viernes, septiembre 11, 2009

Clasificación histórica de clavadistas mexicanos

A sugerencia popular, el método clasificatorio de atletas mexicanos también se aplica a los clavadistas. La base son los podios olímpicos, mundiales, de Universiada y panamericanos.
Esta es la lista (actualizada al 3 de agosto 2025).



Paola Espinosa 1005 puntos 
Osmar Olvera 1000
Joaquín Capilla 820 
Fernando Platas 620 
Rommel Pacheco 480 
Germán Sánchez 375
Carlos Girón 320
Laura Sánchez 295 
Iván García 270 
Álvaro Gaxiola 240 
Juan Celaya 240
Yahel Castillo 220 
Diego Balleza 210 
Alejandra Orozco 210 
Gabriela Agúndez 205 
Randal Willars 195
Dolores Hernández 180 
Tatiana Ortiz 175 
Arantxa Chávez 175
Jesús Mena 160
Marijose Alcalá 160 
Alejandra Estrella 130 
Juan Botella 120 
Jahir Ocampo 110 
Kevin Berlín 110
Julián Sánchez 100 
Viviana Del Ángel 100 
Aranza Vázquez 100 
Alejandra Estudillo 100
Adán Zúñiga 60
Luis Niño de Rivera 60
Melany Hernández 55 
Joel Rodríguez 50
Kevin Chávez 50
Eduardo Rueda 50 
Jonathan Ruvalcaba 40 
Carolina Mendoza 40
Jashia Luna 30 
Omar Ojeda 30 
Daniel Islas 30 
Mia Cueva 25 
Lía Cueva 25
Mari Jose Sánchez 25 
Zyanya Parra 25
Jorge Martínez 20
Jorge Mondragón 20
Juan Acosta 20
Carlota Rìos 20
José Roche 20 

Andrés Villarreal 20 
Daniela Zambrano 20 
Rodrigo Diego 15 
Paola Pineda 15 
Kenny Zamudio 10
Ricardo Bañuelos 10
Guadalupe Canseco 10
José de Jesús Robinson 10
Ricardo Capilla 10

María Adames 10
Daniela Díaz 10 
Margarita Pesado 10



Hay tres comentarios preliminares qué hacer respecto a los parámetros. Uno es que el valor de las medallas en clavados sincronizados (s) se divide en dos. Otro es hacer notar que los clavadistas de antaño no tuvieron Mundiales –y en la época de Capilla, tampoco Universiada-.Y sólo se cuentan las medallas de Jonathan Ruvalcaba como mexicano.

El método se basa en los siguientes parámetros:

Juegos Olímpicos:
Oro 300, Plata 200, Bronce 100
Campeonato del Mundo
Oro 150, Plata 100, Bronce 50
Universiada
Oro 60, Plata 40, Bronce 20
Juegos Panamericanos
Oro 30, Plata 20, Bronce 10

No se contabilizan las medallas generales por equipos, cuando es por suma de puntos en distintas competencias, como en la Universiada. Sí se cuentan las competencias por equipo cuando se trata de un solo evento (los puntos se dividen entre dos con equipo mixto de dos clavadistas (m) y entre cuatro en equipo completo (e)).

Y los atletas obtuvieron los puntos de la siguiente manera:

Olímpicos
Joaquín Capilla 1 oro, 1 plata, 2 bronces
Germán Sánchez 2 platas (1s)
Osmar Olvera 1 plata (s), 1 bronce
Paola Espinosa 1 plata (s) 1 bronce (s)
Alejandra Orozco 1 plata (s) 1 bronce (s)
Álvaro Gaxiola 1 plata
Carlos Girón 1 plata
Fernando Platas 1 plata
Iván García 1 plata (s)
Juan Celaya 1 plata (s)
Juan Botella 1 bronce
Jesús Mena 1 bronce
Laura Sánchez 1 bronce
Tatiana Ortiz 1 bronce (s)
Gabriela Agúndez 1 bronce (s)

Campeonato Mundial
Osmar Olvera 2 oros, 5 platas (1s, 1e), 1 bronce
Paola Espinosa 1 oro, 3 bronces (2s)
Randal Willars 3 platas (e), 2 bronces (1s)
Gabriela Agúndez 3 platas (1s, 2e)
Rommel Pacheco 2 platas (1m) 1 bronce (s)
Aranza Vázquez 2 platas (e), 1 bronce
Alejandra Estudillo 2 platas (1s, 1e), 1 bronce (s)
Jahir Ocampo 2 platas (e), 1 bronce (s)
Fernando Platas 2 platas (s)
Viviana del Ángel 2 platas (1m, 1s)
Diego Balleza 1 plata (s), 1 bronce (s)
Juan Celaya 1 plata (s), 1 bronce (s)
Joel Rodríguez 1 plata (s)
Eduardo Rueda 1 plata (s)
Iván García 1 plata (s)
Germán Sánchez 1 plata (s)
Zyanya Parra 1 plata (e)
Yahel Castillo 3 bronces (2s)
Kevin Berlín 2 bronces (s)
Carlos Girón 1 bronce
Marijose Alcalá 1 bronce
Kevin Chávez 1 bronce
Laura Sánchez 1 bronce (s)
Julián Sánchez 1 bronce (s)
Mari Jose Sánchez 1 bronce (s)
Melany Hernández 1 bronce (s)
Mía Cueva 1 bronce (s)
Lía Cueva 1 bronce (s)

Universiada
Paola Espinosa 5 oros (3 s), 3 platas (2 s), 6 bronces (2 s)
Arantxa Chávez 3 oros (2s), 1 bronce
Alejandra Estrella 2 oros (1s), 2 platas (1s, 1m)
Dolores Hernández 2 oros (1s), 1 plata
Diego Balleza  2 oros (1s), 1 plata (s)
Tatiana Ortiz 2 oros (s) 1 plata (s)
Rommel Pacheco 1 oro, 2 platas (1 s), 4 bronces (2 s)
Fernando Platas 1 oro, 2 platas, 1 bronce
Adán Zúñiga 1 oro (s), 1 plata (m), 1 bronce (s)
Laura Sánchez 1 oro (s), 1 plata
Carolina Mendoza 1 oro (s), 1 bronce (s)
Melany Hernández 1 oro (s)
Marijose Alcalá 2 platas, 1 bronce
Yahel Castillo 1 plata, 1 bronce (s)
Jashia Luna 1 plata (s), 1 bronce (s)
Omar Ojeda 1 plata (s), 1 bronce (s)
Jonathan Ruvalcaba 1 plata (s), 1 bronce (s) 
Luis Niño de Rivera 1 plata
Jesús Mena 1 plata
Julián Sánchez 1 plata
Jorge Martínez 1 plata (s)
Andrés Villarreal 1 plata (s)
Daniela Zambrano 1 plata (s)
Daniel Islas 2 bronces (1s)
Germán Sánchez 1 bronce (s)
Iván García 1 bronce (s)
Daniela Díaz 1 bronce (s)

Juegos Panamericanos
Paola Espinosa 8 oros (4s), 3 platas (3 s), 4 bronces (2s)
Iván García 4 oros (2s), 1 plata
Joaquín Capilla 4 oros
Fernando Platas 3 oros, 4 platas (1 s)
Rommel Pacheco 3 oros (1s), 3 platas (1 s)
Laura Sánchez 3 oros (2s), 3 platas (2 s)
Osmar Olvera 3 oros (1s)
Yahel Castillo 3 oros (2s)
Kevin Berlín 3 oros (2s)
Juan Celaya 2 oros (1s), 1 plata

Gabriela Agúndez 2 oros (1s), 1 plata (s)
Randal Willars 2 oros (1s)
Alejandra Orozco 1 oro (s) 2 platas (1s), 2 bronces (1s)
Tatiana Ortiz 1 oro (s), 2 platas (1s)
Carlos Girón 1 oro, 1 plata, 2 bronces
Dolores Hernández 1 oro (s), 1 plata, 2 bronces (1s)
Álvaro Gaxiola 1 oro, 1 plata
Julián Sánchez 1 oro (s), 1 plata
Jahir Ocampo 1 oro (s), 1 plata
Arantxa Chávez 1 oro (s) 1 plata
Germán Sánchez 1 oro (s)
Rodrigo Diego 1 oro (s)
Paola Pineda 1 oro (s)
Jesús Mena 1 plata
Juan Botella 1 plata
Luis Niño de Rivera 1 plata
Carlota Ríos 1 plata
Juan Acosta 1 plata
Jorge Mondragón 2 bronces
Marijose Alcalá 1 bronce
Kenny Zamudio 1 bronce
José Roche 1 bronce
Ricardo Bañuelos 1 bronce
Guadalupe Canseco 1 bronce
José de Jesús Robinson 1 bronce
Ricardo Capilla 1 bronce
María Adames 1 bronce
Margarita Pesado 1 bronce
Jonathan Ruvalcaba 1 bronce


jueves, septiembre 10, 2009

Biopics: Dito dito dito, orgasmo garantito

Aquel movimiento estudiantil controlado por la ultraizquierda alejó definitivamente mi eje político de esa corriente. Encontraba yo en ellos un rechazo visceral a la clase obrera, al diálogo y a las instituciones democráticas que, desde mi punto de vista, le hacía juego a la derecha y su juego perverso de “opuestos extremismos”. Un año después, el asesinato de Moro a manos de las Brigadas Rojas me daría la razón.

Al mismo tiempo, en ese movimiento había muchos fermentos culturales de gran importancia, porque significaban una ruptura –que hoy llamaríamos postmoderna- con formas tradicionales de actuar y de pensar.


Lo que escribía acerca de México

De hecho, una parte de mi cabeza ya estaba de regreso en México. Ardía por poder aplicar algo de mi aprendizaje político italiano. En un viejo cuaderno guardé unos apuntes de una larga carta que le escribí a mi amigo Raúl Trejo, analizando la situación mexicana de aquellos primeros días del lopezportillismo:

“La derecha está en estos momentos más fuerte que la izquierda, pero el país no puede retroceder: se necesita la unión de las fuerzas progresistas para combatirla; esto debe hacernos dejar de lado algunas divergencias secundarias, pero es necesario al mismo tiempo no olvidar los objetivos socialistas. En ese sentido, las únicas condiciones básicas por las que debemos de luchar son: reconocimiento a los partidos políticos de izquierda, democracia sindical independiente, reajuste de la economía en defensa de la soberanía nacional y para mejorar la distribución del ingreso, libertad de expresión y manifestación; a éstas se les deben sumar otros menores: amparo agrario, democratización de la enseñanza, lucha contra la corrupción.

“Diferencias con los burgueses reformistas, siempre las habrá, y nuestras posiciones sobre problemas como la nacionalización de empresas estratégicas o las formas de administrar las empresas nacionales persistirán, pero no es el momento de asustar a la gran burguesía y al imperialismo.

“La izquierda, en cambio, debe ser más radical que nunca en lo que se refiere a políticas organizativas y culturales; en el primer caso, avanzar hacia la unidad operacional como previa a la unidad política, promoviendo que las decisiones surjan de abajo para evitar el anquilosamiento de líderes y el chambismo; también aprestarse a crear alternativas sobre todo en la comunicación de masas y la organización de sectores medios. Todo esto implica cambios radicales en la política cultural que debe tocar todas las instancias de la vida cotidiana.”

También le escribí a Raúl mi visión sobre Italia, que concluía: “En resumen, mientras las bases del PCI reaccionan ante la abstención de su partido en un gobierno que les impone sacrificios que ellos consideran innecesarios, a la izquierda de ese partido el vacío político se hace cada vez mayor”. Fue publicada en el periódico del Spaunam, bajo el seudónimo de Beatriz Rouge (que es un anagrama de mis apellidos), bajo el título “La nueva izquierda italiana, en crisis”.


Guido y Antonia

En los primeros meses de 1977 un compañero nuestro de la Facultad se cambió a media cuadra de nuestra casa de la extrema periferia. Era un pasante que estaba haciendo una tesis muy teórica sobre el sistema walrasiano y a quien yo había distinguido el primer día que llegamos a Módena, en el famoso concierto de Incredible String Band. Se llamaba Guido Fabbrini; vivía con su pareja, Antonia Giorgini, y Natalia, la pequeña hija de ésta. Nos hicimos cuates de la pareja y cultivé con Guido una breve, pero intensa amistad.

Guido era alto, fuerte, de pelo rizado y tenía los ojos muy juntos, por lo que lo apodaban Polifemo (los apodos italianos siempre me resultaron muy culteranos); al mismo tiempo era de modales muy suaves, propios de un napolitano de clase media-alta. Antonia era maestra de jardín de niños (trabajaba en el centro, con los hijos de los terroùn), era sensible, con carácter y una persona muy abierta. Natalia tenía tres o cuatro años; estaba en una edad simpatiquísima. Era divertido jugar con ella.

Como buen napolitano, Guido tenía una cultura enciclopédica, pero que iba mucho más allá del conocimiento de los aportes tradicionales europeos –como era el caso de las Tres Gracias-. Pepenaba conocimiento de todos lados, y lo aderezaba con una pizca de su filosofía personal: una combinación de rebeldía de izquierda y cinismo ante la improbabilidad/imposibilidad de los cambios. Era una delicia platicar con él, en conversaciones que iban desde Walras 101 hasta la historia personal de Wilhem Reich y la posibilidad de que el universo fuera un gran despliegue del orgón: un orgasmo en proceso.

Decía Guido que lo de los Indios Metropolitanos era la celebración (subrayado suyo) de que no habría la Revolución Socialista anunciada por el PCI. Negaba que fueran de izquierda: “fíjate qué es lo primero que expropian en sus autorreducciones: whiskey y discos: cuando dicen que quieren todo y de inmediato, se refieren sólo al consumo”. “Son inmediatistas, no revolucionarios, porque ninguna revolución es inmediata”, afirmaba.

Iconoclasta, decía que el capitalismo era la verdadera imaginación al poder. “Otro asunto es que sea imaginación para el engaño y la explotación, pero hay más creatividad en la Volkswagen que en toda la izquierda”.

Orgulloso de su napolitanidad, despreciaba a los modeneses clasemedieros: “cuando ponen un adorno sobre un mueble, se dicen: ‘qué bonito adorno’ y se sienten tranquilos, porque el lugar del adorno es encima del mueble”.


Dito dito dito, orgasmo garantito

De todos los fermentos que se encendieron en aquel año, la conversión del feminismo en un movimiento de masas es el que más cambios sociales significó. Esto se debe no sólo al carácter internacional del movimiento; también a su asimetría respecto a las dos izquierdas que protagonizaban el encontronazo.

Había muchos elementos en común, que compartían todas las izquierdas. Lo había sido la lucha por el divorcio, por los cambios en el derecho de familia (la igualdad legal entre hombres y mujeres) y lo era en los movimientos para la legalización del aborto. Pero eran más las diferencias: el movimiento de las mujeres criticaba radicalmente la política tradicional, y reafirmaba su autonomía respecto a partidos y organizaciones políticas. Una ocasión presencié un debate a gritos entre feministas “del movimiento” y “de partido”. Las primeras defendían a las salaristas (las que decían que el ama de casa debía devengar un salario por su trabajo); las segundas preguntaban: “¿Y dónde queda el amor? ¿Ustedes no hacen nada por amor?” y las del movimiento respondían: “¿Y por qué tenemos que ser nosotras y no ellos quienes hacen algo por amor?”.

El feminismo del 77 tenía problemas en diferenciarse del amplio movimiento cultural que enfatizaba la esfera de las necesidades y de los deseos: la crítica a la inserción pasiva de las personas en la sociedad de producción y consumo.

En esta crítica, resultaba que el machismo se habia insertado orgánicamente en el capitalismo y le era funcional, lo masculino estaba plenamente entretejido con el poder, en todas sus expresiones de la vida cotidiana. Y en términos políticos, los hombres de cualquier ideología se ocupan del funcionamiento de la Gran Máquina y, por sí solos no son capaces de cambiar nada. De ahí, el paso a la exclusión de los hombres es pequeño: una mujer los necesita tanto como un pez necesita una bicicleta.

El gran lema de aquellos años, que se cantaba a menudo en las manifestaciones, era: “Dito dito dito, orgasmo garantito / cazzo cazzo cazzo, orgasmo da strapazzo” (dedo dedo dedo, orgasmo garantizado / verga verga verga, orgasmo chafa). Y las compañeras alzaban las manos estirando orgullosamente índice y pulgar para hacer el signo del poder de la vagina.

Sabíamos que en muchas cosas –no sólo en lo fundamental- tenían razón, pero sentíamos que varias de ellas estaban exagerando. Además, nos dejaban afuera, y eso no le gusta a ningún hombre.

martes, septiembre 01, 2009

Un bat encendido, una estrella encubierta y una rodilla destrozada


Mexicanos en GL. Agosto


Agosto –ya tras largos cuatro meses de ajetreo- suele ser mes de definiciones en Ligas Mayores. Te consolidas, te estancas o te truenas. Entre los mexicanos, Adrián González y su bat humeante y Alfredo Aceves –la nueva estrella escondida de los Yanquis- consolidan un gran año. Al contrario, Luis Ayala y Oliver Pérez tuvieron una temporada para el olvido –y para el quirófano, en el caso del zurdo-. Resulta significativo y preocupante que, salvo Dennys Reyes, ninguno de los lanzadores que representó a México en el Clásico Mundial haya podido hacer la temporada completa. Aquello fue un mal manejo del staff de pitcheo, por donde quiera que se le mire.

Aquí el seguimiento del contingente, siempre de acuerdo con el desempeño acumulado en la temporada:


Adrián González estuvo encendido durante buena parte de agosto, mes en el que bateó para .362, con 6 cuadrangulares y 17 impulsadas para los tristes Padres. En la temporada lleva .272, con 34 jonrones y 77 producidas. Su parque no le ayuda: como local batea .232 con 11 vuelacercas; como visitante, .315 con 23 palos de vuelta entera. Ha recibido ya 99 bases por bolas.

Yovani Gallardo tuvo cuatro aperturas de calidad para los Cerveceros en el mes, contra una mala salida y otra regular. Sin apoyo de su ofensiva, tuvo 2 ganados y 3 perdidos en agosto. En el año, 12-10, 3.56 de carreras limpias y 186 ponches, que lo colocan en tercer lugar de la Liga Nacional.

Joakim Soria no tuvo el mejor de los meses en agosto, tal vez por las pocas oportunidades de salvamento que le dan los Reales. El coahuilense tuvo 3 salvados, un desperdicio, un juego ganado y dos perdidos en el mes. Su porcentaje de carreras limpias admitidas por cada 9 entradas lanzadas se elevó a 2.97. En el año, su marca es de 3-2, 21 juegos salvados y 3 rescates desperdiciados.

Alfredo Aceves se está convirtiendo en el as bajo la manga de los Yanquis. Es el relevista de Ligas Mayores con mejor récord de ganados y perdidos. El de San Luis Río Colorado ganó tres juegos en el mes, para poner su marca del año en 9-1, 1 salvado y 3.88 de PCL.

Jorge Cantú es cuarto bat, pero se ha comportado con la majagua como si fuera el segundo, con pocos batazos grandes. En agosto bajó su promedio a .276, con 13 cuadrangulares, 71 producidas y dos robos. Ya se volvió a acoplar en la tercera base, y comete menos errores.

Scott Hairston, ahora con Oakland, ha bajado un poco su productividad. Su porcentaje en la temporada bajó a .272, con 16 vuelacercas, 53 remolcadas y las mismas 10 bases que se robó con San Diego.

Jorge De la Rosa tuvo en agosto su típica inconsistencia: tres salidas de calidad y dos malas, también tuvo 3 ganados y 2 perdidos (aunque perdió una buena salida y ganó en una mala). Es el lanzador con más victorias desde el Juego de Estrellas. En buena parte dependerá de él si los Rockies pasan a postemporada. En la campaña lleva 12-9, 4.76 de efectividad y 152 ponches recetados.

Jerry Hairston Jr. El mayor de los hermanos Hairston, ahora con los Yanquis, tuvo un buen mes al bat: .293, con 2 jonrones y 10 producidas, pero sin un solo robo y con un error que le cortó a su compañero Andy Pettite un juego perfecto. En la temporada tiene .259, 10 jonrones, 37 impulsadas y 7 robos.

Rod Barajas vio que su bat dejó de languidecer y tuvo un repunte. No en el porcentaje, que sigue bajo, sino en el poder. El receptor de los Azulejos conectó 7 jonrones en agosto. En la campaña lleva .244, 16 cuadrangulares y 60 producidas, las máximas de su carrera.

Dennys Reyes estuvo muy dominador en agosto. El especialista zurdo de Higuera de Zaragoza mantuvo dos ventajas y sólo aceptó una carrera en el mes (en el que lanzó para 1.29 de PCL). En el año, 0-2, 3.77 de limpias, 16 ventajas sostenidas y un juego salvado.

Elmer Dessens regresó rápido a los Mets, y ha hecho una labor más que digna, trapeando innings. Si bien trabaja en situaciones de relativamente poco estrés, los datos lo colocan, con 2.70 de limpias, como el pitcher mexicano más efectivo de la temporada… y el .188 que le batean los adversarios nos dice que no es casualidad.

Augie Ojeda tuvo un gran mes en agosto. No sólo con el bat (.311 y 7 impulsadas); sobre todo con el guante: no lleva error en 81 oportunidades en la segunda base de Arizona. En el año batea para .241, con un jonrón, 12 producidas y tres robos.

Juan Castro brilla con el guante para los Dodgers cuando lo dejan jugar. En la campaña lleva .299, con 1 cuadrangular y 9 impulsadas.

Ramiro Peña está como yo-yo entre los Yanquis –adonde volvió por quince días en agosto- y las Ligas Menores. Mejoró su promedio de bateo, que ahora es de .277, con 7 impulsadas y tres robos.

Rodrigo López pasó del limbo al cielo al purgatorio. Tras su buena actuación como abridor de Filadelfia, fue un desastre en el bullpen y le dieron las gracias. El tiempo dirá si lo de julio fue en realidad Ave Fénix, o el canto del cisne del veterano de Tlanepantla. En agosto tuvo un horrible 27.00 de carreras limpias. En la temporada, 3-1, con 5.70.

Edgar González Sabín se recupera del pelotazo que recibió en la cabeza y ya juega en Ligas Menores. En la campaña, .190, 4 jonrones y 12 impulsadas.

Oliver Pérez tuvo cinco salidas en agosto para los Mets y sólo una de ellas de calidad. La última fue un desastre que obligó a volver a revisar su pierna; se le diagnosticó tendinitis en la rodilla derecha y fue operado el 1º de septiembre. Volverá hasta 2010. En agosto, 1 ganado, 1 perdido y 5.64 de limpias. En la temporada 3-4 y 6.82.

Édgar González vuelve a abrir con los Atléticos para darle un día extra de descanso a sus lanzadores novatos, después de pasarse largo rato trapeando innings con regular suerte. En agosto lanzó para 5.87; en el año lleva 0-1, con 5.24 de efectividad.

Jorge Campillo (1.0 y 4.15 de limpias con Atlanta) termina la temporada en la lista de lesionados.

Luis Ayala estuvo en dos equipos en el año y ambos lo dejaron ir por la misma razón: no ha funcionado bajo presión, y menos en equipos contendientes. En agosto con los Marlines lanzó para 18.90, perdió 2 juegos y desperdició un salvamento. En la temporada, 1 victoria y 5 derrotas, con 5.63 de limpias.

Alfredo Amézaga (.217-0-2) está fuera por la temporada. Luis Cruz, con Pittsburgh, batea para .185 con una impulsada. Walter Silva (0-2, 8.86 de carreras limpias). Arturo López (0-0 y 19.29) y Luis Mendoza (0-0, con 36.00), siguen en las menores.

miércoles, agosto 26, 2009

Biopics: Bolonia y el movimiento estudiantil de 1977

Uno de los momentos centrales de los llamados “años de plomo” en Italia fue el movimiento estudiantil de 1977. Oficialmente, se desató por la propuesta de reforma enviada al parlamento por Malfatti, ministro de Instrucción Pública. Según ésta, los planes de estudio se hacían más rígidos, se creaban carreras intermedias, se dividía a los profesores en titulares y asociados y se dificultaba –nominalmente- la presentación contínua de exámenes. Más allá del pretexto, el movimiento derivaba de dos fenómenos: el crecimiento del desempleo juvenil y el malestar de la ultra ante las posiciones del Partido Comunista Italiano, que –en pos del Compromiso Histórico- se había abstenido en la formación de gobierno (es decir, que ya no era abiertamente de oposición).

Al mismo tiempo, la efervescencia contracultural había creado nuevas tribus políticas: una suerte de movimiento proto-punk, que llevó el nombre de Indios Metropolitanos, y cuya principal actividad fue la “autorreducción”: llegaban en masa a un local –que podía ser el comedor universitario, un bar o una pizzería- consumían y pagaban sólo una parte de la cuenta y otros grupos, llamados “autónomos”, que se decían comunistas revolucionarios y simpatizaban vergonzantemente con grupos armados como las Brigadas Rojas.

Por supuesto, las condiciones objetivas eran las que más contaban. Una parte importante de los graduados universitarios no encontraba trabajo –o, al menos, no en su área de conocimiento- y muchas de las pocas plazas se asignaban en función de contactos y conectes. Por eso se hablaba del “estacionamiento universitario”: la universidad como espacio que difuminaba las tensiones sociales, al mantener “ocupados” a los jóvenes que de otra forma formarían parte del ejército de desempleados –al que, de cualquier manera, estaban destinados a engrosar-. Resulta por lo menos curioso que este útil concepto haya coexistido en el tiempo con el de la “universidad-fábrica”, igualmente promotor de movilizaciones ultrosas, que se desarrolló en México, donde los estudiantes sí encontraban empleo.

El movimiento italiano criticaba que los niveles de calificación fueran funcionales, exclusivamente, “a las exigencias del mercado de trabajo capitalista”. Denunciaba que se buscaba acabar con las profesiones liberales para convertir, por ejemplo, a los ingenieros en “trabajadores del territorio” y a los médicos en “operadores de la salud” (en el fondo yacía el temor a convertirse en proletarios, hecho evidente por el rechazo a las carreras intermedias). Si nos damos cuenta, había un poco de nostalgia por los viejos tiempos en los que el título sí contaba.

En esas condiciones, que el PCI hubiera decidido aceptar la “política de sacrificios” acordada por el gobierno tras la crisis fiscal del Estado, era visto por varios como una traición a las demandas históricas del bloque progresista. Un momento clave del movimiento fue cuando los ultras expulsaron violentamente a Luciano Lama, líder comunista de la más poderosa confederación sindical, cuando fue a echarse un discurso en la Universidad de Roma.

Comparativamente, la Facultad de Economía de la Universidad de Módena era un oasis de tranquilidad. Lo más que hicimos fue una suerte de happening, en el que, para colmo, acabaron participando los maestros.


En Bolonia fue donde la tensión fue mayor. Hay varias razones detrás de ello. La primera, que era una universidad muy politizada, con gran presencia de la extrema izquierda. La segunda, que –a diferencia de otras- todas las facultades se encontraban en el casco del centro histórico. La tercera, que Bolonia era una ciudad emblemática para el PCI: su gran bastión histórico y el ejemplo más notable del estilo de gobierno del Partido: si se quería atacar al PCI, Bolonia era un objetivo ostensible.

A partir de las “autorreducciones” de principios de año, la ultra se apoderó de gran cantidad de espacios de la universidad boloñesa, en un movimiento que se caracterizó rápidamente por su lógica insurreccionalista y por su autoritarismo agresivo (un poco al estilo de lo que fue el CGH en la huelga de la UNAM). La lógica de los “autónomos” era que quien no estaba con ellos, estaba contra ellos y que quien, incluso dentro del movimiento, disintiera abiertamente era “el brazo provocador de los socialdemócratas” (es decir, del PCI).

El 11 de marzo, un grupo de ultras atacó a los miembros de Comunión y Liberación que celebraban una reunión en un auditorio de la Universidad de Bolonia, el rector llamó a la policía que sacó sanos y salvos a los católicos, y cargó contra los izquierdistas. A partir de allí se dio una serie de escaramuzas por toda la zona universitaria, en la que abundaron las bombas molotov: una de ellas pegó en un tanque ligero y lo incendió. Un militante de Lotta Continua resultó muerto, al parecer por una bala disparada por un carabinero. Al final, la ultra tomó la universidad.

Beppe Falavigna, Eduardo, Jorge y yo fuimos a Bolonia un par de días después, para ver qué onda. Efectivamente, los “autónomos” reinaban en Via Petroni, Vía Zamboni Via San Vitale y alrededores. En el centro abundaban los comercios cerrados, las vitrinas rotas, los graffiti llamando a la insurrección.

Nos movimos de la zona universitaria hacia la Plaza Grande y detrás de nosotros empezó a desarrollarse un enfrentamiento entre los “autónomos” y la policía, que buscaba recuperar posiciones. Nos replegamos junto a la masa, hasta llegar a Via Rizzoli (que es la calle contigua a la Plaza Grande), mientras detrás de nosotros los ultras lanzaban una lluvia de molotovs a los policías.

La policía llegó hasta Via Rizzoli, haciéndonos retroceder a participantes y mirones. En esa calle, que es más ancha, lanzó algunas bombas lacrimógenas, que nos hicieron alejarnos aún más.

En eso estábamos, cuando distingo que viene marchando un grupo antimotines en dirección hacia nosotros. “¡Es como el 10 de junio!”, le digo a mis compañeros mexicanos en voz alta. Suponía que vendría una operación sandwich en la que podríamos quedar atrapados. Buscamos una esquina propicia para poder huir, y al mismo tiempo ser testigos de lo que sucedería. Para nuestra sorpresa, los uniformados marchan despacio, ocupando solamente el arroyo y permitiendo a la gente dispersarse, con cierta tranquilidad, por las aceras, los portales y las calles aledañas. Cuando llegan frente a una plazuela, doblan hacia las estrechas calles medievales de la zona universitaria, donde los más audaces de la ultra se siguen enfrentando al contingente policiaco. Quedamos detrás del grupo antimotines, y desde esa posición vemos cómo terminan de hacer la pinza de una manera quirúrgica, reprimiendo sólo a los activistas más belicosos.

Nos retiramos del lugar. A unos cien metros del cruce de calles, recojo un pedazo de bomba lacrimógena. Me tizna la cara de negro.

Años después, se dirá que aquella ocasión, familias pacíficas fueron golpeadas en una represión indiscriminada.

lunes, agosto 24, 2009

Clasificación histórica de marchistas mexicanos

Actualizada al 13 de abril de 2026

En 2009, cuando marcha olímpica mexicana obtuvo de nuevo una medalla en un Campeonato Mundial de Atletismo, a alguien se le ocurrió hacer una encuesta sobre quién había sido el más grande marchista en la historia de México y, aunque el ganador resultó obvio, me sorprendió la desmemoria de algunos. A partir de ahí, desarrollé un método clasificatorio con base en los podios olímpicos, mundiales, de Copa del Mundo y panamericanos.


Esta es la lista:
Raúl González 850 puntos
Ernesto Canto 655 
Daniel Bautista 585
Carlos Mercenario 535
Lupita González 480

Daniel García 465
Bernardo Segura 370
José Pedraza 220
Noé Hernández 200
Joel Sánchez 150 
Enrique Vera 150
Martín Bermúdez 145 
Horacio Nava 130
Éder Sánchez 125
Graciela Mendoza 110 
Alegna González 100
Miguel Ángel Rodríguez 90
Domingo Colín 70
Germán Sánchez 55
Edgar Hernández 50
Pedro Aroche 50
Alejandra Ortega 50
Rosario Sánchez 40
María de la Luz Colín 30
Alejandro López 25
Alberto Cruz 25
José Leyver Ojeda 20
Gabriel Hernández 20
Omar Zepeda 10

María Esther Sánchez 10
José Oliveros 10 
Andrés Olivas 10


El método se basa en los siguientes parámetros: 

Juegos Olímpicos:

Oro 300, Plata 200, Bronce 100
 
Campeonato del Mundo

Oro 150, Plata 100, Bronce 50


Juegos de la Amistad

Oro 150, Plata 100, Bronce 50


Copa Mundial de Marcha

Oro 75, Plata 50, Bronce 25


Juegos Panamericanos

Oro 30, Plata 20, Bronce 10

Y los atletas obtuvieron los puntos de la siguiente manera:

Juegos Olímpicos

Raúl González 1 oro, 1 plata
Daniel Bautista 1 oro
Ernesto Canto 1 oro
José Pedraza 1 plata
Carlos Mercenario 1 plata
Noé Hernández 1 plata
Lupita González 1 plata
Bernardo Segura 1 bronce
Joel Sánchez 1 bronce


Campeonato Mundial

Daniel García 1 oro, 1 bronce
Ernesto Canto 1 oro
Lupita González 1 plata
Alegna González 1 plata
Éder Sánchez 1 plata
Enrique Vera 1 plata
Miguel Ángel Rodríguez 1 bronce
Edgar Hernández 1 bronce


Juegos de la Amistad

Bernardo Segura 1 oro
Daniel García 1 plata


Copa Mundial de Marcha

Raúl González 3 oros
Carlos Mercenario 3 oros
Lupita González 2 oros
Daniel Bautista 2 oros
Ernesto Canto 1 oro, 2 platas
Daniel García 1 oro, 1 plata
Bernardo Segura 1 oro, 1 bronce
Martín Bermúdez 1 oro
Domingo Colín 1 plata
Pedro Aroche 1 plata
Enrique Vera 1 plata
Graciela Mendoza 1 plata
Horacio Nava 1 plata
Alejandra Ortega 1 plata
Éder Sánchez 1 bronce
Alberto Cruz 1 bronce
Alejandro López 1 bronce
Germán Sánchez 1 bronce


Juegos Panamericanos

Carlos Mercenario 3 oros, 1 plata
Raúl González 2 oros, 2 platas
Daniel Bautista 2 oros
Graciela Mendoza 2 oros
Horacio Nava 1 oro, 2 platas, 1 bronce
Bernardo Segura 1 oro, 2 platas
Martín Bermúdez 1 oro, 2 platas
Joel Sánchez 1 oro, 1 plata
Ernesto Canto 1 oro
Germán Sánchez 1 oro
Lupita González 1 oro
María de la Luz Colín 1 oro
Daniel García 2 platas
Miguel Ángel Rodríguez 2 platas
Rosario Sánchez 2 platas
José Pedraza 1 plata
Gabriel Hernández 1 plata
Domingo Colín 1 plata
José Leyver Ojeda 1 plata
José Oliveros 1 bronce
Omar Zepeda 1 bronce
María Esther Sánchez 1 bronce
Andrés Olivas 1 bronce

miércoles, agosto 19, 2009

Mitos geniales VI. Edgar Aeropoeta (Biopics)

Conocí a Edgar List en la Escuela Nacional de Economía. Se inscribió a las clases de marxismo de Jorge Martínez Contreras –que, como señalé en su momento, eran bastante heterodoxas-, porque debía la materia. De inmediato nos hizo saber que era hijo de Germán List Arzubide, el poeta estridentista, y pronto comprendimos que compartía con su padre el interés por lo social, el gusto por la provocación, el estudio y la experimentación estética y, sobre todo, el amor por la poesía. 
Si íbamos con él, por ejemplo, a una exposición al Museo de Arte Moderno, la experiencia se potenciaba con sus actos y sus comentarios. Edgar pasaba varias veces junto a un cuadro de Vasarely, esperando que éste le succionara la boina. Luego afirmaba que así había sucedido y que teníamos que colocarnos en el lugar exacto en el que estábamos cuando la ilusión óptica hizo su travesura, porque sólo así recuperaríamos la boina. 
Conocía mucho de autores europeos y, en particular, disfrutaba con los eróticos, que comentaba cachondamente, porque era un poco perverso, al menos de pensamiento y palabra. Una vez estaba leyendo un cuento mío y se detuvo: “Está muy bueno, ya se me está parando”, dijo. 
Otra de sus áreas de conocimiento especializado era la II Guerra Mundial. Gran conversador, describía puntual y emotivamente las batallas y las tácticas: Stalin que enviaba como primera oleada masiva a los miembros de la infantería ucraniana, cuyas casas habían sido quemadas y cuyas mujeres habían sido violadas y asesinadas, porque eran los más enojados y los que no tenían nada que perder. 
Como estudiante, era más bien desinteresado y nunca supe bien a bien por qué se inscribió en economía. Y escribía poesía. Todo el tiempo. Con tenacidad de mosca. Nos la leía, pedía comentarios. La corregía. Volvía días después con una nueva versión. 
Cuando vivimos en Italia Edgar nos visitó varias veces, porque se dio un tiempo –que al cabo resultaron varios años- para rolar por el viejo continente, manteniéndose con los trabajos más inverosímiles, y empaparse de la decadencia del viejo continente (eso decíamos). Allí cotorreábamos, intercambiábamos libros, escritos y comentarios. Allí arrancaba los suspiros de la vecina de junto (ah, un poeta mexicano, de treinta años, seductor, de ojos verdes y sonrisa lasciva) y los enojos de los vecinos (¿qué está haciendo platicando con la niña de doce años… y con esa expresión malévola?). Edgar y yo comentábamos el ritmo de Becerra, la fuerza de Lizalde, las distintas personalidades de Pessoa. Y todos revisábamos su obra en proceso de creación. Corregida y corregida. Leída y releída. Tengo su primer libro, titulado Poemas, y la edición que me regaló tiene correcciones a mano. El poema siemprevivo, nunca acabado, nunca completo, nunca suficiente. 

Como lo dice el mismo en los primeros versos de Balada de un Fugitivo
Dice la prensa: En el último avionazo del ensueño, murieron los peregrinos. 
Dicen que vieron de muerte lamentándose mis planes. 
Treinta proyectos de mago caídos junto al juglar, junto al gitano, 
y todos en el rostro tenían la palidez del sueño perdido. 
  ¡Ay que duele tanto lo inacabado! 
 
Una vez llegó Margherita Bucciarelli por la llave de una moto antiquísima que había comprado junto con Eduardo. Nuestro amigo Mapes no estaba en Módena, y Edgar y yo no estábamos dispuestos a darle la moto sin que él nos lo autorizara (al cabo ya habían tronado y la Amargurita le caía muy mal a Édgar). Cuando ella llegó yo me estaba bañando en la tina. La reacción de Édgar, a la insistencia de Margherita, fue echar la llave a la bañera. 
-Ve y recógela. Ahí está Pancho. 
Chilladero de la otra. Se está allí suficiente rato como para obligarme a salir de la tina. Lo hago y le entrego la llave a Edgar. Él se la coloca de forma que asome por su bragueta. 
-A ver, agárrala. 
Ella hace un tímido intento, él mueve la cadera, entre risotadas. Ella vuelve a intentar, él la empuja hacia sí, ella escapa. La llave y la moto de Eduardo están a salvo. 
 
Durante sus estancias en Módena, Édgar trabajaba en una obra muy loca. Comentaba y recomentaba con nosotros cada línea. Se titulaba La Infancia de Teseo en su primera edición mimeografiada, y era “un poema a cuatro voces para música electrónica”, que le llevaría varios años; posteriormente se llamó La incubación de Teseo en el oráculo de la noche, “poema dramático-onírico a cinco voces para atril o música insólita”. Leído, es un libro raro, con muchos ideogramas, algunos momentos espectaculares, otros difíciles de entender y unos cuantos aparentemente pobres. Recitado por Edgar List es una maravilla (tal vez el problema es que habría que musicalizar esa suerte de ópera hablada, escribir en texto en papel pautado). 

(La versión que tengo, por supuesto, tiene partes tachadas y corregidas). 

Aquí tres momentos: 

 Esa mujer es mitad rueda y viene pedaléandose hacia mí 
 Te amo - me dice 
 R u é d a m e soy tuya… 
 La tomo 
Me la pongo 
La abotono 
  Aaaaaah Camisa! --- 
  Lo-Otro me habla de espaldas 
Y está vestido de negro 
Me está explicando mis miedos 
Con rara voz miserable 
Y dice que no tengo escape 
Que si otro se sueña en mi sueño 
Yo he sido seré sigo siendo 
El más silencioso culpable 
El que no aprende a susurrar 
ssssssss 
ssssssss 
ssssssss 
  Quiere que me crea culpable 
Para poderme habitar 
  Que me sueñe el águila 
Cayendo al mar 
  Que sea mariposa 
crucificarme 
En una habitación brumosa 
  Y crucificaaaaarme… 
  --- Esa caja es tuya 
Tómala 
Tiene la eternidad guardada 
  Cuando la abras (porque la abrirás) 
Saldrá el castigo 
Ya-no-te-podras-ocultar 
  Y de tu sufrimiento 
Surgirá una mujer de negro 
Hará el amor contigo 
Tú la llamaras 
Lamento 
  De esos amores ha de nacerte otro castigo 
Te cortarán un pie 
Y será domingo 
  Tu pie se lo llevará un cuervo 
Y de lo alto lo dejará caer al mar 
Del mar saldrá tu madre 
Y te llevará a pasear 
  Y en el paseo escucharás carcajadas 

 Módena no era una ciudad muy amable para personajes como Edgar. Más de una vez lo corrieron del Centro Histórico, cuando se ponía a vender marroquinería bajo los portales, y es que él tenía un cierto regusto por la marginalidad y el hambre, tal vez porque creía que esas circunstancias alimentarían su poesía. También por la provocación interna: una tarde regresamos de la Facultad y la casa apestaba: Edgar había hervido el bofe destinado al gato (pedazos de pulmón) y se lo había comido. 
Como buen futurista romántico, buscaba hacer poesía de su vida, a lo mejor desaprendiendo a vivir. En 1977, Edgar List se fue a Francia, a vivir en una buhardilla y buscar comida y vestido de los basureros, más tarde hizo correr el rumor de que había sido asesinado por unos magrebíes en una bronca de bar –en realidad era una estratagema para huir de sus acreedores, dijo después-, superó un cáncer, terminó sus estudios en la Universidad de París, trabajó de taxista en la ciudad de México, pudo encontrar un jazzecito en mis poemas sobre Blade Runner, publicó Aventuras Metafísicas de Edgar Aeropoeta (y se puso ese nombre), colaboró brevemente para El Nacional, dio cursos de poesía allí donde se dejaran, también aparecieron textos suyos en Alforja (la revista de poesía de José Vicente Anaya y Víctor Monjarás), en antologías y en publicaciones varias. 

Muy de vez en cuando reaparece, como un rayo, hablamos de poesía y ontología, y vuelve a las sombras. Ha vivido en y para la poesía. No conozco a nadie con tanta vocación.

Edgar, fotografiado en mi oficina, la última vez que lo vi.
Murió en 2016


martes, agosto 04, 2009

El As, el Conquistador y el ave Fénix

Mexicanos en GL. Julio

Los peloteros mexicanos que destacaron durante julio en Grandes Ligas no fueron los de siempre, sino los lanzadores Alfredo Aceves, a quienes sus compañeros de los Yanquis llaman “Ace”, Jorge De la Rosa, llamado “Conquistador” por los medios de EU y el veterano Rodrigo López, quien volvió de las catacumbas. La otra noticia fuerte fue el terrible pelotazo en la cabeza que recibió Edgar González Sabín, que lo mandó conmocionado al hospital.

Aquí el seguimiento del contingente, siempre de acuerdo con el desempeño acumulado en la temporada:

Joakim Soria. Aunque lo
s Reales le dan muy pocas oportunidades de salvamento, el de Monclova las aprovecha todas. En julio obtuvo 7 rescates, con un magnífico 0.82 de carreras limpias admitidas por cada 9 entradas lanzadas. En el año, su marca es de 2-0, 18 juegos salvados y PCL de 1.71.

Adrián González tuvo un julio bastante discreto, en el que sólo se vio poderoso en los primeros y los últimos días. Durante el mes, bateó para sólo .198, con cuatro jonrones y doce producidas. Se habló mucho de que sería vendido a los Medias Rojas, pero se quedará con los Padres, en la inmensidad del Petco Park y sin un lineup que lo proteja mínimamente. En la temporada lleva .250 de promedio, 28 cuadrangulares y 61 producidas. Lidera la Liga Nacional en bases por bolas recibidas, con 83, y acaba de romper la marca de más juegos seguidos jugados con los Padres, con 314.

Yovani Gallardo continúa brindando aperturas de calidad para los Cerveceros. Así fue en cuatro de sus seis salidas en julio, pero es uno de los pitchers con menor apoyo ofensivo en las mayores. En el mes tuvo 2 ganados y 3 perdidos, con 3.86 de efectividad. En el año, 10-7, 3.13 y la friolera de 147 ponches.

Alfredo Aceves ganó un juego en julio, salvó otro (en relevo largo) y mantuvo tres ventajas. Fue hasta fin de mes que le pegaron al sonorense de los Yanquis. Tiene marca de 6-1, 1 salvado y 3.54 de PCL.

Jorge Cantú no ha hecho gala de su poder, pero sigue consistente con su promedio. En julio bateó para .296, con dos jonrones y 12 producidas. En el año, lleva .283, 11 cuadrangulares, 59 producidas y dos robos. Con la llegada de Nick Johnson a Florida, Jorge fue transferido a la tercera base, donde ya empezó a coleccionar errores.

Scott Hairston pasó de los Padres a los Atléticos de Oakland (quitándole de paso a Adrián González su única protección en el órden al bat). En julio bateó para .250, con 3 jonrones y 10 impulsadas. En el año, .282, 12 vuelacercas, 37 remolcadas y 10 bases robadas.

Jorge De la Rosa se dedicó a acumular victorias durante julio, con cuatro salidas de calidad y una en la que tuvo buen apoyo ofensivo. El zurdo de Monterrey está teniendo una segunda mitad extraordinaria, con 7 victorias seguidas. En julio, lanzó para 2.50 de carreras limpias, con récord de 5-0. En la campaña, 9-7, 4.68 y 117 ponches recetados.

Rodrigo López regresó a las Mayores tras casi dos años de ausencia, luego de la cirugía Tommy John a la que fue sometido. Lo hizo con los Filis, y se suponía que su presencia sería sólo temporal, pero lanzó tan bien que primero aguantó el regreso del estelar Pedro Martínez y sólo podrá pasar al bull-pen con la llegada a Filadelfia de Cliff Lee, ganador del Cy Young el año pasado. Su marca es de 3-1, con 3.62 de carreras limpias.

Jerry Hairston Jr. El versátil pelotero pasó de los Rojos a los Yanquis (y del infield a los jardines). En julio bateó para .268, con un jonrón y 5 producidas. En la temporada, .259, 8 jonrones, 29 impulsadas y 7 robos.

Rod Barajas tuvo una baja en su ofensiva –natural para un receptor que juega a diario-. En julio bateó para .182, con 2 jonrones y 7 producidas. En la campaña, .253, 10 y 46.

Dennys Reyes estuvo cumplidor a secas durante julio. El gordito relevista de los Cardenales perdió un juego en el mes, en el que lanzó para 5.40 de CL. En el año, 0-2, 4.50 de limpias, 14 ventajas sostenidas y un juego salvado.

Juan Castro sigue jugando a cuentagotas, pero cumpliendo con guante y bat. En julio, bateó para .263. En la campaña: .333, 1 cuadrangular, 9 impulsadas.

Elmer Dessens estaba teniendo una actuación más que aceptable, trapeando innings para los Mets, cuando lo mandaron de regreso a AAA. Su marca: 0-0 y 3.65 de limpias.

Ramiro Peña se pasó el mes en Ligas Menores. En el año lleva .267, con 7 impulsadas y tres robos.

Edgar González Sabín recibió un pelotazo en la cabeza por un lanzamiento de Jason Hammel; el casco lo libró de una tragedia como la que mató a Chapman en 1920. Los exámenes dijeron que no hubo fractura de cráneo, pero el hermano mayor de Adrián lleva collarín y todavía siente mareos. Está en la lista de lesionados. Bateó en julio para .208. En la campaña, .190, 4 jonrones y 12 impulsadas.

Augie Ojeda vio algo de acción con Arizona, pero el bat no lo ayuda. En julio apenas pegó para .148; en el año, .232, con un jonrón, 5 producidas y dos robos.

Oliver Pérez volvió a la rotación de los Mets y se ha visto menos mal –pero casi tan descontrolado- que en los primeros meses de la campaña. Seis salidas en el mes, pero sólo una de calidad. En julio, 1-1, con 4.91 de limpias. En el año, 2-3, 7.03, 44 ponches (pero 47 pasaportes).

Jorge Campillo (1.0 y 4.15 de limpias con Atlanta) posiblemente se perderá el resto de la temporada.

Luis Ayala no cambia. Funciona bien, salvo si el partido está cerrado. Ahora con los Marlines, el mochiteco aguantó dos ventajas, pero perdió un juego. En la temporada lleva 1-3, con 4.30 de limpias.

Édgar González sigue trapeando innings en Oakland, con 3.75 de PCL en julio. Su marca en el año, 0-1, con 4.75.

Alfredo Amézaga (.217-0-2) fue operado de la rodilla y está fuera por la temporada. Luis Cruz regresó al roster de Pittsburgh, lleva 3 hits en 8 turnos con una impulsada. Walter Silva (0-2, 8.86 de carreras limpias). Arturo López (0-0 y 19.29) y Luis Mendoza (0-0, con 36.00), siguen en las menores.