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lunes, septiembre 28, 2026

Tres bates de cuidado

 


Mexicanos en GL. 

Temporada 2026

Una cosa queda clara para los peloteros mexicanos de Grandes Ligas en 2026: brillaron mucho más los bates que los brazos. Tres peloteros en particular, tuvieron muy buenas temporadas. Tres bates de cuidado. Dos de ellos ingresan al selecto grupo de los 12 beisbolistas nacionales conmayor WAR acumulado en la historia.  Otra característica de 2026 fue que debutaron seis peloteros mexicanos, lo que no es poco. En fin, como suele suceder, una temporada de claroscuros, tal vez mejor que la anterior y notablemente superior a la de hace dos años.

Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño acumulado en la temporada.

Randy Arozarena tuvo la mejor campaña de su carrera, guiada -sobre todo- por su mejora en el porcentaje de bateo. Fue la única luz en la temporada horrible de los Marineros de Seattle. Su nuevo estilo con la majagua implicó más contacto, menos ponches y prácticamente ninguna pérdida de poder. Sigue siendo muy veloz y atrevido en las bases. Su fildeo fue aceptable. Fue llamado al Juego de Estrellas. Sus números en el año: .281 de porcentaje, un magnífico .865 de OPS, con 26 jonrones, 79 carreras producidas, 113 anotadas (con lo que encabezó la Liga Americana) y 26 bases robadas. Es agente libre ahora, y le debe esperar un contrato bien jugoso.

Isaac Paredes tuvo un septiembre de escándalo, en el que bateó para .291 con .998 de OPS. Su contribución fue clave para que los Astros pasaran, aunque sea de panzazo, a la postemporada. Siendo un bateador más de poder que de contacto, tuvo el mejor porcentaje de bateo de su carrera_ .262, al que acompañó de 25 jonrones, y 94 carreras empujadas. Su OPS, de .807, fue ayudado por su habilidad de recibir bases por bolas y tomar bases por golpe.

Jonathan Aranda, en contraste con Paredes, fue de más a menos a lo largo de la campaña, sin dejar de ser una de las piezas clave en la ofensiva de los Rays de Tampa, el mejor equipo de la Liga Americana. Al final del año, trocó porcentaje por poder. Los números del tijuanense son muy buenos: .274 de porcentaje, un OPS de .792, 22 cuadrangulares y 92 carreras producidas.

Nick Gonzales logró la hazaña moderna de batear por encima de los .300 de porcentaje, jugando la temporada completa. El infielder de los Piratas de Pittsburgh, de buen guante y poco poder, bateó para .303, con 6 vuelacercas, 7 robos de base, 61 producidas. Su OPS, de .755, lo coloca bien por encima de la media de los bateadores.

Andrés Muñoz fue el arquetipo de la inconsistencia en la lomita. Por lo general, intratable, pero muchas veces descontrolado y fácil de ser conectado. Siguió destacándose por su capacidad para ponchar rivales, y normalmente se anotaba el salvamento, pero fue líder en la Liga Americana en rescates desperdiciados, con 10. Es parte de las razones del mal año de Seattle (junto con las malas temporadas de Cal Raleigh, Julio Rodríguez y Josh Naylor, además de que la rotación no estuvo a la altura de su prestigio). Terminó el año con 5 partidos ganados y 6 perdidos, 28 juegos salvados, un hold y 89 chocolates recetados. Su PCL de 4.24 no es propio de un cerrador de élite. El Plebe acabó en la lista de lesionados, con una inflamación en la rodilla.  

Jarren Durán apostó a incrementar su poder y lo que logró fueron dos cosas: que su promedio bajara para coquetear con la Línea Mendoza y que, al final de la campaña, los Red Sox decidieran sentar a su jardinero central frente a lanzadores zurdos. Bateó para .207, con 20 cuadrangulares, 69 carreras empujadas y 21 robos de bases (otro del club 20-20), pero su OPS, de .627, quedó bien debajo de la media en Grandes Ligas, que ronda el .700

Alejandro Kirk jugó de hecho poco más de media temporada, por la fractura en el pulgar que sufriera al inicio de la campaña. Tardó un rato en tomar ritmo, pero después vaya que lo hizo. Contribuyó al intento fallido de remontada de los Azulejos en la tabla. Sigue siendo garantía en la receptoría. El Capitán bateó en el año para .278, con 10 cuadrangulares y 43 remolcadas. Su OPS es de .766. Uno de los peloteros más lentos de la MLB se robó una base y recibió más aplausos por ello que si se hubiera volado la barda. 

Joey Ortiz mejoró mucho su bateo respecto a años anteriores (era de los más flojos de las Mayores) y eso, junto con su guante privilegiado, le sirvió para mantenerse como titular casi toda la campaña con los poderosos Cerveceros de Milwaukee. Los números al bat: .270, 9 palos de vuelta entera, 47 producidas, 9 robos, OPS de .730, ya encima de la media ligamayorista.

Javier Assad debió de haber estado toda la campaña en la rotación de los Cachorros de Chicago, pero a veces lo pasaron al bullpen y, a ratitos, a AAA. Sus números dicen otra cosa: 6-2, 63 ponches y una efectividad de 3.63. Le pasaron cosas como que lanzaba 4.2 entradas magnificas y lo sacaban, o entraba a un relevo largo, sacaba 7 outs en fila, daba una base, lo sacaban, el corredor heredado anotaba y la derrota se la adjudicaban a Assad. Su WHIP, de 1.14, es de los mejores de la liga. Muy probable, que los Cubs lo usen en relevo largo en postemporada.

Daniel Duarte estaba por tener una gran temporada, pero una lesión en el muslo lo mandó un buen rato a la lista de lesionados. Lo importante es que salió de AAA y, ahora sí, ya no regresó. El lanzador derecho de Huatabampo y de los Mets terminó con 1 ganado, 0 perdidos, 2 salvamentos, 6 holds y un buen 2.12 de efectividad.

Jojo Romero, preparador de cierre de los Cardenales de San Luis, acumuló holds y victorias luego de pasar un buen rato en la lista de lesionados. El zurdo acabó con marca de 3-3, dos rescates desperdiciados y 23 holds.  Su PCL es de 3.36, con 54 suculentas sopas de pichón recetadas a sus rivales.

Samy Natera Jr, debutante en GL, inició brillante y, como era de esperarse dadas sus actuaciones, fue subiendo rápidamente en la jerarquía del bullpen de los Ángeles de L.A, hasta convertirse en cerrador, pero una lesión lo mandó al taller de reparaciones por 15 días. Volvió, pero ya no fue tan efectivo en septiembre. Tiene marca de 1-1, con 3 salvamentos, 4 holds (ventajas sostenidas en situación de rescate) y 42 ponches en 27 innings. Su PCL: 2.00. Se le embasa menos de un bateador por entrada lanzada.

Brennan Bernardino, en la difícil tarea de relevar para los Rockies ha tenido una más que decente labor monticular, acumulando holds, que se convirtieron en victoria y rescate en septiembre. Los números del zurdo fueron 4-3, 2 juegos salvados, 14 holds, 49 ponches y efectividad de 2.81.

Brandon Valenzuela se hizo de la titularidad de la receptoría de los Azulejos de Toronto, con la lesión de Alejandro Kirk y se mantuvo en el róster a su regreso. Bien con el brazo. Con el bat fue mejor cuando jugaba más a menudo. Sus números ofensivos .226 de promedio, 9 palos de vuelta entera, 24 producidas, .688 de OPS y un robo de base.

Alejandro Osuna cubrió la mayor parte de la temporada la parte fuerte del platoon con los Rangers (titular ante lanzadores derechos), salvo un ratito en el que fue mandado a AAA. Decente contacto, aceptable fildeo, buena velocidad, poco poder. El de Ahome bateó para .260 de promedio, un jonrón, .653 de OPS, 25 impulsadas y 5 estafas.

Robert García sólo pudo jugar a principios y a finales de la campaña, tras pasar por la lista de lesionados por 60 días. El relevista de los Rangers terminó con marca de 2-1. Con 5 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 2.41

Manuel Rodríguez regresó a las Mayores, luego de una lesión que lo tuvo fuera por más de un año, para luego chutarse otros 15 días lesionado y volver al final de la temporada, rumbo a ser útil en los juegos de playoff. El derecho yucateco de los Rays participó en 6  juegos y se llevó 2 holds. Efectividad de 2.70 y ha administrado 10 chocolates.

Gerardo Carrillo, tapatío, debutó en julio con los Diamondbacks de Arizona y combinó de un bajo PCL y un elevado WHIP… que nos decía que esa efectividad era engañosa. Cuando los hits y los pasapostes se convirtieron en carreras, el PCL subió y a Carrillo lo regresaron a AAA. Su marca fue de 3-1, 4.15 de limpias, 1.73 de WHIP y 21 ponches.

Luis Gastélum tuvo bastante actividad desde el bullpen de los Cardenales de San Luis, con los que debutó en las Mayores. El zurdo greñudo acabó con 5-4, un hold, PCL de 4.42, WHIP de 1.25 y 44 ponches.

Marcelo Mayer, una vez considerado un gran prospecto, inició la temporada con los Medias Rojas. No hizo mucho. Se lesionó y fue traspasado a los Gigantes. Con ellos jugó desde septiembre, coleccionando ponches y hasta un Golden Sombrero. Talento tiene, pero no ha dado el estirón. Bateó para .209, con un bajo OPS de .570, 3 jonrones, 22 producidas y tres robos.

José Rodríguez, apodado “El Tibu”, es un gigante oaxaqueño que debutó en septiembre con los Azulejos. Coleccionó ceros en muy buenas entradas de relevo. Una tacita de café que le ha de haber sabido bien. 4.2 entradas de labor, un hold, ninguna carrera recibida, 5 ponches.

Alek Thomas, gran defensivo con poco bateo, jugó con Arizona y con los Dodgers, sin asentarse en el roster de ninguno de ellos. Números: .186, 2 jonrones, 13 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .554

Luis Urías como utility de los Azulejos de Toronto, jugó un buen rato, pero -fiel a su costumbre- se volvió a lesionar. Bateó para .250, con 3 cuadrangulares y 8 producidas.

Ramón Urías estuvo un ratito como titular en el infield de San Luis, un rato más largo como suplente y un ratote en la lista de lesionados. Guante de oro, pero .151, 4 vuelacercas, 9 empujadas y OPS de .586.

Víctor Vodnik estuvo con los Rockies y con Miami. En los primeros inició como cerrador, sin grandes números. Su total combinado: a temporada lleva 3-3, 4 juegos salvados (con Colorado), 6 holds, 4.91 de PCL y 44 ponches.

José Urquidy pasó por tres equipos en la temporada: Piratas, Medias Blancas y Filis. En todos ellos estuvo entre bien y excelente en el relevo largo, y mal como abridor. En ninguno de ellos el mazatleco se quedó. Su marca: 2-2, 1 juego salvado, 4.95 de efectividad y 30 ponches.

Jared Serna se tomó su primera tacita de café en las Mayores, con los Marlines de Miami. Muy brillante a la defensiva en la segunda base; más bien flojito con el bat. Números del de Guaymas: .214, .602 de OPS, 4 producidas.

Alan Rangel estuvo a ratos con los Filis, en el bullpen. Su marca en MLB fue este año de 0-3, con efectividad de 5.88 y 29 chocolates.

Patrick Sandoval regresó, por fin, a la rotación de los Medias Rojas de Boston. Empezó regular y fue bastante a menos. En septiembre acumuló derrotas a pasto. Sus ganados y perdidos: 1-7; su efectividad: 5.12; sus recetas de sopa de pichón: 73; su futuro: incierto.

Rowdy Téllez se tomó una tacita de café con los Bravos de Atlanta, esencialmente como bateador emergente. Fue suficiente para que pegara 2 hits en 10 turnos. Uno fue de cuatro esquinas y empujó 2 carreras. Luego lo mandaron a AAA.

Valente Bellozo lanzó un rato para Colorado. El cachanilla perdió un juego, terminó la temporada con PCL de 7.82, 8 pasados por los strikes y harta incertidumbre sobre un regreso a las mayores.

César Salazar estuvo cerca de un mes en la receptoría suplente de los Astros. Tiene dotes defensivas, pero con sólo un hit y una impulsada en 18 turnos, demostró poco como para volver.

Taijuan Walker fue despedido por los Filis y nadie lo quiso contratar. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad y 17 ponches. Su carrera ligamayorista: casi seguramente acabada.


martes, septiembre 01, 2026

Randy, de nuevo 20-20


 

Mexicanos en GL. 

julio post all star - agosto 2026

 La temporada regular de Grandes Ligas pasa a su último mes, y hay novedades en el frente de los peloteros mexicanos. La más visible es el regreso por sus fueros bateadores de Alejandro Kirk; la de más expectativa a futuro, ver si el nuevo estilo de bateo de Randy Arozarena le seguirá rindiendo buenos frutos, por lo pronto, el cubano-mexicano repite en el selecto club de 20-20; la de más novedad, la aparición de varios jóvenes relevistas interesantes.

Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño acumulado en la temporada.

Randy Arozarena llegó a la marca de 20 cuadrangulares y 20 bases robadas por sexto año consecutivo, hazaña que sólo habían conseguido antes que él, ocho peloteros en la historia de MLB. De esos, cuatro están en el Salón de la Fama. El jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle está teniendo con la majagua uno de los mejores años de su carrera, en parte debido a su nueva disposición en la caja de bateo. Ahora le tira a la pelota unas milésimas de segundo más tarde y hace swings más seguido. Randy antes se ponchaba mucho y, ahora que le tira más, se poncha menos. ¿Por qué? Porque esas milésimas le permiten tener más contacto con la bola, y ahora lo hace hacia todas las partes del terreno: dejó de ser un jalador de pelota, como Isaac Paredes. También está bateando a un ángulo menor: “hacia abajo”, como quien dice. Eso se traduce en más roletazos y menos globitos. Debería traducirse también en menos jonrones, pero no: Randy tiene mucha fuerza. Sus números al terminar agosto: .274 de porcentaje, un sólido .836 de OPS, con 21 jonrones, 62 producidas, 88 anotadas y 20 bases robadas. El 1° de septiembre conecto su cuadrangular 22 y ya suma 65 carreras impulsadas.

Jonathan Aranda cayó en un ligero slump en agosto y los números ofensivos del inicialista de los Rays no son tan brillantes como en la primera parte de la campaña. Aun así, son más que respetables: .277 de porcentaje, un OPS de .779, 17 cuadrangulares y 79 carreras producidas (batear a la hora buena es su especialidad).

Nick Gonzales, en contra de los pronósticos, sigue bateando por encima de los .300 de porcentaje, y está peleando el liderato de la Liga Nacional con el sempiterno Luis Arráez. El infielder de los Piratas de Pittsburgh, de buen guante, batea para .310, con 6 vuelacercas, 7 robos de base, 58 producidas (y 67 anotadas)- Su OPS, de .770, lo hace un tolete peligroso, más allá del poder crudo.

Isaac Paredes, de manera callada, ha contribuido a poner a los Astros de Houston de nuevo entre los candidatos a ganar su división. En el periodo reseñado, mejoró marginalmente su porcentaje de bateo, que ahora es de .256, aumentó a 17 su número de jonrones, y ahora tiene 73 carreras empujadas. Se poncha poco y recibe bastantes bases y pelotazos. Su OPS, de .771.

Andrés Muñoz no fue capaz de mantener la seguidilla virtuosa que le duró cerca de dos meses. Una implosión y un desperdicio por mala suerte (mal fildeo de un compañero) hacen que sólo en el 75% de sus oportunidades, haya salido con el rescate. En el año lleva 5 partidos ganados y 5 perdidos, subió a 24 sus juegos salvados. Tiene 80 ponches en menos de 50 entradas de labor. Empeoró su porcentaje de carreras limpias admitidas a 4.35.

Samy Natera Jr,, como era de esperarse dadas sus actuaciones, fue subiendo rápidamente en la jerarquía del bullpen de los Ángeles de L.A, hasta convertirse en cerrador, pero una lesión lo mandó al taller de reparaciones por 15 días. Volvió con septiembre. Tiene marca de 1-1, con 3 salvamentos, 4 holds (ventajas sostenidas en situación de rescate) y 42 ponches en 27 innings. Su PCL: 2.00. Se le embasa menos de un bateador por entrada lanzada.

Javier Assad cumplió muy bien a su regreso a la rotación de los Cachorros de Chicago. También cumplió cuando lo pasaron al bullpen. Inexplicablemente, hacia finales de agosto lo mandaron a AAA, para sostener en el equipo grande a lanzadores de números flojos, a diferencia de los del tijuanense. Sus números: 6-1, 55 ponches y una efectividad de 3.46. Adicionalmente, mejoró su WHIP a 1.10. Quién entiende a esa gerencia.

Jarren Durán mejoró tantito su promedio en el periodo reseñado, y deja claro que está pagando su baja de contacto con un aumento de poder. No parece un gran negocio. Batea para .207, con 19 cuadrangulares y 68 carreras empujadas, Ha estafado 18 colchonetas, pero su OPS, de .633, sigue bien debajo de la media en Grandes Ligas, que ronda el .700

Alejandro Kirk agarró su ritmo al bate y tuvo un agosto excepcional. Firmó un mes con .337 de porcentaje, 5 jonrones y .933 de OPS, el quinto mejor en la Liga Americana. El popular receptor de los Azulejos batea en el año para .278, con 8 cuadrangulares y 32 remolcadas. Su OPS es de .774. Lo más extraño es que también se robó una base. 

Joey Ortiz cumple muy bien con el guante y no es un bate irrelevante, sobre todo en el último mes. Eso lo mantiene en el campocorto titular de los Cerveceros de Milwaukee. Los números al bat: .252, 7 palos de vuelta entera, 38 producidas, 9 robos, OPS de .697, ya cercano a la media ligamayorista.

Daniel Duarte finalmente se asentó en el bullpen de los Mets, y no regresó a AAA. Sus buenas razones tienen los metropolitanos para mantenerlo en el roster: el derecho de Huatabampo lleva 1 ganado, 0 perdidos, 2 salvamentos, 6 holds y un buen 2.19 de efectividad.

Brennan Bernardino, en la difícil tarea de relevar para los Rockies ha tenido una más que decente labor monticular, acumulando holds. Los números del zurdo son 3-3, un juego salvado, 11 holds, 18 ponches y efectividad de 2.57 (y el señor lanza para Colorado).

Brandon Valenzuela ha tenido menos actividad en la receptoría de los Azulejos de Toronto, tras el regreso de Alejandro Kirk. Ha dado ejemplo con el machete bien educado para sacar a presuntos robadores, pero ha bajado un poco con el bat. Sus números ofensivos .224 de promedio, 8 palos de vuelta entera, 21 producidas, .683 de OPS y un robo de base.

Gerardo Carrillo, tapatío, debutó en julio con los Diamondbacks de Arizona y ha acumulado decisiones, con la extraña combinación de un bajo PCL y un elevado WHIP. Se le embasan, pero no le anotan. Lleva marca de 3-1, 1.06 de limpias, 1.41 de WHIP y 20 ponches.

Luis Gastélum. Si Carrillo acumula decisiones, Gastélum dice “quítate que ahí te voy”, y el mochiteco lo hace de manera inversa al jalisciense: bajo WHIP, mala efectividad. El de los Cardenales tiene marca de 4-3, un hold, PCL de 5.04, WHIP de 1.16 y 32 ponches.

Alejandro Osuna, tras cubrir por un buen tiempo la parte fuerte del platoon con los Rangers (titular ante lanzadores derechos), fue mandado a AAA. ¿La razón? El poco poder ofensivo. El sinaloense batea para .255 de promedio, un jonrón, .644 de OPS, 24 impulsadas y 5 estafas.

Jojo Romero, preparador de cierre de los Cardenales de San Luis, estuvo un buen rato en la lista de lesionados. El zurdo lleva marca de 1-3, dos rescates desperdiciados y 20 holds.  Su PCL es de 3.35 y ha pasado a 43 rivales por los strikes.

Marcelo Mayer, en la lista de lesionados, pero ya jugando en AAA, fue transferido de los Medias Rojas a los Gigantes. Una gran promesa que no ha pasado de ser eso. Batea para .220, con un bajo OPS de .594, 3 jonrones, 22 producidas y tres robos.

Manuel Rodríguez regresó por fin a las Mayores, luego de una lesión que lo tuvo fuera por más de un año. El derecho yucateco de los Rays ha participado en 3 juegos y no ha permitido carrera. Ya lleva 2 holds, y ha administrado 20 chocolates.

Alek Thomas fue transferido de Arizona a los Dodgers, donde ha mostrado sus dotes defensivas, pero eso no es suficiente para quedarse en el roster de los campeones. Números: .186, 2 jonrones, 13 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .554

Ramón Urías salió por fin de la lista de lesionados, pero tiene que luchar para recuperar la titularidad en el infield de San Luis. Guante de oro, pero .151, 3 vuelacercas, 7 empujadas y OPS de .582.

Luis Urías como utility de los Azulejos de Toronto, jugó un buen rato, pero -fiel a su costumbre- se volvió a lesionar. Batea para .250, con 3 cuadrangulares y 8 producidas.

José Urquidy fue transferido de los Piratas a los Medias Blancas de Chicago. Este año tiene un raro patrón: es entre bueno y excelente si entra a hacer un relevo largo, y le caen a palos si abre el juego. Su marca: 2-2, 1 juego salvado, 5.63 de efectividad y 20 ponches.

Patrick Sandoval ya es parte fija, tras la larga ausencia por lesión, de la rotación de los Medias Rojas de Boston. Su marca de 1-3 es parcialmente engañosa. No ha tenido una gran temporada, pero tampoco ha tenido apoyo ofensivo. Su efectividad: 4.20; sus recetas de sopa de pichón: 45.

Víctor Vodnik dejó los Rockies y ahora es relevista para Miami. En la temporada lleva 3-3, 4 juegos salvados (con Colorado), 6 holds, 4.73 de PCL y 34 ponches.

Robert García, en la lista de lesionados por 60 días. El relevista de los Rangers lleva marca de 0-1. Con 2 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 3.38.

Alan Rangel fue oootra vez enviado a la puerta giratoria que le tienen los Filis y anda en AAA. Esta vez con justa razón. Su marca en MLB es de 0-3, con efectividad de 5.88 y 29 chocolates.

Rowdy Téllez se tomó una tacita de café con los Bravos de Atlanta, esencialmente como bateador emergente. Fue suficiente para que pegara 2 hits en 10 turnos. Uno fue de cuatro esquinas y empujó 2 carreras. Luego lo mandaron a AAA.

Valente Bellozo se mantiene en AAA. El cachanilla tiene 1 perdido, PCL de 7.82 y 8 pasados por los strikes.

César Salazar dejó la receptoría suplente de los Astros, al retorno de Yanier Díaz. Dotes defensivas, pero sólo un hit y una impulsada en 18 turnos.

Taijuan Walker sigue sin contrato tras su despido por los Filis. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad y 17 ponches.

martes, agosto 11, 2026

México en los JCC Santo Domingo 2026. Un balance deportivo.




Terminaron los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2006, con los que la justa regional cumplió un siglo, y la delegación de México fue ampliamente ganadora, confirmando cada vez más las diferencias respecto a las de otras naciones.

Tradicionalmente, las expectativas de los metodólogos cubanos acerca del rendimiento de las diferentes delegaciones en los juegos multideportivos regionales, eran acertadas. Parece que la crisis en la mayor de las Antillas es tal que ahora hasta en esto fallan. Los especialistas de Cuba consideraban, antes de los Juegos, que México obtendría el mayor número de medallas de oro: hasta 150; que Colombia se afianzaría en segundo lugar con aproxidamente el mismo número de oros que en la edición pasada (87) y que Cuba quedaría en tercero, con 67 medallas doradas, 7 menos que en la edición anterior. En realidad, México superó con creces ese pronóstico, al obtener 167 preseas doradas; Colombia más o menos estuvo dentro de lo previsto, con 91 y Cuba terminó con solamente 51 oros. 

México obtuvo 22 medallas de oro más que su récord, logrado en los JCC anteriores, y superó el hito de las 400 medallas totales. Lógicamente, las autoridades deportivas lo celebraron. Quienes siempre ven el vaso medio vacío (en este caso la revista Proceso) hacen notar que el número de competencias fue mayor en esta edición, que en varias pruebas el nivel es bajo y que México no fue el principal aprovechado de esta debacle cubana. Todo eso es cierto, pero omiten intencionalmente varias cosas. 

En Santo Domingo se repartieron medallas en 495 pruebas, frente a las 444 de San Salvador 2023. En aquella edición, México obtuvo el 33% de los oros: ahora fue 34%. Colombia se mantuvo con 18% y Cuba cayó del 17% al 10%. Esos 7 puntos porcentuales de caída corresponden, grosso modo, a un punto a favor de México, y 3 puntos a favor de Venezuela y República Dominicana, que tuvo el beneficio de la localía. La cosecha cubana viene de dos caídas anteriores, en las que los beneficiarios principales fueron México y Colombia. Deportes de cierto costo, como el remo y el tiro deportivo, pasaron de la hegemonía cubana a la mexicana; en otros, como el boxeo y la gimnasia artística masculina, el ganón fue Colombia. A Cuba le quedaban ya nada más algunos deportes de fuerza y de combate, y en todos perdió fuelle a favor de venezolanos y dominicanos. En otras palabras, la debacle cubana ha tenido dos etapas: en la primera, perdió oros a favor de México y Colombia; en la segunda, a favor de Venezuela -que venía, a su vez, de varios Juegos a la baja, ligados al desastre económico y social del madurismo, y que aún está lejos de recuperar su nivel de hace dos décadas-. Lo de México es una consolidación, no un espejismo.

Por otra parte, se sabe que se trata de una justa regional y que la región es débil en varios deportes. Por lo mismo, se comparan peras con peras y manzanas con manzanas: el comparativo es entre unos JCC y los anteriores; no es con Panamericanos y mucho menos con Juegos Olímpicos. Se sabe también que no hay éxitos o fracasos completos, por lo que vale hace una revisión somera por deporte. La haremos en el orden de costumbre, usado en balances anteriores.

Empezamos con los deportes importantes del ciclo olímpico. En el atletismo, México se llevó los mismos 7 oros de la edición anterior. Relevante es que los pocos atletas de verdadera élite hayan cumplido: los subcampeones mundiales Uziel Muñoz (bala), Alegna González (marcha) y Erick Portillo (salto de altura), así como los fondistas Eduardo Herrera y Laura Galván. Esta vez no hubo decepciones, pero tampoco se aprecian nuevas figuras.

La natación fue la disciplina que más medallas le dio a México, pero el nivel de los JCC no permite hacerse muchas ilusiones. El equipo cumplió bien, con 22 oros en la alberca y 3 en aguas abiertas. Celia Pulido resultó ser la atleta más premiada en Santo Domingo, con 8 oros, una plata y 2 bronces, pero quien más destacó fue el fondista Paulo Strehlke, quien no sólo ganó las dos competencias en aguas abiertas, sino que se llevó dos oros en la alberca (800 y 1500 metros) y la plata en los 400, lo que para él ha de ser un sprint. Strehlke es el único nadador de élite mundial en el país, por el momento. En el caso de natación artística, México llevó un trabuco (sólo Colombia le compite, y en mixtos) para hacerse de 8 de las 11 medallas de oro en disputa.

En el ciclismo de pista, los resultados fueron inferiores a los de El Salvador, sobre todo en la rama varonil. Yareli Acevedo, número 1 del ranking de resistencia de la UCI, ganó sin problemas el Omnium y el equipo femenil de velocidad sigue siendo de calidad mundial. En ruta, hubo un circuito plano, propio para embaladores, que es como una ruleta. Ahi el bueno estaba corriendo el Tour de Francia. En montaña, Gerardo Ulloa volvió por sus fueros. En BMX, nada qué hacer, como de costumbre.

En gimnasia artística, se mantuvo el nivel del equipo femenil (con el oro por equipos) y no tanto el varonil. En gimnasia rítmica, gran diferencia entre las mexicanas y el resto (por eso habrá que ver cómo se miden en el Mundial de la especialidad) y en gimnasia de trampolín, un poquitín a la baja.

En el boxeo, México quedó otra vez a deber. Cuba continuó perdiendo oros y los que no se llevó Colombia, se los adjudicaron Venezuela y Dominicana. De nuevo solamente una medalla dorada y evidencias de atraso deportivo, con una federación siempre dispuesta a colgarse de algún garbanzo de a libra.

En clavados, México hizo la imitación de China, llevándose todos los oros en disputa, y dándose el lujo de utilizar nuevas parejas en sincronizados. En tiro con arco, muy buenas actuaciones en la modalidad de recurvo y decepcionantes medallas de plata (en el clásico enfrentamiento con Colombia) en el compuesto. En taekwondo, la actuación, de 7 oros, fue ligeramente mejor que hace tres años, pero igualmente queda claro que esa federación no está funcionando como antes y los resultados nos dicen que dejamos de ser potencia media.

Pasando a deportes olímpicos donde México lleva rato sin destacar, hay que subrayar que el tiro deportivo cumplió con creces y asentó su dominio hegemónico, que alguna vez fue cubano. Algo similar pasó en remo, y se mejoró en canotaje (sobre todo por Beatriz Briones, que estuvo en 5 de los 6 oros conseguidos por México). Hubo mejoras en esgrima y se mantuvo la hegemonía en triatlón. Donde no se vieron avances fue en judo, en lucha y en halterofilia. Y en pentatlón moderno, a pesar de que México fue el máximo medallista, hay una clara caída y evidencias de que a México no le convino el cambio de equitación a carrera de obstáculos. Badminton, tenis de mesa, squash, vela y tenis (en un torneíto de bajo nivel) quedaron dentro de las expectativas, así como en equitación, donde la delegación se llevó 6 de las 9 medallas en disputa.

En los deportes olímpicos de conjunto, mucho ruido y pocas nueces. La regla fue que los equipos femeniles tuvieron mejor desempeño que los varoniles, pero el único - y merecido- oro se obtuvo en  futbol femenil. De nuevo quedó a deber el volibol de sala. Y esta vez también el basquetbol 3 x 3 y en beisbol estuvimos pésimos.

Pasamos a los deportes no olímpicos, que siempre abundan en estas justas. Hace tres años nos preguntábamos qué pasaría con el racquetbol mexicano tras el retiro de Paola Longoria. Lo que pasó es que siguió el dominio casi absoluto. La delegación estuvo bien en esquí acuático, decente en boliche, logró un oro en patinaje artístico sobre ruedas, metal que no alcanzó en patinaje de velocidad. Hay una baja visible en karate, y esta vez, afortunadamente, no hubo futbol-playa. 



Aquí, el análisis de:







lunes, julio 13, 2026

Muñoz, al alza; Durán, a la baja



Mexicanos en GL.

junio-julio pre all star 2026

 Este año, gracias al futbol, hacemos el corte del análisis ligamayorista a partir de la falsa “media temporada” del Juego de Estrellas. Como desde el principio de la campaña, Jonathan Aranda y Randy Arozarena se distinguen por ser los beisbolistas mexicanos más consistentes y confiables. Este mes y medio trajo novedades. Una es que por fin Andrés Muñoz parece haber reencontrado su mojo; otra, que Jarren Durán cayó en otro slump de bateo y apunta para tener una temporada muy por debajo de sus estándares. Además de eso, vimos el retorno del lesionado Alejandro Kirk, el regreso -tras más de un año- de Patrick Sandoval y el debut en MLB del lanzador zurdo Samy Natera Jr y del derecho Luis Gastélum.  

Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño en la temporada.

Randy Arozarena estuvo un ratito lesionado, pero eso no ha tenido influencia en los fuertes números que ha mantenido durante el año. El jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle es el único miembro del contingente en haber sido seleccionado al Juego de Estrellas. Estas semanas confirman que batea con menos poder que en otros años, pero con más contacto. Sus números: .286 de porcentaje, un sólido .838 de OPS, con 11 jonrones, 45 producidas, 59 anotadas y 19 bases robadas. Una diferencia notable respecto al pasado es que ha mejorado su disciplina en el plato: se poncha menos y recibe más pasaportes.

Jonathan Aranda tiene números ofensivos comparables o mejores que los de Arozarena, aunque su posición exige menos fildeo y está más competida para un lugar en el Juego de Estrellas. El inicialista de los Rays ha mantenido su capacidad para ser hombre clutch, y es parte de la explicación de la sorprendente campaña de los de Tampa. Sus números hasta antes del all-star: .297 de porcentaje, un magnífico .865 de OPS, 14 cuadrangulares y 64 carreras producidas.

Andrés Muñoz todavía desperdició un rescate a principios de junio, pero desde la segunda mitad de ese mes ha estado tan intratable como en sus mejores momentos. La clave ha sido una ligera mejoría en el control. El Plebe acumuló 7 salvamentos en el periodo. En el año lleva 3 partidos ganados y 4 perdidos, 16 juegos salvados y 51 ponches en 34.1 entradas de labor. Mejoró su porcentaje de carreras limpias admitidas a 4.19. El estelar cerrador tendrá que seguir en esa tesitura para que los Marineros aspiren a la postemporada.

Isaac Paredes va lentamente de menos a más. El antesalista sonorense de los Astros volvió por sus fueros y mejoró notablemente los números que tenía. Su porcentaje de bateo subió a .252, duplicó su número de jonrones a 12 e hizo otro tanto con las carreras empujadas, que ahora son 49, Su OPS, de .766, ya lo coloca entre los bateadores buenos de la campaña.

Nick Gonzales ha logrado mantener su alto porcentaje de bateo. El infielder de los Piratas de Pittsburgh, de buen guante, sigue por encima de los .300 de porcentaje y, con poder ocasional, mejoró su OPS. Batea para .308, con 4 vuelacercas, 4 robos de base, 28 producidas (y 51 anotadas)- Su OPS, de .761, indica algo más que a un pelotero de puro contacto.

Javier Assad regresó, aunque quién sabe por cuánto tiempo, a la rotación de los Cachorros de Chicago. El tijuanense lo ha hecho bien, ganando 3 partidos, sin admitir derrota. Sólo una de sus salidas fue considerada de calidad, porque lo común es que lance 5 entradas o menos. Sus números: 6-1, 37 ponches y una efectividad de 4.11. Adicionalmente, mejoró su WHIP: se le embasan por hit o pasaporte, 1.13 rivales por entrada.

Jarren Durán entró en otro horrendo slump en junio, precisamente cuando parecía que le había dado la vuelta a un mal arranque, y no ha salido. Ha ido de la sima a la cima, y de regreso. Sigue siendo garantía con el guante, pero batea para .194, con 11 cuadrangulares y 45 carreras empujadas, Ha estafado 14 colchonetas, pero su OPS señala que está bien debajo de la media en Grandes Ligas: .605.

Jojo Romero, preparador de cierre de los Cardenales de San Luis, tuvo más de arena que de cal en este mes y medio. Ganó un juego, pero perdió dos.  El zurdo lleva marca de 1-3, dos rescates desperdiciados y 20 holds (ventajas mantenidas en situación de cierre). Su PCL empeoró a 3.25 y ha pasado a 43 rivales por los strikes.

Brennan Bernardino ha tenido una participación más que decente en junio y julio. El relevista ganó un juego para los Rockies y también se apuntó otros dos holds. Ahora sus números son 3-3, 5 holds, 18 ponches y efectividad de 2.97 (que es todo un logro para un lanzador de Colorado).

Samy Natera Jr, chihuahuense, relevista, debutó para los Ángeles de L.A y, salvo una implosión ante Boston el 4 de julio, lo ha hecho muy muy bien. Ha obtenido un triunfo y un salvamento, y es notable que haya ponchado a 22 rivales, mientras otorgó sólo 2 bases por bolas. Su PCL es de 3.00. Es probable que los de Anaheim lo vayan subiendo en la jerarquía de su bullpen.

Brandon Valenzuela, como dictaba la lógica, se quedó con la suplencia en la receptoría de los Azulejos de Toronto, tras el regreso de Alejandro Kirk, y ha jugado más de lo que lo hacía Heinemann. En el periodo analizado mejoró su promedio y se ha mostrado eficiente a la defensiva. Sus números ofensivos .241 de promedio, 7 palos de vuelta entera, 20 producidas, .729 de OPS y un robo de base.

Joey Ortiz mejoró un poquito su bateo, para acompañar su guante de lujo en el campocorto de los Cerveceros de Milwaukee. Los números al bat siguen siendo pobres y contrastan con su fildeo: .225, 3 palos de vuelta entera, 22 producidas, OPS de .596.

Alejandro Osuna fue mandado unos pocos días a AAA, pero de nuevo cubre la parte fuerte del platoon con los Rangers (es titular ante lanzadores derechos). Por fin pegó su primer jonrón. El sinaloense batea para .256 de promedio, .653 de OPS, 18 impulsadas y 4 estafas.

Marcelo Mayer apenas si jugó medio junio, porque cayó en la lista de lesionados. La suya ha sido una campaña decepcionante con la majagua, aunque el guante y el brazo le funcionaron bien. Batea para .220, con un bajo OPS de .594, 3 jonrones, 22 producidas y tres robos.

Alejandro Kirk finalmente regresó a la receptoría de Toronto en junio, tras la fractura del pulgar a principios de temporada. Todavía no agarra su ritmo al bat: sigue siendo pelotero de gran contacto, pero sus batazos salen, por lo general, a poca velocidad. Está dejando su puesto a Valenzuela dos días por semana. Batea para .202, con 2 jonrones y 9 producidas. Eso sí, su popularidad y su carisma son tan grandes que, a pesar de lo poco que ha jugado y de sus numeritos, quedó en segundo lugar de la boleta de catcher de la Liga Americana en las votaciones para el Juego de Estrellas.  

Alan Rangel parece haber dejado atrás la puerta giratoria y hasta ha abierto juegos para los Filis. No le ha ido demasiado bien, a pesar de que una de sus aperturas fue buena. Su marca es de 0-2, con efectividad de 4.19 y 22 chocolates.

Víctor Vodnik salió de la lista de lesionados, pero ya no es el cerrador de los Rockies. Tal vez debería serlo, porque en el último mes se vio bien, ganando 2 juegos desde el bullpen. Números: 3-3, 4 salvamentos, otros tantos holds, dos desperdicios, 22 ponches y PCL de 5.72, que se ve muy feo, pero es mucho mejor que el 8.00 que traía antes de lesionarse.

Daniel Duarte debe estar mareado de tanto pasar por la puerta giratoria con la que los Mets lo traen entre Grandes Ligas y AAA. Lanzó otras 2 entradas sin permitir carrera y lo devolvieron.

Robert García pasó a la lista de lesionados por 60 días. El relevista de los Rangers lleva marca de 0-1. Con 2 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 3.38.

Alek Thomas sigue en AAA. Sus números con Arizona: .181, 3 jonrones, 10 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .562

Ramón Urías no ha salido de la lista de lesionados. El sonorense del guante de oro lleva .158, 2 vuelacercas, 5 empujadas y OPS de .595, jugando para los Cardenales.

Luis Urías fue contratado por los Azulejos de Toronto para cubrir posiciones de utility en el infield. Con lo poco que ha jugado, el Wicho ha bateado bien: .292, con un cuadrangular y 2 producidas.

Patrick Sandoval regresó a abrir un juego, para los Medias Rojas de Boston, luego de más de un año de ausencia por la cirugía Tommy John. Lanzó 4.1 entradas, admitió una carrera y se fue sin decisión. Los patirrojos lo llevarán con calma.

Rowdy Téllez se tomó una tacita de café con los Bravos de Atlanta, esencialmente como bateador emergente. Fue suficiente para que pegara 2 hits en 10 turnos. Uno fue de cuatro esquinas y empujó 2 carreras. Luego lo mandaron a AAA.

Valente Bellozo se mantiene en AAA. El cachanilla tiene 1 perdido, PCL de 7.82 y 8 pasados por los strikes.

Luis Gastélum, otro mochiteco greñudo y velocista en la lomita. Lleva tres apariciones en el relevo de los Cardenales, PCL de 6.75 y 3 ponches, en 2.2 entradas lanzadas.

César Salazar dejó la receptoría suplente de los Astros, al retorno de Yanier Díaz. Dotes defensivas, pero sólo un hit y una impulsada en 18 turnos.

José Urquidy está todavía en AAA. 0-1, un juego salvado, 8.53 de efectividad y un WHIP de 2.68.

Taijuan Walker sigue sin contrato tras su despido por los Filis. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad y 17 ponches.

 


domingo, mayo 31, 2026

Jonathan Aranda, pelotero clutch


Mexicanos en GL. 

mayo 2026

Se perfila un año raro para los mexicanos en Grandes Ligas. Dos han destacado mucho. En particular es agradable ver la consolidación del oportuno Jonathan Aranda como uno de los grandes bateadores de la Gran Carpa. Otros han estado un poco (o un mucho) por debajo del nivel esperado y entre los novatos hay sorpresas para uno y otro lado.

Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño en la temporada.

Jonathan Aranda es parte importante de la explicación de por qué los Rays de Tampa lideran una de las divisiones más fuertes del beisbol: la Este de la Liga Americana. El tijuanense ha sido la principal bujía ofensiva del equipo, sobre todo por su capacidad de bateo a la hora buena: su porcentaje es .333 con hombres en posición de anotar, y además es colíder en las Mayores en elevados de sacrificio.  Tuvo un mayo excepcional, en que bateó para 374, y lo terminó con ocho juegos seguidos conectando imparable. Mejoró su suerte en el BABIP durante el mes. Sus números provisionales son: .290 de porcentaje, .893 de OPS, 11 cuadrangulares y 43 carreras producidas, con lo que encabeza la Liga Americana en esa categoría.

Randy Arozarena empezó fuerte el año, y sigue fuerte. El jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle, además de su calidad defensiva, ha sido uno de los bates más confiables de su equipo. Menos poder que otros años, pero más contacto. Sus números: .290 de porcentaje, un buen .825 de OPS, con 6 jonrones, 26 producidas, 40 anotadas y 15 bases robadas.

Jarren Durán inició flojísimo la campaña, pero ha tenido un segundo mes arrollador. El jardinero de los Medias Rojas supero sus problemas de bateo, y parece acelerar hacia los niveles más altos. En la última semana de mayo bateó para casi .400, con 4 pelotas enviadas al otro lado de la barda, pero como su primer mes fue tan malo, apenas supera la Línea Mendoza.  Batea para .219, con 10 cuadrangulares y 33 carreras empujadas, OPS debajo de la media (en .695), pero con 10 colchonetas estafadas.

Andrés Muñoz definitivamente no ha estado tan fino como en las dos temporadas anteriores. Sigue siendo un cerrador confiable, pero no ha mostrado los niveles de élite que esperábamos. El mochiteco de los Marineros sigue ponchador, pero se le dificulta sacar la entrada clave en orden. En el mes, apenas logró tres salvamentos y desperdició dos oportunidades de rescate.  En el año lleva 3 partidos ganados y 3 perdidos, 9 juegos salvados (en 13 oportunidades) y 34 ponches en 21.1 entradas de labor. Mejoró su porcentaje de carreras limpias admitidas a 4.98, pero sigue siendo un número alto, impropio para un lanzador de su categoría.

Nick Gonzales, ya asentado en la titularidad del infield de los Piratas de Pittsburgh, bajó un poco su buen porcentaje del inicio de temporada.  Batea para .303, con un OPS de .720, ya pegó su primer vuelacercas, ha producido 26 carreras y se ha robado tres bases.

Isaac Paredes está tranquilo porque la antesala de los Astros es suya para todo el resto de la temporada, pero da una de cal y dos de arena. El hermosillense, que es hombre de poder más que de contacto, tuvo un mes flojito y está casi exactamente en los promedios de bateo de las Mayores en este año de dominio en el pitcheo: .237 de porcentaje, 6 jonrones y 24 producidas. Su promedio de bateo es dos milésimas inferior al promedio; su OPS, de .708, es dos milésimas superior.

Jojo Romero, preparador de cierre de los Cardenales de San Luis, mejoró sus números respecto al mes pasado. El zurdo lleva una derrota sin victoria, dos rescates desperdiciados y, a cambio, un buen 2.70 de limpias, la friolera de 15 holds (ventajas mantenidas en situación de cierre) y 25 rivales a los que les sirvió un suculento chocolatote.

Brennan Bernardino tuvo un par de ataques de hipo (así se dice cuando falla el pitcher), porque eso de lanzar en Coors Field es de dar miedo. El relevista de los Rockies perdió tres juegos en el mes, y ahora sus números son 2-3, 3 holds, 18 ponches y efectividad de 3.86 (que no está mal para un lanzador de Colorado).

Brandon Valenzuela ha sido una grata sorpresa. El receptor que llegó al equipo grande de los Azulejos de Toronto, tras la lesión de Alejandro Kirk, lo ha hecho tan bien que es posible que se quede al regreso del tijuanense. La clave: a su buen fildeo y excelente machete, ha sumado números decentes con la majagua: .235 de promedio, 4 palos de vuelta entera, 10 producidas, .710 de OPS y un robo de base. Al menos son mejores que los de Tyler Heineman, el eterno receptor número 2 de Toronto.

Daniel Duarte ya debería estar acostumbrado. Los Mets le abrieron la puerta para que jugara en Grandes Ligas, lanzó dos entradas y un tercio sin permitir carrera, y los propios Metropolitanos le dieron un empujoncito para que se regresara a AAA por la misma puerta.

Alan Rangel está en la misma situación que Duarte, sólo que con los Filis. A él no lo llamaron en el mes y sigue con PCL de 3.00, luego de lanzar tres entradas.

Marcelo Mayer, por fin está cubriendo las paradas cortas de los Medias Rojas, como era el propósito cuando fue drafteado. Llega ahí desde la antesala, luego de la lesión de Trevor Story. Gran guante, como se esperaba, pero menos bateo del previsto, con un slump en mayo. Mayer no cogió ritmo: batea para .224, con un bajo OPS de .590, 2 jonrones, 13 producidas y tres robos.

Robert García se pasó el mes de mayo en la lista de lesionados. El relevista de los Rangers lleva marca de 0-1. Con 2 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 3.38.

Javier Assad tuvo tres apariciones de relevo en el mes, con los Cachorros de Chicago. Las tres fueron más que decentes y ganó un juego. Aun así, lo devolvieron a AAA. Sus números: 3-1, 14 ponches y una efectividad mejorada a 5.88 (que tampoco es para presumir)

Alek Thomas fue mandado a AAA por los Diamondbacks de Arizona, porque su bateo no correspondía para nada al gran fildeo: .181, 3 jonrones, 10 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .562

Joey Ortiz ya tiene que compartir la titularidad en el campocorto de los Cerveceros de Milwaukee, que antes tenía en exclusivo. ¿La razón? Su escaso bateo: .188, 11 producidas, OPS de .511. Eso sí, ya pegó su primer palo de vuelta entera.

Alejandro Osuna ha cubierto la parte fuerte del platoon con los Rangers (es titular ante lanzadores derechos). El sinaloense ha brillado a la defensiva y ha estado más o menos con el bat. .256 de promedio, .664 de OPS, 8 impulsadas y dos estafas. No se ha volado la barda.

Ramón Urías siguió bajando en su producción ofensiva, y luego pasó a la lista de lesionados con un malestar en el hombro. El de Magdalena de Kino lleva .158, 2 vuelacercas, 5 empujadas y OPS de .595.

Víctor Vodnik salvó dos juegos en mayo, pero mplosionó un par de veces como cerrador de los Rockies y luego pasó a la lista de lesionados. 1 ganado, 2 perdidos, 4 juegos salvados, 2 rescates desperdiciados, un horrendo 8.00 de carreras limpias y 16 ponches.

Valente Bellozo se mantiene en AAA. El cachanilla tiene 1 perdido, PCL de 7.82 y 8 pasados por los strikes.

Alejandro Kirk debe regresar a la receptoría de Toronto en junio, tras la fractura del pulgar apenas en su quinto juego de la temporada.  Batea .150, con un jonrón y 2 producidas.

César Salazar volvió a las Mayores como receptor suplente de los Astros, tras la lesión de Yanier Díaz. Ha mostrado grandes cosas con el brazo y el guante, y casi nada con el bat. Ha pegado sólo un hit en 18 turnos, y la única carrera que impulsó fue por recibir un pelotazo con las bases llenas.

José Urquidy está todavía en AAA. 0-1, un juego salvado, 8.53 de efectividad y un WHIP de 2.68.

Taijuan Walker fue despedido por los Filis y nadie lo ha contratado. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad, se le embasaron por hit o pasaporte más de dos rivales por entrada y ponchó a 17.

 

viernes, mayo 01, 2026

Poco de qué presumir

 

Mexicanos en GL. 

Marzo-abril 2026

Poco de qué presumir para los mexicanos al inicio de la temporada 2026 en Grandes Ligas. Irregularidad en el pitcheo, sólo dos bateadores estrella a un nivel parecido al que les conocíamos, varios peloteros que perdieron el puesto y algunitos que parecen empezar a consolidarse. Para colmo, uno de nuestros peloteros más relevantes, Alejandro Kirk, se lesionó pronto y todavía tardará unas semanas en regresar.

Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño en la temporada.

Randy Arozarena ha sido, con facilidad, el mexicano con mejor desempeño en este inicio de campaña. El jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle ha bateado con consistencia, fildeado con grandes atrapadas y corrido las bases de una manera más que decente, aunque no ha mostrado tanto poder como otros años. Sus números: .289 de porcentaje, un buen .820 de OPS, con 4 jonrones, 11 producidas y 7 bases robadas en 7 intentos. Se está ponchando un poco menos que antes, y eso es bueno.

Jonathan Aranda, primera base de los Rays de Tampa, es pieza clave en la ofensiva de su equipo. Ha funcionado como bateador clutch: pega de hit (o de elevado de sacrificio) a la hora buena, lo que redunda en que es el segundo máximo productor en la Liga Americana, con 25 carreras llevadas al plato. Ha tenido menos suerte en las bolas puestas en juego y eso se refleja en una caída en su porcentaje de bateo. Sus números provisionales son: .220 de porcentaje, .783 de OPS, 7 cuadrangulares, las 25 producidas y una saludable tendencia a recibir más bases por bolas que antes.

Andrés Muñoz no ha estado tan filoso como el año pasado. Si bien casi siempre el cerrador de los Marineros ha podido colgar el cero, tuvo dos ocasiones de implosión total. En una de ellas, le metieron 5 carreras y sólo pudo sacar dos outs. Por lo general, el mochiteco sigue siendo un pitcher muy confiable y ponchador. En el año lleva 3 partidos ganados y 2 perdidos, 6 salvamentos (de 7 oportunidades) y 20 ponches en 12 entradas de labor. Lo feo es su porcentaje de carreras limpias: 6.00, producto de las dos apariciones desastrosas. Es seguro que mejorará.

Brennan Bernardino ha respondido bien ante el difícil reto de lanzar para los Rockies de Colorado. El relevista zurdo ha podido hacerse de 2 victorias sin derrota, además de que cuenta con un hold (ventaja sostenida en situación de salvamento), con un solo rescate desperdiciado. Su PCL, de 0.83, es el mejor entre los lanzadores mexicanos y ha recetado 11 sopitas de pichón.

Nick Gonzales ha estado haciendo contacto constante con la pelota, y eso le ha valido quedarse en la titularidad del infield de los Piratas de Pittsburgh (empezó en las paradas cortas, pero la llegada del súper prospecto Connor Griffith no lo mandó a la banca, sino a tercera base). Batea para .317, con un OPS de .731 (no tiene poder). No tiene jonrón, ha producido 15 carreras y se ha robado dos bases.

Isaac Paredes empezó muy frío la temporada, pero a partir de la segunda mitad de abril su bate se calentó notablemente, con lo que mejoró relativamente sus números y se aseguró más tiempo en la titularidad de la antesala de los alicaídos Astros de Houston. El de Hermosillo batea para .253, OPS de .723, apenas 3 jonrones (dos en un mismo juego) y 15 producidas. Mantiene su característica de saber cuándo tirarle a la bola y recibir una buena cantidad de pasaportes.

Alan Rangel regresó por donde había venido: la puerta giratoria que le inventaron los Filis para tenerlo entre AAA y las Mayores. Lanzó tres entradas de relevo, ponchó a 5 y permitió solamente una carrera.

Robert García no se ganó el puesto de cerrador con los Rangers, y tuvo un desempeño aceptable preparando cierres, hasta que una inflamación en el hombro lo mandó a la lista de lesionados. Marca de 0-1. Con 2 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 3.38.

Marcelo Mayer, infielder de los Medias Rojas, ha mantenido la titularidad contra lanzadores derechos, y poco a poco está tomando ritmo, tras un inicio gélido. El nieto del mítico Chero batea para .253, con OPS de .694, un jonrón, 7 producidas y un robo. Si de verdad coge ritmo, dará razón a los pronósticos optimistas sobre su carrera.

Jarren Durán ha sido la sombra de lo que fue hace dos años, y aún el año pasado. Sigue siendo un mago en los jardines, pero con el bate ha tenido muchos problemas. Batea para sólo .170, con apenas un jonrón en 100 turnos oficiales. OPS bajísimo de .481, 11 carreras empujadas y cinco robos.

Alek Thomas, jardinero central de los Diamondbacks de Arizona, está teniendo una temporada similar a la de Durán (pero de Thomas no se esperaba gran bateo). Genial a la defensiva, pero con números de bateo flojitos: .188, 2 jonrones, 10 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .578.

Jojo Romero perdió la carrera para ser cerrador de los Cardenales de San Luis, y sigue como preparador de cierre, lo que le ayudado a acumular ya 8 holds, El zurdo lleva una derrota sin victoria, un rescate desperdiciado y 4.20 de limpias.

Javier Assad ha vivido una montaña rusa. Inició en AAA, pero pronto fue subido al equipo grande por los Cachorros de Chicago. Tuvo una gran apertura y ganó ese juego. Al siguiente, lo molieron a pelos. La tercera apertura también fue buena, pero salió sin decisión. Fue mandado al bullpen. Allí tuvo, primero, una victoria y, a la siguiente, otra vez lluvia de batazos. Un lanzador, dos versiones. Unos números: 2-1, 11 ponches y un feo 7.58 de efectividad.

Ramón Urías coqueteó con la titularidad en la antesala de los Cardenales de San Luis, pero al final no la consiguió, a pesar de su gran guante. La respuesta está en el bat: .170, 2 vuelacercas, 5 empujadas y OPS de .626.

Joey Ortiz es campocorto titular de los Cerveceros de Milwaukee, enorme defensivo, pero puede perder el puesto debido a lo flojo de su bateo: .197, 6 producidas, OPS de .481. No sólo no ha pegado de cuadrangular: no tiene en su cuenta un solo extrabase.

Víctor Vodnik ha sido una versión reducida de Andrés Muñoz, con el agregado de que le toca jugar la mitad de los juegos en Coors Field, la casa de los Rockies, veneno para los pitchers. Víctor Francisco lleva dos salvamentos, pero igualmente lleva dos derrotas, por sendas implosiones, lo que también disparó su efectividad a un nada bueno 7.82. Ha ponchado a 11.

Valente Bellozo también tiene la carga de lanzar para los Rockies, como relevo largo. Empezó con un relevo decente, seguido de dos ocasiones en que lo apalearon. Eso sirvió para que lo bajaran a AAA. El cachanilla tiene 1 perdido, PCL de 7.82 y 8 pasados por los strikes.

Brandon Valenzuela, debutante en MLB, hermosillense. Llegó por la lesión de Alejandro Kirk a la receptoría suplente de los Azulejos de Toronto. Ha comprobado lo que se decía de él en las Menores. Excelente receptor defensivo, pero poca contribución ofensiva. Batea para .200, con .588 de OPS. Dos jonrones y tres impulsadas.

Alejandro Osuna llegó a los Rangers a finales de mes, por la lesión de Wyatt Langoford y es titular ante lanzadores derechos. El sinaloense lo ha hecho bien en el corto ratito que lleva jugando .375 de promedio+ y una carrera producida. Que sea una larga estancia en el equipo grande.

Alejandro Kirk se fracturó el pulgar en uno de los primeros juegos de la temporada. Debe regresar en mayo de la lista de lesionados, pero vio muy poca acción. Le alcanzó para .150, un jonrón y 2 producidas. Esperemos un buen regreso del Capitán Kirk.

José Urquidy no ha sido lo que era antes de su cirugía Tommy John. Lo vimos el año pasado. Ahora, como relevista de los Piratas, tuvo una buena aparición, que le valió el rescate y, a continuación, un desastre tras otro, lo que provocó que el equipo lo bajara a AAA. A cambio de ese salvamento, tiene un perdido, un horroroso 8.53 de efectividad y un WHIP de 2..68: se le embasan casi tantos como a los que le saca out.

Taijuan Walker tuvo 5 aperturas para los Filis: una decente y cuatro horribles. Su desempeño fue tan malo, que el equipo de Filadelfia decidió dejarlo en libertad (eufemismo por despedirlo) y comerse su contrato millonario. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad, se le embasaron por hit o pasaporte más de dos rivales por entrada y ponchó a 17.

 

 


viernes, abril 24, 2026

50 futbolistas mexicanos


En estos días se ha puesto de moda en las redes sociales hacer la lista del mejor medio centenar de futbolistas mexicanos de la historia. Va mi espada en prenda, con la reserva de que pienso actualizar mi lista cada vez que lo considere pertinente. 

Actualizada al 8 de julio de 2026
  1. Hugo Sánchez  
  2. Rafa Márquez
  3. Chicharito Hernández
  4. Andrés Guardado
  5. Giovani Dos Santos
  6. Luis Hernández
  7. Luis García
  8. Claudio Suárez
  9. Raúl Jiménez
  10. Enrique Borja
  11. Jared Borgetti
  12. Memo Ochoa
  13. Jorge Campos
  14. Cuauhtémoc Blanco
  15. Antonio Carbajal
  16. Oribe Peralta
  17. Carlos Vela
  18. Julián Quiñones
  19. Alberto García Aspe
  20. Carlos Salcido
  21. José de Jesús Corona
  22. Chava Reyes
  23. Gerardo Torrado
  24. Chucky Lozano
  25. Héctor Herrera
  26. Pavel Pardo
  27. Nacho Flores
  28. Horacio Casarín
  29. Ricardo Peláez
  30. Héctor Moreno
  31. Johan Vásquez
  32. Manuel Negrete
  33. Luis Roberto Alves, Zague
  34. Benjamín Galindo
  35. Conejo Pérez
  36. Edson Álvarez
  37. Luis Flores
  38. Piojo Alvarado
  39. Javier Valdivia
  40. Halcón Peña
  41. Ricardo Osorio
  42. Pablo Larios
  43. Carlos Hermosillo
  44. Tecatito Corona
  45. Maza Rodríguez
  46. Fernando Quirarte
  47. Oswaldo Sánchez
  48. Santiago Giménez
  49. Antonio Naelson Sinha
  50. Pirata Fuente

La lista está hecha tomando en cuenta tres factores: actuación con la selección mexicana en sus distintas categorías (sí importa el tipo de torneo); actuación con los clubes en los que hayan jugado, tomando en cuenta el diferente nivel de las ligas; un factor de popularidad. Considero que no hay duda sobre los tres primeros futbolistas.

De todos los jugadores listados, solamente a dos nunca vi jugar: Horacio Casarín y Luis Pirata Fuente. Admito que me baso en sus leyendas (y numeritos).

Se aceptan comentarios, críticas y propuestas alternativas.