Mexicanos en GL.
Temporada 2026
Una cosa queda clara para los peloteros mexicanos de Grandes Ligas en 2026: brillaron mucho más los bates que los brazos. Tres peloteros en particular, tuvieron muy buenas temporadas. Tres bates de cuidado. Dos de ellos ingresan al selecto grupo de los 12 beisbolistas nacionales conmayor WAR acumulado en la historia. Otra característica de 2026 fue que debutaron seis peloteros mexicanos, lo que no es poco. En fin, como suele suceder, una temporada de claroscuros, tal vez mejor que la anterior y notablemente superior a la de hace dos años.
Como cada entrega, va un resumen de la actuación de los peloteros nacionales, clasificada de acuerdo a su desempeño acumulado en la temporada.
Randy Arozarena tuvo la mejor campaña de su carrera, guiada -sobre todo- por su mejora en el porcentaje de bateo. Fue la única luz en la temporada horrible de los Marineros de Seattle. Su nuevo estilo con la majagua implicó más contacto, menos ponches y prácticamente ninguna pérdida de poder. Sigue siendo muy veloz y atrevido en las bases. Su fildeo fue aceptable. Fue llamado al Juego de Estrellas. Sus números en el año: .281 de porcentaje, un magnífico .865 de OPS, con 26 jonrones, 79 carreras producidas, 113 anotadas (con lo que encabezó la Liga Americana) y 26 bases robadas. Es agente libre ahora, y le debe esperar un contrato bien jugoso.
Isaac Paredes tuvo un septiembre de escándalo, en el que bateó para .291 con .998 de OPS. Su contribución fue clave para que los Astros pasaran, aunque sea de panzazo, a la postemporada. Siendo un bateador más de poder que de contacto, tuvo el mejor porcentaje de bateo de su carrera_ .262, al que acompañó de 25 jonrones, y 94 carreras empujadas. Su OPS, de .807, fue ayudado por su habilidad de recibir bases por bolas y tomar bases por golpe.
Jonathan Aranda, en contraste con Paredes, fue de más a menos a lo largo de la campaña, sin dejar de ser una de las piezas clave en la ofensiva de los Rays de Tampa, el mejor equipo de la Liga Americana. Al final del año, trocó porcentaje por poder. Los números del tijuanense son muy buenos: .274 de porcentaje, un OPS de .792, 22 cuadrangulares y 92 carreras producidas.
Nick Gonzales logró la hazaña moderna de batear por encima de los .300 de porcentaje, jugando la temporada completa. El infielder de los Piratas de Pittsburgh, de buen guante y poco poder, bateó para .303, con 6 vuelacercas, 7 robos de base, 61 producidas. Su OPS, de .755, lo coloca bien por encima de la media de los bateadores.
Andrés Muñoz fue el arquetipo de la inconsistencia en la lomita. Por lo general, intratable, pero muchas veces descontrolado y fácil de ser conectado. Siguió destacándose por su capacidad para ponchar rivales, y normalmente se anotaba el salvamento, pero fue líder en la Liga Americana en rescates desperdiciados, con 10. Es parte de las razones del mal año de Seattle (junto con las malas temporadas de Cal Raleigh, Julio Rodríguez y Josh Naylor, además de que la rotación no estuvo a la altura de su prestigio). Terminó el año con 5 partidos ganados y 6 perdidos, 28 juegos salvados, un hold y 89 chocolates recetados. Su PCL de 4.24 no es propio de un cerrador de élite. El Plebe acabó en la lista de lesionados, con una inflamación en la rodilla.
Jarren Durán apostó a incrementar su poder y lo que logró fueron dos cosas: que su promedio bajara para coquetear con la Línea Mendoza y que, al final de la campaña, los Red Sox decidieran sentar a su jardinero central frente a lanzadores zurdos. Bateó para .207, con 20 cuadrangulares, 69 carreras empujadas y 21 robos de bases (otro del club 20-20), pero su OPS, de .627, quedó bien debajo de la media en Grandes Ligas, que ronda el .700
Alejandro Kirk jugó de hecho poco más de media temporada, por la fractura en el pulgar que sufriera al inicio de la campaña. Tardó un rato en tomar ritmo, pero después vaya que lo hizo. Contribuyó al intento fallido de remontada de los Azulejos en la tabla. Sigue siendo garantía en la receptoría. El Capitán bateó en el año para .278, con 10 cuadrangulares y 43 remolcadas. Su OPS es de .766. Uno de los peloteros más lentos de la MLB se robó una base y recibió más aplausos por ello que si se hubiera volado la barda.
Joey Ortiz mejoró mucho su bateo respecto a años anteriores (era de los más flojos de las Mayores) y eso, junto con su guante privilegiado, le sirvió para mantenerse como titular casi toda la campaña con los poderosos Cerveceros de Milwaukee. Los números al bat: .270, 9 palos de vuelta entera, 47 producidas, 9 robos, OPS de .730, ya encima de la media ligamayorista.
Javier Assad debió de haber estado toda la campaña en la rotación de los Cachorros de Chicago, pero a veces lo pasaron al bullpen y, a ratitos, a AAA. Sus números dicen otra cosa: 6-2, 63 ponches y una efectividad de 3.63. Le pasaron cosas como que lanzaba 4.2 entradas magnificas y lo sacaban, o entraba a un relevo largo, sacaba 7 outs en fila, daba una base, lo sacaban, el corredor heredado anotaba y la derrota se la adjudicaban a Assad. Su WHIP, de 1.14, es de los mejores de la liga. Muy probable, que los Cubs lo usen en relevo largo en postemporada.
Daniel Duarte estaba por tener una gran temporada, pero una lesión en el muslo lo mandó un buen rato a la lista de lesionados. Lo importante es que salió de AAA y, ahora sí, ya no regresó. El lanzador derecho de Huatabampo y de los Mets terminó con 1 ganado, 0 perdidos, 2 salvamentos, 6 holds y un buen 2.12 de efectividad.
Jojo Romero, preparador de cierre de los Cardenales de San Luis, acumuló holds y victorias luego de pasar un buen rato en la lista de lesionados. El zurdo acabó con marca de 3-3, dos rescates desperdiciados y 23 holds. Su PCL es de 3.36, con 54 suculentas sopas de pichón recetadas a sus rivales.
Samy Natera Jr, debutante en GL, inició brillante y, como era de esperarse dadas sus actuaciones, fue subiendo rápidamente en la jerarquía del bullpen de los Ángeles de L.A, hasta convertirse en cerrador, pero una lesión lo mandó al taller de reparaciones por 15 días. Volvió, pero ya no fue tan efectivo en septiembre. Tiene marca de 1-1, con 3 salvamentos, 4 holds (ventajas sostenidas en situación de rescate) y 42 ponches en 27 innings. Su PCL: 2.00. Se le embasa menos de un bateador por entrada lanzada.
Brennan Bernardino, en la difícil tarea de relevar para los Rockies ha tenido una más que decente labor monticular, acumulando holds, que se convirtieron en victoria y rescate en septiembre. Los números del zurdo fueron 4-3, 2 juegos salvados, 14 holds, 49 ponches y efectividad de 2.81.
Brandon Valenzuela se hizo de la titularidad de la receptoría de los Azulejos de Toronto, con la lesión de Alejandro Kirk y se mantuvo en el róster a su regreso. Bien con el brazo. Con el bat fue mejor cuando jugaba más a menudo. Sus números ofensivos .226 de promedio, 9 palos de vuelta entera, 24 producidas, .688 de OPS y un robo de base.
Alejandro Osuna cubrió la mayor parte de la temporada la parte fuerte del platoon con los Rangers (titular ante lanzadores derechos), salvo un ratito en el que fue mandado a AAA. Decente contacto, aceptable fildeo, buena velocidad, poco poder. El de Ahome bateó para .260 de promedio, un jonrón, .653 de OPS, 25 impulsadas y 5 estafas.
Robert García sólo pudo jugar a principios y a finales de la campaña, tras pasar por la lista de lesionados por 60 días. El relevista de los Rangers terminó con marca de 2-1. Con 5 holds, un rescate desperdiciado y PCL de 2.41
Manuel Rodríguez regresó a las Mayores, luego de una lesión que lo tuvo fuera por más de un año, para luego chutarse otros 15 días lesionado y volver al final de la temporada, rumbo a ser útil en los juegos de playoff. El derecho yucateco de los Rays participó en 6 juegos y se llevó 2 holds. Efectividad de 2.70 y ha administrado 10 chocolates.
Gerardo Carrillo, tapatío, debutó en julio con los Diamondbacks de Arizona y combinó de un bajo PCL y un elevado WHIP… que nos decía que esa efectividad era engañosa. Cuando los hits y los pasapostes se convirtieron en carreras, el PCL subió y a Carrillo lo regresaron a AAA. Su marca fue de 3-1, 4.15 de limpias, 1.73 de WHIP y 21 ponches.
Luis Gastélum tuvo bastante actividad desde el bullpen de los Cardenales de San Luis, con los que debutó en las Mayores. El zurdo greñudo acabó con 5-4, un hold, PCL de 4.42, WHIP de 1.25 y 44 ponches.
Marcelo Mayer, una vez considerado un gran prospecto, inició la temporada con los Medias Rojas. No hizo mucho. Se lesionó y fue traspasado a los Gigantes. Con ellos jugó desde septiembre, coleccionando ponches y hasta un Golden Sombrero. Talento tiene, pero no ha dado el estirón. Bateó para .209, con un bajo OPS de .570, 3 jonrones, 22 producidas y tres robos.
José Rodríguez, apodado “El Tibu”, es un gigante oaxaqueño que debutó en septiembre con los Azulejos. Coleccionó ceros en muy buenas entradas de relevo. Una tacita de café que le ha de haber sabido bien. 4.2 entradas de labor, un hold, ninguna carrera recibida, 5 ponches.
Alek Thomas, gran defensivo con poco bateo, jugó con Arizona y con los Dodgers, sin asentarse en el roster de ninguno de ellos. Números: .186, 2 jonrones, 13 remolcadas y 4 robos de base, OPS de .554
Luis Urías como utility de los Azulejos de Toronto, jugó un buen rato, pero -fiel a su costumbre- se volvió a lesionar. Bateó para .250, con 3 cuadrangulares y 8 producidas.
Ramón Urías estuvo un ratito como titular en el infield de San Luis, un rato más largo como suplente y un ratote en la lista de lesionados. Guante de oro, pero .151, 4 vuelacercas, 9 empujadas y OPS de .586.
Víctor Vodnik estuvo con los Rockies y con Miami. En los primeros inició como cerrador, sin grandes números. Su total combinado: a temporada lleva 3-3, 4 juegos salvados (con Colorado), 6 holds, 4.91 de PCL y 44 ponches.
José Urquidy pasó por tres equipos en la temporada: Piratas, Medias Blancas y Filis. En todos ellos estuvo entre bien y excelente en el relevo largo, y mal como abridor. En ninguno de ellos el mazatleco se quedó. Su marca: 2-2, 1 juego salvado, 4.95 de efectividad y 30 ponches.
Jared Serna se tomó su primera tacita de café en las Mayores, con los Marlines de Miami. Muy brillante a la defensiva en la segunda base; más bien flojito con el bat. Números del de Guaymas: .214, .602 de OPS, 4 producidas.
Alan Rangel estuvo a ratos con los Filis, en el bullpen. Su marca en MLB fue este año de 0-3, con efectividad de 5.88 y 29 chocolates.
Patrick Sandoval regresó, por fin, a la rotación de los Medias Rojas de Boston. Empezó regular y fue bastante a menos. En septiembre acumuló derrotas a pasto. Sus ganados y perdidos: 1-7; su efectividad: 5.12; sus recetas de sopa de pichón: 73; su futuro: incierto.
Rowdy Téllez se tomó una tacita de café con los Bravos de Atlanta, esencialmente como bateador emergente. Fue suficiente para que pegara 2 hits en 10 turnos. Uno fue de cuatro esquinas y empujó 2 carreras. Luego lo mandaron a AAA.
Valente Bellozo lanzó un rato para Colorado. El cachanilla perdió un juego, terminó la temporada con PCL de 7.82, 8 pasados por los strikes y harta incertidumbre sobre un regreso a las mayores.
César Salazar estuvo cerca de un mes en la receptoría suplente de los Astros. Tiene dotes defensivas, pero con sólo un hit y una impulsada en 18 turnos, demostró poco como para volver.
Taijuan Walker fue despedido por los Filis y nadie lo quiso contratar. Su marca: 1-4, 9.13 de efectividad y 17 ponches. Su carrera ligamayorista: casi seguramente acabada.








