jueves, septiembre 14, 2023

50 años: legados del golpe chileno


Yo también pertenezco a esa generación a la que marcó políticamente el golpe militar en Chile, que acabó con el gobierno de Salvador Allende, y con su vida. Medio siglo después, sigue siendo un hito.

Muchos jóvenes de entonces estábamos ilusionados con el gobierno de Unidad Popular, que estaba probando la vía democrática para la instauración del socialismo. Más allá de errores específicos en la conducción económica, veíamos en lo que llamábamos “el experimento” de Allende, una forma no violenta e institucional de cambiar las relaciones de poder y, sobre todo, las condiciones sociales de las mayorías.

En la UNAM, recuerdo, había una discusión nada soterrada acerca de la democracia y el socialismo, muy ligada al asunto chileno. Todos sabíamos que los “momios” no se iban a dejar: ahí estaban, defendiendo sus intereses, y con ellos la Kennecott Copper, tratando de sabotear el esfuerzo del gobierno; ahí estaban Nixon y Kissinger -tiempos de guerra fría-, poniendo piedras en el camino de Allende, y tachuelas en los caminos para que se poncharan las llantas de los camiones y el desabasto dañara la reputación del gobierno de la Unidad Popular. Pero había diferencias: los más ultras querían que Allende radicalizara discurso y acciones, mientras otros teníamos la esperanza de que simplemente avanzara hacia el socialismo por la vía democrática (y criticábamos como “provocadores” a los que impulsaban la radicalización).

No sólo los “momios” eran tema, también lo era el ala radical del Partido Socialista y el MIR, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, situado a la izquierda de la Unidad Popular. ¿Ayudaban a radicalizar el proceso o en realidad lo estaban torpedeando? No sabíamos hasta que grado, pero intuíamos que nuestras mismas largas discusiones se reproducían en Chile a gran escala. Sólo que allí tenían el efecto de paralizar a las fuerzas revolucionarias y allanar el camino a los momios. En la Facultad de Economía, como en la clase de cierto maestro, sólo era “puro rollo, pura pinche ideología”.

Llegó el golpe traicionero, pero no sorpresivo, de Pinochet. Con él, la dictadura que, mientras hacía de Chile el laboratorio económico de los Chicago Boys, se cebaba en una población inerme, con acciones que pasaban de la humillación a las vejaciones sádicas. Con la dictadura, también una caterva de mentiras (como que el golpe evitó un complot para “matar a un millón de chilenos”), que sin embargo fueron repetidas por una minoría no irrelevante en Chile, la misma que en su momento dio su apoyo silencioso al dictador y que ahora se niega a reconocer su complicidad.

El golpe chileno tuvo un efecto de división tajante entre la izquierda mexicana. Por una parte, estaban los que se preguntaron si estaba cerrada la vía para un cambio social de fondo por la vía democrática, y a menudo se contestaban que sí y apostaban por el foquismo. Por la otra, quienes queríamos un cambio profundo en las relaciones sociales, pero también queríamos democracia, y no concebíamos uno sin la otra. En medio, unos cuantos que decían querer democracia, pero la veían sólo como un camino para imponer la “dictadura del proletariado” (al que ellos, y sólo ellos, representaban, no vayan a creer que se trataba de los trabajadores).

Pero me tocó ver otra lectura, mucho más profunda, de los efectos del golpe chileno. La de Enrico Berlinguer, a la sazón dirigente del Partido Comunista Italiano, quien publicara en la revista Rinascita, una serie de artículos, entre septiembre y octubre de 1973, en los que delineaba una nueva línea política para el PCI, el Compromiso Histórico.

La parte elemental del Compromiso Histórico era que, aun si la izquierda en su conjunto obtenía el 51 por ciento de los votos, no podía esperar gobernar el país, ya que la reacción de la derecha causaría una situación inmanejable. El reciente ejemplo chileno estaba a la mano (si nos atenemos a las fechas, habría que pensar que el golpe de Pinochet fue el pretexto para sacar a la luz una idea que venía gestándose por años).

Berlinguer lanzaba “la perspectiva política de una colaboración y de un entendimiento entre las fuerzas populares de inspiración comunista y socialista con las fuerzas populares de inspiración católica y las demás fuerzas democráticas”. Un concepto de profundas raíces en la historia italiana del siglo XX, pero que podía entenderse de manera superficial como un gobierno de unidad nacional con la sola exclusión de los neofascistas. Una gran coalición.

En realidad, el concepto tenía dos intenciones. La primera, y la más obvia, se malogró con el asesinato de Aldo Moro -el político democristiano más proclive al Compromiso- de parte de las Brigadas Rojas; la segunda, que había que leer entre líneas, fue exitosa: la propuesta de Berlinguer inoculó a la Democracia Cristiana y a los grupos medios conservadores de las tentaciones autoritarias que, también alimentadas por el gobierno de Nixon, resurgían en un contexto donde los Comunistas rozaban la mayoría relativa de los votos.

Esa otra visión me parece la más lúcida. Según esta, el error del demócrata Allende fue intentar gobernar sin mayoría y sin alianzas fuera de la Unidad Popular. Y que es igualmente erróneo intentar hacerlo, sin tender puente alguno con otras fuerzas, con medio país en contra. Así sea la mitad menos uno.

Todavía es más equivocado creer que medio siglo después vivimos los mismos tiempos de guerra fría, que los opositores son iguales en todos lados y que el antídoto contra un golpe es otorgar porciones cada vez mayores de poder a los militares. Nomás digo.

 

viernes, septiembre 01, 2023

Paredes presume poder


 Mexicanos en GL.  Agosto 2023

 En agosto, de nuevo, hubo claroscuros entre los peloteros mexicanos que juegan en las Grandes Ligas. Entre los claros, destacan la vuelta en forma de Julio Urías, la buena racha de Randy Arozarena y Joey Meneses, el papel estelar de Andrés Muñoz y las actuaciones de Javier Assad, ahora como abridor. Entre los oscuros, el desplome de Giovanny Gallegos, la lesión de Jarren Durán y que ni José Urquidy, ni Alejandro Kirk hayan podido enderezar el rumbo en la campaña. Pero hay un pelotero que ha sido consistente toda la temporada, que se ganó el puesto a pulso y que ha presumido todo el año tremendo poder al bat: el sonorense Isaac Paredes.

Aquí el balance del contingente nacional, ordenado de acuerdo con el desempeño de cada uno en toda la temporada (como siempre, incluimos a los paisanos que han jugado representando a México en el Clásico Mundial o en otro torneo de primer nivel).

Randy Arozarena se vio bastante bien en agosto, con el bat, con el guante, con la velocidad en los senderos y, sobre todo, con la pimienta que lo hace espectacular y también lo convierte en un rival con el que nadie se quiere enfrentar (como bien saben los Yankees) Subió su porcentaje en la temporada a .261, con de porcentaje, con 21 cuadrangulares, 76 carreras impulsadas y 20 colchonetas robadas. En el mes anotó la friolera de 23 ocasiones, para llegar a un total de 85. Su OPS ya es de .809

Isaac Paredes confirma que está teniendo un temporadón. Al guante, pero sobre todo al bat. Si vemos sus números en agosto, son muy buenos, pero ni siquiera fue el mejor mes de su campaña. El caso es que el de Hermosillo tiene el mejor OPS (es el mejor bateador, pues) entre todos los antesalistas de Grandes Ligas, y eso que hay varias estrellotas en esa posición. Una de las claves puede ser que ahora se para más cerca de home, lo que redunda en más bolas jaladas (le ayudó la prohibición del shift) y también en más golpes (ha recibido, en promedio, cinco veces más pelotazos que en sus años anteriores en GL). Según las estadísticas, Paredes batea mejor de noche, contra abridores y con hombres en posición de anotar. En la temporada lleva .256 de porcentaje, 27 cuadrangulares, 84 impulsadas y un robo. Su OPS es de .860, el quinto mejor de la Liga Americana y el mejor entre todos los tercera base de la Gran Carpa.

Julio Urías tuvo en agosto su mejor mes de la temporada, con 4 juegos ganados y 1 perdido, junto con su tradicional 2.90 de efectividad, que contrasta con la de meses anteriores. El zurdo de Culiacán sigue siendo muy dominante, y sigue teniendo como su peor enemigo a su propensión a los batazos largos. La mitad de sus 20 aperturas califica estadísticamente como de calidad. Sus números: 11 ganados, 7 perdidos, PCL de 4.41 y 113 ponches.

Joey Meneses ha sido el clutch de los Nacionales de Washington, bateando a la hora buena. En agosto, bateó más para porcentaje que para poder, pero se despachó tres cuadrangulares. En el año .284 de porcentaje, 11 palos de vuelta entera, 76 producidas y un OPS de .746. A pesar de que casi no contribuye con el guante, Cabajoey es una de las razones por las que los Nacionales de Washington han tenido una temporada más decorosa de lo que se esperaba.

Andrés Muñoz, cerrador de Seattle, colgó normalmente los ceros que se esperan de él, y ha contribuido al ascenso meteórico de los Marineros.  El mochiteco ganó en el mes un juego y perdió otro; además tuvo 9 salvamentos, que son muchos, y PCL de 1.93. En la temporada 3-5, 2.56 de limpias, 54 ponches, 11 juegos salvados y 13 holds.   

Taijuan Walker logra salir de problemas, ayudado por su experiencia. Esto le ha permitido, a pesar de que se le embasan bastantes rivales, estar entre los lanzadores con más victorias en la Gran Carpa. En agosto, gano 2 y perdió 1, con efectividad de 4.76 y con un alto WHIP (pasaportes otorgados y hits admitidos por entrada) de 1.56. Su récord en la campaña: 14-5, PCL en 4.05 y 119 ponches

Alex Verdugo tuvo un buen mes en agosto, sobre todo con el madero (aunque se anotó una atrapada de antología en el jardín) y le dio la vuelta al slump. Verdugo lleva en el año: .277 de porcentaje, 11 cuadrangulares, 51 carreras producidas y 74 anotadas, cuatro bases robadas y su OPS regresó a un aceptable .781.

Jarren Durán tomaba vuelo y una fractura en el dedo gordo del pie izquierdo lo bajó de la nube y lo mandó al quirófano. El joven beisbolista de los Medias Rojas terminará la campaña 2023 con .295de porcentaje, 8 vuelacercas, 40 producidas. 24 estafas y .828 de OPS. El próximo año estará de regreso y se dará gusto.

Javier Assad, pasó, por sus buenas actuaciones en el relevo intermedio, a la rotación de los Cachorros de Chicago, y ha ayudado a ponerlos en la pelea por el comodín. En agosto tuvo cinco aperturas, de las cuales tres califican como de calidad y se apuntó dos victorias. El tijuanense lleva 3-2, 2.96 de limpias, un hold , 60 sopitas de pichón y la satisfacción de asentarse como abridor ligamayorista.

JoJo Romero lo ha seguido haciendo bien en el relevo de los Cardenales. Tanto, que le quitó el puesto de cerrador a Giovanny Gallegos (pero Helsley está por regresar y recobrar el lugar) Ganó dos juegos y obtuvo el primer rescate de su carrera: 4-1, 3 salvamentos, 3.34 de limpias, 3 holds y 40 chocolates. Se le embasa menos de un rival por entrada.

Brennan Bernardino, relevista y opener de los Medias Rojas, ganó un juego y perdió otro, pero con un buen PCL de 2.84 durante agosto. A fin de mes, le dio Covid y tendrá que esperar a que la prueba sea negativa para regresar. A la fecha es el lanzador del contingente nacional con mejor efectividad: 2.55. La acompaña con 2-1, 49 ponchados y 3 holds.

Giovanny Gallegos, tras un buen mes de julio y, con la encomienda de volver a ser el cerrador de los Cardenales, tuvo en agosto el que tal vez haya sido el peor mes de su carrera ligamayorista, y se cerró él mismo la puerta. Logró un salvamento y un hold, pero implosionó varias veces, acumulando una efectividad en el mes de 14.73, un horror. Con esto, sus números pasan a 2-4, 4.44 de PCL, 16 holds, 49 ponches… pero 6 rescates desperdiciados.

Ramón Urías sigue presumiendo su guante de oro, y tremendo brazo, en la tercera base de los líderes Orioles. Juega un día sí y otro no porque su bat no es la gran cosa. El de Magdalena de Kino batea para .253, 4 jonrones, 38 producidas, tres colchonetas estafadas y .692 de OPS.

Patrick Sandoval tuvo un mes parecido a los anteriores, dominado por la inconsistencia. Una salida buena, una regular, una mala, y así. En agosto se le embasaron más bateadores que de costumbre (lo que ya es decir), pero también estuvo más ponchador. En el año: 7-10, 3.95 de limpias y 109 pasados por los strikes.

Alek Thomas, brillante a la defensa, flojo con la majagua, cubriendo casi regularmente las praderas de los Diamantes de Arizona, mejoró algo sus números ofensivos en agosto En el año: .244, 7 vuelacercas, 25 producidas, 7 robos y .686 de OPS

Rowdy Téllez, tras una larga inactividad por lesión, volvió al roster de los Cerveceros, a jugar, normalmente de bateador designado, contra pitchers derechos, y ya pegó su primer jonrón en el regreso. En la temporada: .219, 13 cuadrangulares, 44 impulsadas y OPS de .692.

Alejandro Kirk estaba compartiendo responsabilidades de cátcher de los Azulejos con Danny Janssen y ahora sólo juega un par de partidos a la semana. A sus rachas de bateo siguen periodos de silencio sepulcral. .255 de porcentaje, 6 jonrones, 33 impulsadas y OPS de .686 para el Capitán.

Daniel Duarte ha cumplido en el relevo intermedio de los Rojos de Cincinnati, pasando un poco por la puerta giratoria: 1-0, 3.48 de limpias, un salvamento, dos holds y 18 ponches.

Víctor González de nuevo está en el equipo grande de los Dodgers y, aunque fue utilizado en situaciones de poco estrés, deja la impresión de que está totalmente de regreso: no admitió carrera en el mes. El nayarita tiene marca de 2-3, 3 holds, PCL de 4.30 y 27 chocolates servidos.

Alan Trejo, con acción intermitente en el infield de los Rockies, pudo despacharse dos jonrones en el mes. Sus numeritos: .237, 3 jonrones, 22 producidas, 4 robos, .636 de OPS

José Urquidy fracasó en su regreso a la rotación de los Astros, tras casi dos meses en la lista de lesionados. Por lo tanto, fue movido al bullpen donde lo ha hecho mejor, incluso apuntándose un salvamento:  2-3, 5.21 de carreras limpias y 36 ponches.

Luis Urías, ahora como utility de los Medias Rojas, está paulatinamente reencontrándose con el bat, y haciendo buenas jugadas a la defensiva. Aún así sus números siguen siendo magros: .183 de porcentaje, 3 jonrones, 16 producidas y OPS de .629

Adrián Martínez, regresó al róster de los Atléticos de Oakland, esencialmente a trapear innings. El cachanilla tiene marca de 0.2, 5.35 de efectividad , un hold y 32 sopitas de pichón.

Austin Barnes jugó un poco más en agosto y siguió mejorando al bat, mientras manejaba con excelencia a sus pitchers. Pero sus números de bateo siguen dando grima: .168, un jonrón, 8 producidas, dos robos y un mísero .446 de OPS

Alfonso Rivas fue traspasado de los Padres a los Piratas, y ha jugado un poco más. El inicialista batea para .197con 2 cuadrangulares y 7 producidas.

Jonathan Aranda de nuevo aprovechó la coyuntura y regresó al roster de Tampa Bay, pero ha jugado muy poco. .214 de porcentaje, 1 jonrón, 4 carreras impulsadas.

Gerardo Reyes. Los Angels lo trajeron de aquí p’allá y de allá p’acá, pero igual no se subió a la lomita en las Mayores durante agosto. Sus números: 6.75 de limpias con 4 ponches.

César Salazar sigue en AAA. El cátcher sonorense batea para .111, con una anotada con los Astros.

Luis Cessa, despedido primero por los Rojos y luego por los Rockies, ahora consiguió ser despedido también por los Nacionales, al no funcionar ni siquiera en Ligas Menores. Sus números en MLB 2023: 1 ganado, 4 perdidos, 9.00 de efectividad, 11 ponches (pero 12 pasaportes) y los rivales le batean para .397. Esperemos que enderece el camino