Mexicanos en GL. 2018
Terminó la temporada regular de las Grandes Ligas en 2018, y
en el balance hay más arena que cal. Al final de la historia, queda claro que
sólo uno de los peloteros mexicanos está estrictamente en la élite del beisbol
organizado: el taponero Roberto Osuna. También, que la generación de abridores
que algún día descolló está claramente a la baja.
Aquí el balance del contingente nacional en el año, ordenado de acuerdo con el
desempeño de cada uno en la temporada (como siempre, incluimos a los
paisanos que han jugado con México en el
Clásico Mundial)
Roberto Osuna hubiera tenido
una temporada histórica de no haber sido por el problema legal en el que se
metió y que le costó estar fuera la mitad de los juegos. Inició a tambor
batiente con Toronto y terminó siendo la pieza que el trabuco de Houston necesitaba
para llegar sin huecos a la postemporada. Durante septiembre, estuvo sensacional,
salvando la friolera de 10 juegos. En la temporada, su marca fue 2-2, 21 partidos salvados, un solo
rescate desperdiciado, 2
holds
(ventajas sostenidas en situación de salvamento), 2.37 carreras limpias por
cada 9 innings lanzados y 32 ponches.
Joakim Soria demostró que es
un jugador muy valioso. En la primera parte de la campaña se llevó el puesto de
cerrador con los Medias Blancas de Chicago y luego pasó para reforzar el
tremendo bullpen de los Cerveceros, como preparador de cierre. Septiembre no
fue su mejor mes, pero empezó octubre sacando un out clave en el partido
decisivo para que los de Milwaukee se llevaran el título de su división. Su récord:
3-4, efectividad de 3.12 y 75 ponches,
con 16 salvamentos, 13
holds y cinco
rescates desperdiciados.
Oliver Pérez, durante su
carrera ha sido una combinación del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. En la pretemporada,
Mr. Hyde fue echado de los Rojos porque no sacaba ni un out. Los Indios de
Cleveland apostaron a que regresaría el Dr. Jeckyll y así fue. En términos de
efectividad, 2018 ha sido el mejor año de su carrera, aunque –claro- no es lo
mismo ser abridor que jugar como especialista zurdo en el relevo. Terminó con
1-1, 15
holds, 43 ponchados y un
magnífico 1.39 de efectividad.
Sergio Romo inició dando
tumbos y terminó la campaña de manera similar. Lo bueno fue que en medio estuvo
intratable en la lomita. Se ganó el puesto de cerrador de Tampa Bay, aunque
quién sabe si lo retenga para 2019, dada su medición de efectividad. Sus
números del año: 3-4, 4.14 de limpias, 25 juegos salvados, 8 rescates
desperdiciados, 8
holds y 75 despachados por la vía de los strikes.
Víctor Arano se asentó como
personaje importante en el bullpen de los Filis. El joven veracruzano fue de
los pocos que no se cayeron cuando el equipo de Filadelfia se deslizó por un
empinado tobogán al final de la temporada. Sus números: 1-2, tres juegos salvados,
PCL de 2.73, 60 ponches y 10
holds.
Héctor Velázquez combinó
aperturas
spot con relevos largos en
la fenomenal campaña de los Medias Rojas, y estuvo muy a la altura del equipo.
Extrañamente –o, no tan extraño, por no dar la impresión de que invirtieron mal
en otros peloteros- no entró al roster de la serie divisional de Boston. Terminó
2018 con marca de 7-2, 3.18 de PCL, 3
holds
y 53 chocolates recetados.
Vidal Nuño llegó tarde y
estuvo un rato largo en la lista de lesionados de Tampa, pero en lo poco que
lanzó el relevista californiano fue muy eficaz. Sus números: 3-0, 1.64 de
efectividad y 29 sopitas de pichón.
Christian Villanueva fue el
novato del mes de la Liga Nacional en abril. El tapatío mostró poder con un
partido de tres cuadrangulares y, más tarde, con tres juegos consecutivos
volándose la barda. En la medida en que la temporada se hizo vieja, sus números
fueron a la baja, hasta que decidió chocar la pelota y no intentar siempre el
batazo grande. Excelente contra los zurdos, pobre contra los derechos, terminó
con .236 de porcentaje, 20 jonrones, 46 impulsadas y tres robos de base. Jugó
tres posiciones de cuadro, sobre todo tercera base.
Julio Urías salió de una
operación que lo tuvo inactivo por más de un año a tomarse una taza septembrina
de café con los Dodgers de Los Ángeles. El joven sinaloense no lo pudo haber
hecho mejor en ese ratito. Demostró que sigue siendo una estrella en potencia.
Lanzó 4 entradas, en las que sólo se le embasó un bateador y ponchó a 7.
Jorge De la Rosa pasó a los
Cachorros de Chicago luego de que los Diamantes de Arizona lo dejaran ir. El
regiomontano, convertido en especialista zurdo en el relevo terminó la campaña
con 0-2, un juego salvado, 9
holds, 3.38 de PCL y 51 ponches.
Fernando Salas estuvo cuatro
meses con los Diamantes de Arizona, que le dieron las gracias. Para el de
Topolobampo, 4-4, efectividad de 4.50,
30 ponches y 4
holds.
Adrián González vivió su última
temporada de contrato y, probablemente, la final como pelotero profesional. El
gran primera base, que jugó un par de meses con los Mets, acumuló en 2018 .237
de porcentaje, 6 cuadrangulares y 26 carreras empujadas.
Marco Estrada tuvo una de sus
temporadas más flojas. Peleó por el dudoso honor de ser el lanzador con más
derrotas en la campaña, pero estaba difícil con los pitchers de Baltimore. De
sus 28 aperturas, apenas 10 fueron de calidad (6 entradas o más; 3 carreras
limpias o menos). Sus números: 7-14, 5.64 de carreras limpias y 103
ponches
Yovani Gallardo inició la
temporada desastrosamente, en el relevo de los Rojos de Cincinnati. Tras un
rato sin trabajo, el michoacano fue recuperado por los Rangers de Texas. Con
ellos abrió 18 juegos, y sólo 4 de sus aperturas fueron de calidad (nunca pasó
del sexto inning). Que se le cayera el soporte ofensivo en septiembre puso sus
números finales en 8-8, 6.39 de carreras limpias y 58 ponches. Está a tres
victorias de igualar a Esteban Loaiza en el segundo lugar de juegos ganados de
por vida, entre los lanzadores mexicanos en Grandes Ligas. Falta que lo
contraten el año próximo.
Giovanny Gallegos se la vivió
entre AAA y las Mayores, primero con los Yanquis, luego con los Cardenales de
San Luis: 0-0, un salvado, 3.97 de limpias y 17 ponches.
Luis Cessa, siempre con los
Yanquis, funcionó como pelotero de reemplazo, con 5 aperturas (una de calidad),
pero esencialmente como relevo largo. 1-4, 5.24 de limpias, un salvado y 39
ponches.
Alex Verdugo fue llamado por
los Dodgers en julio y luego en septiembre. La joven promesa bateó para .260,
con un jonrón y 11 anotadas.
Jaime García tuvo un mal año.
Inició como abridor con Toronto, le fue mal y, tras un rato en la lista de
lesionados, lo degradaron al bullpen. De ahí los canadienses lo soltaron y pasó
a los Cachorros, donde también actuó como relevista. De sus 14 aperturas, 3
fueron de calidad. 3-7, PCL de 5.82, 4
holds
y 73 ponchados.
Luis Urías debutó a fines de
agosto con los Padres de San Diego, jugando la segunda base. Se suponía que
sería titular durante septiembre, pero se lesionó pronto..208 de porcentaje, 2
jonrones, 5 empujadas y un robo.
Daniel Castro acumuló .176 de
porcentaje, 1 cuadrangular y 6 impulsadas, para los Rockies en el ratito que
estuvo.
Carlos Torres lanzó un rato
para los Nacionales de Washington. 6.92 de PCL y 9 ponches.
Miguel González, operado del
hombro de lanzar, tras una lamentable actuación con los Medias Blancas. Tristes,
los numeritos del
Mariachi: 0-3,
12.41 de limpias y 5 ponches.
Efrén Navarro, un hit en seis
turnos, en la tacita de café que se tomó con los Cachorros, antes de emigrar a
la pelota japonesa.