martes, junio 26, 2007
Más viñetas y reflexiones de Italia
Un Nuevo Vaticano
Cuando conocí el Vaticano reinaba Paulo VI, y se podía entrar a la Basílica de San Pedro por el centro de la plaza. Había, sí, mucha gente, que se congregaba en un ambiente que podría definirse como "religioso tradicional". Durante el Jubileo de 1975 se abrió la Puerta Sacra, pasando por la cual tienes indulgencia plenaria, si tocas un sellito. En diciembre de ese año, Mapes y yo pasamos por la Puerta Sacra, salimos por el centro de la catedral y regresamos a pasar por la famosa puerta en un lapso de cinco minutos. En otra ocasión, hacíamos visita turística a una iglesia parroquial de Roma. Daban misa, había mucha gente. Nos asomamos y vimos, con sorpresa, que oficiaba Paulo VI.
Ahora, el Vaticano es un bunker. Cuando fuimos, era la canonización de unos santos y la plaza estaba a retacar de peregrinos. Pero era gente muy diferente de la que visitaba la Santa Sede hace dos o tres décadas: veían la ceremonia (más que participar en ella, porque a mí me enseñaron que la misa es una comunión/comunicación) con ojos entintados de fe, de fe ciega. Una mujer, semiencaramada en una columna, mantuvo en alto por largos minutos, entre la lluvia, una bandera de Brasil. ¡Que el carisma del Papa (o del lugar) cubra mi tierra a través de la bandera!
Camiones y camiones de "turismo religioso", en esta suerte de Disneylandia de la Fe. Las mismas señoras beatas, los mismos ojos fanatizados. La Nueva Iglesia, creada por Woytila, contra la cual de nada sirve la falta de carisma personal de Ratzinger.
Controles metálicos para acceder a la plaza (¿Hay, acaso, un Alí Agca entre nosotros?), una fila india interminable para entrar a la Basílica. De plaza de masas, la de San Pedro pasó a ser plaza de rebaños. Harán cola por varias horas hasta llegar al lugar ansiado: la cripta de Woytila.
Es de madrugada. El Vaticano está cercado; una patrulla vigila que nadie entre. Es un Estado sellado herméticamente.
El nuevo Coliseo
En años idos, los autos pasaban junto al Coliseo. Te bajabas del coche, entrabas por uno de los múltiples arcos y estabas ahí, en el Circo Flavio. Te admirabas e imaginabas el festín de cristianos que se daban los leones, entre los gritos de la multitud. Ahora los arcos están cubiertos con malla, hay otra cola gigantesca para entrar, pagas tu entrada y una audio-guía que te dice dos cosas que no sabías: no está comprobado que se hayan sacrificado cristianos en el Coliseo; los mármoles fueron saqueados para construir el Vaticano.
Hay algo que da enorme tristeza. Ya no hay gatos vagabundos. Ya no se entenderá la frase "sei un gatto del Colosseo" ("eres un gato del Coliseo) que se aplica a quienes no cierran la puerta cuando entran o salen.
Cristianos contra Paganos
Taide tiene un ojo clínico. Quedó muy impresionada con las maravillas del Foro Romano, del Mausoleo de Adriano, del Capitolio y de Pompeya. Tras visitar el Vaticano llegó a una conclusión: "Aquí hubo un golpe de Estado y el Vaticano es la sede alterna al Capitolio pagano".
Es algo muy cierto, independientemente de las fechas en las que el Vaticano se convirtió en centro de la vida política y religiosa de Roma. Como católicos, nos vendieron la idea de que el paganismo había muerto de muerte natural, doblegado ante la superioridad del catolicismo.
Si los paganos tuvieron la revelación de Cristo resucitado, fue con una buena ayudadota del poder político. Primero Constantino. Luego, sobre todo, Justiniano. Dice Claudio que la última rebelión pagana fue apagada por el emperador Justiniano a sangre y fuego. Diez mil paganos crucificados. Quizá sea el equivalente a una leyenda urbana de los paganos, pero resulta creíble, toda vez que el cristianismo no siempre se ha significado por ser una religión tolerante; más aún si recordamos las atrocidades de los cruzados en Jerusalem.
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Decía Pasolini que Roma era la más pagana de las ciudades. No sé si confundía pagano con cachondo o con frívolo. Pero sin duda Pasolini conocía Roma mucho mejor que yo.
Los cristianos, antiguos comunistas
Recordé las viejas lecciones de marxismo de Martínez Contreras: el cristianismo como religión de los esclavos.
No es necesario pensar en los excesos de Nerón (el Coliseo está en lo que era el lago artificial de su casa dorada, la Domus Aurea). Basta imaginarse el lujo de las mejores mansiones de Pompeya y tomar en cuenta que todo aquello era posible gracias al trabajo esclavo.
La rebelión cristiana fue de masas empobrecidas, ignorantes, hartas de ser parte de los activos del paterfamilias; hartas de ser una cosa. En el cielo cristiano todos seríamos iguales. De ahí la inicial austeridad, la de los revolucionarios.
Llega un momento en el que el cristianismo toma el poder. Esto sirve para generar un cambio real: la esclavitud paulatinamente desaparece, y se transforma en servidumbre feudal. Pero también para que nada termine cambiando: el fasto y los lujos se transfieren a la jerarquía cristiana y a cristianísimos reyes y señores. El mármol travertino cambia sólo de lugar.
Es como el comunismo triunfante (el "socialismo realmente existente"). Una ideología popular se convierte en el instrumento para que una nueva elite controle a las masas. Lo hace, también, generando grisura. Los colores maravillosos de la era antigua dan lugar a los ocres del cristianismo. La pléyade de ideas filosóficas dan lugar al Pensamiento Único, que es el del Poder.
Bajo esa lógica, podríamos decir que la Edad Media fue como si los soviéticos hubieran controlado occidente por diez siglos. Se entiende el retroceso.
Eso también da nuevas luces sobre el Renacimiento. Cuando estábamos en el Palazzo Pitti, el antiguo castillo de los Medici, Taide hizo una reflexión interesante. En los frescos del techo se veía a uno de los Medici subir al cielo ayudado por el Valor y la Prudencia; lo recibían la Fama y la Gloria. Diversas figuras atléticas parecían soportar el techo. Era una de las salas de espera: ahí aguardaban, tal vez por muchas horas, quienes tenían cita con uno de los Magníficos. Valor, prudencia, fama, gloria, con representaciones humanas. Nuevos dioses del Olimpo. Entonces Taide dice: "fíjate cómo la gente soporta el techo y cómo los Medici se presentan como mediadores entre los humanos y los dioses". Como semidioses. En efecto, la familia Medici tenía a Hércules como protector (un semidios pagano, no un santo cristiano).
La recuperación clásica es también una recuperación pagana en el sentido político: duques, reyes y mecenas varios como intermediarios entre el vulgo y la divinidad.
miércoles, junio 20, 2007
¿Veinte años no es nada? Estampas Italianas
Hace 20 años Italia presumía de haber efectuado “il sorpasso”: su producto interno había rebasado al de Gran Bretaña y era la quinta economía mundial. No habían desaparecido sus problemas históricos –la diferencia entre el norte rico y el sur empobrecido, la corrupción, el enorme endeudamiento público, la inestabilidad de sus gobiernos-, pero se tenía la impresión de que era una sociedad pujante, que avanzaba irresistiblemente a una modernidad de vanguardia, jalada por sus industrias de exportación, la calidad de sus diseños y la vitalidad de su vida política y cultural.
Dos décadas después –y tras el fin, entre escándalos, del régimen partidocrático que caracterizó la república después de
El maledetto Euro
Todos coinciden: en la última mitad del siglo pasado, desde el “milagro” de los años cincuenta, se había generado en Italia un proceso de igualación de los ingresos familiares. La diferencia entre el patrón y el empleado era, apenas, el tipo de abrigo y de auto. Ahora se vive el proceso contrario.
¿Dónde están aquellos sindicatos combativos que hicieron de la palabra “sciopero” (huelga) una de las primeras que tuvieran que aprenderse en italiano? ¿Qué se fizieron los consejos de fábrica, que no sólo querían mejores salarios, sino incidir en la política industrial? ¿Dónde quedó aquel paso “de explotados a productores” que pretendían encabezar los sindicatos?
Hace casi 35 años, después del golpe de Estado en Chile, el histórico dirigente eurocomunista Enrico Berlinguer propuso lo que el llamó “un compromiso histórico”: la colaboración de gobierno del PCI y
El PD ya tiene fecha de parto: el 14 de octubre. También tiene un comité promotor de 45 notables, presidido por el primer ministro Romano Prodi. No ha decidido si para el día de su nacimiento tendrá líder, vocero o una dirigencia colectiva temporal. Y ya tiene algunos problemas de credibilidad.
El problema es que casi todos los 45 notables son representantes de la vieja clase política italiana, tradicionalmente apartada del pueblo. Como en México, se ha generado en el lenguaje de la calle la distinción entre “nosotros” y “ellos”, donde ellos son los políticos.
En la lista, dicen, hay poco espacio para el mundo empresarial y obrero del norte, no el suficiente para la sociedad civil –que debería ser el jugo del partido- y casi ninguno para los jóvenes (o no tan jóvenes: cuarentones y cincuentones a los que nunca han dejado tomar encargos de responsabilidad).
Mientras en Roma los políticos discutían, en Nápoles la basura se seguía acumulando.
Salir del hermoso centro napolitano y caminar por los barrios populares de la ciudad es un alucine. Los grandes contenedores de basura parecen estarla vomitando, y se acumula en el suelo debajo de ellos. También hay “’monnezza” (inmundicia) por las calles, por las banquetas, debajo de las mesas de los cafés al aire libre. Las callejuelas parecen sacadas de una película neorrealista de los años cuarenta, con las filas de ropa que sale de los balcones para secarse al sol, mezcladas con una cantidad que parece infinita de banderas del Napoli, el equipo de futbol que está a punto de regresar a primera división y uno que otro póster de Alianza Nacional, el partido neofascista.
Uno piensa: aquí más que pobreza, hay degradación. Y en ese ambiente, la gente ríe, los niños juegan, y todos expresan una simpatía que les nace a flor de piel. ¿Por qué tanta basura, insiste uno?
La respuesta es: por
Y sí, Nápoles sigue siendo una ciudad donde se distribuye droga (
La reciente plétora de basura callejera es resultado de la decisión de
Pero el control del tiradero no es el verdadero negocio, señala Saviano. El chiste es que la basura de Nápoles no es la basura de Nápoles. Al corredor Nápoles-Caserta llegan desperdicios de toda Italia, y en particular de las muy limpias, muy ordenadas, muy industriales, muy bienpensantes regiones del norte. De Milán, de Brescia, de Pádua.
En particular llegan muchos residuos tóxicos. Si deshacerse de ellos en el norte cuesta entre 21 y 45 centavos de euro el kilo;
Saviano dice que
Por supuesto, hay un programa para atacarla. Se llama “Nápoles Seguro”. ¿Suena conocido ese nombre?
Hace tres décadas, la televisión italiana era un monopolio de Estado, con
Berlusconi llegó al gobierno, desde ahí controló los canales públicos y el duopolio se convirtió en monopolio.
Ha pasado un año desde las elecciones que lo sacaron formalmente del poder, pero los directores de los canales de
Lo demás es entretenimiento, “programas contenedor”. Italia es el primer importador de series y de formatos de toda Europa. Importa de Francia, de Inglaterra, de Estados Unidos, de México –por supuesto-, de España y hasta de Turquía. Al estilo de las “nuevas” series de Televisa, en
Se ha llegado a la paradoja de que algunos críticos ven la irrupción de sistemas de televisión restringida, como SKY, como la salvación ante la unanimidad. En tanto, los canales de Berlusconi tienen el 80 por ciento del rating y de la publicidad.
Sin embargo, hay un montón de programas de debate. En todos ellos participa la clase política. Hablan y discuten entre ellos. Son los mismos, y en su lenguaje particular.
Me toca ver un programa de
Grupos de intelectuales han insistido en la necesidad de una reforma a las leyes de radio y TV para acabar con el duopolio. Partes fundamentales de esta propuesta son desligar de los partidos políticos el control de la radio y la televisión públicas y llevar a cabo una legislación para acabar con el “conflicto de intereses”, prohibiendo a los propietarios de medios electrónicos tener puestos en el gobierno (una suerte de “Ley Diego” ad hoc). Si bien las medidas antimonopólicas tienen alguna probabilidad de prosperar, lo último parece imposible, porque tiene dedicatoria personal a Berlusconi.
Dicen los críticos que Italia vive una época de “no cultura”, provocada por una televisión “tóxica”, que facilita el trabajo manipulador de los estrategas de la comunicación política, convertidos en spin-doctors.
Basta ver cualquier librería para saber que exageran. Hay muchas, son enormes, con una gran variedad de títulos (pocos de autoayuda o de filosofía new age) y están llenas de consumidores. Según las estadísticas, 13 por ciento de los italianos leen más de un libro al mes.
Algo similar sucede con la prensa. Tanto
Además, Italia sigue siendo la gran tierra de los espectáculos. Teatro, ópera, conciertos, muestras, deportes, ferias regionales. En espacios cerrados, en plazas, en iglesias, en la calle. En Roma la asistencia a espectáculos de diverso tipo creció 90 por ciento en los últimos cinco años. Ciertamente, la tele está lejos de ser la única opción.
Sin embargo, hay cierto malestar. Los tiempos cambian.
En los ochentas se veía con desprecio a la década inmediata anterior; los setenta eran “los años del plomo”. Hoy hay un boom nostálgico de los años sesenta y setenta. La época que abrió con
Comenta un joven aspirante a cineasta: “el otro día he ido a ver un film italiano… como de costumbre resultó aburrido. Es más, horripilante”. Abunda, en un soliloquio apasionado: “en los años cincuenta, sesenta y los setenta se hacían películas para decir algo, para la gente; ahora se hacen para justificar los millones de subsidio del Estado… y son siempre los mismos directores, la misma mafia que obtiene dinero para hacer filmes horripilantes, que nadie quiere ver”. Le decimos que Nanni Moretti tiene cierta fama. “Es uno que se ha ganado algunos espacios de libertad, pero igual hace sus películas para cumplir con el expediente… hay que cambiar esto de raíz, o irse a Hollywood”. Replicamos que algo similar pasa en México, pero nos rebate opinando que [González] “Iñárritu es un genio” y sí pudo hacer su “Amores Perros” en México, que igual Cuarón y Del Toro filmaron de jóvenes en México antes de partir.
Bush y la división de la izquierda
Es el día de la visita de Bush a Italia y en la tele pasan escenas de una gran manifestación en contra del presidente estadounidense. Sucede que es también en contra del gobierno de la coalición de centroizquierda. ¿Cómo se atreve Prodi a darle la mano a la cabeza del imperialismo?
En la parte de atrás de la marcha, como de costumbre, grupos ultras tratan de saltar las barricadas. Se les responde con macanazos y manguerazos. Nadie habla de represión.
En Piazza del Popolo hay un mitin contra Bush. Lo organiza el partido Refundación Comunista, heredero del ala dura del viejo PCI. Quieren distinguirse de la megamarcha porque “estamos en el gobierno”, pero también fijar línea contra la política exterior vigente. Un verdadero acto de funambulismo.
El dato relevante es que no hay ni dos mil participantes. Y todos traen cara de güeva. En los años de Berlinguer, las manifestaciones comunistas eran oceánicas, por decir poco: medio millón, setecientas mil personas. Los de Refundación también quieren construir un partido “de izquierda europea”. No se ve con quién.
En fin, llega Bush y una parte de la izquierda lo impugna con violencia, otra hace cabriolas político-mentales, la mayoría se queda en su casa y los periódicos se divierten con doña Laura, quien parada sobre la más alta de las colinas de la ciudad, mira a su alrededor y pregunta a sus anfitrionas: “¿Dónde estar las siete colinas de Roma?”.
Al igual que en México, el 87 por ciento de los italianos se declara católico. Pero se dice practicante el 37 por ciento (frente al 45 por ciento en nuestro país). El porcentaje de italianos que se declaran sin religión es el doble que en México. Pero
Italia S.A versus Italia horaciana
Una constante italiana ha sido la gran diferencia entre el norte rico y ordenado y el sur empobrecido y caótico. Los indicadores hablan de una brecha que crece.
viernes, junio 15, 2007
Oliver renacido
Ni crean que se la iban a perder
Mexicanos en GL. Mayo
Hace tres años, el zurdo Oliver Pérez anunciaba que sería el heredero de las glorias del gran Toro Valenzuela. En 2005, tras un inicio trastabillante y un berrinche, enterró esa posibilidad. Empezó 2006 todavía peor, hasta en AAA se vio mal y terminó la temporada regular con 3-13, antes de un discreto desempeño en los playoffs. Pero este año, el de Culiacán ha renacido. Ya lo podemos asegurar. Esta noticia, junto con la lesión en mal momento de Joakim Soria, la continuación de la buena campaña de Adrián González y los desplomes de Jorge De la Rosa (beisbolístico) y Jorge Cantú (anímico) son las principales noticias de mayo para los mexicanos en Grandes Ligas.
Aquí su seguimiento, siempre de acuerdo con el desempeño acumulado en la temporada:
Oliver Pérez. Ha regresado el romance entre la bola y Oliver. Su mecánica de pitcheo se corrigió y lo ha mantenido en control, y su slider nunca fue tan impresionante. Tuvo un mayo magnífico, con 4 ganados, 1 perdido, cinco salidas de calidad y un PCL de 2.01. De hecho, su juego perdido fue por una sucesión alucinante de errores. En la temporada los rivales le batean para menos de .200 y es el tercer mejor lanzador de la Liga Nacional en hits y bases por bolas aceptados por inning lanzado. Acumula 6-3, con 2.69 de carreras limpias y la friolera de 61 ponches. Y por si algo faltara, batea por encima de .300.
Adrián González. El cuarto bat de los Padres estuvo apenas un poco menos productivo que el mes pasado. Mantuvo su porcentaje cerca de los .300, con 5 bambinazos subió su total del año a 12 y produjo 11 carreras, con las que suma 36 y sigue en la pelea por el liderato en la Liga Nacional. Encabeza a San Diego en prácticamente todos los renglones ofensivos.
Joakim Soria. El coahuilense se mantuvo durante casi todo el mes como cerrador de los Reales de Kansas City, incluso después del regreso del anterior titular, Octavio Dotel. Si bien echó a perder 3 salvamentos (su récord pasó a 1-2) y su promedio de carreras limpias admitidas subió a 3.47, aumentó a 10 el número de rescates. Se veía sólido en el puesto hasta que una inflamación en el hombro de lanzar lo puso temporalmente en la lista de lesionados.
Rodrigo López. Otro lanzador irreconocible este año es el de Tlanepantla. Se pasó casi todo mayo en la lista de lesionados, pero regresó dominador, a ganar de nuevo. De cinco salidas, no lleva una mala, Su record es de 2-0, su efectividad de 2.35 y sólo se le embasa, en promedio, un bateador por entrada lanzada.
Oscar Villarreal. El de Nuevo León ha mejorado su rendimiento con los Bravos de Atlanta, donde se está desempeñando, esencialmente como relevo largo. De 10 apariciones en el mes, sólo en tres ocasiones le pegaron, lo que ha incidido en un mejor porcentaje de limpias admitidas: 3.38 y mantiene el 1-0 en ganados y perdidos.
Edgar González. El regreso de Randy Johnson a la rotación de Arizona significó un revés para el de San Nicolás de los Garza, quien fue bajado al bullpen. Como relevista intermedio tuvo suerte desigual. Una dolencia temporal del Big Unit le permitió a Edgar abrir juego y cumplió con creces, derrotando a los Astros. Seguirá tocando la puerta para recibir otro chance: lleva 2-2, con 4.42 de efectividad.
Jorge de la Rosa. El regiomontano de los Reales empezó bien mayo, con dos salidas de calidad y una muy deficiente. La tercera fue regular y las dos últimas han oscilado entre lo malo y lo desastroso. En una lo mató el descontrol; en la otra, por no dar pasaporte, le fonguearon la pelota. Su récord del mes: 2-3, con 6.09 de efectividad. El del año: 4-5, con 4.97
Alfredo Amézaga. El utility de Florida jugó la mayoría de los partidos en mayo, sobre todo en el jardín central. Empezó a robar bases, con 3. Su guante es tan seguro que ha entrado en labores defensivas incluso como outfield. Su bat se ha callado bastante. En mayo su promedio fue apenas de .208 con 5 impulsadas. Lleva .245 en el año, con un cuadrangular y 12 impulsadas.
Elmer Dessens. Apenas vio acción en 3 partidos durante mayo, para los Cerveceros. En uno de ellos le batearon sin misericordia. Problemas en el hombro lo mandaron a la lista de lesionados. Su marca en el año: 1-1, con 6.60 de limpias.
Dennis Reyes. Otro pitcher lesionado y con problemas, aunque mejoró un poco respecto a abril. En el mes, tras seis apariciones irregulares, perdió un juego y terminó lesionado, con una inflamación en el hombro izquierdo. Su marca: 0-1, y 6.57 de efectividad.
Humberto Cota. Regresó a fin de mes de la lista de lesionados. Suficiente como para batear un faul que dejó a Ryan Freel conmocionado (chocó contra la barda al atraparlo) y subir su porcentaje a .286.
Jorge Cantú. Su regreso al equipo grande de Tampa Bay no ha sido amable. Ha jugado esencialmente la primera base (y resulta que Carlos Peña ahora ya batea), pero como sustituto, lo que tiene al de Reynosa visiblemente enojado. Sus declaraciones respecto a su situación (“son pendejadas del equipo”) y su abierto deseo de salir de la organización de las Mantarrayas actúan en contra de sus probabilidades de regresar al equipo titular. En el año lleva .267 de promedio, con solamente dos carreras impulsadas (y una fue con un elevado de sacrificio).
Oscar Robles. Jugando muy de vez en cuando, Robles batea para .238 con los Padres. Ha impulsado dos carreras y cumplido muy bien a la hora de fildear.
Juan Castro. Guante de oro, bate de chicle, Juan de Dios “mejoró” su promedio a .151, con 3 impulsadas, como parte de la debacle de los Rojos de Cincinatti.
Esteban Loaiza estaba curado de sus problemas en la espalda, y a punto de regresar a la rotación de Oakland, cuando se le presentaron problemas en los meniscos. Será en junio su retorno; Luis Ayala iba a regresar en estos días, según los planes iniciales de los Nacionales de Washington; una revisión médica lo pospone a fecha indefinida; Yovani Gallardo está en lista de espera para subir de AAA y –dicen- al estrellato, apenas encuentren una excusa en Milwaukee para hacerlo.
lunes, mayo 28, 2007
Sueño 8: En el Cine con Brehznev (23-VII-1973)
Este es uno que corresponde a la época que he reseñado en los Biopics.
He respetado la redacción original.
Sueño 8.
En el Cine con Brehznev
23 de julio de 1973
Estoy esperando la entrada a un cine, la película tiene lugar en una especie de museo o convento, a unos 20 metros de distancia. Distingo en la entrada a Eduardo Mapes y Jonathan Davis. Janette me pide que le aparte lugar porque va a llegar al rato. Cuando llego adonde Jonathan, veo que no es Eduardo, sino una gringa con el pelo parecido al de él. Luego llegan Eduardo, el Pino y algunos grillos, acompañando a Leonid Brehznev. Pino, de mezclilla; Eduardo, sintiéndose importantísimo. Me les uno. Ahora sí parece cine normal. Pienso en no criticar al P.C. enfrente de Brehznev. Llegamos y nos sentamos en una iglesia. En el altar hay varios sacerdotes, y un barbón, quien dice:
-Aquí hay alguien muy famoso. Que levante la mano.
Y Brehznev se levanta feliz, agitándola lo más posible. Estoy sentado a su derecha –Pino a su izquierda-. Sonrío. Se apagan las luces y empieza la película (por dos o tres escenas, adivino que es inglesa, de suspense). Por angas o por mangas, Pino y los demás tienen que irse, dejándonos solos a Brehznev y a mí. Aparto sus lugares con discos, y por el resto de la película he de defenderlos contra gañanes medio nazis que buscan asiento.
Cuando termina la película recuerdo que había quedado de verme con Janette, salgo corriendo por ella. Cuando llego a una salida no muy definida veo a una muchacha parecida pero demasiado pintada; “no puede ser ella”, me digo. Recuerdo de repente a Brehznev, lo dejé solo, vuelvo disparado hacia donde él estaba, tengo que batallar contra la marea de gente que sale de la función que ha terminado.
Llego apenas a tiempo para hacer una valla y una caravana a Leonid. Bajamos conversando (Brezhnev habla español con marcadísimo acento ruso), lo dejo en la salida y le digo que tengo que regresar por los discos.
-Lo acompañaré, después de lo amable que ha sido conmigo no puedo sino hacerlo –dice Leonid.
Subimos con la gente de la segunda función. Por el otro lado de las escaleras baja Raúl Trejo, sudando a chorros. Brehnev lo saluda.
BREZHNEV: Hola Raúl.
TREJO (dirigiéndose a mí): Con quién te juntas, Pancho.
Brehnev espera en el pasillo, mientras intento recuperar mis discos de unos “nazis” que se quieren quedar con ellos. Los olvidan cuando descubren el morral de Eduardo, la mochila de Luis, un suéter y unos discos, al parecer de Chanoc.
-Mira, aquí hay otro botín.
Vuelvo a discutir y recupero morral, suéter y mochila. Uno de los cuates se sienta en los discos de Chanoc y se dispone a ver la película.
Al salir del cine, me encuentro con el librero de mi recámara. “Qué idiotez organizar una función de cine en mi cuarto”, pienso. En una de esas le vuelo los discos, sin que se dé cuenta, al nazi que estaba sentado sobre ellos. Medio cayéndoseme las cosas, salgo del cine y encuentro a Brehznev esperando pacientemente.
-Perdone que lo haya hecho esperar tanto –le digo.
-No es molestia –dice-. Además, he aprendido.
-¿Qué? –le pregunto.
-Que no hay que ser ambiciosos ni transas.
martes, mayo 22, 2007
Biopics: ¿No queremos apertura? ¿Queremos revolución?
Los primeros años setenta fueron muy complicados para la izquierda. Por una parte, el desenlace del movimiento del 68 había llevado a varios grupos a la radicalización y la guerrilla; por otra, el carácter semi-ilegal de las organizaciones socialistas (parafraseando a Echeverría, no eran ni reconocidas ni clandestinas, sino todo lo contrario); finalmente, la llamada “apertura” echeverrista había atraído a no pocos progresistas cansados. La apertura consistía, fundamentalmente, en una pequeña dosis de autocrítica (“¡Qué magníficamente autocrítico es el Señor Presidente!” decía la prensa), una mínima apertura a la libertad de expresión (que a fines de sexenio demostraría su mezquindad con el golpe a Excelsior) y el conocido discurso tercermundista que, junto con el elevado gasto público, tenía muy molestos a los sectores más conservadores del empresariado.
La consigna dominante en
Del lado aperturista había nacido una agrupación, el CNAO –Comité Nacional de Auscultación y Organización- que pretendía formar un partido legal de izquierda. En un principio, Octavio Paz y Carlos Fuentes participaron. Paz lo abandonó muy pronto, supongo que molesto ante el talante poco liberal de muchos de los otros organizadores. A Fuentes se le atribuye la frase “Echeverría o el fascismo”, aunque él dice que en realidad es de Fernando Benítez (después de conocer al viejo Benítez, a quien no respeto, le creo a Fuentes): el caso es que dejó ese esfuerzo, que fue durante mucho tiempo encabezado por el ingeniero Heberto Castillo. Fuimos a algunas conferencias de Heberto, y era agradable sentir su optimismo respecto a la creación de un gran partido de izquierda, no dogmático, capaz de tomar lo mejor de México y transformarlo. Pero dedicaba buena parte de su tiempo a criticar a la otra izquierda, al Partido Comunista, a las organizaciones a veces efímeras que surgían de esa sopa primordial.
En Economía, Castillo era “Heberturo” y sus seguidores, “heberturistas”. Pablo Gómez señalaba en las asambleas que la burguesía nos reprimía, claro, porque eso está en la naturaleza de la lucha de clases y cuando tomáramos el poder, seguro que reprimiríamos a la burguesía. Y uno se quedaba pensando: “no, pus sí, los burgueses no se van a dejar tan fácil, pero… tampoco podemos tomar el concepto dictadura del proletariado así de literal… si en las democracias hay, en el fondo, dictadura burguesa, ¿por qué no puede haber una democracia que, en el fondo, sea dictadura proletaria pero sin dejar de ser democracia?”
Había un lugar en el mundo en donde se estaba tratando de hacer precisamente eso: una dictadura proletaria en el marco de las instituciones de una democracia actuante: Chile, con el presidente socialista Salvador Allende. Mi generación siguió el proceso chileno con atención. Sabíamos que los “momios” no se iban a dejar: ahí estaban, defendiendo sus privilegios, y con ellos,
Pero aquí las cosas eran complicadas. La marcha contra
Así nos iba a los estudiantes semi-legales en
jueves, mayo 03, 2007
Biopics: La Casa bajo Las Brisas
La familia de Julián Tonda tenía una casa en Acapulco. Estaba en un fraccionamiento debajo del Hotel Las Brisas. Tenía una vista increíble a las dos bahías: la de Acapulco y la de Puerto Marqués. También alberca, cocina, sala, y varias recámaras. Como quien dice, estaba poca madre.
Fuimos varias veces allá, en distintas combinaciones –normalmente apiñados en el coche de Julián- y con diferentes pretextos. A veces recalaban cuates que habían llegado en camión (Chucho Betancourt convertido en camarón). En una de las primeras ocasiones, Jorge Munguía estuvo particularmente simpático, con sus imitaciones de “el águila” y “el abuelito”. Tal vez demasiado simpático, porque se ligó a la novia de Julián y –principalmente por eso, pero también por razones ideológicas- se enemistó con el resto del grupo. Munguía dejó la escuela (en tercer semestre se inscribió en muchísimas materias y reprobó casi todas), vivió un tiempo en Inglaterra, con la ex de Julián, a quien le hizo la vida de cuadritos, según contaban, y no lo volvimos a ver.
En otra ocasión fuimos puros hombres. Y la primera noche empezamos a beber. Eduardo Mapes servía tragos cada vez más fuertes pero, en la discusión filosófico-político-existencial, apenas nos dábamos cuenta. El caso es que, uno a uno, fuimos cayendo. El primero fue Edmundo Cox; luego fui yo, en la segunda borrachera de mi vida.
Mapes y Julián andaban en plan ligador, pero eran bastante malitos. En la playa, Foncerrada se ligó a unas gringas, diciéndoles que éramos un grupo de becarios a quienes nos habían prestado la casa para hacer una investigación sobre epistemología (acababa de leer a Cassirer). Las invitó para que fueran a la casa en la noche y aceptaron. Ellas eran tres, así que decidimos que a Julián le tocaba una y la tercera se sortearía entre los demás. Ganó Cox, así que Mapes, Manuel de Alba y yo nos tuvimos que ir a una esquinita a jugar dominó. No nos podíamos concentrar muy bien mientras escuchábamos risotadas y juegos a nuestras espaldas. Sin embargo, al rato, llegaron Julián y Luis con sus respectivas gringas, pusimos música y platicamos en onda tranquila (“son unas pendejas”, me susurró Foncerrada). Para nuestra sorpresa, el peruano Cox seguía en el columpio con su nueva amiga, parecían acaramelados.
Unos minutos después, llega Cox visiblemente encabronado y me dice:
-Pancho, tú que sabes bien inglés… ¡Explícale a esta pendeja lo que es el cogobierno!
Hubo otros intentos de ligue. Cuando los encabezaba Foncerrada parecían dirigirse a buen puerto, pero llegaba Mapes y el asunto se cebaba (como que era muy obvia su vehemencia). Finalmente uno cuajó. Estábamos desayunando y nos pusimos a hacerla de payasos (saludando en imitación Echeverría) a unas chavas, que resultaron canadienses. Como éramos muchos para el vochito, Foncerrada primero llevó a Julián y Eduardo con las canadienses, recogió a los demás y regresó a la casa bajo Las Brisas. El auto serpenteaba en descenso y desde ciertos ángulos se veía a nuestros cuates ponerles bronceador en la espalda a las chavas. Por eso no nos sorprendió que, a nuestra llegada, Julián bajara como alma que lleva el diablo y nos dijera: “¡O regresan con viejas, o no regresan!”.
Nos fuimos a revolcar a las olas de Revolcadero. Allí estuvimos como dos horas. A Luis no lo calentaba ni el sol quemante de esos momentos. Se voltea y me dice: “Creo que ya les dimos suficiente tiempo. Si no hicieron nada, pedo suyo”. Luego me reitera: “Tú y yo podemos ligar a las que queramos”. Entendí que su plan era el boicot. Ojete, pero divertido.
La pasamos muy bien un par de días, e incluso allí celebramos mi cumpleaños, con una carne muy dura que prepararon las canadienses. El boicot funcionó, Julián no nos lo perdonó en toda su vida, y creo que Mapes tampoco.
Varios momentos se quedan grabados en la memoria. Beatriz y yo describiendo sensaciones eróticas al comer cada marisco crudo, la imagen del callo de hacha que se desliza en su boca. La escapadita a Puerto Marqués que hicimos cinco de nosotros: Beatriz, Carreto, Isita, Víctor y yo, el mar, la charla, el pescado y unos cigarros que nunca me han vuelto a saber tan bien (entonces fumaba muy poco, y sólo de gorra). Víctor que se lanza en pelotas a la alberca. La música de Cat Stevens, soundtrack entrañable de aquella casa.
Las noches eran de discusiones un poco bizantinas, algo vociferantes, bastante pretensiosas y –en la mayor parte de los casos- con mucho menos sustancia de lo que suponíamos. Pero eran sabrosas. La única que terminó siendo paradigmática (nótese cómo sigo utilizando términos kuhnianos) fue la que enfrentó a Jorge Carreto con Julián Tonda. Jorge –a quien le apodamos Chanoc porque podía patear cocos con sus pies extravagantes y porque podía esquiar con un solo esquí- abogaba por lo que hoy llamaríamos “desarrollo sustentable”: moderar el crecimiento para no deteriorar el medio ambiente. Julián lo hacía por una industrialización incluyente. Su argumento: “Sí, está a toda madre el paisaje, con sus arbolitos y su agua limpia, pero detrás de ese paisaje está la miseria de muchos campesinos que, si no entran a la modernidad, siguen muriéndose de hambre”. Carreto arremetió atacando. Dijo que la de Julián era una visión de conquistadores, de crecer arrasando con lo que encuentran a su paso. La cosa se ponía personal, por el origen familiar de Tonda, y Eduardo Mapes y yo intervenimos para mediar. Esa discusión volvería una y otra vez en las pláticas de mi generación.
Yo terminé prendado de Beatriz Novaro y sus piernas de musa de Diego Rivera –desde antes me gustaba, pero me gustaba más después de haber comido ostiones con ella-. Una noche la fui a visitar a su casa –vivía en un departamentito encima de una fonda llamada El Mesón del Pesebre- y le dije que la había extrañado “como enano”. Platicamos, se durmió y mientras tanto yo escribí un “poema en prosa” muy cursi que dejé junto a su cama. Nos vimos varias veces sin que nada sucediera, aunque a veces me sacaban de onda algunas cosas, como que le enojara tenerle miedo a los perros “porque los proletarios no les tienen miedo” (militaba en el Partido Mexicano del Proletariado, que repartía folletos pinches en diciembre, cerca de
La consolidación de Adrián, el arranque de Joakim
Antes del inicio de la temporada de Grandes Ligas, tuvimos una noticia, una sorpresa, una injusticia y lo que en la prensa gringa llaman no-news, todas malas. La noticia fue que, tras un buen desempeño en los entrenamientos de primavera, Esteban Loaiza cayó a la lista de lesionados. La sorpresa, que Jorge Cantú fue bajado a AAA por las Mantarrayas de Tampa Bay, quienes se encontraron con que por fin su consentido B.J. Upton podía batear y que el de Reynosa seguía tirándole a todo y fildeando en un rango restringido. La injusticia fue que, tras un marzo impresionante, David Cortés no se quedara con los Gigantes de San Francisco y terminara con los Diablos. La no-noticia, que Miguel Ojeda se quedara fuera del equipo grande de Texas.
Llegó abril y sucedieron tres cosas, todas buenas. Adrián González está demostrando porque fue el primer elegido en el draft del 2000. El novato Joakim Soria tardó menos de dos semanas en apoderarse del puesto de cerrador de Kansas City. Ninguno de los cuatro abridores mexicanos ha tenido un mal inicio de temporada.
Aquí, la primera entrega –abril- del análisis de los mexicanos en Grandes Ligas, en orden de su desempeño individual de toda la temporada..
Adrián González. El de Tijuana terminó el mes en el liderato de carreras producidas en la Liga Nacional, pelea por encabezar la lista de jonroneros y batea por encima de .300. Sus números: .306, 7 cuadrangulares, 25 producidas, son impresionantes. Más todavía si tomamos en cuenta que Petco Park, la casa de sus Padres de San Diego es el paraíso de los lanzadores. Además, con el guante ha estado extraordinario. Su único problema es que se poncha mucho.
Alfredo Amézaga. Callado, paciente, el sonorense le ha sacado jugo a su versatilidad con los Marlines. Si el torpedero titular tiene molestias, lo suple Alfredo. Si se lesionó el novato De Aza, quien le había ganado un lugar en el jardín titular, ahí está Alfredo para suplirlo. Y no solo sustituye, cumple bien. Terminó el mes participando en 19 encuentros, con .284, un jonrón y 7 producidas. Falta verlo correr las bases, que es una de sus especialidades.
Elmer Dessens. Al inicio de la temporada lo transfirieron a Milwaukee. Con los Cerveceros ha trapeado entradas, con suerte desigual (le han pegado en 5 de sus 9 apariciones). Ganó un juego tan largo que se prolongó al día siguiente y perdió uno en el que le metieron cinco carreras sucias. Su marca: 1-1, con 4.91 de limpias.


