miércoles, agosto 11, 2021

Delegación olímpica mexicana Tokio 2020. Evaluación atleta por atleta (I)

 Así como lo hicimos en las tres anteriores ediciones de Juegos Olímpicos, entregamos aquí, en varias entregas, la evaluación correspondiente a los Juegos de la XXXII Olimpiada, realizados en Tokio. Como siempre, la evaluación tiene muchos elementos de subjetividad. Las calificaciones son “a la gringa”: A= muy bien, B= bien, C= regular, D= mal, pero aprobado, F= reprobado. Se toman en cuenta tres factores: el rendimiento en la prueba, las expectativas generadas con anterioridad y el hecho de que hayan calificado a los Juegos. Este último elemento hace que, de entrada, todos inicien con calificación aprobatoria, ya que supone un esfuerzo excepcional. Todos los deportistas de la delegación mexicana son atletas de alto rendimiento y eso, mínimamente, habría que reconocerles.

Si bien la cosecha de medallas en 2020-21 fue muy pobre, la peor desde Atlanta 96, la cantidad de pruebas en las que se llegó a diploma olímpico (del 4° al 8° lugar) fue similar a las de las dos olimpiadas anteriores. Esto nos habla de que la principal diferencia no estuvo en la preparación de los deportistas, sino en un asunto sicológico, que impidió superar el último obstáculo rumbo al podio.

Atletismo

Las principales novedades en el atletismo mexicano tienen nombre y apellido, y todas son más opción de futuro olímpico que realidad actual: Paola Morán, Tonatiu López y Alegna González. Fuera de ellos, y de algunas posibilidades de pista en el futuro, hay un estancamiento. Lejos estamos de los tiempos de los grandes fondistas y marchistas.

Femenil

400 metros planos
Paola Morán, 16° lugar, con 51.06, mejor marca personal en la temporada. Hizo un buen heat para pasar a la semifinal, en donde tuvo la mala suerte de correr por el carril 9. La campeona mundial universitaria demostró calidad, capacidad y entrega, pero todavía no estuvo para llegar a la final. B+ 


1,500 metros planos
Laura Galván, 32° lugar, con 4.08.15. Fue un éxito para ella calificar a Juegos Olímpicos tanto en 1500 como en 5000 metros, y en ambas pruebas cumplió con buenos tiempos. En los 1500 quedó 11° en su heat. B

5,000 metros planos
Laura Galván, 18° lugar, con 15.00.16: Al establecer nuevo récord nacional, dejó en claro que no se le podía pedir más. Compitió a todo lo que dio y para lo que le alcanzó. B+


Maratón
Úrsula Sánchez, 64° lugar, 2:45.45. Mejoró su marca del año, pero el maratón se corrió en condiciones durísimas.  C

Daniela Torres, 65° lugar, 2: 47.15. Intentó seguir al grupo de las punteras, y acabó pagando. Buena experiencia para la novata. C

Andrea Ramírez Limón, no terminó, tras rezagarse ampliamente. Calor y humedad son paliativo. D+


Marcha 20 k.


Alegna González, 5° lugar, con 1:30.33. La campeona juvenil hizo una competencia inteligente, conocedora de su ritmo y sus capacidades, sin arriesgarse en extremo, tras mantenerse un buen rato en el grupo de punta. Mostró, además, una excelente técnica (con jueces más estrictos alcanzaba podio). Una promesa para los próximos Mundiales y para París 2024. A-


Valeria Ortuño, 47° lugar, con 1:41.50. Hizo una competencia consistente, manteniendo ritmo constante. Pero era inferior a la mayoría de las rivales. C-  

Ilse Guerrero, 51° lugar, con 1:45.47. Igual que Ortuño, pero topó con el muro de los fondistas al kilómetro 16. C-


Varonil

800 metros planos


Tonatiu López,
10° lugar, con 1:44.77 en la semifinal. Hizo una carrera inteligentísima en el heat eliminatorio, pero en la semifinal tuvo que intentar rebasar por afuera y quedó a 3 centésimas de segundo del keniano Korir, que a la postre se coronaría campeón. Tiene grandes cualidades y brillará en el futuro próximo. B+ 


Maratón
José Luis Santana, 56° lugar, con 2 21.32. Se fue rezagando a partir del kilómetro 20 y fue capaz de mantener el ritmo mientras los punteros aceleraban. C-

Juan Joel Pacheco, 65° lugar, con 2:23.41. Actuación similar a la de Santana, sólo que un poco más lento. C-

Jesús Esparza, 74° lugar, con 2:31:51. Se rezagó antes y se topó con el muro al kilómetro 30. C-


Marcha 20 k.
Andrés Olivas, 11° lugar, con 1:22.46. Se mantuvo en el grupo de punta hasta el kilómetro 12, y luego no aguantó el jalón, manteniéndose con kilómetros de 4:15 aproximadamente. Hizo una buena competencia en condiciones complicadas. B 

Noel Chama, 38° lugar, con 1:28.23. Empezó a rezagarse desde el kilómetro 7 y desde ahí todo lo que pudo hacer fue cumplir. C-

Tadeo Vega, 42° lugar, con 1:30.37. Quiso ser más protagonista que Chama, pero se rezagó poco después, con el agravante de que, por el agotamiento, sus últimos kilómetros fueron lentos. C-


Marcha 50 k.
José Leyver Ojeda, 15° lugar, con 3:56.53, su mejor registro de la temporada. Se mantuvo aproximadamente 30 kilómetros en el grupo de punta y después su ritmo bajó ligeramente, mientras subía el de los ganadores. Una mejor competencia que en sus dos anteriores participaciones olímpicas. B

Horacio Nava, 44° lugar, con 2:54:56. El mayor mérito del veterano chihuahuense es haber dado la marca para estos Juegos Olímpicos. Mantuvo estrategia conservadora, pero aún así termino fundido y muy atrás. C-

Isaac Palma, no terminó. Tronó adelante del kilómetro 30, fundido por las condiciones de la prueba. D+


Salto de altura
Edgar Rivera, 19° lugar, 2:21 m. Tras lograr calificar a los Juegos Olímpicos con 2.31, Rivera terminó saltando diez centímetros menos. Se sabe que en esta disciplina los resultados de los atletas suelen variar bastante. Aun así, diez centímetros son muchos. C- 


Lanzamiento de martillo
Diego del Real, 15° lugar, 75.17 m. Aunque Del Real tiró menos que los récords nacionales con los que había conseguido calificar, hay que hacer notar que el 75.17 es casi lo mismo que el 75.19 con el que calificó a la final en Río. Ahora la competencia estuvo más dura. C+ 


Badminton

Deporte poco practicado a nivel de alto rendimiento. La novedad fue que por primera vez calificaron representantes de ambos sexos.

Femenil
Hadamara Gaytán, eliminada en la primera ronda, tras perder sus dos juegos. Pasó in extremis a Juegos Olímpicos, y rindió lo esperado, que no era mucho.  C-

Varonil
Lino Muñoz, eliminado en la primera ronda, tras perder sus dos juegos. Calificó tranquilamente, por su ranking, ya que es jugador (de media tabla) en el circuito europeo. Le tocaron rivales duros y no les duró. C


Beisbol

Después de una calificación memorable, en la que México obligó a Estados Unidos a ir a repechaje en pos del boleto a Tokio, se habían generado esperanzas. Sin embargo, pocos días antes de los Olímpicos, el manager Juan Gabriel Castro y el administrador del equipo fueron cesados, sin explicación convincente. A Tokio fue un equipo diferente, con pocos peloteros de los que habían calificado. Benjamín Gil fue el manager y la base fueron los Tomateros de Culiacán (que rompieron protocolos y se tomaron una foto en la Villa con la playera de su equipo profesional).

Esos cambios, y una actitud displicente en el terreno de juego (parecía que estaban esperando a que terminara el juego para echarse unas caguamas), se combinaron para que el seleccionado de beisbol fuera la mayor decepción, el mayor fracaso de la delegación mexicana en Tokio. Bateó para un mísero .202 y sus lanzadores tuvieron un altísimo PCL de 6.23.

Pocos jugadores se salvan de la quema: Joey Meneses e Isaac Rodríguez, entre los jugadores de cuadro y Ted Stankewicz entre los lanzadores. 

El equipo estuvo mal manejado. Basta ver el pésimo corrido de bases contra Dominicana y la pachorra con la que se hicieron los equivocados cambios de lanzador en los otros dos juegos para dar una idea. 

Derrota 0-1 ante Dominicana, derrota 4-7 ante Japón y derrota deshonrosa 5-12 ante Israel. 6° lugar (de seis equipos)  F


Boxeo

Como la pandemia evitó que hubiera preolímpico panamericano, los boxeadores calificaron por ranking. Esmeralda Falcón lo hizo directo y los otros dos peleadores, de rebote. La federación sigue siendo una desgracia y sufrió por el fallecimiento del profe Bonilla, eterno titular del banquillo (ojalá su reemplazo esté más actualizado). La novedad positiva fue que por primera vez partiiparon dos boxeadoras.

Femenil

Brianda Cruz, welter, dio una muy buena pelea ante la campeona panamericana Oshae Jones (quien terminaría llevándose el bronce), sobre todo en el último round, pero perdió por decisión dividida 3-2. Luego le dio, junto con su compañera Falcón, un ataque de nacionalismo pepenador y, hurgando en la basura, encontró pretexto para desviar la atención contra las softbolistas "por gringas". Bien por la pelea; mal por lo otro. C+

Esmeralda Falcón, ligero, le tocó frente a una italiana que no era la gran cosa, pero tenía mejor técnica. No bastó a la de Xochimilco ser aguerrida, porque el boxeo olímpico es, valga la redundancia, de boxeadores y no de fajadores. Perdió por decisión dividida 4-1 (y luego le dio por la pepena). C


Varonil

Rogelio Romero, semipesado, 5° lugar. Como en los Panamericanos de Lima tuvo suerte y pasó bye la primera ronda. Su primer combate fue ante un croata mal encarado, pero Romero demostró superioridad: mejor boxeo, mejor pegada, ir hacia adelante. Para cuartos de final, le tocó el durísimo y muy rápido campeón cubano Arlen López y vimos otro Romero, que evitó la felpa, pero respetó con exceso al rival. B-


Canotaje

Al igual que en el boxeo, no hubo panamericano de calificación, y la distribución de plazas resultó más bien aleatoria, lo que evitó que llegaran a los Juegos algunas de las muy buenas canoístas mexicanas (que demostraron nivel en los Mundiales pre-pandemia). En cambio, esa situación abrió la posibilidad de que por primera vez México participara en el canotaje slalom.

Sofía Reynoso, kayak slalom, 21° lugar. Se esperaba que esta apasionada del kayak no pasara de la primera ronda, pero superó expectativas y llegó (con la mayoría de competidoras) a la semifinal. Necesariamente iba a quedar lejos de pasar a la final.  C+


Ciclismo

En uno de los osos más grandes que haya realizado una federación deportiva mexicana en Juegos Olímpicos (y vaya que desgraciadamente hay competencia en eso), la de ciclismo cometió una serie de torpezas (por decirlo de manera leve) que, por un lado, le quitaron dos plazas olímpicas a México y, por el otro, más grave, dejaron fuera de Tokio 2020 a una de las cartas fuertes para obtener una medalla.

La federación decidió, a partir de un supuesto control técnico, que la plaza en velocidad femenil por equipos que habían ganado Jessica Salazar, subcampeona mundial de 1000 metros, y Daniela Gaxiola, le correspondía a Gaxiola y a Yuli Verdugo, especialista en keirin (con Jessica, México calificó por su 4° lugar mundial en velocidad por equipos), mientras que le otorgaba la plaza de la prueba combinada de Omnium a la novata Victoria Velasco, en vez de a quien estaba ranqueada y consiguió el lugar, Yuri Salazar, quien también había calificado a la prueba de ruta. Resulta que la UCI rechazó la inscripción de Velasco, por no estar ranqueada, y la federación inscribió en Omnium ¡a Jessica Salazar!, que es estrictamente una velocista.

Obviamente, Jessica protestó y amenazó con demandar. Entonces la federación, para lavarse las manos, la invitó a competir en velocidad... dos días antes de la inauguración de los Juegos, cosa que la ciclista no aceptó. La cereza del pastel es que México había conseguido de rebote una plaza en la carrera contrarreloj femenina, la federación inscribió a otra no-ranqueada y la UCI le quitó ese puesto. 

En pocas palabras, la federación de ciclismo se lleva una horrorosa F  

Femenil

Prueba de ruta
Yuri Salazar, abandonó. Puede alegarse a favor de Yuri que llegó a Tokio en pleito con la federación, que no le respetó su plaza de Omnium, que es donde tenía posibilidades (en los Panamericanos fue plata, apenas detrás de la estadunidense que terminaría por ser campeona olímpica). Pero igual no pudo completar la ruta. D+

Velocidad por equipos

Luz Daniela Gaxiola/ Yuli Verdugo, 6° lugar. La pista de Tokio era rápida y las mexicanas hicieron un buen tiempo de calificación, que las mandó a cuartos de final contra las rusas, que las derrotaron. En la lucha por el quinto lugar cayeron ante Lituania, un equipo aparentemente inferior. B-

Keirin
Luz Daniela Gaxiola, 11° lugar: Estuvo excelente en la primera ronda, manejándose con estrategia, lo que le permitió pasar directamente a cuartos de final. En cuartos de final volvió a hacerlo muy bien. En la semifinal, sin embargo, la acorralaron y perdió por 6 centésimas de segundo. B

Yuli Verdugo, eliminada en el repechaje. Luchó con pundonor, tanto en la primera ronda como en la repesca, pero no tenía para avanzar. C.


Velocidad individual
Luz Daniela Gaxiola, 15° lugar, calificó por tiempos a dieciseisavos de final, pero fue vencida apretadamente por una ciclista china.  C+

Yuli Verdugo, 19° luigar. Igual suerte que su compañera, pero la ucraniana la venció con relativa facilidad. C+


Prueba de montaña
Daniela Campuzano, 16° lugar, con 1:22.50. Repitió lo obtenido en Río de Janeiro, una competencia decente, pero sin posibilidad de podio.  C

Varonil

Prueba de ruta
Eder Frayre, 39° lugar, con 6:15:38. El puesto resulta engañoso. Frayre llegó con el primer pelotón, al lado de grandes internacionales de la ruta y por delante de otros consagrados. Realizó la mejor carrera que pudo hacer. B

Prueba de montaña
Gerardo Ulloa, 23° lugar, con 1:30.57. Mostró resilencia para subir lugares a partir de la mitad de la carrera. No tenía chance de más. C




martes, agosto 10, 2021

Sobrecalentamiento precoz

A cotinuación, dos textos, publicados en junio-julio, que ya rebasaron la coyuntura inmediata, pero que indican hacia donde va la economía mexicana. 


Sobrecalentamiento precoz


La junta de gobierno del Banco de México tomó hace unos días la decisión de aumentar la tasa de interés de referencia en 25 puntos base (es decir 0.25%). Lo hizo inmediatamente después de cerciorarse que el comportamiento de la inflación, tanto la actual como la subyacente, es muy superior a las metas fijadas por el propio banco central. De hecho, es aproximadamente el doble: 6%, frente al 3% que era el objetivo.

La idea detrás de encarecer el costo del dinero -que eso es la tasa de interés- tiene varios lados: por uno, promover un mayor ahorro y menor gasto: una menor demanda tiende a evitar que los precios sigan subiendo; por otro, propiciar la llegada de capital financiero del extranjero, atraído por el aumento en los rendimientos y, con ello, propiciar una baja del dólar, que a su vez se refleja en menor presión sobre los precios; por un tercero, al encarecer los créditos, también restringe la demanda de bienes y servicios.

Hay dos razones principales detrás del aumento de precios. Una es la recuperación del precio internacional del petróleo, que es una mercancía que se utiliza, directa o indirectamente, en prácticamente todas las cadenas de producción. La subida del precio de los energéticos, a su vez, está ligada a la mayor demanda mundial, que deriva de la recuperación económica global, luego de la brutal caída de la producción derivada de la pandemia.

La segunda razón principal es el intento de parte de varios operadores económicos de recuperar, aunque sea parcialmente, las pérdidas sufridas por la depresión económica causada por los confinamientos. Aquí hay que subrayar que, como en toda crisis, todos los que pueden hacerlo –y eso normalmente excluye a los asalariados- buscan mejorar su posición en términos de los precios relativos de los productos (que lo que ofrezco cueste más, en relación a lo que consumo). Esto se puede intentar de mejor manera cuando la economía vuelve a jalar: es decir, cuando hay gente dispuesta a comprar esos bienes o servicios.

Hay que hacer notar que, si bien la recuperación económica se está dando de manera global, no va a la misma velocidad en los diferentes países y tampoco va acompañada de los mismos impulsos inflacionarios.

En el caso mexicano -a diferencia, por ejemplo, del estadunidense-, la economía todavía no llega a sus niveles anteriores a la aparición de la pandemia. Sin embargo -de nuevo a diferencia de Estados Unidos y las naciones más desarrolladas, que sí tuvieron grandes programas de apoyo a la producción y el empleo- las presiones al alza de los precios son mayores. Esto obliga a tomar medidas como las que instrumentó Banxico.

Aquí, siguiendo los lineamientos del presidente López Obrador, no ha habido un aumento notable del gasto y la inversión públicos; tampoco hubo un incremento explosivo de la deuda; mucho menos hubo apoyos para quienes perdieron ingresos durante los peores meses de la pandemia. Hubo, en resumen, un comportamiento procíclico, que hizo más profunda la depresión económica.

Lo lógico, en esas circunstancias, es que el índice nacional de precios al consumidor vaya a la baja, con cambios solamente en la composición de precios relativos (sube la canasta básica, bajan otros productos). Así fue, pero apenas empezó a repuntar la demanda, y aún estando lejos del punto de partida, las presiones inflacionarias aparecieron. En otras palabras, hay menos demanda que hace 15 meses, pero los agentes económicos se comportan como si hubiera más.

Esto nos habla de que está desapareciendo el acuerdo tácito preexistente respecto a los precios relativos de los productos. Cada quien busca reacomodarse porque percibe que está ante una situación nueva. Y también percibe que está en la jungla de todos contra todos.

La conclusión es que estamos ante un sobrecalentamiento de la economía que no debió ser. O que se adelantó. Un sobrecalentamiento precoz. Los agentes económicos actúan como si la economía creciera demasiado rápido, aunque no sea así.

La respuesta normal de política monetaria -subir las tasas para enfriar la economía- resuelve sólo una parte del problema, la parte de la inflación que deriva del aumento de la demanda, y no lo hace de manera inmediata. No resuelve la de la búsqueda de reacomodos en los precios relativos, porque esa sólo puede darse mediante la política fiscal. La incertidumbre de la reforma en puerta no abona a la estabilidad.

Los efectos antiinflacionarios de la política monetaria, además, tardan en hacerse sentir, mientras que los que tienen que ver con la dinámica de la economía son más rápidos. Habrá un freno a la recuperación en marcha. Y ese freno puede ser mayor si, dentro de unos meses, considerando que la inflación no ha bajado lo suficiente, Banco de México vuelve a subir la tasa de referencia.

El sobrecalentamiento precoz es un indicador de problemas estructurales en la economía y de la posibilidad de que se generen nuevas distorsiones en la estructura de precios, sin que haya el crecimiento necesario para mitigarlas.

Por ello, será necesario tener mucha claridad en la reforma fiscal: que cada quien sepa qué le toca. Junto con ello, se requieren medidas de promoción económica, para evitar que la recuperación aborte antes de tiempo. Soltar, con atención al comportamiento diferenciado de los sectores de la economía, programas de estímulo e inversiones públicas.

Desgraciadamente, en tiempos de prioridades chuecas, donde todo lo que importa es meterle dinero a Pemex, es como pedirle peras al olmo. 


Las razones de Herrera

   


En entrevista con el diario español El País, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, señala algunas de las razones por las que el gobierno mexicano, a diferencia de otras naciones, decidió no llevar a cabo un programa de apoyo a los trabajadores y las empresas durante la etapa más álgida de la crisis causada por la epidemia de COVID.

El argumento de Herrera es que, mientras que las naciones desarrolladas podían endeudarse masivamente porque pagaban tasas de interés reales en ceros o negativas, y los países más pobres veían cómo se les suspendía la deuda, México estaba en una complicada situación intermedia, con tasas de interés positivas. La decisión de no gastar más se habría debido a la previsión de no tener que pagar posteriormente el servicio de la deuda creciente.

Es cierto que, por las condiciones financieras, México no podía tener un programa de estímulos tan grande como el de Alemania o Canadá. Pero también es cierto que, países en situaciones similares, como Colombia o Costa Rica, llevaron a cabo planes mucho más ambiciosos que el mexicano. Hasta Brasil hizo más por la gente que quedó sin ingresos.

El asunto pasa porque no basta con ver la deuda en términos absolutos, sino en relación con el producto, con el PIB. Si el resultado de no endeudarse es que la economía cae mucho más, a final de cuentas la relación entre deuda y PIB empeorará. La economía mexicana cayó tanto, que hoy la deuda representa 5 puntos más del PIB que antes de la pandemia. Deber cantidades similares cuando se tiene menos dinero es más pesado.

Y pasa también con las decisiones presupuestales. Hubo algunos sectores que financiaron los escasos apoyos que hubo para la economía informal y la formal. Notablemente, ese el caso del “ahorro” obtenido con la desaparición de fideicomisos, muchos de ellos vitales para el futuro de mediano plazo del país. En cambio, se siguieron derramando grandes cantidades para el improbable rescate de Pemex y no hubo descanso en las obras insignia del gobierno de López Obrador: la más señalada y cara, la refinería de Dos Bocas. Bueno, ni siquiera hubo el aumento de presupuesto que necesitaba el sector Salud.

En otras palabras, detrás de la falta de estímulos no estuvo solamente la prudencia respecto al endeudamiento. Fue una clara definición de prioridades. Pemex y las obras insignia no se paran, aunque se pare el resto de la economía, con todas las consecuencias sociales y humanas que eso tenga.

Recordemos, además, que hay una cuestión de “principios” respecto a la deuda, de parte del presidente López Obrador (se trata en realidad de prejuicios): no quiere que se le catalogue de manirroto. Y no le gusta que intervengan “agencias imperialistas”. Recordemos cómo le molestó, hace un año, que el BID y la IP mexicana abrieran una línea de crédito por 12 mil millones de dólares, de un contrato realizado dos años antes. “Por el modito”, dijo. El “modito” era la presencia de un organismo internacional.

En la misma entrevista con El País, Herrera señala que parte de los problemas que existen entre el sector privado productivo y AMLO son “de traducción”. Haría falta una sección de “lo que quiso decir el Presidente”.

El problema es que el Presidente normalmente dice lo que quiere decir, y que el público al que se dirige en las mañaneras es distinto a sus interlocutores empresariales. Y, en el caso de la falta de apoyos durante la pandemia, López Obrador fue muy claro: no se trata de rescatar a los empresarios, que siempre se llevan la parte del león. Esa fobia, aunada al convencimiento de que no existía la capacidad para desplegar un estímulo exclusivo para los trabajadores, contribuyó a la decisión de apoyos mínimos, y a cuentagotas.

Y si uno revisa las declaraciones del todavía secretario de Hacienda a lo largo de este año medio, encontrará un optimismo constante respecto al comportamiento de la economía en medio de la crisis. Este optimismo muchas veces está ligado a la información incorrecta que ha recibido de parte de los encargados de combatir la pandemia.

A diferencia de otras naciones, que consideraron que el proceso de salida a la normalidad sería largo y sinuoso, e hicieron las previsiones correspondientes en materia económica, aquí se pensó alegremente que para el otoño del 2020 las cosas retornarían a lo de antes. Por eso se apostó a empezar a reabrir la economía desde el verano, en el pico de la primera ola. Ha pasado un año y la normalidad no llega.

El secretario de Hacienda defiende a posteriori esta apertura, que se entiende tanto en la relación de la llegada libre de personas del extranjero, como en el paso hacia menores niveles de restricción sanitaria. Y ahora pone sus cartas en la vacuna. Entiende que un ritmo rápido de vacunación es la mejor manera para que la economía se vaya recuperando más rápidamente. Es muy cierto, pero en el tema de las vacunas también se ha demostrado más optimista que realista.

Donde, desgraciadamente, Herrera es realista, es en su percepción que, al menos por ahora, el Banco de México -a cuya gubernatura está destinado- debe seguir teniendo como meta exclusiva el control de la inflación. Mientras no existan mecanismos de defensa de los ingresos reales de los trabajadores, la inflación conspirará contra ellos.

Y una de las razones por las que la inflación ha despuntado es que, como no hubo apoyos durante la pandemia, los agentes económicos que pueden hacerlo tratan de resarcirse de las pérdidas, intentando mover a su favor los precios relativos de los bienes y servicios que ofrecen. Combatir la inflación llevará a encarecer el crédito y enfriar la economía que apenas empieza a marchar. El círculo se cierra.


lunes, julio 19, 2021

Glorias olímpicas: Haile Gebrselassie

 

De niño, se iba corriendo de su casa a la escuela, distante una decena de kilómetros, con los libros bajo el brazo izquierdo. Ese estilo se le quedó cuando se convirtió en el mejor fondista del mundo y uno de los más grandes de la historia. A lo largo de su carrera, conquistaría cuatro títulos mundiales y dos medallas olímpicas de oro.

Primero corría porque tenía prisa, después le gustó, supo que era veloz y decidió ser corredor. Pero su padre quería que él trabajara en la granja familiar, así que Haile huyó a Addis Abeba, la capital de su Etiopía natal, para entrenarse.

Haile Gebrselassie empezó a demostrar quién era en los Campeonatos Mundiales de Stuttgart, 1993, cuando obtuvo el oro en los 10 mil metros planos y la plata en los 5 mil. Ahí ganó un Mercedes Benz y su padre al fin se convenció de que su hijo había escogido bien. En Gotemburgo 1995 repitió el oro en los 10 mil, estableciendo récord mundial y era el favorito para coronarse en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

Esa carrera en Atlanta se volvió muy rápidamente una competencia africana, con seis atletas despegados del resto; tres de ellos, kenianos que trabajaban en equipo, para beneficiar al rival más fuerte de Gebrselassie, Paul Tergat, el rey indiscutible de las carreras de campo traviesa. En el último kilómetro, Tergat se despegó y el único que le mantuvo el ritmo fue el etíope, que lo rebasó en la última vuelta y se llevó el oro, destrozando por 20 segundos el anterior récord olímpico.

Al año siguiente, Haile obtendría su tercera victoria consecutiva en los 10 mil metros mundialistas, en Atenas. Para entonces ya era una figura internacional, y hasta hizo una película biográfica, protagonizada por él mismo, poco antes de competir en el Campeonato Mundial de Sevilla, donde logró un inédito cuarto oro. Vendría después la cita olímpica de Sydney 2000.

Gebrselassie tuvo la fortuna de tener un gran rival en Tergat, quien había roto temporalmente su récord en la distancia. La final en Australia fue mucho más cerrada que la de cuatro años atrás. Cinco atletas cruzaron prácticamente juntos la línea, antes de la última vuelta: dos etíopes y tres kenianos. Tergat y Gebrselassie llegaron codo con codo a la recta final, en un sprint enloquecido. La llegada fue de alarido, y Gebselassie venció por menos de una décima de segundo.

Sería la última vez que Haile subía a lo más alto del podio. En los Mundiales siguientes, Edmonton 2001, se tuvo que conformar con el tercer lugar. Dos años después, en París 2003, protagonizaría, junto con su compatriota Kenenisa Bekele, una carrera memorable. Tanto, que ambos corrieron los segundos 5 mil metros de la competencia a velocidad de récord mundial de la distancia más corta. Al final, ganó Bekele y Gebrselassie se quedó con la plata.

Haile intentaría en Pekín 2008 algo que nadie ha logrado: la triple corona olímpica de los 10 mil metros planos. Una molestia en el tendón de Aquiles le impidió llegar al podio. Quedó en sexto lugar de la final que ganó Bekele. A partir de ahí, Gebrselassie pasó al maratón, ganó muchos (4 veces el de Berlín) e impuso récord mundial en la distancia, pero ya no volvería a unos Juegos Olímpicos.

Con el dinero ganado a lo largo de su prolongada carrera deportiva, Gebrselassie invirtió en varios negocios exitosos: es empresario -entre otras cosas- del café y de la hostelería, además de presidente de la Federación de Atletismo de su país. Desde 1998, trabaja con el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, contra el HIV/SIDA y por la democracia. Promovió la Gran Carrera de Etiopía, cuyos fondos se destinan a programas contra el hambre. También ha construido un par de escuelas. Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas en sus negocios: en 2020, por disturbios étnicos, dos de sus hoteles fueron quemados a ras de suelo. Ahora, por su fama nacional, el corredor se ha visto obligado a intervenir para buscar pacificar los ánimos en el conflicto de la zona de Tigray, que quiere independizarse de Etiopía. El destino de este gran olímpico parece estar en la política. 

viernes, julio 16, 2021

Un round que ganará el régimen cubano

 


Las protestas populares que se han generado a lo largo de la geografía de Cuba sólo tienen un precedente, el llamado “maleconazo” de agosto de 1994, que terminó, primero, con la detención de un centenar de manifestantes que se habían reunido en los alrededores del Malecón de La Habana y después con la intervención de Fidel Castro, condenando a los “apátridas” se habían atrevido a lanzar consignas en su contra.

¿Qué diferencias y similitudes hay entre las protestas de estos días y aquel evento? Es importante saberlo, entre otras cosas porque la respuesta del gobierno cubano se parece mucho a la que le rindió frutos hace más de un cuarto de siglo.

La similitud principal es la mala situación de la economía cubana. En la primera mitad de los años 90 del siglo pasado se vivía el llamado “periodo especial”, resultado del fin de los subsidios de la recién desaparecida Unión Soviética (lo que Fidel llamó, en entrevista para el diario mexicano El Nacional, “el doble bloqueo”). Había escasez de todo: alimentos, medicinas, condones, energía eléctrica. Y se percibía una notable incapacidad del gobierno para resolverla.

En la actualidad, tras las recientes reformas económicas que tienen la intención de destrabar los múltiples cuellos de botella de la economía cubana, esa escasez se ha reproducido. Las reformas al sistema monetario han creado inflación, se han dificultado las transacciones en dólares (ya se sabe: La Habana es como Miami, con dólares compras de todo, con pesos cubanos no compras nada) y la escasez de productos básicos obliga a largas colas, que se hacen más complicadas por la pandemia de coronavirus.

Una diferencia en la crisis económica es que la actual se da de manera desigual, porque hay una parte de la población que ha podido “resolver” por medio del cuentapropismo y de las relaciones políticas. Aún dentro de la pobreza, se han agudizado las diferencias. Y eso se puede constatar viendo nada más la vestimenta desarrapada de quienes protestan y la de quienes han salido a apoyar el régimen, bastante menos amolados.

Si bien es cierto que el bloqueo estadunidense contribuye a la mala situación económica de la isla, que los agregados de Trump entorpecieron todavía más las transacciones financieras y que la actitud de Biden no es la apertura de Obama, también es cierto que, a lo largo de estas seis décadas, el régimen cubano no ha sido capaz de desarrollar una política económica medianamente exitosa y siempre ha oscilado entre la ayuda externa y la crisis profunda.

No podía ser de otra manera si, como decía en los años 80 un profesor de economía de la Universidad de la Habana, “las leyes objetivas de la construcción del socialismo son las leyes subjetivas del Comandante en Jefe”. Por un lado, las ocurrencias de Fidel convertidas en “leyes objetivas” obedecidas sin chistar; por el otro, el desprecio al conocimiento técnico en economía a favor de la lealtad ideológica, dieron como resultado una incapacidad estructural para generar suficientes bienes y servicios, y brindar bienestar material a la mayoría de la población. Y de eso no tiene la culpa el bloqueo.

Otra diferencia, más notable, es que ahora un tercio de la población cubana tiene acceso a internet, y esto permite a muchos comunicarse entre sí de una manera que no era posible anteriormente. La red funciona como tal y, en cierto modo, rompe el modelo de comunicación vertical y controlado por el régimen. No es casual que el internet haya sido tirado por el gobierno en las zonas donde se han desarrollado las protestas. Este es un reto que han solucionado de manera tajante algunas dictaduras como la de Turkmenistán o la de Corea de Norte, pero que será difícil para la cubana, que no puede darse el lujo de cerrarse completamente.

Y hay otras dos diferencias importantes. La primera es que el “maleconazo” fue como un rayo en cielo sereno. Una explosión que no traía impulso previo y se apagó tan rápido como cuando hizo chispa. Las protestas de ahora tienen atrás un amplio descontento social que se ha ido cebando con el tiempo de manera cada vez más abierta, tienen las expresiones y detenciones de artistas populares organizados, el surgimiento de un periodismo independiente que se maneja por vías alternativas. Tienen, pues, un germen de oposición organizada que todavía es eso: un germen.

La segunda es que quien está en el poder no se apellida Castro ni estuvo en Sierra Maestra combatiendo la dictadura de Batista. Es un señor que nació cuando la revolución ya había triunfado y que escaló los peldaños burocráticos desde las juventudes comunistas. Sin esa aura, está obligado a hacer cambios de fondo para mantener una legitimidad más allá de la de ser el heredero a dedo. Y no los hace.

Tan no los hace, que imita el guion de lo ocurrido a finales del siglo pasado, con el llamado al combate de los Comités de Defensa de la Revolución, que ya son más simulacro que otra cosa, al grado de que parecen hechas para controlar a los supuestos partidarios del gobierno; con el diálogo impostado; con la acusación de que se trata de marionetas del imperialismo (e incluso de “revolucionarios confundidos” que hacen el juego a los enemigos de la patria, y la patria, desde luego, es la que él encabeza); con la loza encima de que se llama Miguel, y no Fidel, y se apellida Díaz-Canel, y no Castro.

A pesar de todo eso, que nos dice que estas protestas no serán las primeras ni las más fuertes, hay otros elementos que no han cambiado. La relación de poder, en primer lugar, que es extremadamente desigual. La existencia de un Estado policiaco (los CDR son la pantalla, lo que cuenta son las perseguidoras que atraviesan por la noche ciudades fantasma). La inexistencia en el corto plazo de una alternativa viable. El contraproducente vocerío del anticomunismo más ramplón.

Este round, pienso yo, lo va a ganar el gobierno cubano, Pero tendrá que entender que ha llegado el momento en que, si no se flexibiliza, terminará por cavar su propia tumba.

miércoles, julio 14, 2021

Leyendas olímpicas: Suzanne Lenglen


Le decían La Divina. Eso podría bastar, pero no. Se sabe que todos los tiempos necesitan que alguien se les adelante. Suzanne Lenglen fue una de esas adelantadas capaces de romper muchos moldes. Ella lo hizo fundamentalmente por sus contribuciones al deporte femenino, que fueron varias.

Hija de un industrial francés, desde pequeña gustó del tenis. Su padre colocaba pañuelos en distintas posiciones de la cancha y ella atinaba a poner ahí la pelota. Tras unos pocos torneos locales, debutó en el Abierto de Francia en 1914, cuando tenía sólo 15 años, y lo ganó, perdiendo sólo un set. También obtuvo el triunfo en dobles, junto a la americana Elizabeth Ryan. Luego vendría la I Guerra Mundial.

El tenis competitivo no regresaría hasta 1919, y para entonces Lenglen mostraría no solamente su dominio sobre el resto de las competidoras, sino también su capacidad para innovar en la vestimenta de juego. Fue de las primeras flappers, símbolo de “los fabulosos veintes”. Usaba una bandana, en vez del clásico sombrero. Desechó el corset, la falda hasta los tobillos, a favor de un estilo libre y simple, pero elegante, que sus compatriotas no dudaron en calificar de chic. Sus prendas eran diseñadas por el modista Jean Patou. La alta moda entraba al deporte. Era “la Pavlova del tenis”.

Los resultados deportivos la avalaban. En 1919, Lenglen ganó el torneo de Wimbledon, y se tomó una famosa copa de coñac a medio partido de la final. Al año siguiente, no compitió en el abierto francés, pero repitió en Wimbledon, llevándose también los dobles y los dobles mixtos. Estaba entonces preparada la cita olímpica, en Amberes.

Difícilmente se verá un torneo olímpico ganado con tanta facilidad por una tenista, como el de Amberes 1920. Derrotó 6-0 y 6-0 a la belga Storms, repitió marcador con la británica McNair, luego dispuso de dos suecas: 6-0, 6-0 a Stromberg y 6-0, 6-1 a Fick, en la semifinal. La final fue contra otra británica, Holman, que opuso un poco más de resistencia. El resultado fue 6-3, 6-0. La prensa del Reino Unido la odió, porque a la pregunta de quién ganaría el match, Lenglen siempre respondía que ella. La francesa obtuvo también el oro en dobles mixtos, junto a Max Decugis, pero se tuvo que conformar con el bronce en los dobles femeninos, con su compañera Elizabeth d’Ayen.

Para entonces Suzanne se había convertido en un ídolo nacional. La primera mujer deportista en serlo. Ella se dejaba querer, era “La Gran Lenglen”. Y siguieron las victorias a estadio repleto. Ganó Wimbledon y el Abierto Francés en 1921 (pero quedó segunda en el de Estados Unidos), repitió la hazaña europea (sin viajar a América) en 1922 y 1923. Se esperaba que volviera a llevarse el oro en los Juegos Olímpicos de París 1924, pero un ataque de asma durante el torneo de Wimbledon la obligó a retirarse de aquel y guardar cama durante el olímpico.

La seguidilla de triunfos que le dio fama de imbatible se prolongó hasta 1926, cuando decidió hacerse profesional del tenis. La primera mujer en hacerlo. Se organizó un tour en Estados Unidos, donde ella ganó todos los juegos. Al final del año, había ganado más dinero que el mítico beisbolista Babe Ruth. Pero la Federación Francesa de Tenis la expulsó: había perdido su calidad de amateur. Lenglen replicó: “En mi vida he hecho ganar al tenis millones de francos y no he ganado un centavo. ¿Debo embarcarme en otra carrera y dejar aquella para la que soy genial?”.

En los siguientes años, Lenglen siguió ganándolo todo y siendo un ícono de la moda deportiva, hasta 1931, cuando se retiró. Pero, por la barrera contra los profesionales, ya no pudo volver a brillar en otros Juegos Olímpicos. Murió a los 39 años, probablemente de leucemia. Uno de los estadios principales del Abierto de Francia lleva su nombre

miércoles, julio 07, 2021

Glorias olímpicas: Nikolai Andrianov



Nikolai Andrianov es el gimnasta olímpico más laureado de la historia. Participó en tres Juegos Olímpicos y obtuvo siete medallas de oro, cinco de plata y tres de bronce, con la característica adicional de haber subido al podio en cada uno de los seis aparatos que componen la gimnasia masculina.

Andrianov nació en una familia obrera, en la ciudad de Vladimir. Afirmaba que el deporte y, en particular, la gimnasia -en la que se inició a los once años- le habían salvado la vida. Era un chamaco rebelde en un barrio bajo. Sólo la insistencia de su entrenador, que había observado el talento innato del muchacho, impidió que abandonara en los primeros años. Esos orígenes sociales sirvieron también al régimen soviético para mostrarlo como un ejemplo.

Sus primeros Juegos Olímpicos fueron los de Munich 1972, en los que tuvo enormes duelos con dos japoneses, el veterano Sawao Kato y Mitsuo Tsukahara, el creador de la técnica que lleva su apellido en el salto de caballo. En esa ocasión, a los 20 años, obtuvo medalla de bronce en salto de caballo; plata, en la competencia por equipos, y su primer oro: en los ejercicios a manos libres.

En Montreal todos los gimnastas terminaron opacados por Nadia Comaneci, pero Andrianov tuvo más medallas que ella (ambos se quedaron a un aparato de subir al podio en todas las competencias posibles). Nikolai obtuvo el oro en el all-around, ejercicios a manos libres, anillos y salto de caballo (superando a Tsukahara). Se llevó la plata por equipos y en las barras paralelas, y el bronce en el caballo con arzones.

Su tercera y última cita fue en su Unión Soviética natal. En Moscú 80, sin la presencia de los japoneses, los soviéticos ganaron el oro por equipos. Andrianov también lo hizo en el salto de caballo. A ello, agregó la plata en el all-around y los ejercicios de piso, y el bronce en la barra fija (que era el único aparato en el que no había obtenido medalla). Cuando se retiró, era el atleta masculino con más medallas en la historia de los Juegos Olímpicos.

Posteriormente, Andrianov casó con una compañera del equipo soviético de gimnasia, Lyubov Burda, y ambos de dedicaron a entrenar equipos juveniles y luego él se hizo cargo del equipo mayor, entre 1990 y 1992, llevando, tras la desaparición de la URSS, al Equipo Unificado al oro en Barcelona.

Años después Andrianov recibió una invitación. Su rival y amigo Tsukahara quería que se encargara de entrenar al equipo masculino japonés, que llevaba años de sequía. El resultado, en Atenas 2004, fue que Japón se llevó el oro por equipos, cosa que no hacía desde el lejano 1976… cuando habían superado a la URSS de Andrianov.

Poco después, las cosas cambiaron. El laureado gimnasta comenzó a sentir que el lado derecho de su cuerpo estaba cada vez más débil. Se le diagnosticó una enfermedad neurodegenerativa, la atrofia multisistémica, que fue progresando en el cuerpo del atleta, inmovilizándolo paulatinamente. Llegó el momento en que el hombre que había conquistado al mundo con sus ejercicios ya no podía mover las piernas. Luego, en sus últimos meses, ya no pudo ni siquiera hablar. Murió en 2011, a los 58 años.  

 

jueves, julio 01, 2021

El despertar del Wicho

 

Mexicanos en GL.  Junio 2021 

Por fin una temporada completa y llegamos a la mitad del camino. Las mayores novedades del mes para los peloteros mexicanos en MLB son el regreso de varios jugadores que habían estado en ligas menores y que finalmente el infielder sonorense Luis Urías está bateando lo que se ha esperado de él desde hace algunos años. En cambio, Julio, su sinaloense tocayo de apellido, ha visto que la esperada décima victoria lo ha eludido repetidamente.

Aquí el balance del contingente nacional en el mes, ordenado de acuerdo con el desempeño de cada uno en la temporada (como siempre, incluimos a los paisanos que han jugado representando a México en el Clásico Mundial o en otro torneo de primer nivel) 

Giovanny Gallegos tuvo un muy buen mes de junio, en el que sólo recibió dos carreras y no se le embasó ni medió corredor por entrada. El preparador de cierre de los Cardenales de San Luis se apuntó, además, tres victorias. Tiene en el año 5 ganados y 1 perdido, 1.93 carreras limpias admitidas por cada 9 entradas lanzadas, un juego salvado, 12 holds (ventajas sostenidas en situación de salvamento), y 48 ponches.  

Julio Urías, tras dos meses luminosos, tuvo uno mediocre, empezando porque su control ya no fue tan extraordinario. De sus cinco aperturas de junio, sólo una fue de calidad. Se llevó dos victorias, una derrota y dos partidos sin decisión (aunque en uno de ellos rompió, con 12 chocolates, su marca personal de ponches en un juego). En el año lleva 9-3 en ganados y perdidos, 3.95 en efectividad de carreras limpias y 107 ponches, que es ya el máximo número de sopitas de pichón que ha otorgado en una temporada.

Alex Verdugo tampoco tuvo un gran mes con los Medias Rojas de Boston, de los que sigue siendo uno de los jugadores más importantes. Destacó por su defensa en los jardines y bateó para .257 con dos jonrones y 8 producidas. Sus números del año: .277 de porcentaje, 9 jonrones, 32 carreras impulsadas, 51 anotadas y 4 robos de base.

José Urquidy tuvo un muy buen junio que, sin embargo, terminó mal. El mazatleco de los Astros tuvo una mala salida el día 5, para responder después con tres muy buenas aperturas, de siete innings cada una, en las que se llevó el triunfo. Pero en su última aparición del mes, a la altura de la segunda entrada, volvió a tener los problemas de velocidad ligados a la inflamación del hombro que lo había mandado a la lista de lesionados, a la que volvió.  En lo que va de la temporada tiene 8 aperturas de calidad, marca de 6-3 en ganados y perdidos, 3.38 de carreras limpias y 66 rivales pasados por los strikes.

Luis Urías respondió como se debe a la cuña que le metieron los Cerveceros en el roster. Lo hizo con el guante, donde hizo jugadas magistrales, y con el madero, con el que bateó para .284. Ahora la titularidad de la tercera base de Milwaukee es suya. Su bat se calentó a tal grado que pegó en el mes casi tantos cuadrangulares como en las tres temporadas anteriores juntas, incluyendo su primer juego con dos vuelacercas. Se tardó, pero el Wicho está finalmente haciendo honor a la fama que le precedía. En la campaña, mejoró su porcentaje a .248, con 10 cuadrangulares, 39 producidas y tres robos de base.

Víctor González, asentado como uno de los preparadores de cierre de los Dodgers de Los Ángeles, sigue sacando outs importantes, aunque ha mantenido la tendencia a meterse en problemas antes de hacerlo. El zurdo nayarita es el segundo lanzador de las Mayores con 16 holds, marca de 3-0, efectividad de 2.10, un juego salvado, 24 ponches,,, pero un WHIP (hits y bases por bolas por inning) no tan estelar: 1.25.

Luis Cessa continúa quemando su leña en los callados fogones del relevo largo de los Yanquis de Nueva York. Tuvo mejor actuación en junio que en el mes anterior. Se llevó una victoria y una derrota -ambas, en juego de extrainnings-. Los numeritos básicos del cordobés:  1-1, 3.31 de ERA y 29 sopas de pichón.

Humberto Castellanos volvió a la Gran Carpa, ahora con los desastrosos Diamantes de Arizona, para ocuparse de relevo largo. El derecho de Tepatitlán lo ha hecho decentemente, aunque ya cargó con una derrota. Su récord es de 0-1, 3.48 y 10 ponches.

Ramón Urías parecía destinado a las puertas giratorias entre MLB y las menores, cuando la lesión de Freddy Galvis lo regresó al equipo grande (es un decir) de los Orioles de Baltimore. Y, al menos con la majagua, el infielder de Magdalena de Kino ha respondido muy bien, bateando para .316 en el mes. En el año: .250, con 3 palos de vuelta entera y 12 carreras producidas.  

Sergio Romo, luego de ser bajado al relevo intermedio con los Atléticos de Oakland, ha seguido mejorando sus actuaciones. Junio fue mejor que su mediocre mayo y, sin duda, que su desastroso abril. La anécdota del mes fue cuando se bajó los pantalones para que el umpire revisara si escondía alguna sustancia prohibida. El popular Mechón tiene 6 holds, 5.06 de PCL y 25 ponches.

Joakim Soria pasó a ser nominalmente el cerrador de los Diamondbacks, pero el equipo es tan malo que no le han dado oportunidad de salvar un solo juego. Tampoco es que el Monclova se haya convertido en garantía: se las arregló para perder 3 juegos en el mes. En el año: 0-3. 5.12 de efectividad, 2 holds y 16 ponchados.,

Oliver Pérez ahora está en la Liga Mexicana de Beisbol y quiere ir a los Juegos Olímpicos. El veterano sinaloense dejó marca de 0-1, 0.00 de carreras limpias y 4 ponches, habiendo lanzado menos de 4 entradas.

Alejandro Kirk se pasó otro mes en la lista de lesionados, pero ya está en los juegos de rehabilitación. Se espera su retorno a la receptoría de los Blue Jays en julio. El gran prospecto de Tijuana lleva en el año 3 cuadrangulares, 8 producidas, 6 anotadas y .225 de porcentaje.

Isaac Paredes se tomó su primera tacita de café del año con los Tigres de Detroit. La joven promesa del infield participó en 11 juegos, en los que conectó un jonrón, impulsó 4 carreras y bateó para .172, antes de ser regresado a las menores.

Luis González encontró un huequito, gracias a la gran cantidad de lesionados de los Medias Blancas, para regresar un rato a las mayores, cubriendo los jardines. Ahora se tomó una tacita, no un buche como el año pasado, y conectó el primer hit de su carrera. Bateó de 8-2, para .250 de porcentaje, antes de regresar a AAA.

Alejo López, infielder nacido en la Ciudad de México, tuvo su debut absoluto en las Mayores hacia fin de mes, bateando de emergente para los Rojos de Cincinnati. Al primer lanzamiento conectó un hit al jardín derecho y luego anotaría carrera. Dos días después, fue titular y se fue en blanco en tres turnos al bat.