japonesa (en la que no le fue bien). Y llegó tumbando caña desde el primer juego, en el que conectó un cuadrangular. El de Culiacán tuvo una seguidilla de 11 partidos seguidos bateando de hit y luego de otros 9. Ha jugado primera base, pero ha sido en los jardines donde ha tenido atrapadas espectaculares. Tiene a los analistas rascándose la cabeza y preguntándose por qué no lo subieron antes a la Gran Carpa (es algo que nosotros hacíamos desde hace unos años). Sus números en agosto, y en la campaña: .333, 6 jonrones, 11 producidas y 16 anotadas. Si hay que ponerle un pero es que, en su hambre de macanear, todavía se poncha mucho.  

Manny Bañuelos tuvo un buen mes con Pittsburgh, con quienes cumple en el relevo intermedio. Ganó un juego y perdió otro, con PCL de 2.79. En la campaña, con Yanquis y Piratas, lleva 3.72 de efectividad, 1-1, un salvado, 3 holds y 30 pasados por los strikes.

Alfonso Rivas, novato nacido en Chula Vista, pero criado en Tijuana y con doble nacionalidad -por lo que cabe en nuestra lista- inició la temporada compartiendo la primera base de los Cachorros, luego se quedó de titular, lo bajaron a AAA y a finales de agosto lo volvieron a subir. En la temporada batea para .241, con 3 palos de vuelta entera, 24 remolcadas, 21 anotadas y OPS de .654

Javier Assad, pitcher derecho tijuanense de 24 años, debutó en agosto con los Cachorros. Ha tenido dos aperturas y, aunque se le han embasado muchos rivales, tuvo la capacidad para colgar un cero tras otro. Una de sus salidas fue de 4 entradas; la otra, de 5, pero no ganó (como veremos más tarde). Puede presumir que ponchó a Pujols.0-0, 0.00 de PCL en 9 entradas y 4 ponches.

Manuel Rodríguez, el derecho yucateco, volvió a los Cachorros, tras superar una lesión. Y le ha tocado de dulce, de chile y de manteca, pero lo ha hecho, en general, muy bien. En su primera aparición salvó un juego complicadísimo, porque era en extrainnings y recibió herencia en segunda base. En la segunda, tiró el salvamento del partido que iba ganando Assad. En la tercera, lanzó dos entradas de relevo, colgando ceros, en uno de los llamados “juegos de bullpen” (quien inicio no es un abridor) y se llevó la victoria. Marca de 1-0, 1 salvamento, un rescate desperdiciado y 1.93 de efectividad.

Adrián Martínez es un lanzador mexicalense que se nos había escapado del radar. Abridor, derecho, novato, 25 años. Los Atléticos de Oakland lo usaron buena parte de la campaña como abridor esporádico (lo subían al equipo grande, lanzaba y lo regresaban a AAA). En agosto perdió un juego a principios de mes y ganó otro al final. Se ha quedado en el roster. Sus números: 3-3, 5.28 y 25 ponchados.

Víctor Arano cerró muy bien agosto, pero lo había empezado bastante mal. En una campaña desigual, el relevista de Cosamaloapan (y los Nacionales de Washington), 1-1, un juego salvado, un rescate desperdiciado, PCL de 4.6, 7 holds y 43 chocolates.

Alejo López regresó en agosto a los Rojos de Cincinnati, que juegan con él a las sillitas. A ratos al infielder capitalino le funciona la famosa maquinita de hits; a ratos no. El caso es que en el mes mejoró sus números, que ahora son de .292, 3 remolcadas, 8 anotadas y dos robos de base. 

Luis Cessa regresó de la lista de lesionados y los Rojos lo han puesto a abrir juegos. Uno lo perdió, otro lo dejó arriba en la quinta entrada y es probable que ahora le permitan lanzar por más tiempo. El de Córdoba, en sus dos vestes, como abridor relevista, lleva 3-2, 5 holds, 32 ponches y 5.36 de PCL.

Humberto Castellanos, lesionado del codo, se sometió a la cirugía Tommy John, por lo que no regresará este año ni, probablemente, en 2023. Tampoco podrá jugar en el Clásico Mundial. Los números del derecho jalisciense con Arizona: 3-2, 5.68 de limpias y 32 ponches.

Sergio Romo no ha conseguido quien lo contrate de nuevo. Sus números: 0-1, 7.50 de carreras limpias, 4 holds y 14 ponches.

Jonathan Aranda, con apenas dos buchitos en las Mayores, ha estado bien al bat: .375, una anotada y dos producidas, en sólo 8 turnos. No jugó en GL en agosto.

Brennan Bernardino tuvo otra oportunidad de lanzar, luego de su amargo debut en Grandes Ligas. En dos entradas le anotaron una carrera. Luego lo regresaron a AAA: su marca 0-1 y 3.86 de PCL.

Gerardo Reyes volvió a las Ligas Mayores, en las que había debutado -con más pena que gloria- en 2019. Lo hizo por una circunstancia extraña: sustituyendo a uno de los relevistas de los Angelinos que no viajó a la serie en Toronto por no estar vacunado contra el Covid. Lanzó dos entradas, en ambas se le llenaron las bases, pero al final sólo admitió una carrera. Al final de esa serie, el tamaulipeco fue regresado a ligas menores.

Jesús Cruz. El potosino ha lanzado para los Bravos de Atlanta 8 entradas y 2/3, con PCL de 6.23. No ha regresado de AAA.

Daniel Duarte está en la lista de lesionados por 60 días: 10.13 de PCL, 2 chocolates, sin decisión.

Óliver Pérez dejó marca de 1-1 y un penoso 15.75 de carreras limpias en GL.