Blog de piedras
martes, agosto 11, 2026
México en los JCC Santo Domingo 2026. Un balance deportivo.
viernes, julio 24, 2026
La Odisea y los malos anfitriones
La Odisea
es una de las obras seminales de la literatura occidental. Es un relato que ha
sido vuelto a contar innumerables veces, y de muy distintas maneras. Afortunadamente,
ha vuelto a ponerse de moda por la espectacular película dirigida por
Christopher Nolan, estrenada recientemente. Vale la pena tomar el tema, y usar
la adaptación cinematográfica como pretexto para hacer algunas reflexiones más
actuales.
La película de Nolan cumple con creces el propósito de
presentar una epopeya visual y emocionalmente envolvente, con muchos aspectos a
analizar y debatir. Como toda adaptación, lleva consigo una visión particular,
personal, de la obra original, lo que nos recuerda -a su vez- que todo libro, o
filme, es obra de su autor sólo en parte, y la otra parte corresponde a la
manera en la que el lector o el espectador lo procesan.
Cuando leí La Odisea (una versión en prosa,
hace muchos años), se me grabaron fijamente varios de sus episodios en la
memoria, pero otros fueron al olvido. Como buen latinoamericano, ya se sabe que
lo hacemos todo en desorden, la leí antes que La Ilíada, con lo que me
perdí de la posibilidad de hilar bien las dos historias. Que la película sí sea
capaz de hacerlo habla de un buen ejercicio de comprensión histórica del poema.
Pero Nolan hace una versión muy propia, se salta
alguna de las aventuras relatadas por Homero, fusiona otras, cuenta los
episodios en desorden e incluye un final que no es el del libro (spoiler: en el
poema, Telémaco no es rey de Ítaca sino hasta después de la muerte de Odiseo). Me
parece que lo hace con un propósito definido, que quién sabe si los
espectadores serán capaces de captar: enviar mensajes sobre el mundo actual.
Por ejemplo, se salta el paso de la tripulación por la
Isla de los Lotófagos, que es donde los compañeros son invitados a comer flores
de loto y, al consumirlas, olvidan su patria, su familia y sus deseos de
regresar; se olvidarán hasta de sí mismos. Odiseo los obliga a regresar al
barco. A cambio del dolor del viaje, mantendrán la esperanza en el futuro.
En el filme, Calipso alimenta al naufrago Odiseo con
flores de loto, y luego lentamente permite que le regrese la memoria y cuente
su odisea (así es como los espectadores la van conociendo). En el poema, en
cambio, Odiseo nunca comió de esas flores y, por lo tanto, jamás olvida;
Calipso le ofrece su amor y la inmortalidad, a cambio de que no regrese, pero
los dioses la obligan a renunciar al amado y construirle una balsa. Odiseo es
aparentemente feliz, pero la memoria y la nostalgia lo torturan: su sino es regresar.
En el filme, Calipso decide por su cuenta.
Hay varias escenas particularmente logradas en la
película. Una, visual y sonoramente, es el paso por la Isla de las Sirenas. Otra,
la transformación de los marineros en cerdos que hace una hechicera Circe
entendida en clave neofeminista. Otra, visual y emocionalmente impecable, es la
visita de Odiseo al inframundo, que le ayuda a comprender muchas cosas: las que
el director (no el poeta) quiere que entienda.
La película cumple con el cometido esencial del
relato: el largo periplo del héroe que regresa a casa, pero regresa cambiado,
porque lo sucedido en el viaje lo ha transformado. Odiseo ya no es Odiseo e
Ítaca ya no es Ítaca. Es un camino en el que ha aprendido lecciones y regresa
con una sabiduría duramente aprendida. Pero el filme hace hincapié en un
aspecto en el que, al menos en mi lectura juvenil, yo no había reparado: el
concepto antiguo de xenía, el contrato de hospitalidad entre anfitriones y viajeros,
según el cual los primeros tienen la obligación de dar hospitalidad y
protección a los segundos; y éstos, de no abusar de la generosidad del
anfitrión y devolver el favor, si fuera el caso (es lo que en el filme llaman
“la ley de Zeus”).
Ese es un punto central de La Odisea de Nolan. Cumplir
con las leyes de la hospitalidad es un elemento nodal de la civilización griega
(es decir, de la madre de la civilización occidental). Quien las desafía puede
terminar pagando muy caro -como el cíclope, como los pretendientes-, pero,
sobre todo, quien ya no se rige por ellas termina convertido en un bárbaro, en
todo aquello a lo que teme una sociedad civilizada. La xenía es la que hace la
diferencia entre una horda de salvajes y una colectividad que pretende la paz
social.
La reflexión de Nolan, en boca de Odiseo (pero no de
Homero, que yo sepa) es que la Guerra de Troya, con su crueldad, sus mentiras y
sus trampas, convirtió a los civilizados griegos en salvajes. Eso, a pesar de
que la guerra misma nació de una violación a la ley de los anfitriones (Paris
que enamora y secuestra a Helena). Al romper la xenía, con el engaño del
Caballo de Troya, con tal de ganar la guerra, los griegos se despojaron a sí
mismos de su estatus civilizado. Sigue que todos los pueblos dejan de lado las
leyes que permiten la convivencia humana. Al haber destruido la seguridad de
los troyanos distorsionando las leyes de la hospitalidad, Odiseo pierde el
derecho a llegar fácilmente a su hogar. Los dioses lo castigan con ese viaje
terrible. Eso lo comprende sólo al final, al llegar al lugar de donde salió.
Uno no puede sino pensar en los ecos políticos que eso
tiene en la actualidad. En Trump, por ejemplo. Un líder xenófobo, belicoso,
nacionalista y más poderoso de lo que quisiéramos admitir. Un ejemplo de lo
contrario a la xenía, pero no el único. O pensar en la ola de rechazo a los
migrantes, o de repudio a los de otra tribu política, ideológica, nacional o
religiosa: un mal social que abarca medio planeta, y que no se calma ni en los
momentos de júbilo colectivo. Sirva como advertencia: pensando en que se vale
de todo para “ganar”, nos estamos despojando de nuestra esencia civilizada. Eso
vale para toda actividad humana. Vivimos una crisis de convivencia. Me parece -es
mi lectura personal, al fin y al cabo- que Nolan nos envió un mensaje al
respecto, basado en un texto de hace casi tres milenios.
lunes, julio 13, 2026
Muñoz, al alza; Durán, a la baja
Mexicanos en GL.
Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño en la temporada.
Randy Arozarena estuvo un ratito lesionado, pero eso no ha tenido influencia en los fuertes números que ha mantenido durante el año. El jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle es el único miembro del contingente en haber sido seleccionado al Juego de Estrellas. Estas semanas confirman que batea con menos poder que en otros años, pero con más contacto. Sus números: .286 de porcentaje, un sólido .838 de OPS, con 11 jonrones, 45 producidas, 59 anotadas y 19 bases robadas. Una diferencia notable respecto al pasado es que ha mejorado su disciplina en el plato: se poncha menos y recibe más pasaportes.
Jonathan Aranda tiene números ofensivos comparables o mejores que los de Arozarena, aunque su posición exige menos fildeo y está más competida para un lugar en el Juego de Estrellas. El inicialista de los Rays ha mantenido su capacidad para ser hombre clutch, y es parte de la explicación de la sorprendente campaña de los de Tampa. Sus números hasta antes del all-star: .297 de porcentaje, un magnífico .865 de OPS, 14 cuadrangulares y 64 carreras producidas.
Andrés Muñoz todavía desperdició un rescate a principios de junio, pero desde la segunda mitad de ese mes ha estado tan intratable como en sus mejores momentos. La clave ha sido una ligera mejoría en el control. El Plebe acumuló 7 salvamentos en el periodo. En el año lleva 3 partidos ganados y 4 perdidos, 16 juegos salvados y 51 ponches en 34.1 entradas de labor. Mejoró su porcentaje de carreras limpias admitidas a 4.19. El estelar cerrador tendrá que seguir en esa tesitura para que los Marineros aspiren a la postemporada.
Isaac Paredes va lentamente de menos a más. El antesalista sonorense de los Astros volvió por sus fueros y mejoró notablemente los números que tenía. Su porcentaje de bateo subió a .252, duplicó su número de jonrones a 12 e hizo otro tanto con las carreras empujadas, que ahora son 49, Su OPS, de .766, ya lo coloca entre los bateadores buenos de la campaña.
Nick Gonzales ha logrado mantener su alto porcentaje de bateo. El infielder de los Piratas de Pittsburgh, de buen guante, sigue por encima de los .300 de porcentaje y, con poder ocasional, mejoró su OPS. Batea para .308, con 4 vuelacercas, 4 robos de base, 28 producidas (y 51 anotadas)- Su OPS, de .761, indica algo más que a un pelotero de puro contacto.
Javier Assad regresó, aunque quién sabe por cuánto tiempo, a la rotación de los Cachorros de Chicago. El tijuanense lo ha hecho bien, ganando 3 partidos, sin admitir derrota. Sólo una de sus salidas fue considerada de calidad, porque lo común es que lance 5 entradas o menos. Sus números: 6-1, 37 ponches y una efectividad de 4.11. Adicionalmente, mejoró su WHIP: se le embasan por hit o pasaporte, 1.13 rivales por entrada.
Jarren Durán entró en otro horrendo slump en junio, precisamente cuando parecía que le había dado la vuelta a un mal arranque, y no ha salido. Ha ido de la sima a la cima, y de regreso. Sigue siendo garantía con el guante, pero batea para .194, con 11 cuadrangulares y 45 carreras empujadas, Ha estafado 14 colchonetas, pero su OPS señala que está bien debajo de la media en Grandes Ligas: .605.
Jojo Romero, preparador de cierre de los Cardenales de San Luis, tuvo más de arena que de cal en este mes y medio. Ganó un juego, pero perdió dos. El zurdo lleva marca de 1-3, dos rescates desperdiciados y 20 holds (ventajas mantenidas en situación de cierre). Su PCL empeoró a 3.25 y ha pasado a 43 rivales por los strikes.
Brennan Bernardino ha tenido una participación más que decente en junio y julio. El relevista ganó un juego para los Rockies y también se apuntó otros dos holds. Ahora sus números son 3-3, 5 holds, 18 ponches y efectividad de 2.97 (que es todo un logro para un lanzador de Colorado).
Samy Natera Jr, chihuahuense, relevista, debutó para los Ángeles de L.A y, salvo una implosión ante Boston el 4 de julio, lo ha hecho muy muy bien. Ha obtenido un triunfo y un salvamento, y es notable que haya ponchado a 22 rivales, mientras otorgó sólo 2 bases por bolas. Su PCL es de 3.00. Es probable que los de Anaheim lo vayan subiendo en la jerarquía de su bullpen.
Brandon Valenzuela, como dictaba la lógica, se quedó con la suplencia en la receptoría de los Azulejos de Toronto, tras el regreso de Alejandro Kirk, y ha jugado más de lo que lo hacía Heinemann. En el periodo analizado mejoró su promedio y se ha mostrado eficiente a la defensiva. Sus números ofensivos .241 de promedio, 7 palos de vuelta entera, 20 producidas, .729 de OPS y un robo de base.
Joey Ortiz mejoró un poquito su bateo, para acompañar su guante de lujo en el campocorto de los Cerveceros de Milwaukee. Los números al bat siguen siendo pobres y contrastan con su fildeo: .225, 3 palos de vuelta entera, 22 producidas, OPS de .596.
Alejandro Osuna fue mandado unos pocos días a AAA, pero de nuevo cubre la parte fuerte del platoon con los Rangers (es titular ante lanzadores derechos). Por fin pegó su primer jonrón. El sinaloense batea para .256 de promedio, .653 de OPS, 18 impulsadas y 4 estafas.
Marcelo Mayer apenas si jugó medio junio, porque cayó en la lista de lesionados. La suya ha sido una campaña decepcionante con la majagua, aunque el guante y el brazo le funcionaron bien. Batea para .220, con un bajo OPS de .594, 3 jonrones, 22 producidas y tres robos.
Alejandro Kirk finalmente regresó a la receptoría de Toronto en junio, tras la fractura del pulgar a principios de temporada. Todavía no agarra su ritmo al bat: sigue siendo pelotero de gran contacto, pero sus batazos salen, por lo general, a poca velocidad. Está dejando su puesto a Valenzuela dos días por semana. Batea para .202, con 2 jonrones y 9 producidas. Eso sí, su popularidad y su carisma son tan grandes que, a pesar de lo poco que ha jugado y de sus numeritos, quedó en segundo lugar de la boleta de catcher de la Liga Americana en las votaciones para el Juego de Estrellas.
Alan Rangel parece haber dejado atrás la puerta giratoria y hasta ha abierto juegos para los Filis. No le ha ido demasiado bien, a pesar de que una de sus aperturas fue buena. Su marca es de 0-2, con efectividad de 4.19 y 22 chocolates.
Víctor Vodnik salió de la lista de lesionados, pero ya no es el cerrador de los Rockies. Tal vez debería serlo, porque en el último mes se vio bien, ganando 2 juegos desde el bullpen. Números: 3-3, 4 salvamentos, otros tantos holds, dos desperdicios, 22 ponches y PCL de 5.72, que se ve muy feo, pero es mucho mejor que el 8.00 que traía antes de lesionarse.
Daniel Duarte debe estar mareado de tanto pasar por la puerta giratoria con la que los Mets lo traen entre Grandes Ligas y AAA. Lanzó otras 2 entradas sin permitir carrera y lo devolvieron.
Robert García pasó a la lista de lesionados por 60 días. El relevista de los Rangers lleva marca de 0-1. Con 2 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 3.38.
Alek Thomas sigue en AAA. Sus números con Arizona: .181, 3 jonrones, 10 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .562
Ramón Urías no ha salido de la lista de lesionados. El sonorense del guante de oro lleva .158, 2 vuelacercas, 5 empujadas y OPS de .595, jugando para los Cardenales.
Luis Urías fue contratado por los Azulejos de Toronto para cubrir posiciones de utility en el infield. Con lo poco que ha jugado, el Wicho ha bateado bien: .292, con un cuadrangular y 2 producidas.
Patrick Sandoval regresó a abrir un juego, para los Medias Rojas de Boston, luego de más de un año de ausencia por la cirugía Tommy John. Lanzó 4.1 entradas, admitió una carrera y se fue sin decisión. Los patirrojos lo llevarán con calma.
Rowdy Téllez se tomó una tacita de café con los Bravos de Atlanta, esencialmente como bateador emergente. Fue suficiente para que pegara 2 hits en 10 turnos. Uno fue de cuatro esquinas y empujó 2 carreras. Luego lo mandaron a AAA.
Valente Bellozo se mantiene en AAA. El cachanilla tiene 1 perdido, PCL de 7.82 y 8 pasados por los strikes.
Luis Gastélum, otro mochiteco greñudo y velocista en la lomita. Lleva tres apariciones en el relevo de los Cardenales, PCL de 6.75 y 3 ponches, en 2.2 entradas lanzadas.
César Salazar dejó la receptoría suplente de los Astros, al retorno de Yanier Díaz. Dotes defensivas, pero sólo un hit y una impulsada en 18 turnos.
José Urquidy está todavía en AAA. 0-1, un juego salvado, 8.53 de efectividad y un WHIP de 2.68.
Taijuan Walker sigue sin contrato tras su despido por los Filis. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad y 17 ponches.
miércoles, julio 08, 2026
Política y Mundial de Futbol
Van dos textos sobre futbol y políticos (gringos, casualmente)
Kissinger, realpolitik y futbol
Henry Kissinger, artífice de la política exterior estadunidense durante el gobierno de Richard Nixon, e influyente consultor de distintas administraciones de EU durante décadas, era un apasionado del futbol, deporte que practicó de niño en su natal Alemania. Fue el principal promotor para que Estados Unidos obtuviera la sede del Mundial de 1994 (e intentó infructuosamente ganarle a México la de 1986, luego del fiasco de Colombia como organizador designado). Creía que Estados Unidos no podía ser reconocido como potencia culturalmente integrada al resto del mundo, si no jugaba futbol, y utilizaba ese deporte como analogía de muchas cosas, entre ellas, la política exterior.
Según Kissinger, cada nación jugaba al futbol de
acuerdo con su cultura. Así, por ejemplo, describía a la alemana como una
selección que priorizaba la disciplina, la planeación estratégica y la
organización colectiva. Decía que los alemanes tomaban el partido como una
guerra en la que no daban cuartel, pero, si algo se les salía del guion,
entraban en una suerte de crisis filosófica existencial.
Brasil, en cambio, era expresión de la creatividad
individual, del gusto por el juego, del deseo por la estética (eran los
tiempos, hoy perdidos, del jogo bonito), pero apuntaba que esos
elementos hacían que a veces a los brasileños se les olvidara la importancia de
ganar los partidos.
De Italia (aquella vieja azzurra del catenaccio)
subrayaba el orden defensivo y una capacidad, que Kissinger definía como
maquiavélica, para de repente romper líneas y anotar en una jugada directa, una
suerte de blitzkrieg. De Francia, ponderaba su futbol elegante. De
equipos africanos, como Camerún, decía que tenían instintos naturales de juego,
pero que no intelectualizaban su estrategia. Y criticaba seriamente a
Inglaterra, a la que acusaba de practicar un futbol anticuado (era la época de
los ponchazos ingleses: largos balonazos a ser disputados), y de estar
demasiado atados a la tradición.
En otras palabras, en la visión de Kissinger, cada
nación practicaba el futbol dentro de su estereotipo cultural. Quería que
Estados Unidos desarrollara su propio estilo, cosa que apenas está sucediendo tres
décadas después.
Más interesante es la aplicación de las estrategias
del futbol a la política. Para Kissinger, los deportes tradicionales
estadunidenses eran mucho menos útiles para la estrategia política que el
futbol. Tanto en el beisbol como en el americano los momentos de ataque y de
defensa están cortados, claramente definidos, así que las posibilidades de
pasar de la defensa al ataque son muy escasas e improbables (en el americano) o
de plano nulas (en el beisbol). En el futbol, en cambio, el flujo permite que
de manera natural puedas pasar de la defensa al ataque, e incluso utilizar a tu
favor la ofensiva del adversario. Ahí, el político estadunidense encontró un
ídolo y un ejemplo: Franz Beckenbauer.
Kissinger comparó abiertamente la política exterior
que diseñó con el papel táctico de Beckenbauer, que revolucionó la posición de
líbero. El Kaiser de la selección alemana era capaz de transformar una posición
claramente defensiva en una de medio campo, idónea para orquestar un ataque
profundo e inesperado. Según el político estadunidense, esa revolución, dirigida
por los pies de un jugador meticuloso como Beckenbauer, fue lo que permitió que
Alemania derrotara a un equipo técnicamente superior y estratégicamente
innovador, como el holandés, la original Naranja Mecánica, en 1974.
El asunto era trabajar con eficiencia calculada. El
concepto de realpolitik entendido como enfocarse totalmente en la
victoria, enfatizando lo práctico, el control y el resultado por encima de lo que
pudiera percibirse como justicia o por la estética. Entender los balances de
poder, y actuar pragmáticamente y con flexibilidad, sin los corsets de la
moralidad o la ideología.
Esa estrategia significaba cerrar los ojos ante
actitudes contrarias a los derechos humanos, e incluso promoverlas
directamente, porque la cuestión era derrotar a los rivales en la Guerra Fría. Y
también significaba pasar por encima de pueblos enteros, si ello traía la
victoria a su “equipo”. El apoyo a Pinochet para el golpe de Estado que instaló
una feroz dictadura militar en Chile fue entendido por Kissinger como “un faul
táctico”, el que hace el defensa a medio campo para evitar que la escuadra
contraria tenga un avance peligroso (en este caso, que los socialistas pusieran
un pie en América Latina, vista como el área que Estados Unidos defiende como
propia).
Así, otros ejemplos futbolísticos que servían para
justificar la estrategia de un personaje tan brillante como siniestro: el catenaccio
para desesperar a las otras, múltiples, partes en las negociaciones de paz en
el Medio Oriente; el uso de un jugador estrella, pero agresivo, para abrir -vía
Pakistán- un camino hacia las relaciones con China; la presión constante a la
salida: el manejo permanente de crisis como algo superior a una paz duradera… y
un largo etcétera.
Los tiempos han cambiado, tanto en el futbol como en
la política global. Es hora de hacerse algunas preguntas: ¿Refleja el agresivo estilo
de juego de la selección de Estados Unidos la idiosincrasia de ese país? ¿Cuáles
son las fortalezas y las debilidades de ese estilo?
¿Y si hubiera que describir las políticas de Trump con una táctica de futbol, cuál usaríamos? Para la segunda pregunta, lo que es seguro es que la respuesta no pasa por aquellos corsets de moralidad e ideología que con gusto desechó la realpolitik de Kissinger.
Ganar por encima de las reglas
En 1934, Benito Mussolini solía cenar con los árbitros
el día anterior a los partidos de Italia durante el Mundial de futbol realizado
en su país. No ha trascendido el contenido de las conversaciones en esas cenas,
pero hay un patrón de comportamiento. En los cuartos de final, el árbitro suizo
anuló dos goles legítimos a España y la propia Federación Suiza terminó
suspendiéndolo de por vida. En la semifinal, el árbitro hasta intervino con un
cabezazo en medio de un contrataque de Austria. En la final, el mismo árbitro,
antes del partido, hizo el saludo fascista ante el Duce y le perdonó un penal a
Italia, que resultó campeón.
Estos datos históricos vienen a cuento para señalar
que el actual no es el primer Mundial de futbol en el que interviene
directamente un jefe de Estado para cambiar las condiciones a favor de un
equipo de su país, como lo ha hecho, de manera descarada, Donald Trump. También
sirven para decir que hay un tipo de líderes políticos que se inmiscuyen en
todo lo que pueden, y que buscan ganar por encima de las reglas.
En el partido contra Bosnia-Herzegovina, el delantero
estrella estadunidense, Folarin Balogun, fue expulsado por una fuerte falta. A
todo jugador expulsado de un partido se le aplica una suspensión y no puede
participar en el siguiente partido. La FIFA revocó la sanción y permitirá jugar
al atacante de Estados Unidos. Trump presumió que eso lo logró él a través de
una llamada a Gianni Infantino.
Ante la lluvia de críticas, el mandamás del futbol se
defendió afirmando que el cuerpo judicial de la FIFA es independiente, pero la
UEFA afirmó que “cruzó una línea roja”. En una declaración sin precedentes,
señaló que “el futbol se rige por reglas que constituyen la base de una
competencia justa, honesta y transparente. A veces, las reglas son susceptibles
de interpretación. En este caso, no”. Siguió una llovizna de comunicados que
muestra la diferencia de puntos de vista entre la FIFA y la UEFA.
Trump puede presumir de haber doblado a Infantino
(otra vez, recuérdese la tibieza de la FIFA ante la discriminación sufrida por
la selección de Irán), pero de esa forma mancha ante el resto del orbe
cualquier logro futuro de la selección de su país en el Mundial. De paso, las
declaraciones del presidente de EU demuestran que la organización mundial del
futbol ha roto su propio reglamento, que prohíbe el involucramiento de la
política en su toma de decisiones.
Pasar por encima de las reglas ha sido el
comportamiento habitual de Trump durante sus dos presidencias. Su lógica es la
de Humpty Dumpty, el personaje de A Través del Espejo: "Cuando
uso una palabra, significa lo que yo quiera, ni más ni menos”, le dice el huevo
a Alicia, para concluir “La cuestión es saber quién manda, eso es todo”.
Lo hemos visto en la imposición de aranceles y sus
cambios a contentillo, en la restricción de visas a partir de la nacionalidad,
en la forma de darle la vuelta a las determinaciones judiciales, en distintas
intervenciones bélicas internacionales (“fáules tácticos”, diría Kissinger), hasta
en las maniobras recientes para no firmar un tratado de libre comercio de
mediano plazo para América del Norte. El autócrata hace sus reglas y rompe las
ajenas sin pudor.
Detrás de ello está uno de los pilares culturales de
los Estados Unidos del último siglo, resumido en la frase del legendario coach
de futbol americano Vince Lombardi: “ganar no lo es todo, es lo único”. Aunque
luego Lombardi dijo haber sido malinterpretado, el hecho es que entró en la
psique estadunidense como el mantra de ganar a cualquier costo en una sociedad
ultracompetitiva, que divide a la gente entre “ganadores” y “perdedores”. Trump
siempre se refiere a sí mismo como un “winner”.
A diferencia de las amenazas personales, veladas o
directas, de Mussolini, el método Trump consiste en chantajes, uso del poder
económico de Estados Unidos como arma de extorsión, la manipulación de los
hechos y la presunción de que la cancha de juego -en todos sentidos- no tiene
por qué ser pareja. He aquí otra distinción clave qué hacer entre fascistas y
populistas. Los primeros simplemente desprecian e ignoran las reglas; los otros
las distorsionan a su favor, mientras aseguran que están haciendo justicia. No
es solamente, ni principalmente en Estados Unidos donde está pasando esto: es
una epidemia política mundial, a la que México no es ajeno.
Aceptando que la vida es competitiva, las democracias
tienen reglas “que constituyen la base de una competencia justa, honesta y
transparente”. Cuando desaparece la certidumbre sobre el uso de las reglas,
cuando se utilizan resquicios legales para favorecer a unos sobre otros, se
desmorona el pegamento que hace funcionar a las instituciones. Tal vez de eso
se trata, de mandar a las instituciones al diablo para que impere la ley de
quien detenta el poder.
En el partido de
Estados Unidos contra Bélgica, el entrenador Pochettino decidió alinear
a Balogun, que no hizo nada por el equipo de Estados Unidos, que fue humillado. De todos modos, a Infantino le tocará navegar, merecidamente, por aguas tempestuosas.
domingo, mayo 31, 2026
Jonathan Aranda, pelotero clutch
Mexicanos en GL.
mayo 2026
Se perfila un año raro para los mexicanos en Grandes Ligas. Dos han destacado mucho. En particular es agradable ver la consolidación del oportuno Jonathan Aranda como uno de los grandes bateadores de la Gran Carpa. Otros han estado un poco (o un mucho) por debajo del nivel esperado y entre los novatos hay sorpresas para uno y otro lado.
Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño en la temporada.
Jonathan Aranda es parte importante de la explicación de por qué los Rays de Tampa lideran una de las divisiones más fuertes del beisbol: la Este de la Liga Americana. El tijuanense ha sido la principal bujía ofensiva del equipo, sobre todo por su capacidad de bateo a la hora buena: su porcentaje es .333 con hombres en posición de anotar, y además es colíder en las Mayores en elevados de sacrificio. Tuvo un mayo excepcional, en que bateó para 374, y lo terminó con ocho juegos seguidos conectando imparable. Mejoró su suerte en el BABIP durante el mes. Sus números provisionales son: .290 de porcentaje, .893 de OPS, 11 cuadrangulares y 43 carreras producidas, con lo que encabeza la Liga Americana en esa categoría.
Randy Arozarena empezó fuerte el año, y sigue fuerte. El jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle, además de su calidad defensiva, ha sido uno de los bates más confiables de su equipo. Menos poder que otros años, pero más contacto. Sus números: .290 de porcentaje, un buen .825 de OPS, con 6 jonrones, 26 producidas, 40 anotadas y 15 bases robadas.
Jarren Durán inició flojísimo la campaña, pero ha tenido un segundo mes arrollador. El jardinero de los Medias Rojas supero sus problemas de bateo, y parece acelerar hacia los niveles más altos. En la última semana de mayo bateó para casi .400, con 4 pelotas enviadas al otro lado de la barda, pero como su primer mes fue tan malo, apenas supera la Línea Mendoza. Batea para .219, con 10 cuadrangulares y 33 carreras empujadas, OPS debajo de la media (en .695), pero con 10 colchonetas estafadas.
Andrés Muñoz definitivamente no ha estado tan fino como en las dos temporadas anteriores. Sigue siendo un cerrador confiable, pero no ha mostrado los niveles de élite que esperábamos. El mochiteco de los Marineros sigue ponchador, pero se le dificulta sacar la entrada clave en orden. En el mes, apenas logró tres salvamentos y desperdició dos oportunidades de rescate. En el año lleva 3 partidos ganados y 3 perdidos, 9 juegos salvados (en 13 oportunidades) y 34 ponches en 21.1 entradas de labor. Mejoró su porcentaje de carreras limpias admitidas a 4.98, pero sigue siendo un número alto, impropio para un lanzador de su categoría.
Nick Gonzales, ya asentado en la
titularidad del infield de los Piratas de Pittsburgh, bajó un poco su buen porcentaje
del inicio de temporada. Batea para .303,
con un OPS de .720, ya pegó su primer vuelacercas, ha producido 26 carreras y
se ha robado tres bases.
Isaac Paredes está tranquilo porque la antesala de los Astros es suya para todo el resto de la temporada, pero da una de cal y dos de arena. El hermosillense, que es hombre de poder más que de contacto, tuvo un mes flojito y está casi exactamente en los promedios de bateo de las Mayores en este año de dominio en el pitcheo: .237 de porcentaje, 6 jonrones y 24 producidas. Su promedio de bateo es dos milésimas inferior al promedio; su OPS, de .708, es dos milésimas superior.
Jojo Romero, preparador de cierre de los Cardenales de San Luis, mejoró sus números respecto al mes pasado. El zurdo lleva una derrota sin victoria, dos rescates desperdiciados y, a cambio, un buen 2.70 de limpias, la friolera de 15 holds (ventajas mantenidas en situación de cierre) y 25 rivales a los que les sirvió un suculento chocolatote.
Brennan Bernardino tuvo un par de ataques de hipo (así se dice cuando falla el pitcher), porque eso de lanzar en Coors Field es de dar miedo. El relevista de los Rockies perdió tres juegos en el mes, y ahora sus números son 2-3, 3 holds, 18 ponches y efectividad de 3.86 (que no está mal para un lanzador de Colorado).
Brandon Valenzuela ha sido una grata sorpresa. El receptor que llegó al equipo grande de los Azulejos de Toronto, tras la lesión de Alejandro Kirk, lo ha hecho tan bien que es posible que se quede al regreso del tijuanense. La clave: a su buen fildeo y excelente machete, ha sumado números decentes con la majagua: .235 de promedio, 4 palos de vuelta entera, 10 producidas, .710 de OPS y un robo de base. Al menos son mejores que los de Tyler Heineman, el eterno receptor número 2 de Toronto.
Daniel Duarte ya debería estar acostumbrado. Los Mets le abrieron la puerta para que jugara en Grandes Ligas, lanzó dos entradas y un tercio sin permitir carrera, y los propios Metropolitanos le dieron un empujoncito para que se regresara a AAA por la misma puerta.
Alan Rangel está en la misma situación que Duarte, sólo que con los Filis. A él no lo llamaron en el mes y sigue con PCL de 3.00, luego de lanzar tres entradas.
Marcelo Mayer, por fin está cubriendo las paradas cortas de los Medias Rojas, como era el propósito cuando fue drafteado. Llega ahí desde la antesala, luego de la lesión de Trevor Story. Gran guante, como se esperaba, pero menos bateo del previsto, con un slump en mayo. Mayer no cogió ritmo: batea para .224, con un bajo OPS de .590, 2 jonrones, 13 producidas y tres robos.
Robert García se pasó el mes de mayo en la lista de lesionados. El relevista de los Rangers lleva marca de 0-1. Con 2 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 3.38.
Javier Assad tuvo tres apariciones de relevo en el mes, con los Cachorros de Chicago. Las tres fueron más que decentes y ganó un juego. Aun así, lo devolvieron a AAA. Sus números: 3-1, 14 ponches y una efectividad mejorada a 5.88 (que tampoco es para presumir)
Alek Thomas fue mandado a AAA por los Diamondbacks de Arizona, porque su bateo no correspondía para nada al gran fildeo: .181, 3 jonrones, 10 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .562
Joey Ortiz ya tiene que compartir la titularidad en el campocorto de los Cerveceros de Milwaukee, que antes tenía en exclusivo. ¿La razón? Su escaso bateo: .188, 11 producidas, OPS de .511. Eso sí, ya pegó su primer palo de vuelta entera.
Alejandro Osuna ha cubierto la parte fuerte del platoon con los Rangers (es titular ante lanzadores derechos). El sinaloense ha brillado a la defensiva y ha estado más o menos con el bat. .256 de promedio, .664 de OPS, 8 impulsadas y dos estafas. No se ha volado la barda.
Ramón Urías siguió bajando en su producción ofensiva, y luego pasó a la lista de lesionados con un malestar en el hombro. El de Magdalena de Kino lleva .158, 2 vuelacercas, 5 empujadas y OPS de .595.
Víctor Vodnik salvó dos juegos en mayo, pero mplosionó un par de veces como cerrador de los Rockies y luego pasó a la lista de lesionados. 1 ganado, 2 perdidos, 4 juegos salvados, 2 rescates desperdiciados, un horrendo 8.00 de carreras limpias y 16 ponches.
Valente Bellozo se mantiene en AAA. El cachanilla tiene 1 perdido, PCL de 7.82 y 8 pasados por los strikes.
Alejandro Kirk debe regresar a la receptoría de Toronto en junio, tras la fractura del pulgar apenas en su quinto juego de la temporada. Batea .150, con un jonrón y 2 producidas.
César Salazar volvió a las Mayores como receptor suplente de los Astros, tras la lesión de Yanier Díaz. Ha mostrado grandes cosas con el brazo y el guante, y casi nada con el bat. Ha pegado sólo un hit en 18 turnos, y la única carrera que impulsó fue por recibir un pelotazo con las bases llenas.
José Urquidy está todavía en AAA. 0-1, un juego salvado, 8.53 de efectividad y un WHIP de 2.68.
Taijuan Walker fue despedido por los Filis y nadie lo ha contratado. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad, se le embasaron por hit o pasaporte más de dos rivales por entrada y ponchó a 17.
jueves, mayo 14, 2026
Biopics: El país de reprobados: el fin de la encuesta de educación (y de Datavox)
En mayo de 1990 por fin se levantó la encuesta nacional educativa que habíamos preparado por largo tiempo. El retraso se debió a varias razones: las principales son la tramitología con la SEP y que los expertos en pedagogía contratados por Gilberto Guevara hicieron nuevos cambios a los cuestionarios, haciendo las pruebas todavía más difíciles, en contra de la opinión de los maestros que había conseguido Pepe Zamarripa como nuestros asesores. La versión final era tan difícil que ni Roy Campos, ni Carlos Jarque, presidente del Inegi, ni yo, tuvimos el cien por ciento de aciertos en la de secundaria.
Los resultados generales se pueden encontrar en el artículo que firmó Gilberto, titulado "México ¿un país de reprobados?", aparecido en la edición de mayo de 1991 de Nexos (aquí el link: es de suscripción). Los resultados se parecen mucho a los que aparecieron en la prueba piloto (aquí el link, en este blog): un muy bajo nivel de aprovechamiento promedio, pero también muy desigual según el tipo de escuela y la región del país.
Era claro que la nueva gramática no la comprendían ni los profesores; que la enseñanza de matemáticas era rutinaria: sacar operaciones, pero sin aplicarlas a la vida diaria; que la ciencia era algo casi ajeno y que los estudiantes tenían un grave problema con la historia: la metían toda en un solo paquete, el pasado, no distinguían entre lo que había pasado antes y después y, por lo tanto, no alcanzaban a comprender causalidades. Lo mismo que en la prueba piloto, pero con porcentajes de acierto todavía más bajos.
Las desigualdades que aparecieron son, sobre todo, derivadas del origen social. Las escuelas privadas obtuvieron cerca de dos puntos más, en promedio, que las públicas. A nivel secundaria, esa diferencia hubiera sido mayor de no haber existido algunas escuelas privadas con resultados inferiores al promedio. Los estudiantes de escuelas federales tuvieron resultados menos malos que los de escuelas estatales y, en el caso de la secundaria, los estudiantes de telesecundaria tenian, en promedio, peores calificaciones. Este último dato está ligado al que tal vez, si hubiéramos hecho más trabajo estadístico, se hubiera demostrado como el principal diferenciador: el aprovechamiento por regiones del país.
Las diferencias más grandes no estaban en el tipo de escuela. Los estudiantes de escuelas públicas del norte y noroeste del país arrojaban mejores resultados que los de escuelas privadas del sur. Los de zonas urbanas o metropolitanas, mejores que los de localidades menores y mucho mejores que los de zonas rurales. Había una gran diferencia en los resultados de escuelas ubicadas en zonas de clase media en la Ciudad de México y las de Chimalhuacán, pero la diferencia entre las de Baja California y Chiapas era aún mayor. Yucatán, Michoacán, Chiapas y, particularmente, Guerrero, tenían un nivel ínfimo de aprovechamiento, casi con independencia del tipo de escuela.
El trabajo evidenció dos cosas: una es que el sistema educativo no estaba funcionando: no enseñaba a los niños y jovencitos a redactar, a utilizar las herramientas para resolver problemas, a entender el funcionamiento de las cosas y de las sociedades, a pensar por sí mismos... ya no se diga a investigar o a desarrollar su creatividad. La otra es el divorcio entre el discurso y la realidad: el programa dice que el alumno aprenderá en el año tales y cuales habilidades, y la verdad es que muy pocos alcanzan a aprender parte de ellas. Pero el estudiante pasa de grado, los padres están agradecidos con el sistema, y todo se repite. Lo que debíó de evidenciar más es que el sistema tambien servía para reproducir las desigualdades: en el campo y en las zonas pobres, la escuela daba notablemente menos herramientas que en otros lados (al menos para no tronar tan feo un examen así).
El estudio sirvió como soporte para algunos cambios en el esquema educativo que desarrollaría el gobierno de Salinas de Gortari y sigue siendo un referente para la evaluación de la educación en México... o debería de serlo, porque ahora se ha ensanchado la brecha entre discurso y realidad en materia de educación. Vivimos el reino de la simulación.
La encuesta se levantó en mayo, los resultados estuvieron a finales de junio y yo me tardé un par de meses en hacer el informe sobre el que se basaron, tanto el reporte general, como el artículo de Guevara Niebla en Nexos. El problema fue a la hora de cobrar, más allá de los adelantos que habíamos recibido. Héctor Aguilar Camín adujo que el retraso se debía a nosotros y que por ello tuvo que pagar la oficina de Gilberto y su ayudante por varios meses más, cantidad que le iba a descontar a Datavox. Yo alegué que el grueso del retraso fue porque los asesores de Guevara cambiaban una y otra vez el cuestionario, y que era el propio Gilberto quien debió de haberlos apurado. Decidí que era mejor no pelear con Aguilar Camín y acepté que nos diera una pizcacha de lo que habíamos acordado. Con quien dejé de hablarme por cerca de dos años fue con mi amigo Gilberto.
La idea que teníamos los socios de Datavox era que la encuesta de educación nos sirviera para capitalizar la empresa. No perdimos dinero, pero cada uno de nosotros obtuvo cantidades casi simbólicas (y lo mío terminó yéndose mayoritariamente a impuestos). Ya para entonces, Pepe, Chuy y yo estábamos más metidos en otros proyectos personales. Fue el final de Datavox. Reprobamos como empresarios de la demoscopía.
viernes, mayo 01, 2026
Poco de qué presumir
Mexicanos en GL.
Marzo-abril 2026
Poco de qué presumir para los mexicanos al inicio de la temporada 2026 en Grandes Ligas. Irregularidad en el pitcheo, sólo dos bateadores estrella a un nivel parecido al que les conocíamos, varios peloteros que perdieron el puesto y algunitos que parecen empezar a consolidarse. Para colmo, uno de nuestros peloteros más relevantes, Alejandro Kirk, se lesionó pronto y todavía tardará unas semanas en regresar.
Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño en la temporada.
Randy Arozarena ha sido, con facilidad, el mexicano con mejor desempeño en este inicio de campaña. El jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle ha bateado con consistencia, fildeado con grandes atrapadas y corrido las bases de una manera más que decente, aunque no ha mostrado tanto poder como otros años. Sus números: .289 de porcentaje, un buen .820 de OPS, con 4 jonrones, 11 producidas y 7 bases robadas en 7 intentos. Se está ponchando un poco menos que antes, y eso es bueno.
Jonathan Aranda, primera base de los Rays de Tampa, es pieza clave en la ofensiva de su equipo. Ha funcionado como bateador clutch: pega de hit (o de elevado de sacrificio) a la hora buena, lo que redunda en que es el segundo máximo productor en la Liga Americana, con 25 carreras llevadas al plato. Ha tenido menos suerte en las bolas puestas en juego y eso se refleja en una caída en su porcentaje de bateo. Sus números provisionales son: .220 de porcentaje, .783 de OPS, 7 cuadrangulares, las 25 producidas y una saludable tendencia a recibir más bases por bolas que antes.
Andrés Muñoz no ha estado tan filoso como el año pasado. Si bien casi siempre el cerrador de los Marineros ha podido colgar el cero, tuvo dos ocasiones de implosión total. En una de ellas, le metieron 5 carreras y sólo pudo sacar dos outs. Por lo general, el mochiteco sigue siendo un pitcher muy confiable y ponchador. En el año lleva 3 partidos ganados y 2 perdidos, 6 salvamentos (de 7 oportunidades) y 20 ponches en 12 entradas de labor. Lo feo es su porcentaje de carreras limpias: 6.00, producto de las dos apariciones desastrosas. Es seguro que mejorará.
Brennan Bernardino ha respondido bien ante el difícil reto de lanzar para los Rockies de Colorado. El relevista zurdo ha podido hacerse de 2 victorias sin derrota, además de que cuenta con un hold (ventaja sostenida en situación de salvamento), con un solo rescate desperdiciado. Su PCL, de 0.83, es el mejor entre los lanzadores mexicanos y ha recetado 11 sopitas de pichón.
Nick Gonzales ha estado haciendo contacto constante con la pelota, y eso le ha valido quedarse en la titularidad del infield de los Piratas de Pittsburgh (empezó en las paradas cortas, pero la llegada del súper prospecto Connor Griffith no lo mandó a la banca, sino a tercera base). Batea para .317, con un OPS de .731 (no tiene poder). No tiene jonrón, ha producido 15 carreras y se ha robado dos bases.
Isaac Paredes empezó muy frío la temporada, pero a partir de la segunda mitad de abril su bate se calentó notablemente, con lo que mejoró relativamente sus números y se aseguró más tiempo en la titularidad de la antesala de los alicaídos Astros de Houston. El de Hermosillo batea para .253, OPS de .723, apenas 3 jonrones (dos en un mismo juego) y 15 producidas. Mantiene su característica de saber cuándo tirarle a la bola y recibir una buena cantidad de pasaportes.
Alan Rangel regresó por donde había venido: la puerta giratoria que le inventaron los Filis para tenerlo entre AAA y las Mayores. Lanzó tres entradas de relevo, ponchó a 5 y permitió solamente una carrera.
Robert García no se ganó el puesto de cerrador con los Rangers, y tuvo un desempeño aceptable preparando cierres, hasta que una inflamación en el hombro lo mandó a la lista de lesionados. Marca de 0-1. Con 2 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 3.38.
Marcelo Mayer, infielder de los Medias Rojas, ha mantenido la titularidad contra lanzadores derechos, y poco a poco está tomando ritmo, tras un inicio gélido. El nieto del mítico Chero batea para .253, con OPS de .694, un jonrón, 7 producidas y un robo. Si de verdad coge ritmo, dará razón a los pronósticos optimistas sobre su carrera.
Jarren Durán ha sido la sombra de lo que fue hace dos años, y aún el año pasado. Sigue siendo un mago en los jardines, pero con el bate ha tenido muchos problemas. Batea para sólo .170, con apenas un jonrón en 100 turnos oficiales. OPS bajísimo de .481, 11 carreras empujadas y cinco robos.
Alek Thomas, jardinero central de los Diamondbacks de Arizona, está teniendo una temporada similar a la de Durán (pero de Thomas no se esperaba gran bateo). Genial a la defensiva, pero con números de bateo flojitos: .188, 2 jonrones, 10 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .578.
Jojo Romero perdió la carrera para ser cerrador de los Cardenales de San Luis, y sigue como preparador de cierre, lo que le ayudado a acumular ya 8 holds, El zurdo lleva una derrota sin victoria, un rescate desperdiciado y 4.20 de limpias.
Javier Assad ha vivido una montaña rusa. Inició en AAA, pero pronto fue subido al equipo grande por los Cachorros de Chicago. Tuvo una gran apertura y ganó ese juego. Al siguiente, lo molieron a pelos. La tercera apertura también fue buena, pero salió sin decisión. Fue mandado al bullpen. Allí tuvo, primero, una victoria y, a la siguiente, otra vez lluvia de batazos. Un lanzador, dos versiones. Unos números: 2-1, 11 ponches y un feo 7.58 de efectividad.
Ramón Urías coqueteó con la titularidad en la antesala de los Cardenales de San Luis, pero al final no la consiguió, a pesar de su gran guante. La respuesta está en el bat: .170, 2 vuelacercas, 5 empujadas y OPS de .626.
Joey Ortiz es campocorto titular de los Cerveceros de Milwaukee, enorme defensivo, pero puede perder el puesto debido a lo flojo de su bateo: .197, 6 producidas, OPS de .481. No sólo no ha pegado de cuadrangular: no tiene en su cuenta un solo extrabase.
Víctor Vodnik ha sido una versión reducida de Andrés Muñoz, con el agregado de que le toca jugar la mitad de los juegos en Coors Field, la casa de los Rockies, veneno para los pitchers. Víctor Francisco lleva dos salvamentos, pero igualmente lleva dos derrotas, por sendas implosiones, lo que también disparó su efectividad a un nada bueno 7.82. Ha ponchado a 11.
Valente Bellozo también tiene la carga de lanzar para los Rockies, como relevo largo. Empezó con un relevo decente, seguido de dos ocasiones en que lo apalearon. Eso sirvió para que lo bajaran a AAA. El cachanilla tiene 1 perdido, PCL de 7.82 y 8 pasados por los strikes.
Brandon Valenzuela, debutante en MLB, hermosillense. Llegó por la lesión de Alejandro Kirk a la receptoría suplente de los Azulejos de Toronto. Ha comprobado lo que se decía de él en las Menores. Excelente receptor defensivo, pero poca contribución ofensiva. Batea para .200, con .588 de OPS. Dos jonrones y tres impulsadas.
Alejandro Osuna llegó a los Rangers a finales de mes, por la lesión de Wyatt Langoford y es titular ante lanzadores derechos. El sinaloense lo ha hecho bien en el corto ratito que lleva jugando .375 de promedio+ y una carrera producida. Que sea una larga estancia en el equipo grande.
Alejandro Kirk se fracturó el pulgar en uno de los primeros juegos de la temporada. Debe regresar en mayo de la lista de lesionados, pero vio muy poca acción. Le alcanzó para .150, un jonrón y 2 producidas. Esperemos un buen regreso del Capitán Kirk.
José Urquidy no ha sido lo que era antes de su cirugía Tommy John. Lo vimos el año pasado. Ahora, como relevista de los Piratas, tuvo una buena aparición, que le valió el rescate y, a continuación, un desastre tras otro, lo que provocó que el equipo lo bajara a AAA. A cambio de ese salvamento, tiene un perdido, un horroroso 8.53 de efectividad y un WHIP de 2..68: se le embasan casi tantos como a los que le saca out.
Taijuan Walker tuvo 5 aperturas para los Filis: una decente y cuatro horribles. Su desempeño fue tan malo, que el equipo de Filadelfia decidió dejarlo en libertad (eufemismo por despedirlo) y comerse su contrato millonario. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad, se le embasaron por hit o pasaporte más de dos rivales por entrada y ponchó a 17.







